Fanfic de Froggy. Traducido por MizukyChan
Capítulo 11
Domingo
1:00 PM
Ha pasado 1 hora desde que él volvió a mí.
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Por cuatro horas completas, Tom se sentó en una silla incómoda junto a Bill, esperando y rogando que Bill volviera. Los doctores habían ido y venido, revisando brevemente a Bill y dejándolos otra vez. Ocasionalmente, Tom intentaba hablar con su gemelo. Mantenía la voz baja y tranquila, pero todavía no recibía más que llantos como respuesta. Parecía que Bill estaba perdido en sus pesadillas. Sin darse cuenta de que ya no estaba atado en ese oscuro sótano del infierno. El corazón de Tom se rompía cada vez que escuchaba a Bill gemir las mismas palabras de ese horrible video. Incluso ahora que Bill había vuelto a él, Tom no podía parar su sufrimiento. Tom seguía tratando, negándose a darse por vencido, sin importar cuánto le dolía cada vez que Bill se alejaba de sus intentos por alcanzarlo.
—Por favor, Bill. Por favor… sólo mírame. Sólo hazme saber que todavía estás ahí —susurró otra vez, sin esperar realmente una respuesta, pero incapaz de rendirse.
Como siempre, Bill gemía levemente y temblaba bajo las sábanas ante el sonido de su voz—. No, no es real —murmuraba. Por como se oía, tenía la cara enterrada al colchón. Tom se preguntaba cómo lo podían seguir monitoreando o continuar con su intravenosa por la forma en que estaba ovillado.
—Sí, es real. Soy yo. Soy Tom —respondió. Su voz se quebró bajo la tensión de tener que decir esas palabras. Su gemelo no podía reconocer su voz.
—¿Tomi? —Susurró Bill. El sonido fue tan débil, que por un momento Tom creyó que lo había imaginado. Era lo más cerca que Bill había estado de reconocer su presencia. Tom contuvo el aliento cuando las sábanas fueron bajadas lentamente y dos ojos color de miel, rojos e hinchados por llorar, lo miraron.
Tom se bajó de su silla y se arrodilló junto a la cama, acercándose cautelosamente a Bill. Lágrimas frescas salieron de sus ojos, mientras miraba cómo su hermano se encogía y se alejaba de él—. Bill, soy yo. Soy Tomi —susurró con voz ronca.
—¿Real? —Preguntó Bill, sin poderlo creer.
Tom parpadeó, sin entender al principio. Luego vio que Bill lo miraba fijamente, como si estuviera tratando de juzgar si lo estaba imaginando o no—. Soy real. Realmente soy yo —murmuró, extendiendo nuevamente su mano, con más cuidado esta vez.
Bill se estiró, dejando que la punta de sus dedos se rozaran apenas, antes de volver a retirarse. Le tomó un segundo y luego un tercer intento, antes de que Bill sostuviera la mano de Tom y concluyera que realmente era él. Un sollozo suave escapó de sus labios y nuevas lágrimas bajaron por sus mejillas.
Bill se aferró a la mano de Tom como a un salvavidas, tirándolo hacia él. Tom se puso de inmediato de pie, subiéndose a la cama de hospital junto a su hermano. Apenas tuvo oportunidad de ubicarse bien en la dura cama, antes que Bill se subiera a su regazo y se lanzara a él. Tom enterró la cara en el cabello de Bill, inhalando su esencia y asegurándose a sí mismo que Bill también era real. Ni siquiera notó las lágrimas que caían, humedeciendo el enredado cabello del menor.
Parecía que el trance en el que Bill había estado prisionero desapareció en el momento en que estuvo en los brazos de Tom. La expresión distante de sus ojos desapareció y Tom realmente pudo sentirlo otra vez. Extrañamente, fue Bill quien fue el primero en hablar—. No creí que te volvería a ver —dijo entre gemidos y suaves sollozos.
Tom lo sostuvo con firmeza, entrelazando sus dedos en el pelo enredado y abrazando el cuerpo frágil más cera del suyo. Bill siempre había sido un poco más delgado, pero ahora se sentía peligrosamente delicado. Su piel estaba pálida y cubierta de rasguños. Tom rezó que la frágil bata de hospital no ocultara más lesiones—. Ahora estoy aquí —susurró.
Bill dejó salir otro sollozo ahogado y presionó su rostro en el espacio del cuello de Tom—. Tomi… él… él —No pudo terminar las palabras y Tom sintió que su pecho se apretaba. El rastudo pensó que era buena señal el hecho de que Bill tratara de hablar de ello, pero Tom no estaba seguro de estar listo para escuchar.
—Lo sé… lo sé. Todo va a estar bien ahora —murmuró Tom, acariciando levemente el cabello de Bill y limpiando sus lágrimas. Alzó la vista un momento, captando la preocupada mirada de la doctora en la puerta. Ella le envió una expresión, como si preguntara si todo estaba bajo control y él respondió, con un pequeño asentimiento. Bill ni siquiera notó su presencia y ella se alejó para darles más privacidad. Ellos ya se habían encargado de la salud física de Bill. Ahora sólo importaba sanar sus heridas emocionales.
Los dedos de Bill se aferraron a las rastas de Tom, mientras temblaba en el despertar de su trauma. Se aferró a Tom, como si fuera la única cosa estable que le quedaba en la tierra. Dejó salir otro suspiro tembloroso y nuevamente, intentó expresar el terror que lo estaba consumiendo—. Tomi, él… él va a…
—Él no va hacer nada. No te va volver a lastimar nunca más —lo interrumpió Tom, apretando a su hermano, temblando con su propia ira reprimida—. Él ya está muerto. Le disparó a un oficial de policía y ellos le dispararon de vuelta —Tom sintió que Bill caía contra él, sus músculos tensos se relajaron un poco ante las noticias. Fue durante el viaje de L.A. hacia el hospital en Salinas, que Tom se enteró de la muerte del secuestrador y, por poco realista que fuera, Tom se sintió decepcionado de no haber tenido la oportunidad de hacer sufrir al hombre antes de su muerte. A Tom le habría gustado pasar diez minutos a solas con él.
—Quiero ir a casa —gimoteó Bill, sacando a Tom de sus violentas fantasías.
—Nos iremos a casa pronto. Tan pronto estés listo —le prometió. Tom se preguntó cuánto tiempo estarían atrapados en el hospital. Tal vez todavía no estaban listos para enfrentar los aeropuertos, pero al menos quería que Bill volviera a un hotel y se alejara del olor a antisépticos y a enfermedad.
Bill se relajó un poco más en los brazos de Tom y éste se dio cuenta que cada vez que Bill hablaba, parecía soltarse un poco más. Tal vez el simple sonido de su voz lo estaba ayudando—. Mamá, papá y Gordon están listos para volar para acá. Habrían llegado antes, pero tuvieron problemas de papeleos o algo así. Georg, Gustav y casi todos los miembros del equipo están en la sala de espera —dijo Tom en voz baja, mientras continuaba pasando los dedos por el cabello del menor.
—¿Cuánto tiempo ha pasado? Había un reloj en la pared, pero no recuerdo después de un rato —preguntó Bill. Sonaba más como él mismo, más en contacto con la realidad, aunque todavía muy pequeño y frágil.
—Tres días —respondió Tom, apenas creyéndolo él mismo. Se sentía como toda una vida.
—Se sintió más largo. Tres es un número muy pequeño para como se sintió —murmuró Bill. Bill ya estaba diciendo en voz alta los pensamientos de Tom.
—Fueron 72 horas —respondió el rastudo. Tom había contado cada hora que había pasado y probablemente habría seguido contando por el resto de su vida, si Bill no hubiera regresado a él. Aunque la vida de Tom no habría durado más horas, si Bill no hubiese vuelto.
—Fue demasiado tiempo —murmuró Bill en la playera de Tom.
—Fue demasiado tiempo —Tom estuvo de acuerdo.
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Domingo
1:00 PM
Ha pasado 1 hora desde que volví a él.

Fue asombroso!!! no sera este el fin?? ojala Bill tenga ayuda
😭😭😭😭 lloro de felicidad… Bill ya esta a salvo junto a Tom y al parecer esta recuperándose, emocionalmente.
😭😭😭😭 pobre nene.