Dos Condiciones 9

& Capítulo 9 &

Tú… enfermo pervertido. Sal de de mi césped o te tiraré malvaviscos y las películas de Disney hasta que mueras a causa de una sobrecarga de cursilería.

¿Tienes películas de Disney? ¿En serio eres un niño, verdad? —El hombre rió.

¡De hecho no sé si tenga… ¡Pero eres un maldito mata pasiones!¡Sal de mi maldito jardín!—Tom se preguntó si Bill estaría aún duro para sexo obsceno después de ver a Tom de esa forma.

El chico suspiró y se fue.

Bill todavía estaba inclinado sobre el mostrador.

Bien, ahora que exhibí mis habilidades machistas y protegí mi manada de otros leones machos, ¿dónde estábamos? —Preguntó a Bill.

Estabas acariciando mi polla lastimada.

¿Todavía te duele? —indagó Tom. Él sabía que ya estaría bien, pero le gustó frotarla.

Bien, está roja, pero es porque estoy putamente caliente.

¡Oh! —Tom se inclinó sobre Bill, y le susurró al oído—. Yo puedo ayudar con eso.

Entonces hazlo. —Pidió Bill gimiendo.

Bien. —Tom se acercó a la mantequilla, y engrasó solo un dedo, luego comenzó a tantear la entrada de Bill con él.

¡Entra en mí! —Gruñó Bill.

Aún no…

Bill trató de empujar su trasero para que el dedo de Tom entrara más.

Bill… —Advirtió Tom, azotando su trasero.

Ya, Tomi.

Se paciente. —Tom reanudó sus tanteos, dejando que el dedo se deslizará dentro solo un poco, moviéndolo en círculos y luego sacándolo y así sucesivamente.

Los gemidos de Bill salieron en forma de pucheros.

¿Quieres más? —Preguntó el menor, mientras introducía su dedo por completo, frotando la próstata de Bill, y luego lo sacó.

Bill gimió—. ¡Sí! ¡Sí, mucho más!

Ruega por más —dijo Tom pasando la lengua por la oreja de Bill.

Tomi… Oh, Tomi, por favor, fóllame.

Aún no estás dilatado, Bill, ¿en serio quieres que te folle? —Tom exhaló, su polla temblaba al imaginarse la estrechez del mayor.

Oh, sí, Tomi, fóllame… hazme gritar.

Mierda —Tom jadeó. En ningún momento se deshizo de su ropa y tenía engrasada hasta su polla—. ¿Seguro que estás listo? —preguntó, empujando a la entrada de Bill con su dura erección, pero no entrando aún.

¡No, pero lo quiero! Hazme sangrar, Tomo… párteme con tu gran polla…

Qué mal hablado, Bill. Bien, como quieras. —Tom se introdujo fuertemente, ni siquiera dando tiempo a Bill para adaptarse. El cegador picor y la estrechez le hicieron sacar un gemido de la garganta de Tom, mientras cerraba los ojos, tratando de no perderse.

Bill se agarró fuertemente del lavaplatos, gritando, pero en el grito podrías decir que no era de dolor.

La mano de Tom encontró su camino a la mano de Bill y lo agarró mientras lo alejaba, solo para atraerlo más.

La sangre empezó a escurrir por el trasero de Bill, pero este solo gemía.

Es… Ah… ¿Se siente bien? —Preguntó Tom entre gemidos, mientras entraba y salía del cuerpo de su marido en un ritmo constante.

Sí… más… —Gimió Bill.

La mano de Tom se mantuvo aferrada a la de Bill, mientras su otra mano se movió para tocar el miembro duro de su marido, en sintonía con sus golpes.

Joder, Bill… estás tan duro —murmuró en su cuello, mientras lo mordía con ternura.

Bueno… es porque no me… dilataste, idiota… Pero… me gusta de esta forma… puedo sentirte.

Tú… mierda, no querías —Gimió Tom. Esto no iba a durar por mucho tiempo. Realmente ya estaba sintiendo ese hormigueo de placer por su cuerpo.

¡Se siente… mejor! —Gimió Bill con su polla dolorosa lista para estallar.

¿Estás cerca? Porque no voy a durar por mucho —dijo Tom. Estaba casi reteniendo su orgasmo.

¡Sí… Sí Tomi!

¡Mierda!— El escuchar eso, solo hizo que el trenzado estuviera al borde. Ayudando con su embestidas a satisfacer la próstata de Bill, apuró el paso, buscando su alivio… y el de Bill.

Bill arqueó su espalda, viniéndose en toda la superficie del mueble.

Con los músculos del trasero de Bill apretándolo, Tom se perdió. Se corrió dentro de su marido, gimiendo su nombre en voz alta, y agarrando más fuerte la mano, que se habían quedado entrelazadas todo el tiempo.

Bill se vino después de él, colocando dos dedos alrededor de la polla que se deslizaba fuera de su trasero, y la acarició suavemente.

Bill, ¿qué estás haciendo? —preguntó Tom perezosamente.

Bill se dio la vuelta cuando Tom ya estaba completamente fuera de él, y continuó con el bombeo de la polla frente al menor, tratando de ponerla mucho más dura.

Bill, no empieces con algo que no vas a terminar. Tu trasero está en carne viva ahora. —Advirtió Tom, podía estar listo para el segundo round muy pronto, pero no quería lastimar más a Bill.

¿Quién dijo que quería que me follaras? —comentó, bombeando la polla de Tom rápidamente, tratando de ponerla más dura que una roca.

La cabeza de Tom se dejó caer en placer—. Sí… buena pregunta.

Bill esperó hasta que Tom estuviera nuevamente duro, antes de ponerse de rodillas, envolviendo con su boca la dureza de su marido. Había pasado un tiempo desde que Bill se la había mamado a Tom.

El trenzado gimió de placer, tratando de no pensar dónde había estado su polla y qué sustancias conocidas y desconocidas estarían en él, y solo se centró en la boca de Bill dándole placer.

Bill se quitó de nuevo—. Tom, sabes a mierda… quédate quieto… lo sé… —Bill tomó su top que tenía al lado y lo ató alrededor de los ojos de Tom. —Ahora, pon tus manos sobre la superficie del mueble y no te muevas.

Tom hizo lo que su marido le dijo, un poco avergonzado por lo que le había dicho pero no era su culpa.

Bill llegó regresó a la planta baja sonriendo… presionando un nuevo vibrador, solo prendiéndolo suavemente en el trasero de Tom antes de colocar dos pequeñas cuerdas en bolas de Tom.

¡Bill! —Gritó el menor tan pronto se lo introdujo. Su hoyo no estaba húmedo y dolía mucho—. ¡Lubricante, Bill!

Bill se inclinó, lamiendo el agujero un poco, pero eso fue todo—. Tomi, esa cosa ahí es para prepararte para mí… Después de todo, yo soy mucho más grande que este pedazo de… ah… Lo que sea.

Sí, pero yo usé lubricante. ¡Esto duele! —Tom siguió quejándose con su miembro ablandándose lentamente.

Bill sacó la cosa precipitadamente—. Tom, eres como un niño. —Se agachó pegando su lengua en el hoyo de Tom—. Son solo 5 pulgadas y es muy delgado, como un lápiz, Tom. —Y se rió en tono de broma.

Sí, pero se queda atascado en mi piel —respondió Tom entre gemidos. Ahora, estaba como le gustaba. Bill arremolinaba su lengua nuevamente, lo que hizo gemir aún más fuerte a Tom—. Mierda… Bill.

Nop —Bill se rió, retrocediendo… pegando el objeto de nuevo en Tom, y tuvo que volver a unir las cuerdas que los testículos de Tom.

Esta vez Tom gimió de placer por la intrusión y empujó su trasero hacia abajo para tenerlo más profundo en él.

¿Quieres que te quite la venda de los ojos…? Nah… creo que me gusta mirar como estás. —Encendió la cosa y se presionó contra la espalda de Tom, con las manos sobre la mesa; Tom estaba atrapado bajo él—. Tu polla es tan sexy.

¿Lo es? —preguntó Tom, sintiendo toda la sensación de calor con Bill sobre su espalda. Él quería mucho más.

¿Cómo se siente? —Susurró sensualmente Bill en su oído, cambiando el interruptor otra vez, para que las bolas pudieran sentir mejor las vibraciones de la pelota masajeadora.

El paraíso —respondió Tom con su respiración entrecortada.

¿Te pega en tu punto? —preguntó nuevamente Bill, cuando el trasero de Tom envolvió todo el vibrador dejando una parte casi invisible al final, para detenerlo si se hundía y se iba al intestino, sin volver más. La cosa también se expandió dentro de Tom, haciéndola más larga y ligeramente más gruesa.

¡Mierda! Y se siente más grande. —Gimió Tom.

Dios, ves… cuando lo prendo, se dispara una válvula, la cual llena el vibrador bombeando aire en él, haciéndolo más grande… y largo… —Los ojos de Bill se abrieron viendo crecer la erección de Tom, más y más.

Tom pasó la lengua por los labios inconscientemente—. Bueno, me gusta… y sí funciona.

Bill sonrió—. Me alegra, bebé. —Y le mordisqueó la oreja a Tom.

Sí, pero ¿sabes que me gusta más? —Preguntó el menor gimiendo.

¿Yo?

No solo tú. Tú en mí, gimiendo lo mucho que me amas —dijo Tom.

Quizá después, baby, tendremos toda la noche. —Prendió el vibrador mucho más. El mayor quería ver la polla de su marido chorrear con semen, quería ver caer cada gota, escuchar a Tom rogarle para que le ayudara mientras él llegaba al clímax.

Sí, pero tú me amas —dijo Tom como si las palabras sostuvieran el sentido de la vida y su voz goteaba con necesidad sexual apenas contenida y amor.

Claro que te amo, pero primero quiero ver cómo te corres.

Tócame entonces.

Nop, voy a ver cómo te lleva el placer, mientras te susurro al oído.

¡Bill! —Tom gimió, aunque no podía decir que no lo estaba disfrutando.

Sí, sexy polla… creo que te llamaré así de ahora en adelante, chico —dijo mordiendo la oreja de su marido. Bill se echó a reír mentalmente, señalándose que tenía un fetiche con las orejas.

Tom le gruñó—. No soy un chico. ¡Tócame!

Bill pasó suavemente su mano por el cuerpo de Tom, solo para prender la cosa un poco más, ya que tenía nueve niveles.

¡Mierda! —El cuerpo de Tom se arqueó de placer que lo recorrió por completo, haciéndolo sentir más caliente.

Los ojos de Bill regresaron de nuevo a la polla de Tom, él lo apretó más contra él, presionando su polla en la espalda de Tom.

Fóllame, Bill… Por favor. Te quiero en mí ahora. —Rogó Tom.

Nop. —Bill sonrió y se puso en el suelo, y se quedó entre las piernas de Tom, de esa manera… cuando el menor llegara al clímax, se pudiera correr sobre su cara y, posiblemente, en su pecho.

Bill… Por favor, tócame… —Tom estaba rogando, y lo sabía, pero sentía que tenía una picazón y no podía rascarse.

Bill se echó a reír, y pasó su mano de arriba hacia abajo por el muslo de Tom, ese era todo el contacto físico que Tom estaba recibiendo.

¡Bill! —Se quejó Tom—. No puedo venirme… necesito correrme.

Bill presionó el vibrador hasta que estaba en el nivel más alto—. ¡Vamos, Tom!

Tom se agarró del mueble más fuerte, mientras la sensación llegó a ser demasiado intensa y se vino a chorros calientes sobre la cara de Bill sin ser tocado.

Bill gimió, lamiendo un poco de lo que cayó cerca de su boca—. Mmm… delicioso. —Lamió la pierna de Tom, y subió hacia la polla de Tom, y se deslizó entre su esposo y mueble, quitando la venda—. Mira lo que has hecho.

Lo siento. Pero no podía detener esa cosa. —Tom estaba jadeando.

Bill sonrió—. Nah… te ves tan sexy así… menos infantil. —Besó los labios jadeantes del trenzado antes de pegarse los dedos en el culo de Tom para apagarlo—. ¿Se sienten bien esas bolas sexies en tu trasero? Señor, polla sexy.

Lo son. Pero aún te quiero en mí, en nuestra cama, despacio. Tom quería un poco de amor, ahora que su lado perverso había sido saciado.

Mmm… sí, lindo y despacio… —Bill le sonrió a su amor—. A pesar de que tendrás que limpiar tu semen en mi cara… y tenemos que limpiar la polla.

Sí, te limpiaré. —Tom empezó a lamer la cara de Bill, probándose a sí mismo.

Bill gimió suavemente—. Tan putamente sexy…

Sí, es así.

Ahora, vamos a la habitación por sexo.

&

Luke se había ido a la cama temprano, estaba reflexionando profundamente en lo que había pasado hoy, era tan confuso.

Luke, sé que es algo cobarde contarte cuando no estás despierto, pero… lo siento. Lamento lo que hice y por las razones que las hice. —Suspiró. Era más difícil de lo que pensaba—. Solo estaba confundido… —Sintió sus lágrimas caer pero no le importaba, de todas formas nadie le estaba viendo.

Luke estiró su mano y limpió sus lágrimas—. No llores. —Pidió suavemente.

Luke… —susurró Andreas—. ¿Hace… hace cuánto estás despierto?

No me había dormido aún, he estado pensando… Solo quiero decirte gracias. —Colocó su mano en las de Andreas—. Estás confundido… no debería hacerte estas mierdas… Lo siento.

Andreas mordió su labio—. Nunca me obligaste.

Luke presionó su pulgar en los labios de Andreas—. No, te lastimarás….

El rubio solo mordió suavemente el pulgar de su hermano. Ese movimiento no estaba planeado y asustó al hombre, pero él no se iba a detener, cualquier cosa por su propósito.

Andi… ¿podrías… quedarte conmigo está noche? Tengo miedo —susurró. Él odiaba cuando estaban solos en casa.

Seguro. —Andreas levantó los cobertores y subió a la cama.

Luke sonrió colocando sus brazos debajo de su almohada… No quería hacer sentir incómodo a Andi.

Sin embargo, el hermano mayor lo atrajo hacía él, más cerca de su cuerpo—. ¿Qué pasó antes? —Le preguntó, ahora que sintió el suave peso de su hermano menor en su pecho.

¿Qué pasa con eso? —Luke bostezó.

¿Qué sucedió? O sea, sé lo que pasó… pero ¿por qué? ¿Por qué me dejaste? ¿Por qué lo hiciste? —Andreas se preguntó. Él sabía que había una respuesta racional a eso, pero no podía evitar preocuparse de que había mucho más de lo que parecía.

Bien, no me dejaste mucha opción. Estaba asustado y tú solo la tomaste… se sintió bien… tener la mano de alguien más en tu polla.

¿Asustado? ¿Te asusté? —Preguntó Andreas. Grandioso, estaba muy convencido que le gustaba a su hermano.

Más que nada, estaba asustado de correrme… frente a ti.

Andreas resopló—. ¿Por qué? —Preguntó, mientras acariciaba el brazo de su hermano sin pensar.

Tenía miedo que te rieras de mi pene… hacer bromas de él y llamarlo pequeño… —Luke estaba sonrojado.

Oh, vamos “hermanito” —Bromeó Andreas

Luke suspiró.

La cara de Andreas se tornó seria—. Ahora, no eres pequeño. Yo… pensé que había algo más… o peor.

¿Ah? —Luke lo miró, ¿qué fue eso?

Quiero decir, que estabas asustado de mí… o de lo que estaba haciendo. No lo sé. Habría sido normal si fueras tú. —Y de Nuevo el rubio estaba llorando. La razón deslizando por su mente.

Luke pasó sus brazos alrededor de Andi—. No llores.

Te… vi el otro día. Cuando estabas durmiendo. Estabas gimiendo mi nombre… —Confesó Andreas.

¿Ah, sí? —Luke no lo recordaba… para nada, pero sabía que tenía una atracción por Andi, es solo que nunca se imaginó que lo descubrirían. También pensó que lo había superado.

Me escuchaste… ¿qué?… ¿por qué?

No lo recuerdo. —Mintió.

¿De modo que no sientes … nada? —Preguntó Andreas—. Grandioso, hice el ridículo — murmuró, retorciéndose incómodamente. Eso no era bueno para sus planes.

Andi, hablas demasiado. —Luke hizo un movimiento que deseó nunca haber hecho. Besó a Andreas suavemente. Este último se quedó sin aliento, pero devolvió el beso con suavidad. Al diablo con la moral, hay prioridades en la vida.

Luke no se atrevió a moverse; no fue porque tenía miedo ni nada, era porque no sabía qué hacer.

Finalmente, Andreas se apartó y sostuvo su hermano cerca de su cuerpo—. Duerme, vamos a resolver esto mañana.

Él asintió cayendo lentamente en un profundo sueño.

& Continuará &

Notas finales de las traductoras:

No hay nada mejor que el sexo de reconciliación para nuestra pareja adorada. Y por el otro lado, parece que los planes de Andreas de dominar a Luke con sus sentimientos están fracasando, porque él mismo se está enganchando con el chiquillo. ¿Qué creen que suceda? ¿Lograrán separar a Bill y Tom? Están invitados a seguir leyendo. Besos para todos y gracias por los comentarios.

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