Demon 3 (P.1)

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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 3

Tom respiró, ajustó el cabestrillo de su brazo y se dirigió hacia la oficina del General Agnus. Una vez se recuperó en el ala del hospital, fue llamado como asunto urgente. ¿Qué diría esta vez, la segunda vez que fallaba? Incluso si no hubiera intentado lidiar con el demonio por sí mismo, ni todo el equipo habría logrado hacer la diferencia. Si querían atraparlo, primero debían saber contra qué se enfrentaban y eso era lo que él estaba tratando de hacer, saber todo lo posible sobre el demonio, del mismo demonio. Esa era la forma correcta de proceder con esta asignación, estimaba él, porque este demonio estaba por encima de todo lo que habían encontrado antes y obviamente, era invulnerable contra sus tácticas y armas de caza. Quizás no había sido la forma más adecuada de aproximarse a él, pero el comportamiento cobarde del demonio reamente lo volvía loco. Le sorprendía lo rápido que había desarrollado esta gran curiosidad por este ser demoniaco extraordinario, intentó decirse a sí mismo que era porque debía descubrir su debilidad, pero la verdad es que era más que eso. También quería saber quién era, quería saber más sobre él y si estaba completamente enloquecido.

Siguiendo el protocolo, una vez que estuvo frente a frente con el General, narró los detalles de su confrontación con este ser demoniaco único. Cómo había sido atacado por otros demonios y como, una vez más, salió ileso. Las marcas en el ceño apretado del General, eran profundas. Todo el tiempo parecía incrédulo, mantuvo el rostro estoico, pero mientras Tom continuaba, su expresión se profundizó. Tom no había terminado de contar todo cuando el General cerró los ojos con cansancio y con un gesto le hizo detenerse.

—¿Cómo luce? —Intervino rápidamente. Tom alzó las cejas, se dio cuenta que en ninguno de sus reportes había descrito al demonio.

—Bueno, ehm…

—¡En una palabra! —Demandó el General con urgencia—. Tu primer pensamiento, ¿cuál es?

Tom no podía pensar en nada más que en—. Hermoso —dijo con simpleza.

El General miró directamente a Tom—. Hermoso —repitió.

—Sí —admitió Tom—. No estaba seguro qué estaba viendo al principio —explicó—, pero eso era porque es realmente andrógino.

El General se reclinó en su silla y exhaló—. Muy bien, capitán Kaulitz, eso es todo. Puede irse.

Tom quedó un poco desconcertado con su rápida despedida y le hizo pensar que nada de lo que había dicho había sido tomado seriamente. O tal vez el General no quiso seguir escuchando nada más.

—Entonces… ¿todavía eres el capitán? —Preguntó Georg cuando Tom dejó la oficina del General.

—Sí, ahora ve y tráeme un café —mandó como venganza.

Georg hizo sonar sus dedos—. ¡Maldición! —Gustav soltó una risita—. ¿Qué dijo el general? —Preguntó.

—En realidad, nada. Él solo me escuchó hablar y me preguntó cómo lucía el demonio, así que le dije —contestó Tom.

—¿Y? —Preguntó el rubio.

—Y luego me mandó salir.

—¿Solo así? ¿Sin un regaño? —Georg estaba sorprendido.

—No.

—Entonces, asumo que todavía estamos con la asignación —dijo Gustav.

—Sí, pero cambiaré eso —respondió Tom.

—¿Cambiarlo, cómo? —Preguntó el castaño.

—Me encargaré de la asignación yo solo —dijo Tom—. Hay algo verdaderamente raro con este demonio, aparte de su inmortalidad. De algún modo, él cree que es humano y vive con otros demonios que fomentan esa creencia.

—¿Qué? —Soltó Gustav.

—Es muy extraño —meditó Tom—. Y el General… no sé, pero creo que él sabe algo.

—¿Pero no dijeron todos los Maestros, incluyendo al General, que nunca antes habían enfrentado, o conocido a alguien como él? —Preguntó el rubio.

—Sí —respondió Tom—. Pero aun así… —suspiró—. Mira, no voy a descansar hasta que sepa quién o qué rayos es él y si hay alguna forma de alejarlo, así que me acabo de apuntar para la asignación de investigarlo, lo que significa que tengo que acercarme a él y lidiar con él a solas.

—¿Estás loco? —Preguntó Gustav—. Te matará. Mira cómo te dejó.

—Si hubiese querido matarme, ya no estaría aquí —dijo Tom—. Él solo quiere que yo, o nosotros, estemos fuera de su camino por no sé qué razón.

—Yo creo que debemos dejar que toda la Orden se encargue de él —sugirió Georg—. Tú mismo viste que nuestro equipo no fue rival para él.

—No. Voy a hacer esto —afirmó Tom—. Tú y los otros se quedarán en los alrededores en caso que los necesite y eso es todo.

Georg y Gustav suspiraron—. Sí, señor —respondieron.

& Continuará &

Me encanta esta historia. ¿Les está gustando a ustedes?

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