Notas de la Autora: Fue inspirado en el libro para niños «Si Le Das a un Ratón una Galleta». El formato inspira los títulos de los capítulos, ¡y los títulos de los capítulos inspiran la trama!

Fic de Lrigrl. Traducido por Analif
Capítulo 1: Si le regalas a un chico una sonrisa…
Él va a pedir un nombre
Tom entró al estacionamiento de la escuela y sonrió.
Nunca había estado tan emocionado por el primer día de clases, pero este año era diferente; era el último que pasaría en el colegio Engelburn Gymnasium, y una vez el año terminara, estaría listo para la Universidad. No podía esperar. En lo que a él concernía, Gymnasium ya era del pasado.
Se estacionó perfectamente en un lugar vacío y guardó sus llaves antes de tomar su bolso del asiento del pasajero y salir de su brillante Escalade negro.
—¡Tom!
Tom sonrió. Claro, había cosas que extrañaría de Gymnasium. Ser el Big Man en el campus tenía sus ventajas, pensó mientras veía a una chica quien hacía todo lo posible por correr atravesando el estacionamiento con un enorme bolso en su brazo y tacones de tres pulgadas en sus pies.
La chica le dirigió una sonrisa coqueta que Tom apenas notó mientras la miraba de arriba abajo. Sus largas piernas lucían maravillosas en aquella minifalda que tan sólo cubría la mitad de sus muslos, y su diminuta camisa blanca se aferraba en su voluptuoso cuerpo en todos los lugares correctos. Su cabello castaño oscuro pendía sobre sus hombros en capas y de la forma en que soplaba el viento, parecía una súper modelo.
Tom rió mientras la hermosa chica lo apretaba con fuerza, apretando sus senos contra su pecho. — ¡Hey, Adele! — la saludó y se forzó a sí mismo en no pensar acerca del tiempo que pasaron juntos. Dios, había sido un buen acostón. Pero Tom tenía una estricta política de no acostarse más de una vez con cualquier chico o chica, no importa qué tan bueno hubiera sido.
Pero cuando ella dio un paso atrás y se inclinó para examinar su auto, Tom estuvo muy tentado a mostrarle el asiento trasero del vehículo.
— Lindo. ¿Nuevo auto, eh? — dijo con aprobación, mirándolo de reojo y curvando sus carnosos labios en una sonrisa coqueta.
— Síp — dijo Tom orgullosamente. — Lo conseguí este verano. Aunque solo es rentado. Quiero probarlo antes de realmente convencer a mis padres de comprarlo.
Comenzó a caminar en dirección a la escuela, y Adele se puso a caminar a su lado. Muchos chicos lo saludaron y casi cada chica miraba a Adele con envidia.
— ¿Probarlo? — preguntó Adele, batiendo sus pestañas. — ¿Probar qué?
— La comodidad de su asiento trasero — guiñó Tom, y Adele rió mientras golpeaba su brazo flirteando.
— Oh, tú — dijo ella arrastrando las palabras, manteniendo sus ojos verdes en los de él. — Entonces, no puedo creer que este sea nuestro último año.
Tom suspiró. — Yo tampoco. Sin embargo, ha sido un buen periodo.
— No obstante, el Rey Tom tendrá que bajar de su trono una vez que todo termine — puntualizó ella.
Tom se encogió de hombros. — Estoy listo para ir a la Universidad, no me importa. Además, he tenido un excelente reinado, siendo rodeado por tan hermosas reinas — le guiñó un ojo a Adele de nuevo, y ella se sonrojó y sonrió.
— ¡Hola, Tom! — una guapa rubia pasó a su lado y Tom la miró sobre su hombro mientras ella caminaba por el pasillo. — Hey — dijo distraídamente mientras miraba sus… Bienes.
Jadeó cuando fue atrapado por el cuello — ¡¿Qué carajo?! — Cuando escuchó la risotada, sus labios se curvaron en una sonrisa. — ¡Georg, tú, bastardo!
Georg rió y lo dejó ir, sonriéndole a Tom mientras éste se arreglaba la gorra sobre sus rubias rastas. — ¿Primer día de escuela y ya estás viendo potenciales víctimas, eh, Trümper?
Tom le sonrió. Georg era poco más bajo que él, pero generosamente en forma. Tenía un sedoso cabello castaño, ojos verdes y una sonrisa que hacía a las chicas desmayarse. Si no fuera por el hecho de que eran amigos desde niños, Tom probablemente habría tratado de acostarse con él. Rodó los ojos y se burló, juguetón. — ¿Qué puedo decir? Algunos de nosotros tenemos necesidades y somos bastante atractivos como para no tener que usar nuestra mano cada noche, señor Bolas Tristes.
Rió cuando Georg lo empujó contra los casilleros y le rodó los ojos ante los dos brutos. — De verdad, ¿no están ya algo mayorcitos para esas payasadas?
Georg simplemente se echó a reír y se agachó fuera del agarre de Tom. Los tres caminaron por el pasillo. Tom rió.
Sí, definitivamente iba a extrañar esto.
&
Tom sonrió cuando fue arrollado por los saludos de las emocionadas chicas mientras entraba a su aula de clases. Les guiñó un ojo a algunas de ellas y regaló un par de sonrisas coquetas en su camino al fondo de la clase. Georg tomó el asiento a su lado y sacó su computadora personal.
Tom se reclinó en su asiento y cuando Georg se giró a mirarlo, sonrió descaradamente.
Georg se rió entre dientes. — De verdad eres el rey de la escuela, ¿lo sabías?
— ¿No estarás celoso?
Georg soltó un bufido. — No lo creo. Yo solo digo. Será mejor que lo disfrutes mientras dure, porque el próximo año probablemente no seas tan afortunado.
Tom sonrió. — Oh, seré muy afortunado — rió emocionado mientras imaginaba todas las caras frescas que conocería, especialmente aquellos de grado superior gritando su nombre mientras se retorcían bajo él.
— Eres un cerdo — Georg murmuró con humor. — Eso no es a lo que me refería.
Tom se irguió en su asiento y sacó una libreta de su bolso. — Sólo estás celoso por todos los buenos culos que puedo llegar a tener.
Georg rodó los ojos y golpeó a Tom con su lápiz. — Sí, definitivamente es eso.
— Quizá — Tom pasó la lengua por el arillo en su labio. — O, quizá estás celoso porque no he tenido el tuyo.
Georg arqueó una ceja y se rió. — Oh, no debes tener tantos culos como proclamas si te estás insinuando a tu mejor amigo.
Tom sonrió. — No, no estoy tan desesperado. Tan solo lo digo, porque podría.
En lugar de sentirse asqueado, Georg simplemente se encogió de hombros y miró a Tom. — ¿Qué? ¿Andas escaso de hombres para follar?
Tom chilló y golpeó a Georg. — ¡No tan alto! — susurró, mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie había escuchado. Parecía que no le prestaban atención, salvo por unas chicas quienes lo miraban, pero estaban tan ocupadas detallando su rostro como para haber escuchado lo que Georg dijo, así que dejó salir un suave suspiro de alivio.
Georg rió y él frunció el ceño. Cierto que Tom era bisexual, pero no era algo que dijera abiertamente. Los únicos hombres que lo sabían eran Georg y los chicos con los que Tom se había acostado, a quienes por cierto, hizo jurar no decir ni una palabra sobre lo que habían hecho en el dormitorio.
— ¡Cállate! — regañó a Georg, quien seguía riéndose en voz baja. — Y no, no me he quedado sin hombres para joder — susurró antes de reír con ironía. — Sólo lo decía porque lo haría, lo sabes.
Georg miró a Tom, tratando de identificar si hablaba o no en serio. Por supuesto que Tom hablaba en serio. Era honesto y contundente, y no había nada más, notó mientras Tom apretaba sus labios con suficiencia. — Si no estoy caminando lejos de ti después de eso, entonces es que hemos sido amigos por mucho tiempo — dijo Georg finalmente. Con un gesto de autosatisfacción, Tom jugaba con el arillo en su labio, coqueto, alzando las cejas a Georg, quien sonreía y meneaba su cabeza. — Eres una puta.
Tom se reclinó en su silla de nuevo, sonriendo irónico. — Así me quieres.
Algo se movió en la esquina de los ojos de Tom quien giró para ver a otro estudiante entrar al aula. Tom jadeó. El estudiante, a quien Tom reconoció como un chico, era hermoso. Su piel era pálida y suave a la vista, sobretodo en sus pómulos altos. Sus ojos estaban delineados de negro, tenía largas y oscuras pestañas y carnosos labios rosas que le daban un aire femenino. Su cabello negro tenía algunas luces blancas en él mientras lucía desplegado alrededor de su cabeza como una melena de león.
Tom rápidamente chequeó al alto chico una vez más, notando cómo la chaqueta blanca con negro se aferraba a su cuerpo y apreciando cómo los oscuros jeans mostraban un trasero respingón y piernas largas, que parecían incluso más largas en sus botas de combate negras. Algunas cadenas colgaban de su delicado cuello y cuando sonrió y saludó a otro estudiante, una bolita metálica en su lengua capturó la luz, inmediatamente Tom no deseó nada más que empujarlo contra una de las mesas. Eso, o quizá jalarlo bajo la mesa.
— Hey — Tom codeó a Georg en un brazo después de mirar fijamente al muchacho y reconocerlo. — Hey, ¿no es ese el chico nuevo? ¿El que se mudó desde Rusia o algo así?
Georg lo miró. — Se mudó desde Austria, Tom. Ha estado aquí desde la mitad del año pasado, Tom, ¿cómo es que no lo sabías?
Tom simplemente se encogió de hombros, mirando al chico quien estaba hablando con una de las jovencitas al frente del aula. Él sonreía a algo que ella decía; el estómago de Tom se removió agradablemente: tenía una maravillosa sonrisa. Demonios, debía ser verdaderamente hermosa, especialmente si Tom notaba algo tan trivial como una muestra de dientes.
— ¿Cuál es su nombre?
Antes de que Georg pudiera responder, el profesor entró, silenciando todas las conversaciones del lugar. El chico rápidamente escaneó el aula en busca de un asiento y comenzó a caminar por el pasillo. Sus ojos se clavaron en los de Tom y le sonrió amablemente antes de deslizarse en su asiento, unas cuantas filas por delante de él.
Tom quedó mareado. El chico le había sonreído y había sido lo más impresionante que había visto. Su pulso se aceleró y su interior estaba revoloteando, y de repente, Tom estaba seguro de que ese hombre estaba destinado a ser su primer acostón del año.
El profesor comenzó a escribir fórmulas en el pizarrón pero Tom no se molestó en ponerle atención. Estaba demasiado ocupado pensando en cómo iba a meter al chico austriaco a su cama.
&
¡Por fin! Pensó Tom impacientemente mientras se les permitía irse a tomar su almuerzo. Rápidamente empujó varios libros de texto que habían recibido de sus profesores dentro de su bolso, ocasionalmente mirando al chico de cabello negro, quien estaba hablando con su maestro.
— Hey — Georg lo codeó. — ¿Quieres venir a mi casa a almorzar? Mi mamá cocinó sauerbraten y spätzle.
Tom negó con la cabeza. — Nah, lo siento, paso — dijo, removiendo su bolso para asegurarse de que todos los libros se acomodaban dentro antes de pasárselo por su hombro y mirar al chico austriaco de nuevo, para cerciorarse de que no se había ido.
Georg miró de Tom al otro chico y sonrió. — De verdad, eres una puta — sonrió.
Tom se echó a reír. — ¡Jódete, Listing!
Georg negó con la cabeza y le sonrió a Tom. — Te veré después de la hora del almuerzo, ¿de acuerdo?
Tom asintió. — ¡Bien!
Georg se fue y Tom frunció el ceño, dándose cuenta de que había terminado de arreglar sus cosas pero el chico seguía hablando con el profesor. Suspiró impaciente, fingiendo buscar algo en su bolso para pasar el tiempo y en cuestión de minutos, el profesor y el estudiante se estaban diciendo adiós.
El chico caminó de regreso a su escritorio, dándole a Tom otra amable sonrisa y un asentimiento antes de enfocar su atención en los libros, quienes seguían encima de su mesa.
Tom sonrió y deslizó su bolso sobre sus hombros de nuevo. Con una arrogante y segura sonrisa en los labios, se acercó al otro muchacho y se apoyó en su mesa. — Hey — dijo, casualmente.
Bill lo miró durante menos de un segundo antes de volver a acomodar los libros dentro de su bolso. — Hola — dijo.
Tom parpadeó una vez y alzó una ceja. El chico apenas y lo había mirado y por alguna razón, Tom se sintió ligeramente rechazado. — Uh — trató de nuevo. — ¿Eres nuevo, cierto? ¿Te mudaste aquí el año pasado de…? — ¿Qué país había dicho Georg?
— Austria, sí.
Tom se ruborizó. — Cierto — dijo suavemente. Suspiró y miró a su alrededor torpemente, súbitamente sintiéndose infantil y más que un poco avergonzado, pero no sabía por qué. Joder, algunas chicas que había conocido fueron un hueso más duro de roer que éste chico ¡y Tom ni siquiera había sudado con ellas!
Con un respiro profundo, meneó la cabeza, recordándose a sí mismo que era sólo por el sexo, y que si por alguna razón imprevista no había salido bien, entonces había muchas opciones más para comenzar. Tenía que ser optimista; este chico era un nuevo reto, eso es todo. No le gustaba cuando sus prospectos eran demasiado fáciles, de todos modos, así que un reto era bueno. Podía hacerlo.
— Bien — dijo Tom, dándose cuenta de que no estaba seguro de qué decir.
El chico lo miró y sonrió antes de regresar la vista a su bolso para asegurarse que tenía todo. — Bueno, ¿de verdad tenías algo qué decir o sólo querías mantenerme entretenido mientras acomodaba mis cosas? — preguntó en broma. Tom le dirigió una mirada sorprendida sin saber qué responder a eso.
No importó, pues ni siquiera estaba viendo a Tom; su atención había regresado a sus pertenencias.
Fue entonces cuando Tom encontró algo qué decir. Sonrió cuando vio el bolso. — ¿Gucci?
El chico de cabello negro rió y se encogió de hombros mientras metía una mano en un bolsillo lateral de su bolso. — ¿Qué puedo decir? Me gusta la moda.
— Sí, puedo ver eso — murmuró Tom mirándolo descaradamente de arriba abajo cuando el otro no se daba cuenta.
Un momento después, el chico sacó su mano del bolsillo, unas gafas de sol Gucci en sus manos. Eran blancas y combinaban perfectamente con el bolso. Tom medio se preguntó si los dos artículos habían sido vendidos en conjunto. Trataba de crear un comentario ingenioso sobre ello cuando el chico se colocó las gafas sobre sus hermosos ojos y se enderezó, colocándose el bolso en el brazo.
— Bueno, supongo que te veré después — dijo, dándole a Tom otra hermosa sonrisa antes de rodearlo y caminar en dirección a la puerta.
Tom resistió el impulso de llevar una mano a su estómago, quien se revolvía agradablemente, y miró al muchacho que se retiraba. — ¿Qué? Espera, ¿adónde vas? — preguntó, queriendo patearse a sí mismo por sonar tan desesperado, especialmente en una pregunta cuya respuesta era tan obvia.
El chico arqueó las cejas bajo sus gafas. Tom se ruborizó, sintiéndose estúpido. — A casa, para el almuerzo. Al igual que todos los demás — dijo.
— Sí, lo sé — dijo Tom rápidamente, tratando de equilibrar la situación. Puso una sonrisa en su rostro, esperando que su vergüenza no fuera notada y dijo — pero, quiero decir, acabo de pasar todo este tiempo hablando contigo, ¿no vas a decirme siquiera tu nombre?
El otro chico inclinó la cabeza a un lado de manera juguetona. — ¿Me dirás el tuyo?
— Tom — respondió suavemente, sonriendo mientras jugaba con el arillo en su labio por un breve momento. — Tom Trümper.
— Tom — repitió lentamente, y Tom se estremeció; su nombre sonaba celestial cuando salía de la otra boca. — Está bien, entonces — dijo alegremente antes de retirarse de nuevo.
Tom frunció el ceño. — ¿Qué? ¡Espera! ¡No me dijiste el tuyo!
El otro estudiante se detuvo en la puerta antes de mirar a Tom por encima del hombro. Miró al rubio. Tom estaba seguro de que se estaba ruborizando otra vez, justo como un colegial. Los rosados labios del chico se curvaron en una sonrisa. — Bill — dijo por fin. — Bill Kaulitz.
Antes de que Tom pudiera decir algo más, Bill se había ido, dejándolo mirando la puerta confundido.
¿Por qué diablos había actuado de esa manera? Bill era otra conquista más, después de todo, sólo otra persona a quien llevar a la cama. Demonios, ¿era esto algún tipo de señal que decía no iba a conseguir tantos fajes este año como los anteriores? Porque ya era seguro, había tenido un comienzo difícil. Suspiró y sacudió la cabeza, mirando fijamente la pared por un momento.
¿Desde cuándo un mal comienzo lo dejaba desalentaba?
— Contrólate, Trümper — se dijo a sí mismo, tratando de animarse. Los malos comienzos siempre llevaban a buenos términos, ¿cierto? El pensamiento le dio renovada esperanza, y se enderezó. Tener a Bill en su cama obviamente iba a ser un desafío, ¿pero y qué? Le gustaban los desafíos. No le importaba tener que sudarla un poco. Eso siempre hacía que la victoria fuera mucho más dulce.
Con la confianza restablecida, Tom se puso el bolso en el hombro y salió del aula con una sonrisa.
— Muy bien, Bill — se dijo a sí mismo. — Vamos a ello.
& Continuará &
OK, ¿qué opinan? Es la primera traducción de Tokio Hotel que hice. Me gusta mucho esta historia porque fue de las primeras que leí del fandom. Le tengo un cariño especial y por eso me decidí a que sería el primer trabajo que publicaría. La autora es un amor por permitirme hacer esto. ¡Espero les guste!
