Ese no es mi nombre

Ese no es mi nombre

MizukyChan: Este fic fue editado por mi, ya que la versión original se perdió con la caída de thf y del blog personal de la traductora. Espero lo disfruten.

Fic original de RetteLeana. Traducido por DearAngel

«That’s not my name»

Bill tenía él ceño fruncido con rabia, mientras se sentaba en medio de la entrevista, en realidad no quería responder más preguntas de los entrevistadores. Estaba furioso. No, estaba más que furioso. «Furia» no se acercaba ni siquiera a lo que estaba sintiendo ahora. Estaba cabreado. No había estado cabreado en mucho tiempo. La última vez que había estado así de irritado había sido hace mucho, mucho tiempo. Tom había cometido un error estando borracho en una afterparty y Bill se había molestado por días, ¿pero esto? Esto era mucho peor.

—Así que Billa, ¿puedes decirme de dónde vino la inspiración para tu nuevo corte de cabello? —La rubia le preguntó, con una falsa sonrisa en su falso rostro—. Todos nos hemos preguntado eso durante mucho tiempo.

Bill podía sentir la ira burbujeando dentro de él como lava, aproximándose tanto a la superficie y rogando por salir. Bill habría explotado si no hubiera sido por las súplicas de sus compañeros de banda. Esta era su primera entrevista desde que el nuevo single había salido y todo dependía de ésta. Bill debía tener su mejor comportamiento, él lo sabía. Sin embargo, eso no significaba que pudiera ser un poco malvado.

—No lo sé, un día me desperté y supe que el look de Tom le iba genial, estaba conquistando todas esas chicas. Decidí que debía tratar de ser como él. Un chico como yo necesita algo de acción de vez en cuando, y estaba seguro que no la iba a encontrar mientras mi cabello luciera rarito. Oh, y, repito, quería parecerme a Tom, también eso. Tengo que complacer a los fans, ¿cierto?

Bill escuchó a Tom quejarse y sonrió tan grande como pudo, haciéndole un guiño a la entrevistadora. Ella se aclaró la garganta y rápidamente escribió todo lo que había dicho. Bill le seguía sonriendo, ni siquiera levantando la mano para moverla la siguiente vez que ella lo miró. Bill tenía una imagen que mantener. Él era el muñeco oh-tan-inocente que todo el mundo quería tener en su bolsillo. Bill podría ser un muñeco, pero desde luego no era inocente.

—Lo que Bill quiere decir, es que quería probar algo nuevo, como todos nosotros. —Gustav musitó, entrometiéndose mientras la entrevistadora trataba de hacer otra pregunta—. Estamos tan agotados por haber preparado esto, disculpa a nuestro Bill malvado.

La entrevistadora se echó a reír y sonó como una vaca. Bill fulminó a Gustav con la mirada, dándole luego la espalda. Gustav suspiró y Georg resopló, pero la entrevista continuó. La mujer no le preguntó nada más durante el tiempo que continuó la sesión.

Una vez que la entrevistadora terminó, Bill fue el primero en abandonar la habitación. Se dirigió directamente a la salida, porque no quería tener que pasar más tiempo de lo que debía en ese estudio sofocante. Bill había puesto su granito de arena en esa entrevista y ahora que ya lo había hecho, no le importaba quien se pudiera enojar con sus respuestas. Sabía que David no estaría feliz, ¿pero cuándo estaba feliz David? Bill no estaba ahí para hacer feliz a la gente. Él estaba allí para asegurarse que no hablaran sobre su vida privada y por una vez, solo una vez, dijeran bien su nombre.

Su maldito nombre no era Billa.

&

Bill supo que Tom lo estaba mirando, incluso antes de que girara para encontrarse con los ojos de su hermano. Tom lo estaba mirando, pero no era una mirada normal. Tom lo estaba mirando , lo que normalmente significaba una de dos cosas. O Tom tenía hambre o estaba cachondo. Bill suspiró.

—Te ves delicioso hoy —Tom murmuró, acercándose más a su hermano en el sofá, pero no lo suficiente como para tocarlo… todavía—. Solo quiero… quiero…

—¿Quieres qué, Tom? —Bill interrumpió, levantando una ceja.

—Quiero comerte.

Bill reflexionó sobre eso por un segundo antes de empezar a reír, extendiendo la mano para darle una palmadita patética en el hombro a su hermano.

—Tom, acabas de decir que querías comerme. ¿Tienes hambre o algo? ¿Quieres un sándwich?

—No. Te deseo a ti.

—De acuerdo, Tom. Sé que quieres comer algo , pero estoy demasiado seguro de que no soy yo.

—¡SÍ! —Tom protestó. —¿Qué más querría comer? O mejor dicho, ¿a quién?

Bill frunció el ceño antes de apoyar la cabeza en el hombro de Tom.

—Sabes que puedes comerme cuando quieras, Tomi. Pero ahora mismo, simplemente no estoy de humor.

—Ya nunca estás de humor para mí, Bill —Tom se quejó—. Solo quiero que estés de humor para mí de nuevo. Me encanta estar dentro de ti.

—Tom, de verdad que no eres tan romántico. ¿Te acercas a las chicas y les dices que quieres ‘estar dentro de ellas’?

—Eh. ¿Sí? —Tom se rió—. ¿Qué más haría? ¿Comprarles flores? ¿Darles dulces?

—SÍ, TOM. —Bill se quejó—. Por supuesto que se supone que debes comprarle a tu amada dulces, flores, regalos y esas mierdas. No puedes decirme que quieres metérmela y luego hacerlo. ¡Dios, dónde aprendiste a ligar con alguien!

—…Georg.

—¡Me lo imaginé! Dios, Tom. Cuando aprendes a ser romántico, puedes…

—¿Comerte?

—Vete. —Bill suspiró, frotándose la frente mientras se apoyaba en el otro extremo del sofá. —Vete. Me das migrañas. Vete.

Tom asintió, saliendo de la sala obedientemente. Bill suspiró de nuevo, lamiéndose los labios. Aunque estaba frustrado, realmente quería saber a qué se refería Tom con «comérselo». La idea sonaba extraña y ajena, pero Bill siempre estaba abierto a cosas nuevas. Lástima que estuviera enojado.

&

—¡Cariño, tienes que levantar la barbilla o te ves gordo! —se quejó el fotógrafo—. ¡Vamos, nena! Dale una buena toma a papi. ¡Vamos, dulzura! ¡Luce sexy!

Bill estaba cabreado . No, cabreado ni siquiera comenzaba a cubrir lo que sentía en ese momento. Estaba furioso. Este hombre, este extraño, lo estaba llamando con todos esos estúpidos apodos cariñosos. ¡¿Quién demonios se creía que era?! ¡Era un extraño pervertido! Nadie tenía derecho a llamarlo cariño, dulzura y bebé, especialmente si eran desconocidos. ¡A la mierda con esto, este hombre no tenía derecho!

—Cariño, tienes que trabajar conmigo.

—Lo siento, cabrón, pero no haré nada por ti hasta que me llames Bill, que es mi nombre. No respondo a “cachetitos”, “dulzura” o “bebé”. Soy un tipo con una polla. ¿Llamarías a Gustav: bebé o cariño? ¿Llamarías a Georg: cariño?

El fotógrafo guardó silencio mientras Bill seguía despotricando.

—No llamarías a mi hermano dulzura, ni cariño, y desde luego no llamarías a mi manager con ninguna de las cosas que me llamabas a mí. Llámame Bill y quizá te responda. ¿Respondes a ‘gordo’ y ‘pelotudo de mierda’?

Todos en el set guardaron silencio, con los ojos como platos mientras Bill ladeaba la cadera y se cruzaba de brazos.

—¿Vas a hacer las fotos ahora o qué? —Bill esperó, con una sonrisa falsa mientras la cámara volvía a hacer click. Apartó los brazos y empezó a tomarse la sesión un poco más en serio cuando oyó al fotógrafo decir algo en voz baja que probablemente no esperaba que Bill oyera. Bill lo oyó, y ahora estaba más cabreado que nunca.

—¿¡Diva!? ¡¿Ahora crees que soy una diva?! ¿Qué te parece esto: qué tal si te largas de este estudio y cuando tu jefe te pregunte por qué Bill Kaulitz te echó, le dices que lo estabas acosando sexualmente con apodos degradantes y cabreándolo? ¿Entiendes? ¿Te basta eso de parte de la diva?

El hombre no respondió y Bill no pudo soportar más estar en su presencia. Salió del set hecho una furia, dando un portazo al irse. Que se jodan el fotógrafo y el entrevistador. Se llamaba Bill Kaulitz y hasta que lo recordaran, podían chuparle la polla y aprender cuál era su lugar.

Bill gimió mientras se tiraba en uno de los sofás del camerino. Estaba furioso y sexualmente frustrado y lo único que quería era que Tom se lo comiera. Qué exasperante.

&

Tom lo estaba mirando de nuevo. Bill se giró para encarar a su hermano y suspiró, cediendo y arrastrándose para sentarse a horcajadas sobre su cintura. Estaban sentados de nuevo en la sala, y Bill necesitaba sexo de verdad. Necesitaba que Tom se lo follara, y necesitaba que Tom se lo follara ya .

—Tomi, ¿recuerdas lo que me dijiste antes? ¿Sobre comerme?

—Sí, Bill. —Respondió Tom, desinteresado, intentando ver la televisión alrededor de su hermano gemelo—. ¿Qué pasa con eso?

—¿Todavía quieres?

—No. Ocupado.

Bill estaba impactado, con los ojos abiertos y la boca abierta. ¿En serio lo había rechazado su hermano? ¡¿En serio?! Tomando la barbilla de Tom con una mano, lo obligó a mirarlo fijamente antes de besar sus labios, intentando que se abriera. Tom suspiró, cediendo finalmente al beso.

—¿Por qué no me deseas? —susurró Bill entre besos, besando sus labios una y otra vez y retorciéndose sobre su hermano mayor—. ¿Por qué no quieres follarme?

Tom suspiró, apartando a Bill un poco. Bill intentó besarlo de nuevo, pero Tom ladeó la cabeza y los labios de Bill aterrizaron en su barbilla.

—Bill, no puedes acercarte y decirme que quieres que te folle. No estoy de humor.

Bill lo fulminó con la mirada, enfadado, porque Tom estaba usando sus propias palabras en su contra. Dándole a Tom su mirada más feroz, Bill se bajó de su hermano y se fue pisando fuerte a su habitación, sin importarle que estuviera siendo infantil.

—¡Duerme en tu propia habitación esta noche, idiota! —gritó Bill antes de cerrar la puerta de un portazo. Tom suspiró.

—Prácticamente lo tenía planeado. —Se dijo a sí mismo, dejándose caer en el cojín del sofá. Gimió cuando su muñeca rozó su erección que apenas estaba saliendo, demasiado tarde para la fiesta. —Que se joda mi vida.

&

Bill roncaba suavemente, rodando hacia el otro lado de la cama pero chocando con un obstáculo al intentarlo. Sus ojos se abrieron de golpe y al instante, un bostezo salió de su sueño. Extendió la mano para frotarse los ojos, pero su mano fue agarrada por otra persona y pronto estuvo debajo de su hermano, sus ojos cansados de par en par, pero una pequeña sonrisa aún abriéndose camino en su cara.

—Tomi, sabía que me deseabas. —Bill murmuró somnoliento, reprimiendo un pequeño gemido mientras Tom posaba sus labios en el cuello de Bill, besándolo, lamiéndolo y saboreándolo allí. —Tomi, espera.

—¿Mmm? —preguntó Tom, empezando a bajar por el cuerpo de Bill. Los labios de Tom encontraron el pezón de Bill y fue entonces cuando Bill se dio cuenta de que estaba tan desnudo como el día en que nació. Suspiró y sonrió a la habitación oscura. Tom era un pillo. Empezó a intentar decir algo para detener a Tom y hablarle un momento, pero en cuanto abrió la boca, la lengua de Tom se hundió en su ombligo y jadeó.

—¡Tom!

Pero Tom no se detuvo, simplemente continuó su camino hacia su destino. Bill contuvo la respiración, todavía tan cansado y desorientado que, si no fuera por la lengua de Tom haciendo pequeños dibujos en su piel, podría haberse vuelto a dormir. Las manos de Tom estaban ahora en sus muslos, separando sus piernas y Bill siseó al darse cuenta de lo que Tom estaba a punto de hacer.

—Tom, espera.— Susurró Bill, incorporándose cansadamente para apoyarse en los codos. Sus ojos se encontraron con los de Tom y no pudo evitar sonreír. —¿Qué te hizo cambiar de opinión?

Tom no respondió al principio, hundiendo la cabeza para saborear la punta de la erección de Bill. Bill gimió y casi se cayó hacia atrás sobre sus codos, pero se detuvo, bajando una mano para acariciar el cabello de Tom.

—Eres jodidamente irresistible cuando duermes.— Fue todo lo que Tom respondió antes de tomar a Bill completamente en su boca. Bill se dejó caer contra la cama y giró sus caderas hacia arriba para encontrar la boca de Tom, jadeando cuando sintió el frío plateado del labio de Tom perforando contra él. Tom solo le había hecho una mamada en otra ocasión y ese había sido un día especial. Hoy no era más especial que cualquier otro día, así que este era un verdadero placer. A Bill le encantó.

Antes de que pudiera acostumbrarse por completo a la sensación de Tom en su longitud, Tom se movió hacia abajo y comenzó a depositar besos y lamidas de gatito contra sus bolas, moviéndose aún más en un territorio que la boca de Tom nunca antes había explorado. ¿Era esto lo que Tom había querido decir cuando dijo que quería comérselo?

—Tomi… Tomi, ¿qué estás haciendo?

—Shhhh.— Tom susurró, lamiendo la piel alrededor del agujero de Bill mientras sus manos separaban las nalgas de Bill—. Solo disfrútalo.

Bill estaba totalmente relajado, gimiendo suavemente mientras Tom lo besaba ahí abajo . Levantó las piernas y se sujetó a las rodillas, tratando de relajarse lo mejor posible en su nueva posición mientras la lengua de Tom lo saboreaba, lo provocaba. Esto era algo completamente nuevo y realmente, a Bill le encantaba. La lengua de Tom se sentía tan bien contra él y su respiración comenzó a hacerse pesada, retorciéndose de un lado a otro para intentar conseguir más. Sin embargo, Tom fue al mismo ritmo lento y pronto Bill se estaba frustrando. Soltó las rodillas y simplemente abrió las piernas, empujando sus caderas hacia arriba, hacia su hermano. Tom gemía ahora, una de sus manos extendiéndose hacia abajo para agarrar su propia erección. Su lengua se movía más rápido ahora, la punta de su lengua rompiendo la barrera del apretado anillo de músculos y moviéndose dentro de él. Bill gimió simultáneamente con Tom, pero algo no encajaba. Mientras Bill gemía el nombre de su hermano, Tom gemía algo completamente diferente. Bill aguzó el oído para escuchar y una vez que lo oyó claramente, podría haber gritado.

—Oh, Billa, Billa. Cariño, síííí. Dulzura, cariño, estás tan sabroso. Joder, sí, bebé. Síííí, Billa. Sabes tan bien. Oh, Billaaa.

Bill gruñó, apartando la cabeza de Tom con uno de sus pies, sentándose en la cama y frunciendo el ceño en la oscuridad.

—¿Por qué me hiciste parar? —susurró Tom, con la voz quebrada. Bill le gruñó a su hermano y empujó a Tom fuera de la cama mientras intentaba volver a subir. —¡¿Qué demonios, Bill?!

—¡Fuera, cabrón!

—¡¿Qué demonios?! ¡Bill, te acabo de meter la lengua en el culo! ¡¿Qué he hecho mal ahora ?!

—ME LLAMASTE BILLA. —Gritó Bill, levantándose de la cama y empujando a su hermano fuera de su habitación. Una vez que la puerta se cerró de golpe detrás de su hermano, Bill gritó.

—MI NOMBRE ES BILL FUCKING KAULITZ.

&

Tom estaba a punto de llorar mientras se sentaba en el sofá, con la cara roja y mortificada mientras Georg y Gustav se reían de él. Habían escuchado a Bill gritar y chillar desde sus habitaciones y tuvieron que salir a ver qué pasaba. Ni siquiera necesitaron preguntarle a Tom qué le pasaba cuando vieron la carpa muy prominente en los bóxers del guitarrista. A Tom le habían bloqueado la polla, a lo grande.

—¿Qué hiciste esta vez? —preguntó Gustav entre risas—. Parecía que Billa estaba cabreado.

Tom no respondió, bajó la mirada a su pobre polla que estaba tan confundida como él. Suspiró, acariciando al pequeño Tomi JR, para consternación de los otros dos en la habitación. Su voz fue baja y dócil al responder, sin dejar de acariciar a su pequeño amigo.

—Se llama Bill Kaulitz, idiota.

F I N

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1 comentario en “Ese no es mi nombre”

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