& Capítulo 14 &
—¡Que alguien me ayude! —Gritó Andreas en la puerta del hospital, sosteniendo a su hermano desmayado en sus brazos como una novia. Todavía estaba en shock por las palabras de Luke, pero ahora no era el momento para eso.
Luke gritó de dolor, definitivamente su brazo estaba roto, pero no quería que Andreas se sintiera culpable por eso. Al principio había tratado de ignorar el dolor, bueno, no completamente al principio, pero ahora ya era imposible. Y también estaba muy asustado, asustado de no poder volver a escribir, por muy estúpido que eso sonara. Luke amaba escribir y dibujar, eso era lo que siempre deseaba hacer, quería convertirse en un escritor o en un artista… pero si se había roto el brazo derecho, pensó que ese objetivo sería algo imposible de alcanzar. Sabía que sanaría, pero uno siempre piensa lo peor.
—Sshh, Luke, cálmate. —Andi bajó la cabeza para ver a su hermano. De pronto había despertado y gritaba como loco—. Ya llegamos. Aquí harán que te sientas mejor.
—No dejes que me lastimen. ¡No dejes que me lastimen! —Gritó la última frase. Estaba aterrado de los doctores. Le aterraban los lugares blancos. Le aterraba estar a cargo de alguien más. No quería estar ahí, quería estar muy lejos de allí. Odiaba los hospitales, quería ir a casa. El dolor lo volvió a golpear, las enfermeras los rodearon… Se sentía avergonzado y adolorido.
—Ayúdenlo, por favor. —La voz de Andreas temblaba, iba a llorar—. Luke, lo siento tanto…
La respiración del menor se volvió pesada, volvió la cara hacia el pecho de Andreas y gritó—. No dejes que me lastimen.
—No lo harán. No los dejaré. Te lo prometo.
Una enfermera lo miró y luego miró el brazo del menor—. Está fracturado. Le tomaremos unos rayos-x para estar seguros, pero es solo una formalidad. Si se dirige hacia allá, le darán unos calmantes y tendrá que esperar hasta que lo llamen.
—Espere, ¿qué? —Preguntó Andreas un poco dudoso.
—Por favor, entienda que tenemos gente en situaciones mucho peores y primero debemos atender a las personas que están con riesgo vital.
Luke trató de esconderse detrás de su cabello rubio. Tenía miedo—. Andi… lo siento —susurró al oído de su hermano. Quería que Andreas supiera que sentía lo que había hecho.
—¿Por qué, bebé? —Preguntó el mayor, notando las palabras de su hermano.
—Te lastimé… —habló infantilmente—. Y lo siento… yo, lo siento. Y haré cualquier cosa que quieras, Andi… solo, no me dejes…
—Tú no me lastimaste. Y tampoco te dejaré, ¿está bien? Y siento haberte forzado a hacer algo que no querías y… —Andreas tragó pesado, para él era muy difícil decir esto—. Por arruinar tu vida. No quiero que hagas nada que no quieras hacer.
—Quiero hacerte feliz, Andreas… es todo lo que siempre he querido.
El mayor se mordió el labio. Estuvo a punto de responder, cuando un médico llamó el nombre de Luke—. Vamos, ellos te sanarán, te lo prometo. Todo saldrá bien. —Poniendo una mano en el hombro de su hermano, comenzó a caminar hacia el doctor. Con su mano, daba apretoncitos leves para confortar al menor.
Luke asintió, no iba a culpar a Andreas por esto… culparía a Bill…
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Bill bostezó, levantándose—. Creo que me pondré un piercing en el pezón. —Afirmó, mientras se sentaba sobre Tom.
—¿Eh? —Preguntó el trenzado, porque creyó no haber oído bien.
—Sip. Creo que me pondré un piercing en el pezón.
—Se quedará enganchado con el aro de mi labio. —Afirmó el trenzado.
—Pero lo deseo… ¿y desde cuándo tú me chupas los pezones? —Bill soltó una risita, presionando su pecho contra la cara de Tom.
—Desde ahora. —Tom sacó la lengua, lamiendo el duro botón rosado, antes de lanzar su boca contra él y comenzar a succionar delicadamente. Luego lo mordió suavemente.
Bill gimió—. Tomi… me estás excitando… pero igual quiero uno.
—¿Esto te excita? —Preguntó su esposo, con la boca todavía en el erecto pezón.
—Sí. Y dije que me estás excitando. —El pelinegro se arqueó.
—Pero tenemos que ir de compras con tu mamá en media hora y tú todavía tienes que vestirte. —Hizo una mueca—. Pero sería muy sexy… el piercing.
—¿Crees que se vería bien en mí? —Sacó pecho, pasando un dedo por sobre su pezón.
—¿Honestamente crees que algo podría lucir mal en ti? ¡Tú harías que hasta los granos se vieran bien!
Bill soltó una risita y besó a Tom con suavidad. Luego se quitó de sobre su esposo y bajó de la cama—. Vistámonos.
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—Por favor, dígame qué pasó. —Pidió la enfermera.
—Me caí, él me empujó, eso es lo que pasó.
—¿Él te empujó? ¿Es la persona que cuida de ti o es tu amante?
—Es mi hermano. Ya le dije, eso es todo lo que pasó.
—Vamos a tener levantar cargos contra él, por maltrato —dijo un policía que acaba de entrar a la habitación.
—¡No! ¡Él no lo hizo a propósito! —Gritó Luke. No podían llevarse a su hermano.
Andreas escuchó el grito de su hermano y entró a ese lugar, listo para protegerlo si era necesario—. ¿Luke? —llamó.
El policía cogió a Andreas—. Lo voy a llevar a la estación, por maltrato.
Luke gritó—. ¡No! No se lo lleven. ¡Nooo!
—¿Qué? ¿Quién dijo que lo maltrato? —Andreas trató de liberarse.
El rubio menor estiró su brazo bueno—. Andi, por favor, no me dejes… por favor, no me dejes. —Sus labios temblaban, necesitaba a su hermano.
—Sabe jodidamente bien lo que ha hecho, jovencito.
—No. No lo sé. —Andreas se las arregló para liberarse y en un instante fue al lado de su hermano, para confortarlo—. Está bien, Luke. Esto debe ser un malentendido.
—¡Quítele las manos de encima! —Ordenó el policía.
Luke se aferró a él más firmemente—. No, por favor.
—Es mi hermano. No lo voy a abandonar estando así de asustado. —Afirmó el mayor, con resolución en la voz.
—Le rompiste el brazo. Tengo que llevarte conmigo. —El policía era testarudo, sin embargo Andreas no se movió del lado de su hermano.
—Fue un accidente, ¿entiende? —Gritó Luke, cansado de que otras personas decidieran qué era mejor para su vida.
Los ojos de todos voltearon hacia él—. ¡Sí! Fue un accidente. Él me empujó y yo me caí. No lo esperaba. Además, los hermanos pelean todo el tiempo. —Andreas le dio un apretoncito a su brazo herido, para darle apoyo.
—Eso es cierto, oficial. Estábamos tonteando por quién se comería la última galleta y yo lo empujé, bromeando, pero él se cayó. —Explicó Andreas con calma. Sabía que estaba mintiendo sobre las razones por las que había empujado a su hermano, pero tampoco podía contarles que estaban discutiendo sobre la relación que tenían como amantes.
—¿Es eso cierto? —Preguntó la enfermera, mirando al menor.
—Sí.
—Oficial, creo que no hay necesidad de llevar a este chico con usted. Y tú, jovencito, volveré para ponerte un cabestrillo en el brazo. Hasta entonces, los dejaré solos, pero llamen si necesitan algo —dijo la enfermera y dejó la habitación, seguida del oficial, quien les envió una mirada aguda al salir.
—Todo es por culpa de Bill —dijo Luke.
—¿Qué?
—Sí, todo es su culpa. Estamos peleando más desde que él entró en nuestras vidas. Y si él no me hubiera puesto celoso… no habría dicho lo que dije y no estaríamos aquí.
Andreas asintió, lo que su hermano decía tenía mucho sentido, especialmente porque había empezado a tratar a su hermano de esta forma, solo para manipularlo. Demasiado mal que le saliera el tiro por la culata.
—Lo pagará.
& Continuará &
Notas finales de las traductoras:
Lamentablemente los hermanos rubios se engancharon emocionalmente y culpan de todo a Bill, cosa que desembocará en más problemas para nuestra pareja de recién casados. Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.
