Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
FOE: Capítulo 17
El sudor brillaba sobre su cuerpo medio desnudo. Billeam exhaló y se limpió la humedad de la frente. Respiró y empujó más fuerte. La rama estaba dura, no quería ceder.
Desde que despuntó el día, comenzaron a trabajar juntos para construir un cobertizo y usarlo como refugio en lugar de la tienda. Las noches se habían vuelto más frías y el nuevo refugio les permitiría prender una fogata dentro. Billeam había sugerido buscar otro lugar para usar de refugio, pero Tomek dijo que era mucho mejor y más seguro si se quedaban donde estaban, porque ya conocían como la palma de su mano cada pulgada de los alrededores, además, no quería alejarse demasiado de su nave de combate. Su nave podía parecer inútil ahora, pero habían pasado tantas cosas juntos, que de verdad se sentía culpable por abandonarla.
Billeam jadeó de cansancio. Dejó de escuchar los sonidos de madera cortando y se volteó. Hizo una mueca, su cara se puso roja cuando vio que el perro había parado sus actividades para mirarlo.
—¡No me mires! —Le dijo.
—No te estaba mirando de esa forma —respondió el perro—. Solo pensé que podrías necesitar ayuda.
—No la necesito —dijo Billeam—, lo puedo hacer. —tiró más fuerte de la cuerda. Sus manos ardían, sus músculos dolían, pero tiró lo más fuerte que pudo. La rama finalmente comenzó a doblarse. Quiso volver a tirar, pero parecía que los papeles se volteaban. La rama lo estaba tirando y sus músculos se estaban rindiendo. Gruñó, tratando de no soltar la cuerda y arruinar lo que había logrado.
Sintió que la cuerda se aflojaba y la tensión en sus músculos disminuía, porque el perro la había sujetado. Billeam siseó.
—¡Dije que no necesitaba ayuda! —Gruñó y el perro soltó la cuerda. Los músculos del pelinegro se volvieron a tensar y se tambaleó por la fuerza que ejercía la rama.
—Está bien, si tú lo dices —respondió el perro. Billeam gruñó y volvió a tirar, pero la rama no volvió a doblarse ni un centímetro más.
—Puedo hacer esto —se dijo a sí mismo—. Puedo hacerlo. —Apretó los dientes y tiró más fuerte. Sintió al perro presionándose contra él y abrió muy grandes los ojos—. ¡Retrocede! —Espetó. Tomek se presionó más, asegurándose de que el pelinegro sintiera su erección tocando su trasero. Billeam gruñó, pero su cara igual se tiñó de rojo—. ¡Maldito, no hagas esto ahora!
—¿Quieres decir que lo puedo hacer después?
Billeam trató de moverse un poco, pero la cuerda casi se resbala de sus manos. Se concentró, no se permitiría perder el agarre—. No puedes hacer esto cuando no puedo defenderme.
—Oh, ya veo. —Tomek pasó una mano por el pecho del pelinegro. Billeam hizo una mueca, sus músculos se tensaron ante el tacto.
—Detente —dijo—, voy a soltar la cuerda.
—Oh, cariño, más te vale que no. Todas esas horas de arduo trabajo, tsk.
El perro apretó sus pezones. Billeam contuvo el aliento. Trató desesperadamente de no soltar la cuerda, así como desesperadamente trató de no sucumbir ante las caricias del perro. Su cuerpo ya estaba sintiendo el cosquilleo que causa la anticipación del placer.
Sus pezones quemaban de un placer doloroso bajo los dedos del perro que los apretaba. Tomek lo besó en la nuca, lamiendo su sudor y empujando su miembro rígido contra él.
—¿Me dejarás estar dentro de ti? —Preguntó exhalando.
Billeam soltó la cuerda y se tambaleó hacia atrás, empujando al perro con él. Cayeron de espaldas con un sonido seco.
—¡Nunca! —Espetó el pelinegro. El perro rápidamente rodó para ponerse sobre él, apresándolo por las muñecas.
—Solía decir lo mismo sobre que me gustaran los gatos y ahora mírame. —Sonrió de lado. Billeam giró el rostro, deseando poder esconder su sonrojo—. ¿Sabes? Me quedé enganchado la primera vez que te vi, pero me enamoré de ti cuando te vi luchar en la arena —relató el perro—. Tú me sorprendiste. Nunca me había sentido de esta forma por nadie.
Billeam giró el rostro y miró al perro—. ¿Te enamoraste de mí, sabiendo que destruiría a tu raza?
Por un momento, el perro se mantuvo serio y no dijo nada, como si lo estuviera meditando—. Lo único que sé es que ellos me perdieron en el momento en que te conocí.
El pelinegro bajó la mirada. ¿Qué demonios era esto? Era tan extraño. Apenas lo reconocía, era una sensación de vergüenza.
—Te amo, Billeam.
El perro se inclinó. El pelinegro cerró los ojos de pánico y rápidamente giró el rostro, negándose a ser besado en los labios.
Tomek dejó un beso en la mejilla, suavemente y luego bajó por la línea de su mandíbula, besando todo el camino, hasta el hueco de su cuello. Comenzó a mecer sus caderas, frotándose contra el miembro de Billeam. Una vez más, el pelinegro se encontró a sí mismo congelado, imposibilitado de reaccionar y alejarlo.
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Tomek gimió de satisfacción, sus caderas se friccionaban impaciente e impetuosamente contra las de Billeam. Aunque anhelaba una penetración, él era feliz solo fingiendo, de hecho estaba realmente feliz por cualquier clase de contacto que el pelinegro le permitiera.
Miró fijamente el sonrojado rostro del pelinegro y se preguntó si ese permiso de tocarlo tan íntimamente no había sido del todo aceptado. Desde el principio había notado el efecto que provocaban sus cumplidos, como desarmaban al otro. Lo rápido que se sonrojaba ante sus elogios. Y lo intimidado que se ponía cuando le decía palabras de amor. ¿No se daba cuenta de su propia belleza, tan impresionante que llamaba la atención a ojos de otras especies? ¿O tal vez, tenía debilidad por las palabras bonitas?
Tomek depositó sus labios en el pecho del pelinegro, besando cada pezón, dulcemente. Sonrió cuando Billeam pareció protestar, haciendo intentos inútiles por detenerlo. Tenía que probar su hipótesis.
—Tu esencia me vuelve loco —dijo con voz ronca. Instantáneamente, Billeam se congeló. El perro lo miró lascivamente y también se preguntó si el pelinegro también se sentiría afectado por la “dirty talk”—. Quiero enterrarme dentro de ti. —Billeam hizo una mueca, como si sufriera—. Sueño que siento tu sabor en mi boca. Es tan dulce. —El moreno se movió y soltó un gemido. Tomek bajó su mano para tocar la masculinidad del felino y sintió su creciente erección. Su polla prácticamente rogaba por ser libreada de sus pantalones. Embistió más fuerte contra él y al mismo tiempo, lo acariciaba con su mano. Billeam empezó a jadear—. Mi polla punza dolorosamente cuando pienso en tus labios rosados sobre los míos.
El pelinegro se arqueó, sus manos arañaron sus costados—. Aahh…
—Deseo tocar tus partes más secretas con mi lengua.
—Aahh, ahh…
Tomek sintió que el cuerpo de Billeam estaba temblando debajo del suyo.
—Te ves tan hermoso cuando te corres —dijo y los ojos del pelinegro se cerraron, conteniendo el aliento. Tomek sintió la repentina humedad en los pantalones de Billeam.
Rápidamente desabrochó sus propios pantalones antes de bajar los del otro. El pelinegro jadeó y quiso sentarse, pero Tomek lo retuvo en el suelo.
—No haré nada, solo quiero sentir tu piel contra la mía —explicó y puso su miembro en el espacio entre los muslos de Billeam, deslizándose con facilidad gracias a la semilla del felino. Se recostó sobre el pecho del pelinegro y continuó moviendo sus caderas.
Por un momento, sus gruñidos y gemidos, parecían tener eco al ser los únicos ruidos del bosque.
Tomek hizo una embestida final, gruñendo, sus manos acalambradas sobre las muñecas de Billeam. Suspiró y lentamente, calmó su respiración, soltando su agarre. Miró al pelinegro, se acercó a su cara, pero una vez más, fue evitado.
—¿Por qué no me dejas besarte? —Preguntó desilusionado.
Billeam lo empujó, Tomek se corrió hacia un lado, para dejarlo levantarse.
—No tiene relación con mis necesidades físicas —respondió el felino, fríamente.
Tomek estaba consciente de que Billeam no correspondía sus sentimientos románticos y que seguramente, permitía que sucedieran estos encuentros íntimos, meramente por satisfacer sus necesidades físicas. Pero aun así, escucharlo decirlo de esa manera, logró destruir un pedacito de su corazón.
Había pasado menos de una semana cuando finalmente terminaron el refugio. Era lo suficientemente amplio para que se acomodaran ellos, así como también albergar una fogata que los ayudara a apalear los fríos extremos que ahora caían sobre el bosque por las noches. La primera noche que durmieron dentro, Tomek vio que no necesitaban todo ese espacio y se sorprendió de que Billeam no quisiera su propio lugar y que se situara junto a él para dormir.
—No quiero quemarme en mis excursiones involuntarias hacia aquí —dijo Billeam como si fuera obvio, al notar la cara de pregunta de Tomek—. Así que simplemente dormiré aquí.
Se acurrucó junto a Tomek y cerró los ojos.
—¿Y qué tienen que ver los arrumacos con eso? —Preguntó el canino.
—Cállate —respondió y Tomek soltó unas risitas.
Se masturbaban el uno al otro, prácticamente cada noche, justo antes de irse a dormir. Aunque era Billeam el primero en acurrucarse, era Tomek el primero en iniciar los encuentros íntimos, pero ahora el pelinegro no ofrecía ningún tipo de resistencia. Sin embargo, todavía rechazaba los intentos de besos de Tomek, pero estaba seguro de que también cedería ante esos, aunque le estaba tomando demasiado tiempo.
En uno de sus encuentros, rodó, alejándose de Billeam, justo en medio de sus cosas. El pelinegro estaba jadeando y miró al perro con cara de confusión.
—¿Qué? —Preguntó.
—No tendrás nada, si no me dejas besarte —respondió Tomek. Estaba muy seguro de que el pelinegro se rendiría, ahora que estaba tan cerca del orgasmo. Billeam simplemente achinó los ojos y se volteó hacia el otro lado, dándole la espalda.
—Perro estúpido —murmuró. Tomek gruñó, de pronto se sintió lleno de rabia que fue gatillada por la triste desilusión.
—Eres una gato tan orgulloso que no puedes permitir que un perro te bese, ¿es eso?
Billeam se volteó y lo miró enojado—. ¡Odio a los perros! ¡Yo mato perros! —Espetó en respuesta, como si Tomek fuera tan estúpido como para preguntar algo así—. ¿Por qué demonios desearía besar uno?
—¡Te dejé vivir! —También respondió enojado—. Estarías muerto si no fuera por mí.
—Y hubiera preferido morir, que vivir con esa vergüenza. Solo sigo vivo por la esperanza de ver como todos ustedes, perros, perecen.
Tomek gruñó y se lanzó con rabia sobre Billeam—. ¡Maldito!
El pelinegro siseó y lo arañó como defensa. Tomek sintió que su odio innato contra los gatos revivía. «Billeam es simplemente otro gato» Se dijo a sí mismo y necesitaba mostrarle cuál era su lugar. Justo debajo de él.
—¡Tú, maldito gato! ¡Tú, criatura vil y sin corazón! —Billeam gruñó cuando el otro lo pegó contra el suelo—. Nunca verás perecer a mi raza. No te dejaré vivir para verlo.
Las manos de Tomek fueron al cuello del felino. El pelinegro se sorprendió. Tomek miró a los ojos del otro. Los ojos de Billeam estaban brillantes y muy abiertos, de miedo. El canino fue detenido por un intenso dolor en el pecho. Se dio cuenta que el odio que alguna vez sintió por Billeam, ahora ya no significaba nada para él, así como tampoco le importaba para nada que el otro fuera un gato. Lo amaba tanto que le dolía profundamente pensar en lastimarlo. Nunca presionó la garganta del pelinegro. Lo soltó y retrocedió.
—Lo siento —dijo y bajó la mirada—. Ahora resulta que eres más fuerte que yo y no puedo luchar contigo —admitió con tristeza, aunque ya había pasado bastante tiempo que admitió que estaba condenado—. Tienes todo el derecho de vanagloriarte y decir que has ganado, Billeam. Tú y tu raza están por sobre nosotros. Espero que eso te llene de júbilo.
El felino permaneció en silencio, perdido en sus pensamientos. Tomek se recostó en su lugar y volvió a dormir. Después de eso, no intentó ningún otro encuentro íntimo con Billeam.
& Continuará &
¿Tomek se dio por vencido? ¿Por qué no quiso volver a intimar con el gato? ¿Es solo por los besos? ¿Qué creen que pase ahora? Chan, chan, chan. Están invitados a seguir con la lectura. Besos y gracias por venir.

Ohh mi Dios! ¿Cómo pasamos de caricias, frotadera y masturbaciones consentidasa esto? Fácil, Tomek está enamorado y a él no le importa el dejar a su raza, orgullo a un lado por mendigar un poco de amor de su gato. Sentí pena porque no puede con la indiferencia de Billeam .. caray
El amor es el arma que desarma a cualquier especie 🥰🥰🥰
Que malo es ese gato por más que Tom lo quiere el gato busca matarlo odio a ese gato
Creo que todos los gatos son así, en cierto modo, mientras más los quieres, más divas son 😉