
Fic de Shibuyainn. Traducido por Elle R
Capítulo 1
Bill aplicaba cuidadosamente su delineador tratando de no ensuciar demasiado a lo largo de sus párpados, el ligero lápiz pintó su suave y pálida piel de un tono negro tan oscuro como la noche. Su labio inferior estaba ligeramente abierto, separando sus labios en un perfecto puchero desapercibido, mientras Bill rodeaba la parte inferior de su ojo, maquillando con delicadeza, logrando poco a poco el aspecto deseado de insomnio exagerado.
Quería lucir perfecto para hoy. Todo tenía que ser perfecto, porque hoy era un día especial.
Bill dejó el delineador en su cajón de la cómoda y batió sus ojos varias veces, viendo sus pestañas revolotear como si fueran las diminutas alas de un pájaro en el espejo. Su pelo ya estaba puntiagudo con la ayuda de su gel de confianza, que ahora estaba sobre la cómoda, manteniéndose en compañía del maquillaje. Había vuelto a retocar sus ondas negras más de lo normal y tenía miedo de que si seguía jugando, dañaría el aspecto casi perfecto que había logrado tener, aunque todavía seguía pareciendo insuficiente. Suavizado por el color amarillo brillante de la calavera de su camiseta, daba a sus tirantes negros una acentuación más fuerte, sonrió con satisfacción a su reflejo.
Las mariposas parecían estar a punto de estallar de los capullos ocultos en su estómago, cuando Bill pensó en lo que acontecería el día. Se sentía asustado y emocionado al mismo tiempo y trató de contener sus sentimientos, porque no querían que explotaran en su tocador, disfrazados como el desayuno de esta mañana.
Estaba tan emocionado.
Hoy, Dereck y su pandilla iban a darle una paliza. Todavía recordaba con alegría toda la conversación del día anterior.
Estaba caminando por el pasillo del colegio, con los libros en la mano. ¿Por qué los profesores tienen que dar tanta tarea? Bill había querido hacerse las uñas y ver el nuevo programa de la televisión, tal vez pasar un tiempo con su madre… Pero ahora parecía que lo único para lo que tendría tiempo era para las matemáticas y el francés.
Bill rodó los ojos cuando sintió que le hacían la zancadilla arrojándolo al suelo, sus odiados libros cayeron de sus brazos y se desperdigaron ruidosamente en torno a él.
Oyó la risa áspera por encima de su cabeza, pero no se atrevía a mirar hacia arriba. Sentía latir su corazón ardientemente contra su pequeño pecho y de repente, sus manos se sentían húmedas.
—¿Qué te pasa Billy? ¿No puedes ni caminar por un pasillo sin caerte como un retrasado mental?
Más risas acompañaron esa declaración y Bill finalmente obligó a sus ojos mirar a sus atacantes. Un grupo de chicos estaban a su alrededor en un círculo cerrado, bloqueando el ambiente más allá de su visión. Todos parecían llevar ropas demasiado grandes para ellos, se pavoneaban mucho y parecía que pertenecían a un video musical de Sammy D en lugar de a un pasillo de colegio. Algunos estudiantes se detuvieron para observar la acción, mientras que otros se dieron la vuelta por completo, en la dirección opuesta a trote rápido, poco antes de echar a correr.
Cualquier cosa para evitar lo que ellos sabían que iba a suceder.
Cuando la banda de Dereck agarraba a Bill Kaulitz, el rarito de la escuela, o bien les animaban, o rápidamente se salían del camino antes de que sus dientes quedaran destrozados hasta el esófago.
—¿Q-qué quieres? —Bill se dignó a preguntar, sus dientes castañeteaban de miedo. Y por la anticipación.
—¿Qué? ¿Ahora necesito una razón para pasar el rato con mi viejo amigo? Ay Bill, eso me duele aquí —Dereck burlonamente palmeó su pecho, indicando su corazón, que estaba en realidad en el otro lado, pero eso no impidió que el resto de sus compinches de carcajadas se burlaran. Un chico con rastas hasta los hombros sonrió con suficiencia y Bill sintió latir su corazón más rápido, en esta ocasión, completamente carente de miedo.
Bill también conocía al chico bastante bien. Su nombre era Tom…
—¿No vas a recogerlos? —preguntó Dereck con inocencia, señalando a los libros caídos, sacando a Bill de su ensueño.
—Yo… uh…. —Bill se encogió, confundido, mientras miraba el desorden que le rodeaba.
—Así, Bill. Recógelos. Este te gusta —Dereck se agachó, sin apartar su mirada de los ojos brillantes de Bill, y cogió un libro particularmente pesado que contenía los verbos franceses. Lo que más odiaba Bill eran los verbos en francés.
—Adelante —Dereck le reprendió.
Bill sabía que no había forma de salir de esto. Tendría que tomar el maldito libro.
El muchacho que antes había sonreído con suficiencia ahora sonreía cruelmente, su pirsin del labio brillaba aparentemente teñido con la misma malicia de su observador. Y, sin embargo, viendo el leve balanceo en el labio inferior de Tom, Bill sintió una pequeña chispa de luz y valentía en su cuerpo y un brillo cálido penetró su piel. Tom lo miraba… Era su momento de brillar…
Poco a poco se incorporó y, temblando en parte de la esperanza, aunque principalmente por el intenso terror, Bill se acercó y su nerviosa mano se cernió sobre el otro libro caído, listo para recogerlo delicadamente.
Bill habría tenido un orgasmo mental allí mismo y luego alrededor de cinco pies de otros estaban golpeándolo. Bill trató de centrar su atención en un sólo pie, el pie de Tom, mientras se encogía del miedo, bloqueando el trauma y llenando su mente de pensamientos sobre Tom. El pirsin de Tom, las rastas de Tom, la sonrisa de Tom…
A pesar de su pequeña obsesión, un nuevo pensamiento se deslizaba por su cabeza, algo que él no podía ignorar por mucho tiempo: estaba recibiendo una paliza y acabaría jodidamente herido.
Cerró los ojos, esperando que la oscuridad absorbiera todo el dolor.
—¡Mierda! —Uno de los chicos de repente gritó y los golpes cesaron de inmediato.
Una profesora corría hacia ellos, viendo el círculo de buitres atacando a su presa y se abalanzó sobre ellos.
—Mañana, Kaulitz, no vas a salir de esta escuela vivo… —Alguien susurró en el oído de Bill hasta que…
—¡Bueno, es suficiente! ¡Dejadlo ya chicos!
La profesora se abalanzó hacia adelante y empezó a alejar a los muchachos uno por uno, haciendo caso omiso de sus gritos sobresaltados.
—¡Soltarlo! ¡Ahora!
Una mano se abalanzó contra él y reconoció a una mujer alta, robusta y un familiar rostro le miró disimuladamente desde arriba.
—¡Dereck! —Ella chilló con enojo. —¡Otra vez no! ¡No puedes mantenerte lejos de problemas! ¡Ni siquiera ha pasado una semana!
—Lo siento, Mrs. Sheeney.
El muchacho bajó la cabeza con una apariencia de perfecta culpabilidad, aunque la pequeña sonrisa en su cara arruinaba el efecto.
—¡Todos ustedes, a mi oficina! ¡Ahora!
Otros maestros acudieron en masa a la escena, y en medio del caos reinante, el pequeño chico de cabellos negros que yacía acurrucado en el suelo fue casi olvidado. Mrs. Sheeney corrió hacia el pequeño joven, mirando con disgusto como los otros dos adolescentes comenzaron a alejarse.
—¡Buenísimo Tom! Cuando lo hiciste tropezar me entraron tantas ganas de reír.
El chico de las rastas, quién tenía que ser Tom, echó la cabeza hacia atrás, riendo ante el comentario de su amigo, y ella se sacudió con desesperación al oírlo.
A ella realmente no le gustaban los niños. Siempre había querido ser bailarina cuando era pequeña, y ahora… En su vejez, allí estaba, limpiando el polvo de los pasillos y cuidando a un montón de vándalos que no tenían nada mejor que hacer que causar problemas todos los días. Ella dio un bufido y devolvió su atención al muchacho del suelo que, sorprendido al verla, había levantado la cabeza cuando los otros dos chicos se alejaron.
—¿Estás bien? —preguntó confortadoramente. Pobre chico que acaba de conseguir una golpiza. Probablemente esto lo marcaría de por vida…
Una pequeña sonrisa comenzó a formarse en su cara, que también tenía la nariz ensangrentada y unos pocos cortes.
—¿Él me hizo una zancadilla? —El muchacho murmuró emocionado, sus ojos se ampliaron al mismo tiempo que su sonrisa. —Me hizo una zancadilla.
Mrs. Sheeney sacudió la cabeza incrédula, algunos profesores de su edad, se estaban yendo con un exasperado ronquido.
En serio, ¿qué pasaba con los chicos de hoy en día? Ellos simplemente ya no eran lo que solían ser…..
&
Bill caminaba deprisa hacia la escuela, a veces tirando de los tirantes negros, que eran demasiado grandes para él. Pero eso no importaba ya que sus pantalones se adaptaban bien, los tirantes estaban allí principalmente para dar un efecto dramático. Un poco como el gel para el cabello y el maquillaje.
Estaba de un buen humor. Sus costados le dolían terriblemente desde el día anterior y no esperaba con impaciencia los moretones que recibiría hoy, ¡pero Tom le había reconocido! ¡Le había hecho la zancadilla y lo pateó varias veces!
Claro, está bien, no era precisamente una propuesta de amor, pero Bill amaba a Tom y le adoraba. Se había enamorado de él la primera vez que había visto sus rastas y el brillante pirsin del labio, lo que, para él, era suficiente para hacer que el David de Miguel Ángel le pareciera feo y común.
Bill no supo como sucedió. Había estado comiendo solo en la cafetería y se había dado cuenta de que la pandilla de Dereck se acercaba. Bill era evidentemente un marginado social, que también bastó como para ser etiquetado saco de boxeo oficial de la escuela. Tom era el chico nuevo, pero él era la imagen perfecta de la conformidad. Sus ropas holgadas y su boba sonrisa constituían un pase VIP al círculo íntimo de Dereck. Él era conocido como el amigo de Andreas, el chico rubio, pero rápidamente se construyó un nombre propio.
Bill había visto a Tom en los pasillos, pero en realidad nunca le….había visto. Hasta ese día en la cafetería, cuando Dereck se sentó a su lado, poniendo un brazo alrededor de los hombros de Bill condescendientemente.
—¡Pero si es mi viejo amigo, Billy boy! —Se rió, golpeando la espalda de Bill dolorosamente fuerte.
Aprovechando la ventaja, vertió la bebida de Bill en todo su pelo cuidadosamente arreglado y se alejó con el sándwich de Bill. Mientras él y sus amigos se reían a carcajadas, Bill notó al chico con rastas, éste dio una última mirada hacia atrás y sus ojos se encontraron por un segundo.
—Tío… que maricón… —el chico de rastas le murmuró a Andreas, que soltó un bufido.
Las palabras hicieron que Bill prácticamente se derritiera. Fue amor a primera vista. Y lo demás se había desempeñado lejos de su propia voluntad.
Bill no se sentía mal. Sabía que no era el único siendo intimidado en la escuela (aunque la verdad sea dicha, era uno de los favoritos). La supervisión era escasa: la mayor parte de la intimidación pasaba sin castigo alguno o terminaba con una palmada medianamente severa en la muñeca y Bill había odiado el acoso hasta que Tom se le acercó y cambió todo.
Mucha gente vivía la vida sin dar a conocer nunca o hablar con quienes realmente amaban. Y aquí estaba Tom, quien le llamaba marica y le pegaba con sus amigos mafiosos. Bill apenas podía contener su euforia. Siempre había sido muy excéntrico y tontamente optimista. Se sentía como si amara tanto a Tom, que cualquier contacto con su alma gemela era mejor que ninguno. Bill ni siquiera se detuvo a analizar esos fuertes sentimientos de atracción. Simplemente sabía que estaban allí y solamente los había aceptado, sinceramente esperando que cada vez que la pandilla de Dereck aparecía, Tom viniera por detrás, crujiendo los nudillos con los demás.
Bill sonrió para sus adentros mientras marchaba por las escaleras de la escuela a la vez que el primer timbre resonó por los pasillos. La gente lo evitaba como la peste o murmuraban palabras de odio en su rostro, pero Bill ya estaba acostumbrado.
Nada podía arruinar su bueno humor el día de hoy.
Bill se estremeció y se tambaleó cuando un ligero dolor salió de sus costillas. Presiono el moretón haciendo una mueca. Lástima que su salud física estuviera en un constante declive. Pero no le importaba demasiado. Mientras Tom estuviera allí, su ánimo iría siempre en aumento, indemne.
Continuará…

Terapia a mi niño por dios 😓