& Capítulo 17 &
Bill abrió la puerta principal, dejando que el rubio entrara después de él—. Bueno, aquí estamos…
—Wow, es un bonito lugar. Creo que una vez estuve aquí, hace mucho tiempo… pero ha cambiado.
—Sí, si estuviste aquí antes… cuando era la casa de mi papá. Las habitaciones en realidad no han cambiado, solo los colores.
—Y los muebles… algunos de ellos. ¿Quieres que prepare café y así puedas contarme qué sucedió? —Preguntó Andreas, tratando de recordar dónde estaba la cocina.
—¿Sabes? Ni siquiera yo mismo sé qué pasó. Yo… eso creo… —Suspiró. No quería hablar sobre eso ahora.
—Vamos, Bill, sácalo de tu pecho. —El rubio finalmente recordó dónde estaba la cocina y se dirigió solo, hacia allá, buscando las cosas que necesitaba para preparar un rico, café caliente para él y Bill.
—Un chico en el lugar donde trabajo, me besó, otra vez… no me puedo arriesgar a perder a Tom.
—¿Otra vez? ¿Quieres decir que ya te había besado antes? —Un rayo de dolor se pudo ver en los ojos de Andreas, pero rápidamente lo ocultó bajo una máscara de preocupación.
—Sí… en ese entonces, Tom me dejó. Y no quiero perderlo otra vez. Lo amo.
—Ya veo, pero tú no hiciste nada, Bill. No fue tu culpa.
—Lo sé… es que lo extraño tanto. —El pelinegro hizo un puchero.
De pronto, el teléfono de Andreas hizo un ruido—. Recibí un mensaje, dame un segundo. —Abrió su celular y leyó el mensaje que le envió Luke.
“Estoy aquí. ¿Qué hago?”
Y respondió con rapidez. “Toca el timbre, eso distraerá a Bill”
Luke presionó el timbre, esperando más instrucciones.
—Sonó el timbre, Bill. —Afirmó Andreas, como si el pelinegro no lo hubiera notado.
Bill asintió y se dirigió a la puerta.
—Hola… oh. ¿Qué estás haciendo aquí?
Entre tanto, Andreas abrió los cajones de la cocina y rápidamente encontró un cuchillo grande y filoso. Caminó hasta ponerse detrás de Bill, poniendo la hoja en la garganta del moreno—. Hola, Luke. Pasa.
La cabeza de Bill se echó para atrás levemente, con los ojos llenos de temor—. Luke, ayúdame.
—¿Por qué debería hacerlo?
Andreas arrastró a Bill dentro de la casa, seguido por Luke, quien sostenía la cámara en la mano derecha.
—No lo entiendo… —Bill trató de moverse, pero estaba demasiado asustado.
—Oh, pero no es tan complicado. Ya sabes lo que me hiciste y que yo quería vengarme. —Andreas miró a su hermano y dijo—. Luke, puedes dejar la cámara en algún lugar e irte. No vas a querer ver esto.
—Quiero quedarme. Quiero verlo sufrir —murmuró Luke.
—Yo… —Bill alzó la cabeza.
—Tú, tú, rompiste mi corazón y luego rompiste el de él… de un modo u otro. Ahora, Bill, serás mío. Y lo grabaré y no te quejarás, porque si lo haces, le haré a tu querido esposo, lo mismo que le hice a Sparkles. Y si eres un buen chico, tal vez no le envíe el video. —El rubio puso una sonrisa maligna.
—No lastimes a Tom, por favor… cualquier cosa…
—Eso fue lo que pensé. Quítate la ropa y siéntate en el sillón. No intentes nada estúpido. —Mandó Andreas, girando hacia su hermano—. ¿Estás seguro sobre esto? No quiero hacerte daño. —Acarició la mejilla del menor con ternura.
Luke asintió, quería hacer esto.
Bill se quitó la playera y lentamente desabrochó sus pantalones. Solo quería a su Tomi.
—Bien, entonces preparemos la cámara —dijo el rubio con un tono de voz animado, cogiendo el aparato de las manos de su hermano para ubicarlo sobre el televisor, donde tendría el ángulo perfecto—. Luke, cielo… necesito tu ayuda. Él ya no me gusta como antes…
—¿Qué quieres que haga, Andi? —El pequeño sonrió suavemente.
Ahora Bill solo estaba en sus bóxers.
Andreas se mordió el labio seductoramente—. Ponme duro. Más tarde te lo compensaré.
Su relación prohibida se había desarrollado en los últimos tres meses, aunque no demasiado como para realmente tener sexo, porque Luke todavía era virgen. Pero habían hecho lo suficiente para darse placer mutuamente, de vez en cuando.
Luke se puso detrás de él, pasando sus brazos por la cintura del otro y bajó una mano hasta sus bóxers, mientras la otra acariciaba su pecho. Lentamente, jugó con los pezones de Andreas, mientras bombeaba su polla.
Andreas gimió de placer. Deseaba tomar a su hermano ahí y ahora, pero eso era imposible. Aunque esperaba que pasara pronto.
Pero demasiado pronto, tuvo que alejar a su hermano, porque ya se había puesto muy duro—. Lo siento, pero si sigues así, no seré capaz de aguantar. —Se volvió hacia Bill—. Te dije que tenías que estar desnudo, no “casi” desnudo.
Bill se quitó la ropa interior y mostró su pene flácido—. ¿Cómo es que se conocen?
—Oh, creo que no quieres saberlo… pero puedes darnos una buena mirada a los dos… y tal vez puedas notar algo… familiar. —Andreas se rió por el doble sentido de sus palabras.
Bill lo miró a él y luego a Luke—. Ustedes… eso lo explica todo —murmuró la última parte—. ¿Vas a violarme, cierto?
—Si lo quieres poner de esa forma… pero lo juro, una sola queja y Tom nunca jamás volverá a casa. Digamos que tengo… un amigo vigilándolo. —Andreas se rió—. Presiona grabar cuando quieras, bebé.
—Él nunca te creerá… —dijo suavemente el pelinegro.
—No le voy a enviar la cinta, a menos que te portes como un chico malo y le cuentes qué pasó. Así que no quiero escuchar ninguna queja. —Mintió Andreas.
Bill miró su miembro flácido, por lo menos Tom sabrá que no lo disfrutó.
Luke presionó el botón de grabar.
Andreas caminó hacia Bill y se puso sobre él, para darle la espalda a la cámara. Con eso tenía la polla flácida escondida entre los cuerpos de ambos, no habría forma de descubrir si Bill lo había disfrutado o no.
—¿Listo, bebé?
Luke asintió.
Bill se mordió el labio, necesitaba preparación.
Andreas empujó de frente, gruñendo por la dolorosa estrechez. Debió por lo menos haber preparado un poco a Bill… pero bueno, ya era demasiado tarde para eso.
Bill gritó, le dolía… demasiado.
—Sshh, bebé, está bien —dijo Andreas, acariciando gentilmente los costados de Bill, mientras salía lentamente—. No hagas eso —susurró, fue tan leve que la cámara no lo captó.
Bill se mordió el labio, no sabía qué hacer. Por lo menos no podrían verle la cara, ¿verdad?
—Ah, Bill… que rico. —El rubio gimió, embistiendo dentro del agujero sangrante del pelinegro.
Bill estaba tratando de mantenerse callado.
Andreas volvió a golpear fuerte y sin querer le dio al punto sensible de Bill.
El pelinegro arqueó la espalda y pequeños jadeos escaparon de sus labios—. Andreas.
—Sí, bebé, estoy tan cerca… —dijo el rubio, enviando una rápida mirada en dirección de su hermano, una mirada que decía que prefería tomarlo a él que a Bill.
Luke tenía el corazón roto, pero tenía que aguantar y ocultarlo.
Bill abrió más las piernas, su pene se había puesto casi erecto, por el golpe de Andreas directo en sus nervios.
Andreas movió su mano y envolvió el miembro semi duro, mientras seguía golpeando en el mismo ángulo cosa que provocó un gemido de Bill.
El pelinegro pretendió todo el tiempo que era Tom, él quería a Tom… Tom, Tom, Tom.
—Ah, Bill, estoy tan cerca. Ah, mierda. —El rubio embistió erráticamente mientras se corría y con cada golpe le dio a la próstata de Bill.
Bill soltó un grito. Esa era la reacción que Andreas buscaba.
El rubio salió de su cuerpo y sin darle una segunda mirada, se vistió y se dirigió a Luke, envolviéndolo entre sus brazos. Se sentía más sucio de lo que pensó.
Bill se quedó tirado, llorando, se sentía mal y asqueado.
Luke pasó sus brazos por el cuello de Andreas.
—No quiero volver a hacer eso con ninguna persona que no seas tú. —El rubio mayor tenía ganas de llorar.
Bill se hizo bolita, llorando.
Luke asintió y correspondió el abrazo—. No me dejes.
—No lo haré. Lo prometo.
Andreas se soltó de su abrazo y fue a apagar la cámara. Después de tomarla, cogió la mano de Luke y se acercaron a la puerta—. Oh, una última cosa, Bill —dijo y se volteó—. Si mencionas algo de esto, me voy a asegurar que Tom reciba esta cinta realmente porno.
Y luego la pareja de hermanos dejó la casa.
Bill, hecho bolita, se abrazó a sí mismo fuertemente, sosteniendo el teléfono en su pecho. No podía ni siquiera mirar la foto de Tom, especialmente no ahora.
& Continuará &
Notas finales de las traductoras:
Que terrible resulta traducir esta clase de capítulos. ¿Qué opinan?
