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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
«Demon» 17
—Está oscureciendo, deberíamos volver a casa.
—Cierto —respondió Tom.
Caminaron uno junto al otro. Bill había vuelto a quedarse en silencio. Tom movió su cabeza, pensando en algo para que pudieran hablar. No estaba seguro de cuánto duraría el efecto del azúcar y tenía que distraer a Bill con algo más, antes de que volviera a preguntarse sobre su rara existencia.
—¿Sabes? —comenzó Bill. Tom hizo una mueca, creyendo que era demasiado tarde—. Quiero agradecerte. —El cazador alzó las cejas.
—¿Por qué? ¿Por ayudarte?
—Ayudarme, salvarme, muchas cosas —respondió el pelinegro—. Lo que quiero decir es… gracias por estar ahí para mí. Solo caminar de esta forma… se siente agradable tener a alguien a mi lado.
—Oh. —Tom sonrió, contento de que en lugar de lo otro, Bill meditara sobre su amistad. En verdad, a él también le gustaba tenerlo a su lado. Se sentía cómodo con él de una forma que no pasaba con sus otros amigos. De hecho, nunca se había sentido tan cerca de alguien como con Bill.
—Solo quería decirte, ya sabes, que todo lo que haces, el tiempo y el esfuerzo que haces por estar conmigo… lo aprecio. Y espero que podamos seguir así —agregó Bill.
—¿Qué quieres decir? ¿Por qué sería diferente?
—No lo sé, supongo que algunas veces, las cosas buenas no duran mucho. —Bill se alzó de hombros. Tom notó que adoptaba una postura insegura y la forma en que dijo eso, sonó como si no creyera que fuera a ser así. Y luego Tom entendió lo que quiso decir.
—Oh, Bill, ¿crees que me cansaré de ti? ¿Que te dejaré? Yo no te dejaré, Bill. —El pelinegro miró a Tom y pareció que la confianza regresó a sus facciones—. Te podrá sonar estúpido, pero si estás preocupado por mí, te aseguro que seguiremos así para siempre. No te dejaría por nada.
—Que bueno. De verdad disfruto mucho de tu compañía, Tom. —Bill sonrió.
—Créeme, es un placer —contestó. Bill se congeló, bajó la mira y se puso totalmente rojo. Oh, mierda. Tom jadeó, dándose cuenta lo que había dicho—. No, no… no quise decir… no eso… lo que quiero decir es…
Bill cerró los ojos muy apretados—. ¿Él es así con todos, o solo contigo? —Balbuceó.
—¿Eh?
—¿Él… ya sabes… con todos?
—No, no lo creo. Estoy casi seguro de que soy solo yo.
Bill exhaló de alivio, como si estuviera contento de haber sacado esa duda de su pecho. Pero si estaba aliviado, ¿no le importaba que Tom lo hiciera con el demonio? ¿Que aceptaba que Tom tuviera esa clase de contacto con su cuerpo? El faro de esperanza en Tom revivió, pero rápidamente se extinguió cuando Bill se excusó.
—Lo siento. Es que no puedo evitar sentirme un poco perturbado. Lo que él hace es tan… —Su rostro de apretó en desaprobación. La cara de Tom se tornó triste.
—¿Malo? ¿Pecaminoso? —Murmuró malhumoradamente. Bill se movió incómodo, sus mejillas se tiñeron de rosa.
—¿Tú… no piensas eso?
Tom bufó—. Yo creo que rompes con todos los sentidos morales cuando te enamoras —soltó por impulso. La mandíbula de Bill cayó. Desvió la mirada, sobrecogido de timidez. Tom sintió el gatillazo del golpe de adrenalina en su corazón palpitante, llenándolo con un coraje imprudente que lo impulsaba a seguir adelante. Probablemente Bill necesitaba un empujón para continuar—. Tú dijiste que los “alter ego” son formas de escape, una manera de dejar salir tus sentimientos reprimidos, ¿no es verdad? Yo creo que él está haciendo aquello que tú no te permites hacer.
Bill se cubrió la cara ante tal asombrosa sugerencia—. No… yo… —De pronto un bombillo de la calle se cayó. Bill saltó de miedo y se pegó a Tom, casi instintivamente. Se sonrojó cuando vio lo cerca que estaban ahora. Quiso retroceder, pero velozmente, Tom puso un brazo por sus hombros. Bill lo miró, sus ojos temblaban.
—¿Por qué te sientes seguro conmigo? —Le preguntó, tomando su mano. El pelinegro separó sus labios, pero no salió ningún sonido. Tom se inclinó lentamente, ladeando la cabeza. Bill tragó. Tom sintió la palma de Bill empezando a sudar y todo su cuerpo temblando. Estaba empezando a creer que el pelinegro estaba respondiendo a sus toques afectuosos y que lo dejaría besarlo, pero entonces la cara de Bill cambió a una de terror.
—Tom —contuvo el aliento. Tom se tensó, sus instintos de cazador lo alertaron con todas sus fuerzas. Se giró alrededor. Un grupo grande de sanguijuelas venía por ellos, emergiendo desde atrás del edificio más allá de la calle. Tom cogió su Asesina.
—Vete, Bill —dijo. Bill dudó, agarrándose de Tom. El cazador se volvió a él—. ¡Corre, no mires atrás! —Le urgió. El pelinegro soltó a Tom y comenzó a correr lo más rápido que pudo. Tom se volvió hacia las sanguijuelas. Estaba a punto de presionar su sensor, cuando la voz de Gustav emergió de su comunicador.
—¿Capitán, estás con el demonio? —La voz de Gustav sonaba frenética. Tom arrugó el ceño.
—Lo estaba. Él tuvo que huir. Trae el equipo hasta acá, hay un gran grupo de sanguijuelas justo al frente de mí.
—Sí, lo sabemos. Los equipos Amon y Dagon ya están afuera.
—¿Qué? —Tom se enojó—. ¿Por qué ellos? ¿Por qué yo no fui informado?
—Capitán, hay algo que debería advertirle —dijo el rubio.
—¿Qué? —Preguntó Tom.
—No van por las sanguijuelas. Van por tu demonio —respondió Gustav. A Tom se le heló la sangre.
—¿Qué? ¡Están locos! ¿Por qué rayos van a hacer algo así?
—Son órdenes del General —contestó el rubio.
Tom sintió que una furia ardiente sobrepasaba su desconcierto por este hecho. Nunca antes se había sentido tan desencantado con el General, furioso por la persistencia irracional de asesinar al demonio. Después de todos estos años admirándolo y aspirando a volverse como él, sentía que su ídolo lo había decepcionado, sentía que estaba destruyendo sus sueños.
—Están usando tu rastreador para llegar a ti —mencionó Gustav. Tom ya lo estaba arrancando de su uniforme. Lo arrojó lo más lejos que pudo.
—Ahora no llegarán cerca de él —dijo.
—Um… todavía podrían llegar a él —dijo Gustav y Tom hizo una mueca.
—¿Cómo?
—Las sanguijuelas —respondió el rubio—, ellas lo perseguirán. Tom jadeó. Alzó la vista y, como si Gustav hubiera dado la orden, el grupo de sanguijuelas comenzó a dirigirse a la dirección que había tomado Bill.
Tom maldijo. Comenzó a disparar a las sanguijuelas, aunque era obvio que no podría derribarlas a todas—. ¿Puedes detener a los soldados?
—Apenas alcancé a advertirte —murmuró el rubio con seriedad.
—Está bien. Gracias Schafer. Trataré de llegar a él antes que los demás.
—No hagas nada estúpido, capitán —pidió Gustav. Tom terminó la comunicación. Sabía lo que Gustav estaba implicando, pero él iba a proteger a Bill, aunque eso fuera ir en contra de las órdenes de los cazadores.
Tom fue tras las sanguijuelas, agobiado de preocupación por Bill. Obligó a sus piernas a correr a máxima velocidad. Siguió disparando a los demonios sin parar, esperando acabarlos antes de quedarse sin munición. Varias sanguijuelas giraron para enfrentarlo, mientras dejaban que las otras siguieran tras Bill. Tom sabía que solo estaban tratando de detenerlo.
Las sanguijuelas corrieron hacia un callejón angosto, para guiar a Tom mucho más lejos. Todavía quedaban seis sanguijuelas cuando la Asesina de Tom quedó vacía. Cuando las criaturas escucharon el clic vacío del arma, se voltearon y atacaron. Tom rápidamente sacó las partes y ensambló la Sanguinaria. Disparó en el callejón. El dardo atravesó un demonio tras otro en una línea recta y cayeron muertos en la misma frecuencia.
Tom escuchó un gemido a la distancia. Su corazón se aceleró—. ¡Oh, no! —Jadeó, reconociendo el grito de Bill.
Estaba sin aliento cuando llegó al lugar de donde venían los gritos y quejidos y la imagen, le dolió profundamente—. ¡No! —Gritó. Se lanzó contra los cazadores reunidos, empujándolos y parándose delante de sus armas.
—¡Agárrenlo! —Ordenó el capitán del equipo Amon, quien estaba cerca de convertirse en un Maestro. Los cazadores cogieron a Tom, agarrándolo de los brazos. Tom estaba gruñendo, tratando de liberarse.
—¡No! —Suplicó—. No conseguirán nada, solo lo van a enojar —dijo, esperando intimidarlos.
—No debes interferir —respondió el capitán del equipo Amon, con seriedad. Volvió a mirar al demonio pelinegro, quien estaba con tirado boca abajo en medio del parque, junto a un montón de cuerpos de sanguijuelas—. Procedan —mandó a su equipo. Tom luchó.
Uno de los soldados de Amon lanzó un aparato que lucía como una granada contra Bill. El pelinegro se levantó rápidamente cuando vio que aterrizó junto a él. Intentó correr. El artefacto hizo clic y filamentos brillantes emergieron de ella como una trampa de telaraña. Bill quedó atrapado dentro. Sollozó. Y luego la granada explotó. Bill gritó. Tom se paralizó de horror.
El humo se dispersó. Los cazadores gruñeron decepcionados, notando al demonio pelinegro todavía intacto. Bill solo había colapsado en sus manos y rodillas, aunque sus ropas se habían hecho pedazos. Gruñó y se obligó a ponerse de pie.
—Es inútil —dijo Tom con urgencia—. ¡Escúchenme, él no puede ser asesinado! ¡Solo lo van a enojar!
Los cazadores ignoraron a Tom. El capitán del equipo Dagon miró a uno de sus soldados y asintió. El soldado dio un paso al frente, poniendo un artefacto como un arpón sobre su hombro y disparó. La punta de la lanza perforó la piel de Bill.
El chillido de dolor de Bill resonó en los oídos de Tom. Maldito seas William, ¡sal bastardo! pensó Tom, con sus ojos empapados de lágrimas mientras veía a Bill soportar ese inmerecido dolor. Se estaba consumiendo por el remordimiento. Temía que William no quisiera salir porque quería castigar a Bill, cegado por los celos después de que Tom le profesó su amor.
El soldado retiró el arpón, destruyendo la piel de Bill. El pelinegro gruñó. Bajó la mirada, sus piernas temblaron bajo él, como si estuviera a punto de desmayarse. Todo el mundo observó como la herida de Bill sanó inmediatamente. El soldado arrojó el arpón inútil con enojo.
El capitán del equipo Amon dio un paso al frente con un látigo. Agitó el látigo una vez y se volvió iridiscente. Lo azotó un par de veces más en el suelo y vio como las rocas se derretían con un segundo de contacto. Miró al demonio pelinegro.
—¡No! —Gritó Tom. El látigo tronó cuando golpeó a Bill. El pelinegro gritó a todo pulmón. Tom luchó violentamente. Se tensaba con cada nuevo latigazo, como si fuera él quien era golpeado. Del cuerpo de Bill emanaba humo. El capitán del equipo Amon volvió a agitar el látigo, pero esta vez, el látigo se enredó en el cuello de Bill.
Los soldados vitorearon la hazaña, algunos incluso rieron. Del cuello de Bill saltaron chispas. Tom quedó paralizado de terror. Sin embargo, la cabeza de Bill no se desprendió. De pronto sus ojos se abrieron mucho. Sus manos subieron a coger el látigo. Hizo un sonido gutural ronco.
¡William! Tom levantó la cabeza, sus facciones se mostraron más animadas.
Los cazadores jadearon de temor cuando el demonio pelinegro se arrancó el látigo del cuello. El demonio pelinegro cayó de rodillas. Pareció recoger algo del suelo, justo a sus pies. Tom logró ver algo brillante en la mano de William, un pequeño pedazo de lo que quedaba. La cadena del colgante de William se derritió.
Lentamente, William se puso de pie, emitiendo un rugido ronco que hizo eco en todo el rededor. Sus manos se apretaron en puños y sus ojos brillaron con un rojo amenazante. Los cazadores se asustaron cuando la tierra bajo sus pies tembló. Se tambalearon, soltando varios “Whoah”.
El cielo se oscureció de nubes que se manifestaron de la nada. Y el viento, de pronto, tomó velocidad de tifón. Rayos comenzaron a caer a tierra, peligrosamente cerca.
—¡Santa mierda!
—¡¿Qué mierda está pasando?!
Los cazadores empezaron a entrar en pánico, sosteniéndose de lo que tuvieran a mano, sus cuerpos comenzaron a ser llevados por el viento.
Todo el mundo, incluido Tom, miraba en shock al demonio pelinegro, cuyo cabello estaba agitado, sus ojos irradiando rojo; se veían sus dientes, ya que su cara se había contraído en una mueca de rabia. Tom nunca antes había visto a William así. Cuando dijo que podrían enojarlo, pensó que solo los estaba tratando de engañar. El rostro de William no se había transformado en la cara de un monstruo, pero verlo tan lleno de ira, era realmente atemorizante. Una extraña sensación de malestar y miedo llenó a Tom, al presenciar los poderes sobrenaturales de William, azotando los alrededores a su voluntad.
—¿Oh, Dios mío, qué hemos hecho? —Gritó de terror uno de los soldados. Los ojos de Tom se abrieron grandemente; solo ahora, las palabras del General comenzaban a tener sentido.
Continúa…
¿Será que ahora que William está realmente molesto sacará sus poderes demoniacos y los destruirá a todos? Y si mata a todos los cazadores… ¿perdonará a Tom o también lo atacará? Chan, chan, chan. Mejor sigamos leyendo y no olviden dejar sus comentarios para la autora que los lee siempre.

Su collar TT_TT. .William no soportó que destruyeron el regalo de Tom u.u
William ama a Tom y ese collar significa mucho para el estúpidos lograron que se enojara con razón