
Fic original de elvisfan. Traducido por Devi
Capítulo 12
Bill estaba parado en la puerta trasera, mirando a donde Tom estaba sentado en la mecedora, y tratando de convencerse a si mismo de solo salir y hacer lo que tanto quería hacer.
¿Por qué estás siendo tan gallina? ¡Eras más valiente que esto cuando tenías dieciséis! Te beso anoche ¡por favor! Tiene que sentir al menos algo remotamente parecido a lo que tú sientes, ¡así que sal y dile!
Con un último golpe mental en el trasero, Bill abrió la puerta y salió a la terraza. Tom se paró y se quitó el cigarrillo de la boca tan pronto como lo vio.
—Tom, quiero…
—Bill, tengo algo que decirte. Quería decírtelo hace algunos días, antes de que todo se volviera una locura.
—Oh, está bien.
—Te debo una disculpa. Esa noche en Detroit, nunca debí de haber dejado que las cosas fueran tan lejos.
—Tom…
—No, déjame decir esto. Sobreactué completamente, y lo siento. Eres un hombre maduro y puedes hacer lo que quieras con quien quieras. Debí haberme quedado fuera de eso, pero… Dios, ¡ese tipo me fastidió! —No notando la pequeña sonrisa en el rostro de Bill, continuó—. No tenía derecho de actuar como lo hice, y… Bill, nunca debí de haberte tocado así. Si te lastime, en cualquier forma, lo siento.
—Tom, no lo hiciste.
—Y nunca volveré a ponerte una mano encima por enojo, lo prometo. Nunca…
—Tomi, no me lastimaste.
Bill caminó hacia Tom y puso sus brazos alrededor de la cintura de Tom, su estomago revoloteó cuando un par de fuertes brazos lo rodearon.
—¿Estás seguro? —Tom preguntó dudoso, inhalando la esencia almendrada del shampoo de Bill.
—Seguro.
Se quedaron así por un rato, y Bill casi olvida de que había salido con un propósito. Estaría más que contento de quedarse justo ahí, en la terraza, entre los brazos de Tom.
—¿Bill?
—¿Hm?
—Ibas a decirme algo, ¿no es así?
—¡Oh! —Bill puso su frente en el pecho de Tom y miró fijamente sus pies—. Sí, um… Tomi… —Puedes hacer eso, Bill. A la cuenta de tres… — Tomi, esa noche en Detroit… estaba tratando de ponerte celoso.
—Creo que funcionó.
—Tú eras al que quería esa noche. —Elevó su cabeza lentamente, mirando a Tom a los ojos—. Eres al que quiero justo ahora. Aún te amo, y… quiero ser tuyo de nuevo.
Tom tragó y su quijada se tensó, su estomago comenzó a hacer oleadas de verano, mientras trataba de pensar racionalmente.
—Bill, has pasado por mucho estos días. Ambos. Probablemente te estás sintiendo…
—Sé lo que estoy sintiendo, Tomi, y sé lo que estoy diciendo. No es porque estoy asustado o emocional o… sentimental o esas cosas. Lo estoy diciendo porque te amaba cuando tenía dieciséis años y te amo ahora. — Bill movió sus manos de la cintura a los hombros de Tom—. Siempre lo he hecho.
Tom sabía que aún amaba a Bill. Desde aquel beso la noche anterior supo que debía decirlo, y quería decirlo en ese momento. Pero cuando abrió su boca, algo enteramente diferente salió.
—¿Por qué te fuiste? —Soltó la cintura de Bill y se retiró un paso—. Lo sé, han pasado cinco años y quizás ya no debería de importar, pero tengo que saber. Si tanto me amabas entonces ¿Por qué me dejaste por otro tipo?
Bill metió sus manos en los bolsillos y miró la madera bajo sus pies descalzos—. No hubo otro tipo.
—¿Entonces sólo lo inventaste?
Bill asintió.
—Bill, ¿por qué? Si ya no querías estar conmigo…
La cabeza de Bill se elevó repentinamente y miró fijamente a Tom—. Claro que quería estar contigo. Y ahora sé que debí de haberme quedado y hablar contigo, y quizás lo hubiéramos superado, pero…
—Whoa. —Tom estaba definitivamente confundido en ese momento—. ¿Superar, qué?
Bill suspiró, temiendo lo que estaba por pasar—. Tomi, te vi. En la fiesta de Jordan.
—¿Me viste qué? ¡Vomitar en el cesto de basura y luego perder el conocimiento en la habitación del hotel?
—Estoy hablando de lo que pasó antes de que perdieras el conocimiento. Te vi abandonar la fiesta y entrar al elevador hacia las habitaciones con alguien más…
—Georg.
—¿Qué?
—Me viste entrar al elevador con Georg.
—¿Dormiste con Georg?
—¡Demonios, no! Estaba tan borracho que apenas y podía pararme solo así que Georg me ayudó a llegar a nuestro cuarto y luego bajo a la fiesta para buscarte. Pero ya te habías ido.
La realidad golpeó a Bill como una tonelada de ladrillos.
—Yo… no sabía que era Georg, —explicó—. Nunca vi quien era, sólo te vi a ti tropezar en el elevador y caer en los brazos de alguien. Pensé…
—¿Pensaste que te fui infiel?
—Así que… todo esto fue un enorme malentendido.
—Un infierno de eso, Bill. —Tom encendió su segundo cigarro de esa mañana mientras sentía como su enojo aumenta—. No sólo creíste que era tan desconsiderado para serte infiel, pero también lo suficientemente estúpido para hacerlo mientras tú estabas ahí. Y luego en lugar de preocuparte en estar enojado y confrontarme sobre eso, simplemente huiste.
—¿Qué debí de haber hecho, Tom? ¡Entrar pensando que te iba a encontrar jodiendo a alguien más? Supongo que tú hubieras…
—¡Por supuesto que si! Si te veía irte con cualquier otro, puedes apostar tu lindo trasero a que estaría justo detrás de ti queriendo saber que jodidos estaba pasando. Luego, hubiera pateado al imbécil y te hubiera terminado en tu cara en lugar de una nota. —Tom comenzaba a caminar de un lado al otro a lo largo de la terraza—. ¡Una jodida nota de mierda, Bill! Me desperté con la peor resaca de mi vida, no estabas en ningún lado y no contestabas el teléfono. Fui a tu casa, entre a tu cuarto y ahí estaba mi anillo junto a una nota diciéndome que habías conocido a alguien más y que te ibas del pueblo con él. Y todo lo que podía pensar era por qué. ¿Qué pude haber hecho que te hiciera querer dejarme?
—¡No quería dejarte, Tomi! Piensas que fue fácil para mí…
—Fue lo suficientemente fácil para empacar tu guardarropa completo y escribir un monto de pendejadass en el espacio de un par de horas.
—Y a lo que yo sé ¡acababas de romperme el corazón, Tom!
—¡Debiste haberte quedado!
—¡Tenía miedo de escucharte decir que estabas con alguien más!
—¿Así que tú lo dijiste primero? —La voz de Tom era una de calma aparente—. ¿Pensaste tan poco de mí, de lo que teníamos que podrías creer que te traicionaría así? Estaba enamorado de ti, Bill. Pase dos años de mi vida contigo. Y tú solamente te fuiste.
—Tomi, cometí un error. Lo siento. —Bill hizo el intento de tomar la mano de Tom pero fue alejada—. Pero eso no significa que no podamos… comenzar de nuevo.
—¿Oh enserio? ¿Cómo? ¿Digo que te amo, regresamos y luego a la próxima que tengamos otra pelea o parecido simplemente te vuelves a ir sin tan siquiera hablarme? —Tom se giró y regresó a la casa—. Lo siento Bill, pero no creo que pueda volver a pasar por eso otra vez.
Bill se dejo caer en la mecedora, encendiendo un cigarrillo y maldiciendo su propia estupidez.
Nunca debí de haber dudado de él, nunca debí de creer que me sería infiel. ¿Pero que se suponía que pensara? ¡No tenía idea de que estaba Georg en ese elevador! Entiendo porqué esta enojado… ¿pero no debería de entender él también?
Entrando en la casa, no vio a Tom en algún lado así que asumió que estaba en su cuarto. Tocó a la puerta y espero, pero no obtuvo respuesta.
—¿Tomi?
Podía escuchar a Tom moverse al otro lado de la puerta, así que sumió que le estaba dando su propia probada del tratamiento silencioso.
—Tomi, lo siento. Es todo lo que puedo decir. No entendí hace cinco años, pero tú no están entendiendo ahora.
Tom encendió la radio como respuesta, y Bill rodó los ojos frente a la puerta.
—Te amo, grandísimo idiota. —Murmuró mientras caminaba de regreso por el pasillo.
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Tom quitó el teléfono de su oído, esperando a que de nuevo Georg terminara de reírse.
—¿Ya terminaste, Geo?
—Lo siento hombre, —Georg continuó burlándose—. Incluso si tú y yo le hiciéramos para el mismo lado de la banqueta, no hay manera de que me sintiera atraído por tu escuálido trasero.
—No viene al caso.
—Está bien, escucha Tom. No eres estúpido. Todo este dilema tuyo es bastante simple.
—Tienes razón. Lo sé. —Tom suspiró y apretó su mano contra su frente, sintiendo el dolor de cabeza surgir—. Puedo quedarme enojado con Bill sobre algo que paso hace cinco años, con ello perdiéndolo de nuevo. O puedo superarlo, decirle que lo amo, y podemos estar juntos de nuevo. Y sólo tengo que esperar que todo esto no me escupa en la cara luego.
—Tom, piénsalo de esta manera. Relaciones terminan todo el tiempo. No tienes idea de si las cosas hubieran durado la primera vez que tú y Bill estuvieron juntos ¿o sí?
—No. —Tom podía entender hacia donde se dirigía su amigo.
—Pero aún así lo intentaste, ¿no?
Continúa…
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