Notas de las traductoras: Bueno gente linda, aquí estamos Crazy4Bill y yo, para traerles esta traducción de la segunda parte del fic “Incondicional”. Ambas estamos muy ocupadas y además trabajamos en otros fics, es por eso que decidimos unirnos, porque solitas es más complejo y como dicen por ahí “dos cabezas, piensan mejor que una”, en este caso, traducen mejor que una >_< Disfruten de la historia.
& Introducción &
Tom se estiró gimiendo. Miró a su derecha y sonrió a la vista. Bill estaba durmiendo placenteramente con un poco de baba cayendo ligeramente de su boca.
Al rato, vio a una señora de aspecto amable venir a su lado—. Por favor, señor, abróchese su cinturón, pronto aterrizaremos.
Tom asintió y de nuevo se volteó a su derecha, acariciando el rostro de Bill para que despertara.
—Bebé… bebé, despierta —dijo con ternura.
Bill gruñó dándole la espalda y murmurando algo sobre el queso y el chile. El joven rubio se rió y acarició la cara de Bill nuevamente—. Billa… tienes que despertar, bebé.
Bill se llevó los dedos de Tom a la boca y los mordisqueo—. Mhm… delicioso —murmuró, aún dormido.
Y eso se fue directamente a la ingle del rubio— ¡Bill! —dijo entre dientes porque no quería tener una erección en el avión, sobre todo cuando estaban a punto de aterrizar.
—¿Ah? —respondió Bill después de masticar un par de veces antes de sentarse con la espalda recta, mirando a Tom y sacando los dos dedos de su boca.
—Bien, ahora que estás despierto, ¿puedes abrochar tu cinturón? Ya vamos a aterrizar. —Él le temía mucho a los aviones.
—¿Cuánto tiempo estuve dormido? —preguntó Bill, abrochando su cinturón.
—Desde que empezó la película —respondió Tom mirándolo. De repente, el avión hizo unos extraños saltos, haciendo que el de rastas soltara un chillido y apretara la mano de Bill en un férreo agarre.
—“Estamos teniendo un poco de turbulencia en el camino, pero no se preocupen, no es gran cosa. Por favor, aseguren sus cinturones de seguridad y mantengan la calma. Aterrizaremos en unos momentos.” —Se escuchó una voz a través del avión.
—Está bien, Tomi… Está bien, sólo respira —dijo Bill, acariciando la mano de Tom y luego su cara.
—¡OH, DIOS MIO! ¡OH, DIOS MIO! ¡OH, DIOS MIO! ¡Vamos a estrellarnos! ¡OH, DIOS! Bill… Bill necesitas saber que te amo —dijo el rubio, respirando rápidamente, hiperventilando.
—¡Hey, no vamos a morir! —respondió el pelinegro, acercándolo y besando a Tom en los labios.
Sin embargo, Tom se alejó. Se sentía mareado, y su ritmo de respiración sólo iba en aumento.
Bill lo atrajo hacia sí—. Vamos, cariño, respira… Está bien, bebé… Estamos bien… ¡Estaremos bien! Te lo prometo.
Tom trató de concentrarse en la voz de Bill, su respiración se calmaba un poco. Estaba pálido como una hoja y murmurando tonterías.
El avión aterrizó poco después y Bill abrazó fuertemente a Tom—. Bebé… bebé…
Finalmente, Tom comenzó a calmarse y sintió que ya estaban a salvo en tierra y las palabras de Bill empezaron a hacer efecto.
—Nunca te soltaré, créeme. —Afirmó Bill, abrazándolo más fuerte.
Tom se relajó en los brazos del mayor, estallando en sollozos—. Pe-pensé que íbamos a morir… Oh Bill… ¡No quiero morir!
—No lo harás, bebé. ¡No te dejaría! Aún necesito a mi sexy esposo —respondió el pelinegro, dejándole un beso en la mejilla.
Una linda azafata se les acercó—. ¿Están bien? ¿Necesitan algo? ¿Agua tal vez? —preguntó amablemente.
—Agua, por favor —contestó Tom.
—¿Adivina qué, bebé? —preguntó Bill, frotando la espalda de Tom en círculos.
—¿Qué? —respondió Tom, mientras recibía el agua que le ofrecieron anteriormente. Qué bueno era estar casi al final del avión, ya que podían estar cerca de las cosas que almacenaban.
—¿Recuerdas la casa grande de papá?
—Bueno, sí, ¿cómo podría olvidarla? ¿Recuerdas ese primer día? ¿Cuándo estaba tan asustado de que me llamaras monstruo o algo así, pero sólo decías que me veías lindo? —Tom sonrió ante el recuerdo.
—Eres perfecto… Bien, papá regresó a Inglaterra y… nos dejó la casa —dijo Bill sosteniendo las llaves en su mano.
Los ojos de Tom se abrieron.
—Wow… Pero… ¿no lo extrañarás? —indagó Tom, mientras se despedía de la Azafata moviendo su mano.
—Bueno, por supuesto que lo extrañaré, es mi padre, pero ahora tengo una nueva familia… una familia contigo y necesito mi espacio. —Bill trató de explicarse sin sonar como un idiota.
Tom sonrió, sabía que el mayor extrañaría a su padre, pero podrían visitarlo.
—Lo visitaremos, de todas formas los vuelos son un poco baratos… aunque me dan miedo. Y Bill, ¿te das cuenta que esta familia va a ser pequeña? A menos que quieras adoptar…—mencionó un poco triste por el hecho de que era hombre y no podía darle a Bill el hijo que querían.
—No te pongas triste —respondió el mayor besándole—. ¿No crees que no sabía a lo que me metía siendo gay? Los niños son lindos, pero… no para mí. ¿A menos que quieras uno?
Tom le miró, no sabiendo si estaba listo para un hijo, pero también sabía que no podía darle a Bill un hijo; él no era una chica. ¿Bill quería un hijo? O mejor aún, ¿él quería un hijo?
—Este… No estoy seguro de eso.
—Bueno, sólo tienes 19 años, precioso —dijo besándole la mejilla y dando una mirada, vio la maleta de Tom y corrió a sacarla.
—¡Sorpresa! —Exclamó cuando llegó a su lado—. Ahora tendremos que esperar por las otras dos. —Tom miró al divo de su esposo, quien necesita la mitad de su guardarropa con él y todo su conjunto de maquillaje y cuidado del cabello, cuidado del cuerpo, cuidado de las manos… lo que sea.
—¿Dos? ¿Dejamos alguna allá o algo así? —Bill pensó que habían llevado más maletas.
—Nop, me las arreglé para convencerte de dejar las otras dos —respondió Tom, sonriendo.
Bill capturó los labios de su marido una vez más, antes de tomar su maleta.
Tom le besó también, eso era lo que la gente llamaba un “BLISS”
—¿Sabes, Bill? Creo que necesitamos comprar un nuevo juguete…. —comentó el menor, recordando la noche anterior.
—¿En serio? ¿Qué tienes en mente?
—Bueno, vi esas bolas de Tailandia… el hombre de la tienda dijo que eran grandiosas. Y también… llámame depravado o lo que quieras, pero me encantaría verte usando algo que vi —dijo un poco ruborizado.
—¿Oh, en verdad? Bien, tendrás que decirme cómo funcionan y los usaré para ti… si quieres —Bill respondió sonriéndole.
—Bueno… me encantaría verte en todos esos, de modo que debes escoger, así de sencillo. Y es simple de usar, es un tubo largo, delgado y con bolas, que van de la más pequeña a la más grande hacia el final. Así que aparentemente, cuando la introduces por completo, tocan tu… punto, y si la mueves, cambian de tamaño… Es bueno, muy bueno sobre todo para dilatar, como para quién está arriba. —Tom terminó de explicar rojo como un tomate.
—Realmente eres pervertido. —Bill se rió, abrazando Tom—. Vamos a casa, no puedo esperar.
—¡Espera! ¡Ahí está tu otra maleta! —Tom fue junto con Bill a tomar la maleta—. Ahora podemos irnos a casa. ¿Y por qué me llamaste pervertido? —preguntó con un falso tono ofendido.
—Gracias y me gustas así de pervertido —respondió el mayor, caminando hacia el taxi que los estaba esperando.
—Ese no es mi punto —dijo Tom.
—Vamos… sabes que te dejaría realizar todas tus fantasías conmigo. —Bill sonrió, aunque en realidad estaba excitado.
—Dije que no era mi punto —Tom empezó a sentirse frustrado. Estaba preguntando por qué le había llamado pervertido, no que podría ser pervertido.
—Eres pervertido porque compras juguetes para complacerme —respondió el mayor, mientras acomodaba su cabeza en el regazo de Tom.
—No los he comprado aún. Y de hecho, hay algo que compré, pero ahora no estoy seguro si debería contártelo… —dijo el menor acariciándole amorosamente el cabello.
—Si no me lo dices… no seré travieso y no te la chuparé en el taxi. —Le guiño un ojo.
—¡Oh, Dios! ¿Harías eso? —cuestionó el de rastas, ya sin aliento.
—Oh, Tom, te la chupé en un parque, por supuesto que lo haría en un taxi.
—¿Aún recuerdas eso? —indagó alzando una ceja.
—Por supuesto. Ahora, ¿quieres que te la chupe aquí…? Dime —dijo Bill sonriendo.
—¡Sí…! —respondió Tom, sin aliento—. Bueno… sabes que tengo esta fantasía… ser completamente dominado por ti… así que compré estas… esposas y una bonita venda para los ojos. Ahora… ¡Chúpamela! —Mandó con demasiada sangre en la polla, como para ruborizarse realmente.
Bill llevó su mano a la entrepierna de Tom, sacando la erección.
—Mierda. —Siseó Tom, tratando de mantener una cara seria para que el conductor no se diera cuenta.
Bill sonrió, envolviendo su boca alrededor de la polla, chupándola.
Tom siseó, quería gemir pero no podía, no con el conductor del taxi allí, por lo que se conformó tomando la mano de Bill.
Bill chupó con más fuerza, su cabeza subiendo y bajando.
—¡Dios…! —Tom murmuró. Se inclinó ligeramente hacia la parte delantera del taxi — ¿Puede encender música? —preguntó con la esperanza de no quedarse si voz.
Bill gimió alrededor de la polla dura, chupando más fuerte, girando su lengua alrededor de la cabeza del miembro de Tom.
—Bill… —Tom puso una mano sobre la cabeza del pelinegro, acariciando el suave cabello e hizo todo lo posible para evitar la cara de pescado muerto, a pesar de que estaba demostrando que sería difícil.
Bill chupó largo y duro, jugando con las bolas de Tom.
—Vente para mí —murmuró antes de volver a chupar.
Tom no necesitaba que se lo dijeran dos veces. Con un gemido fuerte, que ni siquiera la música pudo cubrir, disparó su carga dentro de la boca de su marido.
Bill se rió y se quitó.
—Espero que limpien eso —dijo el conductor.
& Continuará &
Notas finales de las traductoras:
Jajaja, comenzamos con un lime >///< Y bueno, en esta parte de la historia, los chicos recién comienzan a disfrutar realmente de su vida de matrimonio, por tanto habrá muchos limes y lemons, no se sonrojen. Y están invitados a seguir leyendo, a votar y comentar.
