& Capítulo 16 &
Bill entró caminando y se sentó en su escritorio, estaba aburrido como siempre. Tom estaba en un viaje de campo con la escuela y no regresaría hasta el siguiente fin de semana. Apestaba.
—¿Por qué la cara larga, señor Kaulitz? —Preguntó Steve con una sonrisa en la cara, de conocer la situación.
—Estoy aburrido. —Balanceó las piernas de adelante hacia atrás.
—¿Y qué? Enséñenos a tocar la flauta. —Le hizo un guiño, haciendo que el resto de sus compañeros riera. Bromear sobre la sexualidad de profesor se había vuelto una tradición, especialmente desde que el maestro había confesado que se había casado con un ex alumno.
Bill los miró—. La flauta se sopla… y aquellos de ustedes que son maduros, se dan cuenta que una polla se chupa. —Alzó una ceja.
—Yo también puedo soplar una polla. —El chico alzó las cejas varias veces.
—¿En serio lo puedes hacer? Nunca he visto a alguien soplar una polla… quiero decir, de verdad, ¿por qué lo llaman una mamada? —Se alzó de hombros y se volteó para limpiar el pizarrón, prácticamente mostrando a toda la clase el borde de sus bóxers y su trasero.
—Mira. Yo sí azotaría ese trasero —murmuró el chico y una niña junto a él arrugó la nariz.
Bill suspiró, sin oír realmente. Simplemente extrañaba a Tom. Alzó más la mano y sus pantalones cayeron un poco más.
—Es un provocador —murmuró alguien a su compañero Luke.
—Sí, lo es. Un día obtendrá lo que merece —respondió Luke con el mismo tono de voz.
Bill se giró y el resto de sus pantalones estaba igual de caído, así que mostraba su vientre y prácticamente su miembro, pero para ser sinceros, no se había dado cuenta.
—Ah… Bill, tus pantalones. —Una niña de la primera fila dijo en un susurro.
El pelinegro bajó la mirada—. ¡Mierda! —Y los re-acomodó.
—Demasiado tarde, Bill. —El chico frente a Steve se puso a reír.
—¿Eh? —El profesor de verdad no estaba para nada enfocado.
—Mostraste tu polla.
—No lo hice, ustedes solo vieron el top de mi ropa interior. —Rodó los ojos.
—¿Y qué?
—¿Y que, qué? ¡Deja de actuar como si fuera la gran cosa!
El chico se rió—. ¡Pero lo es!
—Oh, ¿y por qué?
—Es que eres muy sexy —dijo una chica, sonrojada.
Bill se puso a reír—. ¿Y ahora me van a decir que tienen sueños húmedos imaginando cómo es mi polla?
—Sí.
—¿Y el resto de ustedes, mentalmente van a maldecir a Tom, porque es el único que puede verla?
—Probablemente.
El pelinegro se rió y puso una sonrisa coqueta—. Mío. —Les sacó la lengua. Se sintió con ganas de provocar.
—Pero aun así podemos soñar.
—O ver. —ahora todo eran bromas, se podía notar el sarcasmo en su tono de voz.
—Sí, como si fuera Tom —dijo el chico. Y todos los demás se voltearon a ver al joven que estaba sentado al final de la clase, cuyo nombre era Tom.
Bill dio un salto para sentarse en el escritorio. Sus piernas levemente abiertas, por la costumbre, mostraron el bulto entre ellas. No es que estuviera duro, pero el bulto mostraba que tenía un pene.
—Es un provocador —murmuró una chica a su amiga.
Bill simplemente solo estaba sentado allí, sin que le importara nada en el mundo.
—Um… señor Kaulitz —llamó Luke. A estas alturas cualquiera podría usar solo su nombre—. ¿Vamos a tener clases o algo por el estilo?
—La verdad es que no. No tengo nada de ánimo. —Se fue hacia atrás sobre la superficie, así que estaba acostado en el escritorio.
—Entonces, ¿cante para nosotros?
—Por la mierda, no lo haré. —No cantaría para nadie que no fuera Tom. Bajó de un salto del escritorio, caminó hasta el pizarrón y escribió treinta preguntas realmente rápido—. Contesten esto.
Los chicos gruñeron. Usualmente esta clase era para cantar, tocar instrumentos y molestar al profesor. Sin embargo, sacaron sus cuadernos y comenzaron a responder las preguntas que estaba desordenadamente escritas en el pizarrón.
Bill estaba sentado en su escritorio. Les había hecho preguntas que seguramente solo chicos con nivel universitario podrán contestar… pero no le importó. Se dio golpes en la cabeza contra la madera, deseaba que Tom volviera ahora a casa.
La hora fue terrible para los alumnos, quienes encontraron las preguntas realmente difíciles, pero finalmente terminó cuando la campana sonó. Y una vez más, Luke se quedó atrás, pero esta vez, tenía algo diferente que decir.
—¿Bill? ¿Estás bien?
—Estoy bien… solo me preocupo por él. No me ha llamado, ni enviado ningún mensaje de texto. Lo siento, Luke… no debía actuar de esa forma en clases.
—Está bien, Bill. Estoy seguro que hay una buena explicación para ello. —El chico se encontró reconfortando a su profesor.
—Eso espero. Me preocupo por él… —El pelinegro sentía que se pondría a llorar.
—De verdad lo amas, ¿cierto?
—¿A Tom? Por supuesto que sí… él significa todo para mí, ¿sabes? ¿Alguna vez te has? …Pero, ¿has oído alguna vez sobre este sentimiento, que te desgarra el corazón? ¿Eso que te dice que hagas algo o lo lamentarás? Eso es lo que yo siento por Tom… tengo que tenerlo… era lo más importante del mundo para mí cuando estaba en Inglaterra y ahora lo amo todavía más.
—Sí. Sé lo que quiere decir… —Luke miró sus pies. Eso era lo que él sentía por Andreas, pero no podía decirle eso a Bill—. Yo, sé que lo amas y que eres feliz con él, así que me rindo. De todas formas, tú nunca me amarás. Soy un perdedor, ¿quién me amaría? —dijo y una lágrima solitaria descendió por su mejilla, mientras corría para alejarse de allí.
Bill corrió detrás de él, lo alcanzó a tomar del brazo antes de que dejara las instalaciones de la escuela—. ¿Qué quieres decir?
Luke se limpió las lágrimas bruscamente con la manga. Por supuesto que era un perdedor. Estaba enamorado de su hermano, por el amor de Dios—. Me doy por vencido, significa que me rindo.
—No, eso no. ¿Qué quiere decir con “soy un perdedor”? —Repitió el pelinegro.
—¿Por qué te importa?
—¿Y por qué no debería?
—¡Porque solo soy el chico molestosos que siempre te estaba acosando!
—Pero aun así, Luke, tú no eres un perdedor.
—Lo soy. Todos los chicos de aquí me odian. Pero está bien… solo, déjeme tranquilo.
Bill sintió un tirón en su corazón, el mismo tirón que sentía cuando Tom decía cosas como esas—. Luke, ¿por qué te sientes así?
—No me “siento” así… es la verdad. Tiene que estar ciego para no darse cuenta. —El niño tiró su brazo, tratando de liberarse del agarre que tenía Bill. Quería irse de allí y llamar a su hermano para volver a casa.
Bill lo apretó y lo acercó más, agradecido de que todos sus estudiantes se hubieran ido a casa—. Luke. ¿Por qué?
El rubio se sentía realmente incómodo en esta posición—. Porque traté de hacer que yo te gustara. Ahora ellos me llaman “la perra del maestro” y otras cosas similares. ¡Y deja de provocarme! ¡Le lastima! —Gritó la última parte para añadir efecto.
—No te estoy provocando, Luke…
—Entonces deja de estar tan cerca de mí.
Por un momento, Luke le volvió a recordar a Tom; esta vez se imaginó que Luke era Tom, así que sacudió la cabeza—. ¿Por qué está pasando esto? —Preguntó, principalmente para sí mismo.
—¿Por qué está pasando qué cosa? —Preguntó Luke, confundido.
—Tú me recuerdas a Tom… —Los ojos de Bill estaban muy abiertos y apenas parpadeaba.
—¿Qué? ¡No! Deténgase. Deje de decir eso. Me lastima. —Pidió el rubio, haciendo un puchero, aunque por dentro tenía una pequeña fiesta. Tal vez las cosas serían más fáciles de lo que creyó.
La mente del pelinegro estaba gritando, pero todo lo que podía ver era a su Tom.
Aprovechando su oportunidad, Luke se inclinó y depositó un suave beso en los labios de Bill, pero imaginándose por dentro que besaba a una persona completamente diferente de su profesor de música.
Bill estuvo a punto de derretirse en el beso, cuando sus sentidos regresaron, rápidamente y con un movimiento brusco, alejó a Luke y corrió fuera de la escuela.
Andreas estaba esperando a su hermano justo fuera del colegio, cuando vio que una persona corría a toda velocidad directamente a él y no le dio tiempo de reaccionar y salir de su camino.
Bill se estrelló directo contra Andreas, cayendo los dos al suelo.
—¡Whoa! —Andreas soltó el aire. Pestañeó un par de veces, hasta que por fin pudo enfocar al rostro que estaba sobre el suyo—. ¿Bill?
—Oh, hola. —El pelinegro tuvo que intentar recuperar el aliento.
—¿Estás bien? Venías corriendo como si el mismísimo diablo te viniera persiguiendo. —El rubio se puso a reír, tratando de quitar al pelinegro de encima. Tenía que enviarle un mensaje a Luke, tenía un nuevo plan en mente.
El pelinegro se levantó—. Lo siento, yo solo… estaba haciendo ejercicio. —Mintió.
—Sí, claro. —Andreas también se levantó—. Mira, deja que le envíe un mensaje a mi hermano y te vienes conmigo. Te invitaré un café y me contarás qué te pasó.
—Okey. —Bill sonrió.
El rubio tomó su celular y le envió un mensaje a Luke, que decía: “choqué con Bill fuera de la escuela. Cambio de planes. Ven a casa cuando quieras. Te ama. Andi”
—Estoy listo. ¿Y entonces, dónde te gustaría ir? —Preguntó Andreas, caminando hacia su auto.
—No importa, cualquier lugar estará bien. —El pelinegro sonrió. En realidad no sabía por qué confiaba en este chico, pero se sentía bien, al menos por ahora.
—Bueno, yo diría mejor en tu casa, pero no creo que a Tom le guste la idea… —Andreas sabía perfectamente dónde estaba Tom, pero tenía que fingir ignorancia, ya que no podría llevar a Bill a su casa, porque sus padres ya estaban de regreso.
—Oh, Tom no está, así que estás invitado a nuestra casa, si gustas. —Bill no tenía idea que estaba cayendo justo en las manos de Andreas. Solo se estaba portando amable y amistoso.
—Bien —respondió el rubio, sonriendo. Y secretamente, le envió otro mensaje de texto a su hermano: “voy a la casa de Bill. Ven y trae la cámara, lo más pronto posible. Besos. Andi”
& Continuará &
Notas finales de las traductoras:
Y empieza el lado oscuro del fic u.u
