4: El color de sus ojos

4: El color de sus ojos

Fic de Chocoholic. Traducido por MizukyChan

Capítulo 4: “El color de sus ojos”

Bill no iba a darse por vencido tan fácilmente.

—Mamá, quiero ayudar a Tom.

Su madre lo miró—. Bueno, ¿y qué quieres hacer, cariño? Yo podría hornearle algo de pan de vez en cuando.

Su hijo negó con la cabeza—. No, él ya se metió en problemas por eso. Yo quiero… ser capaz de protegerlo —comenzó a decir, un poco dudoso.

Simone arrugó el ceño—. Y… ¿en qué exactamente estás pensando?

—Ofrecerleunlugardondequedarse —dijo todo en un solo aliento.

La mujer parpadeó—. Tienes que decirlo un poco más lento, cariño. No te entendí.

—Ofrecerle un lugar donde quedarse.

—Bill… no puedes dejarlo quedarse en la casa. Me gustaría confiar en él, pero no podemos. Lo acabas de conocer hace solo un par de días. Él no tiene hogar y, aunque me da pena, no puedo permitirte eso.

Bill sabía que ella diría algo así. No importaba, ya tenía un plan de contingencia. Él ayudaría a Tom. Había estado pensando en esto, una y otra vez, hasta que finalmente se le ocurrió algo.

—¿Él se podría quedar en la bodega? Sé que no es muy grande, pero no la usamos y al menos lo mantendrá a salvo en la noche —dijo casi suplicante.

—Cariño.

—Por favor mamá. Me siento mal por haberle causado problemas. Quiero compensarlo. —Bill puso su cara más bonita y parpadeó un par de veces—. ¿Por favor?

—Eres un bebé algunas veces —respondió su madre, rodando los ojos, pero sonriendo de todas maneras—. Entonces está bien. Y tienes razón, de todas formas no la ocupamos. Mientras no te olvides de cerrar con llave la puerta trasera todas las noches. —Advirtió ella, pero Bill ya no estaba escuchando. Ya estaba corriendo escaleras arriba, para reunir las cosas que pensó que Tom podría necesitar por la noche.

Ni siquiera había pensando en ir a contarle a Tom y es que estaba demasiado feliz porque su mamá le había dado permiso.

—Bill, quizás deberías preguntarle primero a Tom —dijo su madre con suavidad, apoyándose en el marco de la puerta de su habitación—. Solo asegúrate de que él esté de acuerdo con esto, ¿ok?

Oh —dijo Bill contento—. Sí, por supuesto. Lo haré ahora mismo. ¡Adiós! —Y nuevamente se apresuró a salir. Nunca pensó estar tan entusiasmado de hacer algo.

El problema era que Tom no quería volver a hablar con él. O eso creía, lo cual significaba un problema para encontrarlo.

Pero estaba muy equivocado. Tom todavía quería hablar con él. Él había pensado que no sería fácil deshacerse de Bill, así que por supuesto que debió haber esperado algo así. No tenía nada que ofrecerle, porque no tenía nada y no se consideraba de confianza.

Así que otra vez estaba sentado en su callejón, con las rodillas en el pecho y la cabeza enterrada entre sus piernas y brazos. Por un par de días, de verdad tuvo la esperanza de ser feliz. Ahora, simplemente no sabía por qué. ¿Acaso no supo siempre que no debía albergar esperanzas por nada? Y sin embargo, las tuvo, solo por un par de días y por alguien a quien ni siquiera conocía apropiadamente.

No podía evitar preguntarse por qué. ¿Cómo pudo haberle pasado?

Suspiró pesadamente, tratando de aguantar las lágrimas. Esto era ridículo, él ya no tenía esperanza, no lloraba y no se enamoraba.

Hasta ahora.

El darse cuenta de que todo esto era amor, lo golpeó como un rayo. No. No podía ser. Solo había conocido al chico por un par de días y solo se había encontrado con él un par de veces.

Pero había sido tan agradable e indudablemente hermoso.

¿Tom?

Volvió a suspirar. Ahora hasta la misma voz de Bill lo atormentaba.

Sé que puedes escucharme y sé que quieres que me vaya, pero tengo una propuesta para ti. Si no quieres aceptarla, no tienes que hacerlo y yo no volveré más, pero escúchame, ¿está bien?

Se preguntó cuándo su cerebro había comenzado a pensar que Bill le decía esto.

Mis padres no aceptan que te quedes en la casa, pero tenemos una pequeña bodega que no usamos. Tú podrías quedarte allí, Tom y tal vez, en algún momento, tú podrías vivir con nosotros… conmigo.

Tom sonrió amargamente. ¿Por qué su cerebro le hacía las cosas tan difíciles?

Sintió una mano en su brazo y solo entonces alzó la cabeza—. ¿B-Bill?

El pelinegro rodó los ojos—. No, era un fantasma el que te estaba hablando. Por supuesto que soy yo. —Sonrió—. No pensaste que te desharías tan fácilmente de mí, ¿verdad?

Yo… tenía miedo —susurró—. ¿Lo que dijiste antes, era en serio?

Sí. Sé que no es mucho y preferiría que estuvieras en mi casa, pero esto es lo mejor que puedo ofrecer para compensarte —y agregó—, por ahora. —Se puso de pie y ofreció una mano a Tom, quien la aceptó, y lo ayudó a levantarse.

Tom iba en silencio mientras caminaba de regreso a la casa de Bill. No podía creer la suerte que tenía justo ahora y rogaba con todo su corazón que no fuera solo un sueño.

Aquí es —dijo Bill cuando llegaron, haciendo una señal para mostrar la bodega de la que hablaba. No es grande, pero al menos te mantendrá a salvo y seco. Podemos arreglarla juntos, ¿si quieres?

El chico, que había dejado de ser un indigente, sonrió tímidamente—. Sí… me gustaría mucho. Gracias por ser tan amable conmigo, Bill. De verdad no puedo expresar todo lo que esto significa para mí.

Está bien. Te lo mereces.

Tom no pensaba igual, pero no discutiría con Bill sobre eso ahora. No quería que fuera a cambiar de opinión.

&

Cuando finalmente hubieron terminado, cayeron en el colchón, que yacía en el suelo en el cual Tom dormiría.

Gracias —dijo Tom, por milésima vez.

No es nada, Tom, en serio. Pero… ¿podrías decirme algo? ¿Cómo es que terminaste viviendo en las calles? No tienes que responderme si no quieres —agregó rápidamente.

Pero Tom sintió que por lo menos le debía eso, pero no le daría la versión larga de la historia—. Está bien. Mi papá murió, mi mamá desapareció no mucho después de eso. No sé a dónde fue. —Arrugó el ceño—. Seguramente cometió suicidio, en verdad no lo sé. Después de eso, fui con una familia adoptiva, pero ellos no estaban capacitados para ser padres. Para el mundo exterior, aparentaban serlo, pero me trataban mal, me golpeaban y… después de un año, decidí que había sido suficiente. No creo haber pensado en las consecuencias de escapar, pero en ese entonces parecía la mejor opción. Pero después de un tiempo, me di cuenta de que estaba equivocado. —Desvió la mirada—. Pero de verdad, no me gusta hablar de eso. Estoy feliz de estar aquí ahora.

Bill sonrió y dijo—. Lamento haberte preguntado.

Al mirar a los ojos de Tom, se dio cuenta de que eran del mismo color del chocolate.

No sé cómo agradecerte apropiadamente —susurró Tom.

Bill no respondió, no quería que Tom se sintiera forzado, como si quisiera esto a cambio de un lugar donde quedarse, pero en verdad quería besarlo.

¿Te había dicho que eres realmente guapo?

Tom bajó la mirada y se sonrojó—. Tú también lo eres. —Se lamió los labios y luego dijo algo que hizo saltar el corazón de Bill—. ¿Puedo… ya sabes? —Llevó una mano a la mejilla de Bill y la acunó, mirándolo directo a los ojos.

Sí —respondió en un susurro.

Y se besaron.

Los labios de Tom eran tan suaves.

Bill era tan gentil.

¿Quién habría pensado que el día de San Valentín, me traería amor después de todo? —dijo Bill con suavidad mientras se separaban. Tom volvió a sonrojarse.

Sí… nunca pensé que me gustaría ese día, pero creo que ahora sí me gusta.

Algunas veces las pequeñas cosas se convierten en algo grande y esto era el ejemplo perfecto de eso. Un ejemplo con un final feliz.

Tal vez el día de San Valentín no era tan malo después de todo.

& FIN &

¿Gustó? Aaww, suspiren conmigo. Un fic cortito, con moraleja y justo para la ocasión. Gracias por sus visitas y el apoyo.

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