
Fic original de elvisfan. Traducido por Devi
Capítulo 3
Bill mantuvo el tratamiento silencioso por otra semana. Ignoraba a Tom la mayoría del tiempo, y lo premiaba con respuestas monosílabas cuando la comunicación era inevitable. Al principio, Tom estaba entretenido. Admiraba la fuerza de voluntad de Bill. Usando ese tiempo de silencio como ventaja, se dedicó a conocer al resto de la banda.
Ethan, el baterista y el segundo miembro más popular de la banda, parecía ser el más amistoso, y compartía el amor de Tom por los autos clásicos. Cuando fuera que la banda comiera junta, Tom usualmente se sentaba con él dado que Bill aún estaba ignorándolo.
Scott, el bajista, era el más grande y más callado miembro, y usualmente tenía la nariz enterrada en un libro cuando quiera que tuviera tiempo.
Emmie, guitarrista y único miembro femenino, era muy linda pero muy distraída tratando de planear su boda mientras estaba de gira. Usualmente la veía con su laptop y una montaña de revistas de boda.
Finalmente, en su segunda semana como miembro del equipo de Bill, Tom tuvo suficiente. Estaban en el autobús, en dirección a Denver. Estaba en el área de descanso, no poniéndole atención a la película realmente, y Bill estaba en su cuarto. Música se podía escuchar por el pasillo, así que Tom sabía que no estaba dormido. Sacando una cerveza, se desparramó en el sillón y tomó su celular, buscando el número de Bill.
Si no vas a hablar, mensajea.
No estaba enteramente seguro de si Bill respondería, pero después de pocos minutos su celular se iluminó y vibró.
Que quieres Tom?
Hablar contigo
Tom prácticamente podía sentir los ojos de Bill rodando, y pronto Bill apareció y se sentó en sillón opuesto, brazos y piernas cruzadas.
—Si quieres hablar, habla.
—Bill, yo…
—Mi nombre es Billy.
—Cuando seamos tú y yo, eres Bill. Soy responsable de tu seguridad. ¿No crees que deberíamos comunicarnos?
Tom fácilmente reconoció la sonrisa falsa, indicando que ciertamente no estaba interesado en la comunicación.
—¿Qué quieres comunicar, Tom?
—Por qué parece que me odias, para empezar.
—¿Tienes que preguntar? —Dijo Bill incrédulo.
—Sí. Tú me dejaste hace cinco años y no he escuchado nada de ti desde entonces, así que realmente no tengo idea de que manera posiblemente hice que te enfadaras.
Bill bufó pretendió examinar sus uñas, casi haciendo que la sangre de Tom ardiera de ira. Se deslizó al filo de su asiento y bajo las manos de Bill, mirándolo a los ojos.
—Ya deja esa mierda de Diva, Bill. No funcionará conmigo.
Arrancando sus manos del agarre, Bill cruzó sus brazos sobre su pecho y miró al piso.
—¿Aún estás con… cuál sea que sea su nombre? —Tom preguntó.
—No.
—¿Cómo?
—Sólo… no funcionó.
—¿Cómo nosotros, ¿uh?
—Tom ¿Por qué tomaste este trabajo? Ya admitiste que sabías que era yo, así que ¿sólo lo hiciste para torturarme? ¿Para reírte a mis expensas?
—¿Realmente piensas que yo haría algo así?
—Bueno es bien sabido que a veces me sorprendes.
—Bill, tenía otras dos ofertas antes de que David me llamara. Elegí esta porque… he visto tu rostro cada vez que me giro durante los últimos cuatro años. Estás donde quiera. Me he preguntado como has estado, si eres feliz, y… quería verte. No en una fotografía, pero a ti. Y porque no quiero, nunca, ver que algo malo te pase, así que aquí estoy para tratar y evitar que eso pase.
Por primera vez en casi una semana, la expresión de Bill se suavizó. Miró a Tom y entonces parpadeó y se levantó.
—¿Por qué no pudiste sólo mantenerte alejado?
Con una última mirada, regresó a su habitación.
&
Las siguientes palabras de Bill no llegaron hasta que estuvieron tras bambalinas esa noche. Todos estaban en la habitación de hospitalidad que les habían dado y Bill estaba buscando en su bolso y murmurándose a si mismo incoherencias.
—¡Oh, demonios! —Se quejó. Mirando por la habitación, observó al objeto de su irritación y se le ocurrió una idea—. Tom, dejé mi teléfono en la cama. Tráelo.
Tom ni siquiera levantó la mirada de la revista mientras la hojeaba.
—No soy tu IBM, Bill.
—Simplemente te pregunté que…
—No me preguntaste nada —Tom finalmente miró al hombre que sabía estaba tratando de enfadarlo mientras un silencio notable descendía sobre la habitación—. Me dijiste y ahora te digo que no.
Múltiples pares de ojos, abiertos asombrados, se movieron por la habitación mientras sus dueños se preguntaban como iría a contestar Bill.
—¿No puedes hacerme un simple favor? —Bufó el cantante.
—Tu teléfono de ninguna manera esta conectado con tu seguridad o bienestar, por lo tanto no es mi problema. —Tom cambió la página que estaba leyendo, sonriendo para sus adentros ante el claro fastidio en la voz de Bill—. Como sea, te acompañaría felizmente en tu camino de regreso al autobús para que puedas tener tu teléfono. De otra manera, hay multitud de gente a tu servicio quien estoy seguro, buscaría felizmente tu teléfono por ti. Asumiendo que preguntes amablemente, claro.
Levantó la mirada hacia Bill quien claramente estaba tratando de no echar humo mientras sus ojos encontraban los de Patty, una de sus asistentes en el tour. Su exageradamente dulce sonrisa aprecio en seguida en su rostro.
—¿Patty? —Realmente batió las pestañas un poco— ¿Podrías ir y buscar mi teléfono?
&
—Tienes que estar bromeando.
—¿Qué pasó? —Ethan se inclinó un poco y miró el celular de Tom por sobre su hombro—. ¿Quiere que le traigas una bolsa de Doritos?
—La fama se le ha ido a la cabeza —Tom rápidamente envió la palabra no y aventó su celular a un lado.
—Um, creo que es sólo tú. —El baterista replicó avergonzado— seguro, había tenido sus pequeños berrinches durante el año pero…. Parece que tú sacas lo peor de él.
—El parece que me da severa migraña. Ha estado con esto toda la semana.
—Ya lo superará.
Alguien golpeó a la puerta y Tom suspiró cansado.
—Me preguntó quien será.
Se levantó y abrió la puerta, revelando a un muy molesto Bill.
—¿Qué quieres decir con no? —demandó, sus brazos cruzados al frente.
—Quiero decir no. Bill, no estoy aquí para hacer tus pequeños encargos. Tienes dos perfectas piernas para que puedas llevar felizmente tu trasero por el pasillo a las maquinas y obtener tus propios malditos doritos.
Y sin decir otra palabra, Tom cerró la puerta fuertemente.
—No puede seguir con esto por siempre, ¿o si puede? —Ethan preguntó.
—No conoces a Bill.
&
A la siguiente mañana, sólo por un momento, Tom seriamente considero renunciar.
Todos estaban en el comedor para el desayuno y una de las reuniones de David. Tom disfrutaba sus huevos e ignoraba las miradas que Bill lanzaba en su dirección. Su cabeza se elevó rápido cuando escuchó a Bill reírse por lo bajo, casi para si mismo.
—¿Algo gracioso, Billy? —Emmie preguntó desde su asiento, justo a su lado.
—¿Hm? Oh, sólo algo que se me ocurrió —Bill le sonrió a Tom—. Tom ¿sabes lo que es gracioso?
—Estoy seguro que quieres decirme.
—Cuando estábamos en preparatoria, siempre fuiste el genial, el popular y yo básicamente era el inadaptado social, pero ahora… ahora soy enormemente famoso y tú trabajas para mí. Es casi como si… estuvieras por debajo de mí. — Sonrió malvadamente mientras todos en la mesa escuchaban. — Es gracioso como el tiempo cambia las cosas, ¿no crees?
—Es verdad —Tom estuvo de acuerdo, para la gran sorpresa del cantante—. ¿Y quieres saber que más es gracioso?
—Ilústrame.
—Ni siquiera puedes regresar a tu cuarto de hotel sin mi ayuda.
La pequeña sonrisa perversa de Bill desapareció y aventó su tenedor en el plato con fuerza y se levanto, la silla cayendo hacia atrás. Miró a Tom con furia y salió de ahí.
Por un corto segundo, Tom considero quedarse justo donde estaba y terminar su desayuno. Vaciando su taza de café, tiró su servilleta en la mesa y se paró. Disculpándose con todos en la mesa, siguió a Bill hacia el lobby.
—Déjame solo, Tom —Gritó Bill por sobre su hombro— Ve y comete tu estúpido desayuno.
—Sabes que no puedo hacer eso —Tom le alcanzó y le sujeto de un brazo, girándolo—. Mira, Estoy bastante consiente que no estás muy emocionado de tenerme aquí, pero estoy aquí y me voy a quedar. Así que apreciaría que pararas de amenazarme como si fuera tu esclavo.
—Oh, como si yo te hubiera pedido que hicieras algo muy importante. Te gustaba hacer cosas lindas por mi en la preparatoria, Tom.
—Tú nunca me ordenaste, Bill.
—Genial, ahora todos nos están mirando.
Tom miro por sobre su hombro y vio a David y al resto del grupo parados en la entrada del restaurante y se encogió de hombros.
—Tú eres el que esta actuando como una pequeña diva enfrente de todos. —le señaló.
—¿Cuándo te volviste un completo imbécil?
—¿Cuándo te convertiste en un incordio tan consentido?
Los ojos de Bill se abrieron llenos de rabia y abofeteó a Tom tan fuerte como pudo. Tom tomó un respiro y sus dedos se doblaron tan fuerte que sus uñas dejaron pequeñas marcas en forma de media luna en sus palmas. Bill parpadeó, sorprendido de sus propias acciones, pero se recuperó rápidamente.
—Adorarías golpearme justo ahora, ¿no Tom? —Sonrió maliciosamente.
Tom apretó el brazo de Bill y no lo soltó hasta que lo escoltó todo el camino hacia su habitación. Aventó a Bill dentro y entonces cerró la puerta que conectaba las habitaciones una vez que estuvo dentro de la suya. Con un gruñido llenó de rabia, golpeó la pared más cercana con su puño.
Continúa…
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