I am not ok 5 (P.1)

I am not ok 5 (P.1)

Fic TWC de ladyaradia

Capítulo 5: Not over you (P.1)

NO TE HE SUPERADO

No puedo olvidar todos nuestros recuerdos, bebé
Me estoy preguntando: ¿Todavía me deseas, bebé?

Yo medico mi mente, ven a iluminar mi noche.
Estoy completamente solo,
no puedo enfrentar mi corazón rompiéndose,
así que dime qué deseas hacer,
dime lo que deseas también,
cierro mis ojos y todo lo que veo es a ti.

No puedo escapar, no puedo borrarte, no puedo olvidar,
no es lo mismo sin ti …sin ti.
A ti…yo no te he superado a ti… a ti, a ti.
A ti…yo no te he superado a ti… a ti.

Maldición, aquí estoy, quemándome por amor otra vez.
Y perdido de algún modo, no puedo regresar a casa, a ti.

Yo medico mi mente,
ven a iluminar mi noche
Estoy completamente solo,
no puedo enfrentar mi corazón rompiéndose,
así que dime qué deseas hacer,
dime qué deseas hacer

Cierro mis ojos y todo lo que veo es a ti
No puedo escapar, no puedo borrarte,
no puedo olvidar,
no es lo mismo sin ti …sin ti
A ti…yo no te he superado a ti… a ti, a ti
A ti…yo no te he superado a ti… a ti
Yo medico mi mente, ven a iluminar mi noche.
Estoy completamente solo,
no puedo enfrentar mi corazón rompiéndose,
así que dime qué deseas hacer,
dime lo que deseas también,
cierro mis ojos y todo lo que veo es a ti.

No puedo escapar, no puedo borrarte, no puedo olvidar,
no es lo mismo sin ti …sin ti.
A ti…yo no te he superado a ti… a ti, a ti.
A ti…yo no te he superado a ti… a ti.

Me sacrifico por esto,
no me gusta, pero ok, aquí estoy, rindiéndome…
Me sacrifico por esto, pero no estoy ok,
aquí estoy, rindiéndome…

 .

“Así que te espero de la misma manera que una casa solitaria,
hasta que me veas otra vez y vivas en mí,
hasta entonces, mis ventanas duelen”.

Pablo Neruda

.

(Febrero/2014)

Era el amanecer del día de San Valentín y Bill estaba bastante deprimido. Llevaba bastante tiempo así, y muchos podían notarlo. Sin embargo, quien más le importaba parecía no darse cuenta de lo que lo afectaba; según él lo veía, las únicas preocupaciones que Tom tenía en esos días eran la música para Tokio Hotel y su novia, Ria. Todavía no entendía bien cómo resultó que Tom llegara a enamorarse de ella, porque siempre creyó que las mujeres no le interesaban para nada a su gemelo. Y además, porque él lo confundía muchas veces metiéndose en su cama, mostrándose tierno y amante, coqueteándole; claro, todo eso antes de su última gran pelea de enamorados. Desde entonces, varios meses atrás, la vida sexual de Bill estaba completamente desolada: no pensaba volver a caer en el error de tener sexo casual con nadie; a lo que más llegaba era a algún coqueteo y un esporádico sexo virtual, pero eso solo cuando estaba tan borracho como para perder las inhibiciones.

Aunque solo unos días atrás Tom lo había invitado a que salieran en un yate, acompañados únicamente por Capper, y pasaron un maravilloso día como hermanos, eso no bastaba. Ser el hermano gemelo de Tom y que recuperaran su confianza fraternal no era suficiente para Bill; pero lo intentaba. Lo intentaba creyendo que tal vez la única manera de recuperar el amor de Tom era recomenzar todo desde el inicio, como en su adolescencia: pasar otra vez de buenos hermanos y gemelos dependientes a amantes enamorados.

Pero esa mañana lo esperaba una sorpresa. Tom le trajo desayuno a la cama y, aunque no le dio uno de esos besos que eran habituales en sus 14 de febrero anteriores, sí le regaló una de sus invaluables sonrisas.
—Vamos, perezoso, tenemos que salir temprano. Si no vamos temprano, perderemos la oportunidad.
—¿Adónde vamos? —Bill se incorporó un poco en la cama, sin salir aún de su asombro.
—Ya lo verás, es una sorpresa; pero tienes que apurarte.

El tono alegre de voz que estaba usando Tom le dio a Bill nuevos bríos, así que se desayunó lo que su gemelo le había traído y se vistió sin demasiado lujo, como este le pidió.

Tom condujo uno de los autos de los dos hasta un refugio de perros.
—Entonces, ¿es aquí que me traías? ¿Qué venimos a buscar aquí, Tom?
—Pues… Capper es mi perro; ya sé que lo amamos los dos pero él es mi consentido y tú… siempre consentiste a la Princess, a Scotty, y ahora ambos están en el paraíso de los perros, o espero que estén ahí porque se lo merecen y tú… te he visto cómo te apegaste a Rafael, el bulldog francés de Alex y pues… me enteré que están dando en adopción a unos cachorros de bulldog inglés…
—¿En serio? Siempre venden esos cachorros.
—A estos no; su mamá murió y ellos no están muy saludables.
—Vamos a verlos ya, Tom —el instinto paternal de Bill acababa de reactivarse.

Quedaban dos cachorros de la camada, ambos adorables, pero Bill fijó su atención en el más tranquilo de los dos.
—¿Qué le pasa? —preguntó al veterinario encargado.
—Tiene problemas cardíacos. No es demasiado grave, pero las medicinas que debe tomar para mantenerse saludable y juguetón cuestan mucho dinero, y el refugio no tiene tantos recursos que dilapidar en un solo cachorro. Su hermanito acá ya fue escogido por unos dueños, pero este pequeño, si nadie se atreve a asumir el riesgo de cuidar de él, tendrá que ser sacrificado, por una cuestión humanitaria.
—¿Una cuestión humanitaria? ¿Sacrificarlo? ¡No! ¿Cómo se atreve! ¡Démelo ahora mismo!
—¿Está seguro de esa decisión?
—Claro que sí; puedo asumir los gastos, yo lo protegeré.

Tom lo miró satisfecho; en contra de lo que Bill creía, su gemelo sí estaba muy pendiente de él y sabía que estaba necesitando un incentivo, algo en qué centrarse. Cuando lo tuvo en sus brazos y le nombró Pumba, por el recuerdo del perezoso jabalí de una de las películas favoritas de la infancia de ambos, Tom le sacó una foto para la BTK app.
—Toma; ahora puedes contarles a los fans sobre tu nuevo amor.
—Pues… sí. Gracias por esto. Tú… ¿no vas a salir con Ria hoy?
—No, creo que te ayudaré a acomodar al pequeño en nuestra casa; un bebé siempre da mucho trabajo. Y es que también… nunca he pasado San Valentín con ella, no sabría cómo comportarme —Bill no agregó nada a eso; solo caminó al auto con Pumba en brazos, feliz por lo que acababa de oír.

Más tarde, cuando terminaron de arreglar todo y el cachorrito se quedó dormido de nuevo —acompañado de Capper quien lo aceptó rápidamente como un hermano menor—, se sentaron en el salón con unas cervezas.
—Un día como este, Tomi, me pone nostálgico. Imagino no has olvidado cómo lo pasábamos…
—No vayas por ahí, Bill —Tom se alejó solo un poco.
—Discúlpame, ya sé que tú… no quieres recordar… ¿o sí?
—No quiero, Bill. Solo quiero que recuperemos nuestra relación de gemelos, que estemos bien.
—Nunca tuvimos una verdadera relación de gemelos, siempre nos amamos un poco más que eso, y lo sabes.
—Pues… tal vez ese fue el error. Tal vez tenemos que empezar a ser… solo gemelos.
—¿De verdad quieres solo eso? ¿De verdad ya no me deseas?
—La verdad, Bill, sí… sí te deseo, demasiado. Pero si sucumbo a ese deseo… ¿a qué nos llevaría? Vamos a volver a lo mismo una y otra vez: tú me engañarías y me harías sentir como mierda otra vez.
—¡Tú me has hecho sentir como mierda todo este tiempo! Pero yo estoy dispuesto a olvidar todo… lo que nos hemos lastimado los dos. Ámame de nuevo, Tom, ámame como si nunca nos hubiéramos lastimado… —se acercó más a él poniéndole una mano sobre el pecho.
—¡No es tan fácil! —Tom se puso de pie esta vez.
—Ya sé que no es fácil. Pero mírate, estás aquí conmigo, en San Valentín, ¡y estoy tan agradecido por eso con lo que sea que exista por encima de nosotros! ¿No quiere eso decir que prefieres estar conmigo que con ella?
—No quiere decir nada… excepto que… te necesito, a ti, Bill, mi gemelo, que te necesito bien y he visto que te has estado perdiendo y yo no quiero que…
—¿Estás diciendo que sientes lástima de mí? —ahora fue Bill quien se paró y dejando la cerveza sobre el bar se fue a su habitación: de pronto sentía una necesidad urgente de escribir canciones.

Unas horas después, Tom tocó suavemente en la madera de su puerta.
—Necesito hablarte, por favor.
—Déjame, Tom; estoy ocupado.
—Billy, estoy aquí hoy por ti; no tomes esta actitud.
—Entra entonces, y ayúdame a terminar estas canciones; pueden servir para el nuevo álbum; ya es hora de que lo terminemos.
—Ok, voy por mi guitarra, ¿sí? Espérame un segundo.

Estuvieron componiendo juntos por varios días seguidos, y a últimas Tom se apareció en la habitación de Bill con una letra propia.
—Se titula “Covered in gold”. Yo… explico ahí lo que siento; lo que he sentido todo este tiempo.

Bill leyó ávidamente: Me gustas, simple, me gusta la manera en que caminas. Te gusté, simple, caíste por el modo en que hablo. Tú me hacías subir alto, no sabía que esto no estaba hecho para durar. Apago las luces, los corazones pueden quedarse sin amor. Sin amor, sin amor, sin amor, sin amor, nada va a curarlo. Sin amor, sin amor, sin amor, sin amor. Pero no puedo dejarte ir, pon tu corazón en retransmisión. Recuerda el amor, recuérdame. Y no puedo dejarte ir, pon tu corazón en retransmisión, recuérdanos, recuérdame. Enamorarse y quedarse sin amor es parte de nosotros. Sigo aferrándome a promesas secretas. Tú me rompiste en pedazos como cristal roto. Nuestro amor es asqueroso pero yo estoy recubierto en oro, ahora estoy recubierto en oro, oro. Debía ser fácil, creo que nunca te entendí. No es posible encontrar amor en el aplauso. ¿Voy a ser curado cuando destroce la historia? Cuando nos olvidaste destruiste el resto de amor en mí. Porque estamos amando, amando, amando, ah, hey. Porque estamos amando, amando, amando, ah, hey, amando, amando, amando, ah, hey. Porque estamos amando, amando, amando, ah, hey. Pero no puedo dejarte ir, pon tu corazón en retransmisión. Recuerda el amor, recuérdame. Y no puedo dejarte ir, pon tu corazón en retransmisión, recuérdanos, recuérdame…
Bill se lanzó hacia Tom y lo abrazó.
—Yo recuerdo, siempre. Tomi, yo…
—Billy… —Tom se sumergió en el olor de Bill rodeándolo, aspiró fuertemente, suspiró—. Billy, tenemos que hablar, yo tengo que decirte algunas cosas… importantes.
—¿Aparte de todo lo que escribiste aquí? —se separó y lo miró a los ojos, sonriendo esperanzado.
—Sí, sentémonos aquí, en tu cama —lo llevó hasta allí—, nuestra cama por tantos años; extraño demasiado dormir todas las noches aquí, en tus brazos.
—Y yo te extraño a ti, Tomi. Sabes que no me importa ningún sacrificio por tenerte de nuevo, así que… solo dime qué quieres hacer.
—Me sentí morir cuando me traicionaste; lo sabes, ¿no? Mi mundo se rompió —Bill bajó la cabeza pero no habló, y Tom solo continuó—, me sentí una basura y yo… quise vengarme.
—¿Vengarte? —ahora sí Bill tuvo que interrumpir—. ¿Por eso empezaste un noviazgo con Ria a pesar de que… me seguías amando a mí?
—En realidad, nunca hubo un noviazgo con Ria.
—¡¿Qué?!

Tom tomó la mano izquierda de Bill entre las suyas.
—Ella estaba obligada por contrato a fingir ser mi novia, pero entre nosotros no hay nada; lo he intentado pero… no puedo. Yo solo quería que tú sintieras el mismo dolor que yo, pero esto ha ido demasiado lejos: tu dolor se ha multiplicado, y el mío, ya sabes que puedo sentir lo que sientes…
—Quieres decir que… no hay nada con ella.
—No hay nada con ella; nunca lo hubo.
—Y cuando venías a mí…
—Lo hacía porque te extrañaba demasiado; como lo hago ahora mismo. Pero tengo miedo, mucho miedo de confiar en ti y ser herido de nuevo.
—¡No, Tom! Yo no lo haré nunca más; te lo juro —le tomó el rostro y lo besó; Tom se dejó hacer.

Los besos fueron aumentando de intensidad y la conversación que aún se debían quedó aplazada para otro momento. Ambos estaban en pijamas y camisetas, así que les fue bastante fácil desnudarse y poner sus pieles en contacto como tanto ansiaban. Lentamente, Bill recorrió con sus labios a su gemelo, quien aprovechó también para acariciarlo sin límites; sus erecciones rozándose y mandando estremecimientos a cada parte de su cuerpo. Tras tomar de la mesa de noche una botellita de lubricante que usaba a veces para darse alivio a sí mismo —teniendo siempre en su imaginación la imagen de Tom—, Bill tomó en su boca a Tom mientras, poco a poco, sus dedos entraban en él preparándolo. Tom gemía mientras acariciaba entre sus dedos el cabello rubísimo de Bill, y cuando sintió que ya no podría contenerse si seguían las cosas de ese modo, lo detuvo y volteó las posiciones de ambos para quedar él sobre su gemelo: siempre había disfrutado la paradójica situación en que era penetrado por Bill pero a la vez dominaba el ritmo en que ambos se unían carnalmente mientras sus almas se comunicaban en su propio lenguaje. Bill sonrió satisfecho al verlo apoyarse en él para impulsarse y marcar el ritmo, con esa expresión entre tierna y lujuriosa que era su perdición. Ambos llegaron al clímax casi al unísono y luego se quedaron abrazados mientras recuperaban el aliento.
—Hmmm, Tomi… te juro que… solo eres tú ahora… hace mucho tiempo no hay nadie más… que haya tocado mi cuerpo.
—Más te vale, porque… no creo poder perdonarte otra vez —en realidad, Tom solo decía eso para imponer respeto porque no estaba para nada seguro de que no fuera a perdonar a Bill una vez y otra vez si se diera el caso. Siempre había sabido, aunque le costara admitirlo, que Bill era el más fuerte de los dos, el más independiente: Tom jamás podría sobrevivir a una lejanía con Bill—. Me carcomen los celos solo de verte coqueteando, aunque sé que a veces lo haces inconscientemente, que no lo puedes evitar…
—Es verdad, soy un animal sexy, eso no es mi culpa… —bromeó Bill en ese tono suyo sarcástico.
—¡Sí, tan sexy como tu gemelo idéntico!
—No, yo soy más sexy —se rió—; pregúntale a cualquiera, pregúntale a nuestras fans.
—Como quieras, lo importante es que este… “animal sexy”, ¿no?…, solo puede ser mío.
—Yo soy solo tuyo si tú eres solo mío; es un trato.
—Teníamos ese trato antes y lo rompiste, ¿cómo sé que ahora cumplirás?
—Pues porque tuve mucho miedo de perderte y no pienso pasar por esa angustia nunca más.
—Está bien entonces.
—Bien, voy a estar bien; la banda va a estar bien, trabajaremos duro en ese álbum…
—Sí, yo lo haré. Otra cosa, Billy, en cuanto a Ria…
—Mándala a volar. Si está contratada pues… despídela y ya.
—No creo que deba hacer eso.
—¿Por qué no? —Bill se incorporó algo contrariado.
—Primero, nuestros fans creen que sí estoy con Ria, y nos ha ayudado, ¿o no? con los rumores sobre lo nuestro; hasta mamá…
—¿Es por mamá entonces?
—No, Billy, escucha lo que digo: nos puede servir de pantalla, por un tiempo. Ya que la tenemos bajo contrato, usémoslo.
—Bueno, si ya lo has decidido, ¿para qué me consultas?
—Sabes que siempre lo hago; a diferencia tuya que a veces no cuentas conmigo…
—No empecemos a sacarnos trapitos sucios, ¿ok?
—Ok —Tom lo atrajo de nuevo hacia él, tranquilizándolo—. Lo que necesito es que te comportes mejor, que aceptes con más naturalidad su presencia cuando… ella tenga que estar presente… ahora que sabes que no tienes nada que temer.
—Lo intentaré. Pero, sea como sea, no me gusta ella; cuando aprendí a conocerla me di cuenta que no vale nada.
—Es bastante simpática, no creas.
—Ay, Tom, ¡qué ingenuo eres!

Tom se carcajeó como respuesta, luego lo besó, y comenzaron a hacerse el amor de nuevo: el hambre de unirse que sentían sus cuerpos después de tan largo ayuno, parecía insaciable.

Continúa…

Gracias por leer.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido
Scroll al inicio