Dos Condiciones 4

& Capítulo 4 &

Bill había llevado a Tom de nuevo al carro, todos los miraban con asombro, después de todo, Bill se veía flaco y delgado, sin músculos, sin embargo, se las arregló para llevar a un crecido Tom fuera del patio de la escuela. No pasó mucho tiempo cuando llegaron al carro. La mano del mayor descansaba en el regazo de Tom, mientras que este sostenía la bolsa del gato muerto en su mano.

Bill estaba molesto, esto fue por su culpa y quería matar a Andreas también.

Tom estaba temblando junto a Bill. De repente, no pudo resistir más y se quebró, arrojándose al regazo de su marido, llorando con grandes sollozos. Sabía que estaba dejando sangre por toda la ropa de Bill, pero eso era lo que menos le importaba en ese momento.

Bill puso sus brazos alrededor del cuerpo de Tom, sosteniéndolo cerca porque no quería dejarlo ir. Poco a poco empezó a frotar círculos en la espalda del menor, besando la parte superior de la cabeza—. Él las va a pagar.

¡Bill! ¡Se ha ido! —Tom gritó entre sollozos—. Quiero ir a casa. Quiero a mamá. —Para Tom, las personas más importantes en el mundo eran sus padres, Bill y su gato. Ahora que había perdido uno de ellos, necesitaba al resto junto a él.

Bill asintió—. Muy bien, tendrás que bajarte de mi regazo, porque la policía no tomará muy bien que conduzcamos los dos —dijo y dejó un pequeño beso en la mejilla de Tom, lamiendo una lágrima.

Tom hizo un mohín—. Pero te necesito… —Se sentó con la espalda recta hasta que llegaron a su antigua casa. Trató de bajar del carro pero se sentía mareado, así que miró a Bill con ojos suplicantes.

Bill se pasó al lado de Tom y lo sacó del carro—. Vamos, soldado. —El pelinegro se acercó a la puerta y golpeó ligeramente esperando una respuesta.

Simone llegó a la puerta y la abrió. Su primera reacción fue sonreír al ver a su hijo y yerno, pero luego vio toda la sangre.

¡Oh dios mío…! —murmuró mientras abrazaba a su bebé y comprobaba que la sangre no fuera suya.

Bill, ¿qué sucedió? —preguntó casi con histeria.

¿Puedo poner Tom en la cama? Él necesita descansar —dijo mientras pasaba su pulgar por la cara de su esposo—. Sólo por un ratito bebé, ¿de acuerdo? Después, puedes bajar.

Uh… claro, pero, ¿de quién es la sangre? —La mujer se volvía cada vez más y más nerviosa y desorientada.

Bill puso Tom primero en la cama, luego volvió a responder a las preguntas, sin importarle que su top blanco favorito fuera ahora de color rojo carmesí—. Sparkles.

La mujer tuvo que apoyarse en la pared para mantenerse equilibrada, con una mano tapándose la boca mientras un par de lágrimas caían de sus ojos.

¿Qué… por qué? ¿Qué pasó? —preguntó con voz temblorosa. No había duda de porqué Tom estaba así. Ese gato había sido casi su único amigo cuando fue intimidado en la escuela.

Bill no podía mentir; le contaría todo a la mujer.

Es mejor que te sientes —dijo, luego respiró, colocando su mano sobre la mujer para guiarla a la sala de estar.

Bill, sabes que no me gustan las palabras suaves y que se anden por las ramas. ¿Qué pasó? Tengo a mi bebé allí cubierto de sangre y con la cara más triste que jamás he visto, quiero… no, tengo que saber lo que pasó, y ahora —dijo la mujer una vez que ella se sentó en una silla. No podía sentarse en el sofá, estaba demasiado nerviosa.

Lo mataron —respondió el joven mordiendo su labio; tenía que decirle a su madre antes que algo más pasará—. Fuimos al bosque… a… bueno…. Usted sabe… y Sparkles me estaba arañando, pensó que le estaba haciendo daño a Tom… y él le dijo que se fuera… luego desapareció…. Me las arreglé para calmar Tom anoche, pero cuando fui a trabajar esta mañana, recibí una llamada diciendo que Tom estaba llorando. Salí corriendo y un chico de nuestra escuela, llamado Andreas, había matado al gato.

¿El mismo Andreas…? —Simone ya sabía de toda la mierda que el rubio había hecho.

Sí. —Fue todo lo que Bill pudo responder.

Bastardo —murmuró la mujer—. ¿Dónde está el gato?

En mi auto. —Miró hacia otro lado, finalmente ya lo había golpeado y las lágrimas comenzaron a caer—. Es mi culpa…

¿Cómo podría ser tu culpa? —preguntó Simone en modo maternal, sentándose junto a él y abrazando al marido de su hijo.

Bill apoyó la cabeza en su hombro—. Debería haber esperado… Si tan sólo hubiéramos llegado a casa… Entonces esto no habría sucedido.

Oh, vamos, Bill, no puedes culparte por eso. ¿Cmo podías saber que esto acabaría así de mal?

Sólo quiero lo mejor para él; quiero hacerlo feliz… Y en este tiempo solo lo he lastimado… ¿qué clase de marido soy yo?

Simone miró a Bill acariciando su cabello—. No le haces daño, lo haces feliz, y, Bill… sólo eres humano y puedes cometer errores. Ahora, o tú o yo, tenemos que levantar a Tom y hacerle ducharse, luego vestirlo con ropa limpia. Creo que deberías hacerlo tú. —dijo la mujer levantándose.

Bill asintió.

Sí, no querría asustar a mamá, ahora, ¿verdad? —Sonrió en tono de broma, la madre de Tom siempre había sido más una mamá para él que la suya propia, por lo que resultó muy natural terminar llamándola su mamá, o mami cuando estaba muy feliz, o tratando de ser feliz… o deprimido.

No, en absoluto. Probablemente lo visto desnudo más veces que tú, pero él te necesita.

Lo sé. —Bill la abrazó de nuevo antes de subir las escaleras al viejo dormitorio.

¿Tom? —llamó, tocando a la puerta.

El menor levantó la cabeza de su almohada; esa era la voz de Bill, Bill estaba a salvo—. Pasa.

Bill entró a la habitación y se sentó al final de la cama de Tom, no sabiendo qué decir, pero esperaba que Tom no notara que había estado llorando. Aunque debía ser obvio, ya que su máscara y delineador habían corrido por su cara.

Bill… se ha ido. ¿Qué puedo hacer? —preguntó Tom en una voz demasiado lastimera. Finalmente se había calmado, pero aún estaba muy triste.

Lo siento Tomi… Sé que no lo compensará, pero te compraré otro gatito… Sé que no será Sparkles, pero podrías hablarle y ser amigos… y él puede pasarle mensajes gatunos a Sparkles. —Él esperaba poder ayudar al menor; sabía que Tom necesitaba a SU Gato, no otro gato. Bill haría eso por Tom, comprarle un gatito, aunque realmente no tenía dinero para hacerlo, y cuidarlo, y alimentar al gato, y también a ellos, pero por Tom tomaría esos riesgos.

A Sparks no lo compré, lo encontré junto con otros gatitos. ¿Crees… que si encontramos otro gatito, podría decirle a Sparks cuánto lo extraño? —preguntó Tom, infantilmente.

Sí… estoy seguro que lo haría. ¿Quieres salir y buscar? —Invitó el mayor, dejando un beso en la cabeza de Tom.

Quiero cambiarme —dijo Tom señalando sus ropas y brazos manchados de sangre.

Te vas a duchar primero, vamos. —Bill pensó que sería más fácil desvestir a Tom mientras estuviera sentado junto a él, así que se acercó y le quitó la camiseta.

Tom suspiró de alivio, mientras se quitaba la ropa ensangrentada y luego se sonrojó un poco ante la mirada de Bill. No importaba cuanto tiempo hubiera estado con Bill y que ya no fuera un tipo feo, él todavía se sentía cohibido, aunque fue disminuyendo poco a poco.

Las manos de Bill fueron hasta los jeans de Tom, deshaciendo el botón y la cremallera—Trasero arriba. —Ordenó el pelinegro, para poder bajar los pantalones por debajo de su trasero.

Tom se levantó, sonriendo un poco a pesar de las circunstancias.

Bill sacó los pantalones y calzoncillos, frunció un poco el ceño al ver la polla blanda de Tom, pero era de esperarse después de lo ocurrido—. ¿Quieres que… entre contigo? —preguntó. Él sabía que tenía que ducharse en algún momento también.

Por supuesto. Quiero tenerte cerca.

Bill se puso de pie, tirando de su camiseta sobre su cabeza, dando una última mirada a su camisa favorita—. A la basura. —Se la pasó a Tom; no había manera de quitar la sangre de ella.

Creo que mamá puede arreglarlo —dijo Tom, recordando cómo su madre sacaba la sangre de su ropa cuando él llegaba a casa después de haber sido intimidado.

Está bien, bebé. —Se desabrochó los pantalones y los dejó caer al suelo—. ¿Quieres que te lleve, así no te caes?

Está bien, puedo equilibrarme. Pero me puedes sostener, me encanta cuando me tocas.

Bill pasó sus brazos alrededor de la cintura de Tom, llevándolo al cuarto de baño.

Una vez que estuvieron limpios y vestidos, bajaron donde Simone, quien los esperaba con dos tazas de té humeante—. Tomen esto. En cinco minutos más o menos, tu padre estará de regreso y podemos ir a enterrarlo, ¿está bien, bebe? —dijo a Tom, quien solo asintió y tomó su propio té.

Bill aún tenía sus manos alrededor del cuerpo de Tom, en su cabeza estaba pensando una forma de vengarse de Andreas.

¿No quieres té, Bill? —Indagó su suegra.

Oh, lo siento, Simone, estaba pensando en algo. —Bill tomó el té y bebió un poco.

La mujer hizo un gesto para que la siguieran y se sentó en una silla, en la sala—. Bill… ¿Qué tienes en mente?

Si Andreas no se detuvo después de la última vez… Estoy preocupado por lo que sea capaz de hacer ahora.

¿Qué es lo que quiere? —preguntó Tom en total frustración—. Él quiere separarnos, pero ¿por qué? Nunca le hice nada, ni tampoco tú… nada antes del incidente en la escuela… cuando tuviste que irte.

Exactamente, creo que es un homofóbico… ¿tal vez? —Bill suspiró.

No, eso no puede ser, es conocido por ser bisexual. —Tom frunció el ceño. ¿Qué podría ser?

Tal vez le gustas Tom… Y ¿está tratando de alejarte de mí? —Sugirió el peliengro.

Eso no puede ser, yo era tan feo entonces…

Bill suspiró; quería hacer pagar a Andreas por todo lo malo.

¡Simmie, estoy aquí! —llamó Gordon a su esposa cuando llegó a casa, no esperando ninguna visita—. ¿Simone?

Estamos aquí —respondió su esposa.

¿Nosotros? — preguntó y entró a la sala viendo a su esposa y su hijo allí, al lado de su marido—. ¿Qué… qué pasa con las caras largas?

Bill puso su mano sobre la rodilla de Tom.

Am… Sparkles fue asesinado. —Simone intentó explicar.

¿Qué Sparkles qué? —Gordon le preguntó, abriendo mucho los ojos con incredulidad.

Hablemos afuera, Gordon. —Simone se levantó, no queriendo molestar más a su hijo.

Bill pasó la mano hacia arriba y hacia abajo por la pierna de Tom.

Bill… gracias. Ya sé que no te gustaba tanto Sparks —dijo el menor a su marido, apoyándose en él. Ansiaba sentir su calidez.

No es que no me gustara… —Bill habló, poniendo a Tom en su regazo, abrazándolo fuertemente—. Yo estaba celoso de él.

Tom levantó una ceja mirando a Bill—. ¿Por qué? —indagó, un pequeño tirón de sonrisa se asomó en las comisuras de sus labios.

Porque pensé que amabas más a ese gato —respondió Bill con un suspiro.

Tom tomó la mano de Bill y lo acarició con ternura.

Bill… te amo y amaba a mi gato y… te amo. Es un tipo diferente de amor, pero si tuviera que elegir me quedaría contigo.

No me gustaría que eligieras, Tom… —comentó mirando a Tom.

Algunas lágrimas cayeron de los ojos de Tom—. Me alegro de que no fueras tú quien estuviera herido. ¿Eso me convierte en una mala persona? —preguntó con la voz quebrada.

Por supuesto que no, cariño. —Bill se inclinó hacia delante, abrazando a Tom fuertemente.

¡Lo voy a extrañar! —Tom sollozó en los hombros de Bill. Él sí iba a extrañar mucho a su gato, y estaba un poco impresionado por la forma en la que había muerto, shockeado y enojado.

Bill lo abrazó aún más—. Lo sé, cariño… Lo sé.

Simone y Gordon regresaron—. Muchachos… ¿han pensado en ir a la policía? —Les preguntó a ambos.

Bill suspiró—. No nos van a apoyar, son un montón de imbéciles homofóbicos. —Bill lo sabía, porque tuvo que ir antes a la policía, pero ellos prácticamente se negaron a ayudarlo.

Simone suspiró pensativamente—. ¿Qué pasa si yo lo reporto? Después de todo, seguía siendo nuestro gato, en los papeles de la veterinaria y todo, figura como nuestro.

Por favor —dijo Bill con una sonrisa.

Está bien… entonces. Tom, lo siento, pero no lo puedes enterrar. Es la única prueba que tenemos. ¿Estás seguro de que fue Andreas? —cuestionó Gordon.

Sí. —Sollozó—. Bastante seguro. Me dijo que tenía una sorpresa en mi casillero.

Bill gruñó—. Voy a matar a ese chico de mierda un día.

Simplemente no puedo creer que esto sea todo lo que tiene bajo la manga. Esto debe ser el comienzo de un juego enfermo… pero ¿qué puede hacernos? —Tom estaba preocupando de que esto fuera sólo la punta del iceberg. Recordaba muy bien cómo él le había dicho que Bill era un mentiroso, luego lo de Sparkles… no tenía sentido.

Bill tenía una idea, pero él no se la diría a Tom, no podría… tal vez Andi estaba tratando de desmoronar a Tom… matar a Tom…

De todos modos, no podrá hacernos daño nunca más, ¿verdad? ¿No puede alejarte de mí? ¿Mi familia? No, tendría que matarnos. ¿Mis amigos? Lo odian, gracias. Escuela, no hay nada que me ponga en peligro… Bill… él no podría alejarte de mí, ¿verdad? —Tom trató de tranquilizarse a sí mismo.

Por supuesto que no, él nunca me alejará de ti, así que no te preocupes por eso. —Bill besó Tom, olvidando Simone y Gordon, quienes suspiraron ante la pareja.

¿Ves? Eso es lo que quería ver, tenía miedo que estuvieran teniendo problemas con la forma en que Bill se fue el otro día. —Simone les sonrió.

Bill se rió un poco—. Sólo estaba caliente. —No es que los otros dos tuvieran que saber eso, pero era lindo cuando avergonzaba a Tom.

¡Bill! —Tom se ruborizó intensamente—. ¡No lo estabas, sólo estabas celoso de mi gato!

Bill gruñó—. Bueno, felizmente me follaste.

Tom le dio una mirada a Bill, luego se volvió hacia sus padres—. Mamá… Papá, ¿les importaría irse? Mi querido marido, aquí y yo, tenemos que hablar una o dos palabras… solos —dijo, con los dientes apretados. Un poco asustados de su hijo, la pareja hizo lo que se les pidió.

Así que… ¿te estás quejando de eso? —Tom miró a su marido. No podía creer que le estaba lanzando todo eso a la cara.

Prefiero que lo hagas de nuevo, pero después de que mate a Andi —respondió Bill, mirándolo.

Entonces, ¿por qué tienes que ser tan duro sobre eso?

No quise que sonara así.

Lo siento por estallar. —Tom suspiró y se frotó la frente—. Sólo estoy estresado. Bill, me temo, no sé por qué, pero me temo que voy a perderte. La última vez él hizo cosas, tuvimos que pasar mucho tiempo separados. Ahora él está más grande, sabe más.

Bill suspiró—. La única forma en que me aleje… es si tú lo dejas… porque yo realmente no quiero perderte.

Tampoco. Yo te amo, Bill —dijo Tom abrazando a su marido.

Bill devolvió el abrazo y le dio un beso en los labios a Tom.

¿Puedo asustar a tus padres? —Sonrió; él realmente necesitaba sonreír.

¿Están mirando? —preguntó Tom en voz baja.

Oh, sí —respondió Bill sonriendo.

Entonces, asústalos.

¡Bill…! —Chilló Tom por la sorpresa, al momento que Bill se subió encima de él.

Bill empujó y metió su lengua en la boca de Tom. El menor succionó con avidez el suave accesorio en su boca, gimiendo de placer cuando se encontró con el piercing. Su mano voló hacia el cuello de Bill, trayéndolo más cerca para hacer el beso más profundo. Bill gimió frotando la entrepierna de Tom con la mano.

Tom reaccionó tirando su cabeza hacia atrás, un gemido escapó de su garganta—. Joder, Bill…

Bill se pegó al cuello del hombre, chupando. Tom hizo un gesto para quitar la camisa de Bill, y fue entonces cuando Simone puso su pie en el suelo—. Está bien, muchachos. Suficiente trauma para mi pobre sofá.

Bill no la escuchó, así que continuó besando a Tom.

Simone se sonrojó mucho, ya que su esposo sólo se rió y se fue para el jardín a fumar un cigarrillo.

¡Chicos!

Bill deslizó sus manos por los pantalones de Tom; cuando Bill no quería escuchar algo, podía bloquearlo.

Hirviendo, la mujer se fue al lado de ellos y tomó Bill del cabello. Tom, al ver a su madre, se detuvo de repente, justo cuando Simone tiró con fuerza.

Por miedo, la mano de Bill apretó alrededor de la polla de Tom.

¡Ay! —Tom gritó.

Eso les enseñará a los dos a no asustar a mi pobre sofá y a ignorarme. —Declaró Simone victoriosa.

Bill sacó su mano y accidentalmente, sacó la polla de Tom hacia fuera también.

¡Bill! —Tom se sonrojó, tratando de ocultar su plena y dura erección. En este punto, la cara de Simone parecía un tomate, y salió murmurando algo sobre los adolescentes en celo.

Bill se pasó la lengua por los labios, mirando a la erección.

Bill… —Tom advirtió. Su madre ya había visto más que suficiente.

Yo lo necesito. —Luego pensó en la última vez… y de inmediato se cerró.

Tom sintió la angustia de Bill al instante y se movió hacia arriba, hasta que estuvo sentado junto a Bill—. Baby… ¿qué pasa?

Sólo estaba pensando.

¿Sobre qué? —preguntó Tom preocupado.

Cómo te deseo. —Mintió.

Tom miró a Bill con intención—. Bill, no me mientas, porque sabes que puedo ver a través de ti.

El último día que hicimos esto…

¿Qué hay con eso?

Perdiste tu gato.

Tom suspiró—. ¿Va a ser así a partir de ahora? ¿No vamos a intimar porque perdí a mi gato la última vez que tuvimos relaciones sexuales?

Tengo muchas ganas de follarte, Tom…

Mira, ahora no es el momento, ni el lugar. Pero cuando lleguemos a casa vamos a tener la noche de nuestras vidas, y tú no vas a poder caminar bien durante días —dijo Tom.

¿Es una promesa? —preguntó Bill con una sonrisa coqueta.

Tom sonrió de nuevo, y levantó la ceja de forma sexy—. ¿Tú qué crees?

Te tomo la palabra. —Bill sonrió maliciosamente.

& Continuará &

Notas finales de las traductoras:

Ojalá sigan disfrutando de la traducción y nos comenten. ¿Piensan al igual que Tom, que la muerte del gato, es solo el principio de un plan de Andreas? ¿Por qué Andreas estará obsesionado con ellos? ¿Será amor u odio? Están invitados a seguir leyendo y comentando. Besitos.

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