FOE 5 (P.2)

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

FOE: Capítulo 5

No sé cómo dejé que convencieras de hacer esto.

Porque sabes que tienes que hacerlo cuando a nadie más le importa.

Pero todavía pienso que esto es innecesario. ¿Qué es lo que quieres probar?

Quiero probarle al Rey que podemos instalar el arma ahora mismo y que no hay necesidad de seguir planificándolo. Ya probé que solo un puñado de nosotros es capaz de engañar a su vasta flota.

Sí, ya lo probaste y él está consciente de eso. ¿Así que para qué volver a venir aquí?

¡Porque él todavía no ataca! Ya no deberíamos seguir esperando para destruir a los perros. Solo les estamos dando tiempo para prepararse y abandonar su sistema y alejarse lo que más puedan de su estrella. ¿Qué beneficio tendría el arma, si un puñado de ellos logra sobrevivir? Y me voy a asegurar de no dejarlos escapar y espero que tú estés conmigo. ¿Lo estás?

Siempre.

Está bien. Hagámoslo.

Los guerreros felinos descendieron de sus naves y fueron a la estación. Se detuvieron en la cámara de análisis y esperaron que el protocolo de escrutinio automático los autorizara a entrar. Después de unos segundos, la luz verde apareció en la cerradura de la cámara. Las puertas se deslizaron para abrirse. No se detuvieron, e ignoraron a la tripulación robótica que les ofrecía ayuda mientras avanzaban por los módulos, algunas veces se vieron obligados a disparar rayos paralizadores a muchos de ellos, por interferir en su camino. Llegaron directo al corazón de la estación: al generador de poder y sistema de control, para ser exactos.

Una vez ahí, planeaban atar la mina a una torre generadora de control gravitacional. Excepto que les arrebataron abruptamente la mina, por la fuerza de un láser.

Un segundo tiro dio justo entre sus cabezas. Los felinos sisearon cuando vieron a los caninos disparándoles.

&

Ah, los idiotas no nos esperaban —dijo Tomek, notando la obvia sorpresa de los felinos ante su presencia. Los felinos de inmediato retrocedieron, contra-atacando con disparos hacia los perros. Tomek se agachó, ocultándose detrás de una pared.

De verdad los enojamos, ¿cierto? —Respondió Andraz. Vio que uno de los felinos fue por la mina. Disparó su láser, alejando más la mina de ellos—. No tan rápido, gato —dijo.

Enfurecidos, los felinos comenzaron a disparar sus armas sin detenerse, mientras se retiraban de la escena.

No te voy a dejar escapar de nuevo —dijo Tomek. Salió de su escondite, disparando y atacando a los otros.

¡Tomek, espera! —Gritó Andraz—. ¡Maldición! —murmuró, una vez más, cabreado por la audacia de su amigo.

Los felinos tenían extremidades mucho más rápidas. Tomek sabía que sería casi imposible alcanzarlos, así como sería imposible tener un tiro limpio mientras corrían. Temió que los perdería cuando entraron a los túneles que eran como laberintos. Se detuvo, sostuvo su arma con ambas manos, la elevó a la altura de la cara, fijó la vista en la mira y disparó.

&

¡Aghr! —Gritó el príncipe felino y cayó de bruces al piso. El líder de escuadrón se detuvo de inmediato para tratar de ayudarlo—. ¡No! ¡Estoy bien, vete! —dijo el príncipe, pero el otro piloto ya estaba agachado, ayudándole. El príncipe usó toda su fuerza para alejar al líder de escuadrón. La acción fue de improviso, pero salvó la vida del piloto. Gracias a ese empujón, fue la muralla a su lado la que fue pulverizada y chamuscada, en lugar de su cabeza—. ¡Por favor, vete! —Siseó el príncipe.

El líder de escuadrón dudó. Parpadeó y apenas escapó del siguiente tiro, saltando hacia un lado. Una vez más, el disparo dio en la muralla, creando una lluvia de piedras. Observó como el príncipe volvía a ponerse de pie.

¡Solo sal de aquí! —Gritó el príncipe felino. El piloto finalmente obedeció y salió disparado de allí, no porque el príncipe se lo ordenara, sino porque la proximidad de los perros no le dejaba más alternativa.

&

Tomek vio que los felinos se separaron y fueron por túneles diferentes—. ¡Rápido! —Le dijo a Andraz—. No podemos perderlos de vista. Ambos sabían que si uno de los felino se perdía y corría por millas, ellos podrían confiar en su sentido del olfato para rastrearlos, excepto si tenían puestos los trajes y el casco, los cuales habían sido creados especialmente para que sus cuerpos no dejaran rastros de olor. Los trajes de los felinos eran esenciales en los campos de batalla donde necesitaban despistar las habilidades de los caninos para rastrear aromas.

Tomek y Andraz se separaron, cada uno siguiendo a un gato. Tomek siguió al felino que había recibido un golpe serio, pero aun así lo vio correr como si nada hubiera pasado. Siguió al gato entre los túneles y, como era predecible, lo perdió de vista. Afortunadamente todavía lo podía rastrear, siguiendo el eco que hacía resonar sus pisadas en el metal del túnel.

De pronto, el ruido de pasos cesó. Tomek arrugó el ceño. El túnel lo llevó a una salida que daba a un espacio abierto que estaba ocupado por estructuras en todas partes, que se asemejaban a domos. Supuso que era uno de los subsistemas de apoyo del núcleo central. Había solo un camino que atravesaba todo el grupo de cisternas, sin embargo, el felino no estaba a la vista. Claro que el gato era rápido, pero no podría haber sido tan rápido como para haber cruzado ya ese camino. Tomek por lo menos debería sentir los residuos.

¡Mierda! —Maldijo—. ¿Dónde demonios se fue?

Sus oídos capturaron el sonido de peldaños metálicos y alzó la vista hacia la fuente. Sonrió—. Te tengo.

El felino estaba subiendo la escalera de metal junto a un gran tanque de agua. Tomek se fijó en la compleja red de puentes de mantenimiento y plataformas que estaban sobre las cisternas y luego vio la salida de emergencias para incendios. Se dio cuenta que el gato corría hacia ella. Disparó su arma hacia el felino, pero el otro se movió en ángulo por la escalera y el rebote del tiro dio en el tanque. Agua comenzó a salir de la brecha.

¡Maldita sea! —Gruñó Tomek. Disparos de láser dentro de este módulo eran mala idea. Dio una mirada alrededor y vio un elevador a un lado de las cisternas.

El gato llegó al puente de mantenimiento, solo para ver a Tomek bloqueando su camino a la salida. Tomek apuntó su arma y disparó. El gato hizo un movimiento hacia atrás para evitar el tiro. Tomek disparó una sucesión de tiros, para no darle la oportunidad al felino de estabilizarse. Finalmente, el gato cayó, golpeándose el casco, que salió, cuando tocó el suelo del puente. Retrocedió de Tomek. El canino sonrió con un brillo maligno, reconociéndolo. El príncipe felino lo miró de vuelta, sus hermosos ojos de berilio se achinaron. Tenía ojos resplandecientes, tenía que admitir eso, pero de todas formas, todos los gatos los tenían. No podía entender cómo es que Andraz había salido con eso de “perderse a sí mismo” con solo verlo. Tomek siempre había esperado conocer a la Realeza Felina, y cuando lo hiciera, no desaprovecharía la oportunidad. Apuntó a la cabeza del gato, feliz de ser él quien eliminara al príncipe de los Felinos.

El sonido de impactos de disparos que venía de la puerta exterior, llamaron su atención. Ese tenía que ser Andraz, todavía cazando al otro gato, pensó. Cuando se volteó, estaba apuntando al aire. Jadeó. Bajó la mirada. El príncipe felino había saltado y ahora yacía en el suelo. Una furia intensa apareció en Tomek que casi lo hizo entrar en combustión espontanea. El salto era demasiado alto para él. Si lo intentaba, no dudaba que se quebraría en pedazos. El gato probablemente había aterrizado sobre sus pies, como si no fuera nada, pero aun si no lo fuera, tuvo que haber perdido una de sus nueve vidas, para ser capaz de levantarse y huir. Tomek le apuntó con su arma, pero no se arriesgaría a disparar tan cerca de las cisternas. El felino pronto desapareció de su vista. Tomek siseó, pero su ira no se comparaba con la tremenda desilusión.

Otra vez escuchó el sonido de disparos y esta vez, fue hasta el origen. Por lo menos ayudaría a Andraz a deshacerse del otro gato. Una vez fuera de la puerta de escape, entró nuevamente a un puente de mantenimiento, incluso más alto que el anterior. En el piso de la habitación, mucho más abajo, vio a Andraz persiguiendo al felino, pero rápidamente se estaba quedando atrás. Tomek vio que el felino pasaba una pila de tuberías y rápidamente les disparó. Las tuberías se resquebrajaron y los trozos cayeron en el camino del felino. El gato se tropezó, soltó su arma y cayó pesadamente sobre su espalda. Andraz le dio una sonrisa rápida y velozmente llegó sobre el gato.

¡Atrápalo, Andraz! —Lo animó Tomek.

Andraz apuntó su arma a la cabeza del felino. El gato levantó su visera y murmuró algo en su propio idioma, pero Tomek no tuvo dudas de que era una grosería. Andraz se quedó quieto, sin disparar.

¿Qué estás esperando, Andraz? —Gritó Tomek—. Mátalo. —Para su más increíble asombro, Andraz bajó su arma—. ¡No! ¡¿Qué estás haciendo?! —Gritó el canino, pero Andraz se quedó quieto, sordo a sus palabras. Tomek sintió que su corazón se aceleraba y sus manos se llenaron de sudor frío cuando un presentimiento complemente nefasto lo inundó—. ¡NOOO! —Gritó al ver que el felino tomaba su arma y le disparaba a Andraz. Su amigo cayó de espaldas por la fuerza del tiro, cayendo en un rebote, inanimado.

& Continuará &

Nooo, Andraz. No te mueras, porque ahora sí será definitivo. ¿Qué creen que pasó? ¿Por qué Andraz no mató al gato cuando lo tuvo de frente? ¿Hay alguna confusión entre el príncipe y el líder del escuadrón? Jejeje. Están invitados a seguir con la lectura.

1 comentario en “FOE 5 (P.2)”

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