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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
«Demon» 16
Notas de MizukyChan: Tengan un vaso de agua fría a mano por si acaso >///< Enjoy!!!
El momento de felicidad de Tom cambió a uno de preocupación cuando Bill retrocedió en el momento que él se le acercó. Se detuvo. Vio que Bill estaba temblando y sus ojos no lo miraban directamente. Le rompió el corazón verlo así, como si le tuviera miedo. «No, no tiene miedo» Pensó Tom, o no habría venido a buscarlo. Pero, ¿por qué actuaba de esa forma?
—Bill —dijo Tom.
—Necesito tu ayuda —respondió rápidamente el pelinegro. Tom alzó las cejas.
—Sí, cualquier cosa —dijo de inmediato. Bill alzó la vista un segundo, sus ojos miraron fugazmente a Georg y Gustav. Se movió incómodo.
—Um… bueno… —balbuceó—. Yo solo… ya sabes… después de lo que pasó ayer… yo…
—Espera —lo interrumpió Tom, con el corazón en pánico. Bill parpadeó. Tom miró a sus amigos, Gustav y Georg, quienes sin duda, lo miraban con mucha curiosidad—. Deberíamos ir a un lugar más adecuado para que podamos hablar —sugirió.
Bill se frotó los brazos, un poco incómodo, pero luego asintió. Tom miró a sus amigos, que ahora tenían caras largas y enojadas. Solo pudieron ver como Tom guiaba a Bill hacia otro sitio.
Vagaron por el patio y se sentaron en una de las bancas, bajo la agradable sombra de un árbol. Había alumnos por todas partes en los jardines, pero estaban a una distancia suficiente para tener una conversación privada.
Tom esperó a que Bill hablara, pero parecía que el pelinegro estaba sucumbiendo ante su nerviosismo. No dijo nada y sus ojos parecían aproblemados, incapaces de mirar directamente a los de Tom.
—Lo siento. —Tom suspiró—. No sé qué más decir para hacerte sentir mejor.
—No, de alguna forma, fue mi culpa —respondió Bill—. Quiero decir, no realmente mi culpa, pero… ya sabes. Vi que estabas esposado. Soy yo quien debería pedir perdón. —Bill cerró los ojos de vergüenza. Tom sintió una punzada en el corazón, Bill se estaba culpando a sí mismo por lo que su parte demoniaca había hecho.
—No tienes nada por lo que culparte, créeme —aseguró el otro—. De verdad desearía haber podido hacer algo para evitarlo. —Miró a Bill, todavía sorprendido de que estuviera hablando con él—. ¿Sabes? Honestamente no pensé que quisieras verme otra vez. —La mirada del pelinegro se mantuvo fija en el suelo. Bueno, de una forma, no lo estaba mirando, reflexionó Tom. Quiso acercarse más—. Solo estoy feliz… —Se detuvo al ver que Bill se tensaba—. Bill, por favor, no te voy a lastimar.
—Sé que no lo harás —contestó Bill.
—Pero entonces, ¿por qué retrocedes? ¿Por qué no me miras?
—¡Porque me estoy muriendo de la vergüenza! —Soltó el pelinegro con las mejillas totalmente sonrojadas—. Lo siento. No puedo mirarte sin… recordar. —Los ojos de Bill se cerraron muy apretados, como si quisiera parar los pensamientos—. Tal vez es un poco pronto para verte a la cara de nuevo. Yo obviamente, no lo he superado —suspiró—. Pero necesitaba hablar contigo.
Tom no sabía qué pensar, excepto que no le gustaba como sonaba.
—¿Acaso fue tan asqueroso? —Preguntó, vocalizando sus pensamientos. Bill se tensó—. Mierda, lo siento. No debí haber dicho eso.
—Tienes que entender que estaba demasiado shockeado —respondió con simpleza—, pero si tienes que saber, no me doy oportunidad de descubrir que pienso de estas situaciones. Lo único que pienso es que todas son provocadas por mi lado demoniaco y que lo poco que puedo descubrir de sus… acciones… es que despierto en medio de ellas. Me estremezco al pensar en aquellas partes de las que no soy consciente. No puedo soportar no saber qué trama cuando está en control de mi cuerpo.
Ahora Tom estaba a punto de sentir pena por la amargura de Bill y todo lo que pudo entender, es que no le dio una respuesta.
—Y siento que tú también tengas que sufrir por eso —agregó Bill y suspiró—. Mis padres prácticamente me dan la espalda, pero en realidad ya no me importa. Es solo que… no creo poder hacer esto solo y bueno, tú dijiste que querías ayudarme y de verdad confío en ti, Tom. Te necesito.
El cazador parpadeó, mirándolo en silencio, con el corazón desbocado. Bill se volteó a Tom, lentamente, sus ojos se pusieron a su nivel, como estuviera haciendo un esfuerzo. Sus mejillas completamente rojas, pero se las arregló para mirarlo directamente a los ojos—. Quiero curarme, Tom. Tienes que ayudarme, por favor.
Una leve sonrisa apreció en los labios de Tom. Estaba contento de que Bill construyera un lazo genuino con él, uno en el que pudiera confiar en él, pese a los sórdidos intentos de William por arruinarlo. Y aunque solo fuera de la clase amistosa, estaba perfectamente bien con él, porque podría estar cerca de él y definitivamente, eso valía la pena. Y de verdad, tenía muchas ganas de ayudarlo, había estado pensando en formas para que Bill fuera la personalidad dominante, desde que el padre Hanes mencionó que había una posibilidad de encerrar a William. Y, aunque eso nunca pasara, estaba dispuesto a intentarlo. Haría cualquier cosa que pudiera ayudar a Bill.
—Te ayudaré, Bill —dijo Tom—. Y creo que puedes hacerlo.
El pelinegro sonrió—. Gracias.
La tensión entre ellos cesó, igual que la culpa en la consciencia de Tom. No podía creer que fuera Bill quien fue a verlo. Significaba que Tom era importante para él y que quería conservar su amistad. Tom sonrió de lado. Como desearía verle la cara a William ahora. Pensó que estaría hirviendo.
—Estaba pensando que podría tener sesiones de terapia —comenzó Bill.
—No sé si sea una buena idea. Quiero decir, no hasta que seas capaz de evitar que el demonio salga cada vez que quiere.
—Sí, lo sé —respondió el pelinegro—. Por eso quiero que esas sesiones sean contigo.
—Oh —dijo Tom, un poco sorprendido. De hecho, eso era exactamente lo que él quería, excepto que nunca creyó que tendría la oportunidad de sacar el tema. Pero ahora que eran amigos nuevamente, estaba contento de que fuera Bill quien lo mencionara primero. En realidad no sabía si era apto para hacerlo, pero lo haría lo mejor que pudiera—. Si, por supuesto.
—¿Podemos intentarlo después de la escuela? —Preguntó Bill.
—Um, bueno, tengo responsabilidades de cacería después de la escuela —respondió Tom. El rostro de Bill se puso triste—. Pero no te preocupes, pensaré en algo —dijo el cazador velozmente, aunque no tenía idea de cómo escaparse de sus obligaciones. No importaba, se las arreglaría. Si quería ayudar a Bill, su prioridad principal era mantenerlo feliz—. Tú solo espérame en tu casa.
Bill sonrió—. Okey.
Continúa…
Notas de MizukyChan: Muchas gracias a blame_my_dirty_mind, por escribir esta maravillosa historia y además, por betear la traducción al español.
