Algo nuevo 9 (P.1)

Algo nuevo 9 (P.1)

Fic TWC de ladyaradia

Capítulo 9 (P.1)

Bill solo miraba a Tom, abrumado; estaban encerrados los dos en la habitación que compartían en el apartamento de Berlín.
—Todo esto es culpa tuya, Bill. Tú insististe, tú dijiste que no habría problemas con hacer ese juego con ella y ahora mira en qué lío estamos metidos.
—Ya lo sé, Tomi; me equivoqué y mucho —Bill casi no levantaba la mirada, sabía que Tom tenía toda la razón del mundo para recriminarle, para estar molesto. Y además, era siempre Tom quien sufría las peores consecuencias de sus equivocaciones—. Pero estoy intentando arreglarlo…
—¿Cómo? ¿Cómo vamos a arreglarlo? Ya ella me está insinuando que sabe de nosotros.
—Sospecha, no puede saber nada en verdad… no tiene cómo.
—¡Con sus sospechas y unos comentarios a la prensa será suficiente para destruirnos, Billy! —Tom se mesó los cabellos, que llevaba sueltos.
—¡Ella no tiene buena reputación, no le creerían tan fácilmente!
—Con los rumores sobre nosotros… créeme que sí le creerían. Nadie puede probar nada pero aún así sería desastroso para la banda.
—Lo sé, pero…
—¡No tenemos opción; tenemos que ver el modo de mantenerla callada!
—¡Tom! ¡No si lo que se necesita es que ella te tenga en su cama! ¡Eso no lo permitiré!
—¿Y crees que yo quiero hacerlo? Me da asco solo de pensar… —Tom comenzó a respirar pesadamente y Bill se dio cuenta de que estaba en medio de uno de sus ataques de ansiedad; en esos momentos, solo la cercanía de Capper o un abrazo protector de Bill podían hacerlo sentir mejor; así que Bill no lo pensó para tomarlo en sus brazos y apretarlo fuertemente, con la cabeza contra su pecho.
—¡Tranquilo, Tomi! Confía en mí una vez más, ¿sí? Vamos a… hacerle creer que estamos cediendo mientras buscamos la manera de librarnos de ella, y si el peligro es demasiado, retrocedemos; juguemos su juego pero a nuestro modo.

Cuando Tom se calmó un poco, Bill lo besó tiernamente en los labios, un beso que rápidamente se profundizó, y Tom se dejó llevar, entregándose una vez más en cuerpo y alma al que dominaba todos sus deseos y esperanzas. La cama en que Tom había estado sentado mientras él y Bill discutían esos hechos que podían tener gran peso sobre su futuro, los recibió enredados, desnudos, apasionados. Bill tomó el control, porque era lo que ambos necesitaban en ese momento, y Tom se abrió a él sin barreras ni límites. Esos eran ellos, así funcionaban. Cuando Tom lo sintió entrar en él, suspiró, y una lágrima se le escapó, una lágrima de emoción contenida que se desbordaba ahora, con quien único podía hacerlo. Sin palabras, se dijeron que el mundo no podría con ellos, que nadie ni nada lograría apartarlos nunca más.

&

El show en Bremen era en vivo, así que no había manera de que algo que se les escapara no fuera a quedar patente para todo el mundo, y eso los tenía un poco nerviosos, aunque lo disimulaban muy bien. Afortunadamente, su conexión espiritual estaba en su apogeo así que eso les daba cierta confianza en que juntos podían con todo. También, la conversación en el show a veces marchaba por extraños caminos que les hacían hablar de temas que hasta ese entonces nunca habían tocado en público de manera directa, como el hecho de que creyeran que tenían una sola alma dividida en dos, y que esa alma era muy antigua. De cierto modo, eso dejaba abierta la interpretación de que ellos se consideraban destinados a estar juntos.

Tras hablar y hablar de temas diversos, siempre completamente conectados, uno de los participantes no pudo contenerse de exclamar su opinión.
—¡Lo siento, pero cuando contestan juntos se ven tan lindos! —Todos rieron, Bill y Tom con una risa nerviosa—. ¡Ustedes son como una vieja pareja de casados! —otra pausa en que no supieron qué decir y solo reían, Tom algo más preocupado—. ¡Bill siempre empieza a hablar y Tom agrega: Sí —Tom asintió, no quedaba otra que ver hasta donde llegaba ese comentario— y se une a él a mitad de la oración.

Bill decidió tomar la palabra, podía sentir la intranquilidad de Tom, aunque él intentara parecer cómodo con el tema.
—Sí, así es todo el día, también en el trabajo.
—Y cuando ordenamos comida… —Tom decidió seguir el camino que Bill comenzara.
—Y cuando ordenamos comida, sí —repitió Bill.
—¿Uno de ustedes ordena? —preguntó esta vez el participante.
—Uno de nosotros ordena… —comenzó Bill.
—Sí, uno de nosotros ordena y el otro ordena usualmente lo mismo —Tom parecía más a gusto ya; se volvió hacia Bill y no logró impedir que se le saliera lo que estaba sintiendo en ese instante— ¡Lindo! —dijo sonriendo hasta con los ojos y Bill apenas pudo evitar que se le notara lo enternecido, así que solo se rieron otra vez.

El show siguió un poco más pero ese momento quedó grabado en todos sus fans, los que apoyaban su relación y los que no. También en alguien que estaba muy pendiente de ellos: Shermine. La llamada de ella llegó cuando todavía iban en el taxi rumbo al hotel.
—Hola, Tom, acabo de verlos en el show, muy “lindos”.
—Gracias… Shermine —Bill le tomó una mano y se la apretó—. ¿Llamaste solo para felicitarnos por el show?
—De hecho, no. Es que… ustedes siguen pareciendo muy raros, ¿no?, siempre tan juntos y coordinados, “como una vieja pareja de casados”…
—Es por nuestra conexión.
—Ajá, como digan, pero yo… creo que deberían intentar cambiar un poco esa visión sobre ustedes; hay un par de eventos a los que podrías asistir, Tom… sin Bill…
—Eventos en los que tú también estás invitada, ¿no?
—Por supuesto; tenemos que seguir con nuestro pequeño teatro, a todos nos conviene.
—Yo… coordinaré con Bill nuestros planes, luego te llamo para confirmar.
—De acuerdo; espero nos veamos pronto.

Ella colgó y Tom se quedó mirando la pantalla oscura.
—Víbora… —murmuró como si ella aún pudiera escucharlo.
—…psicópata —Bill casi rechinó los dientes por la rabia con que pronunció esa palabra.

Ambos sabían que un taxi no era el lugar adecuado para hablar de lo que estaba pasando, así que se contuvieron hasta llegar a su habitación en el hotel.

&

El viaje a Los Ángeles no podía demorar más puesto que Pumba tenía una cita para recibir un tratamiento para su enfermedad cardíaca que requería una pequeña intervención quirúrgica. No obstante, todavía tenían mucho qué hacer en Alemania; por ejemplo, el 5 de octubre se presentaba el documental sobre Tokio Hotel Hinter der welt, en el festival de cine de Colonia, y toda la banda estaría allí para el estreno. Además, Tom debía colaborar con 3 nuevos remixes de la canción “Boy, don’t cry”, y eso debía hacerlo en Berlín. Por ello, decidieron que Tom volvería unos días antes del estreno a Alemania, y se quedaría también unos días después. Bill volvería a L.A. enseguida del estreno, puesto que esa vez Pumba y Capper no viajarían con ellos, y, con Pumba recuperándose, no querían que los extrañaran demasiado; al menos uno de los dos debía estar con ellos, y puesto que Tom era el que producía la música, Bill debía asumir esa responsabilidad. También estaba la “sugerencia” de Shermine de que Tom apareciera solo en algunos eventos en Berlín, donde, convenientemente, ella también asistiría; así que no les quedaba otra opción que pasar todos esos días separados, algo que no hacían muy frecuentemente, puesto que lo más que podían separarse en circunstancias normales eran 24 horas.

Volaron a LA el día 17 de septiembre, el 19 Pumba tendría su cirugía, y el 30 Tom volvería a Berlín. Esos 12 días antes de separarse por más tiempo del que podían soportar sin sentirse fuera de sí, los dedicaron a estar juntos, a disfrutarse, a ser una familia con sus dos bebés de cuatro patas.

La cirugía de Pumba resultó muy bien, así que a la noche siguiente celebraron en casa, con pizza y cerveza, y una comedia en la TV a la que terminaron por no verle el final cuando se enredaron en caricias en el propio sofá donde habían estado mirándola.

Al otro día, quienes tenían una cita para tratamiento facial eran ellos, y despertaron con una resaca horrible, especialmente Tom.
—Ay, Bibi, déjame en paz, no puedo moverme.
—No, Tomi, tenemos que ir; sabes que hay mucha clientela allí, y luego nos quedaremos sin cita, y necesitamos eso…
—Ay, por favor, me veo bien como quiera…
—Tom…
—Y tú te ves bien como quiera…
—Tomi, yo también me siento como mierda, pero hay que levantarse… —le besó en los labios y Tom suspiró sonoramente.
—Está bien… —le dio una media sonrisa— si me convences con besos, no puedo negarme… —se incorporó al fin, y se apoyó en el hombro de Bill; volvieron a besarse y luego Tom volvió a apoyar la cabeza en el hombro de Bill— ¡ay!, necesito de tu remedio para la resaca, por favor…
—Voy a prepararlo —Bill se soltó con renuencia y se puso de pie—; ouch, sí que me duele la cabeza…

Más tarde, ya a punto de entrar a recibir su tratamiento, se pararon ambos frente a un espejo; seguían teniendo cara de resaca así que en el selfie de gemelos que Bill hizo escondieron en lo posible el rostro.

&

Mientras iban en el auto hacia la playa de Malibú, llegó un mensaje al móvil de Tom; era una foto de Shermine en bikini, con una nota: “¿No te gustaría estar en Ibiza ahora?”. Como Tom conducía, fue Bill quien leyó el mensaje en voz alta, y luego se rió maliciosamente.
—¿Qué dices, Tom? ¿Preferirías estar en Ibiza o en Malibú?

Tom le dio una mirada oblicua, sin apartar completamente su vista de la carretera, y sonrió para contestar.
—¿La verdad? Preferiría estar en Ibiza… contigo —añadió antes de que Bill se escandalizara por completo—. La pasamos bien allá, ¿no?, tanta belleza es irreal.
—Eso es cierto; pero ve la ventaja de estar acá: tenemos a nuestros bebés con nosotros, a Ibiza no los pudimos llevar.
—Sí —Tom no podía evitar que solo pensar en su Capper lo enterneciera—; tienes razón.
—¿Le vas a contestar?
—¿Qué?
—¿Le vas a contestar a Shermine?
—Nah.
—Pues yo sí.
—Ten cuidado con qué escribes…
—No escribiré nada; voy a responderle a mi manera; estoy seguro que aún ve mi instagram aunque ya no lo siga…
—¿Y?
—Y… —se hizo un selfie en el Cadillac, con una luz que formaba un arcoíris pasando por su rostro— empieza mi reportaje de este maravilloso lunes contigo y nuestros bebés.

Tom rió. Durante el día, se hicieron muchas fotos más, algunas de las cuales fueron a parar efectivamente a la cuenta de Instagram de Bill: una de Tom de espaldas, con el pelo suelto y húmedo; una de Bill recostado junto a Pumba; y, de regreso, otra selfie de Bill en el Cadillac, esta vez sin camiseta. Tom lo miró fijamente antes de arrancar.
—Pensándolo bien, esta vista le gana a todas las bellezas de Ibiza.
—Ah, ¿sí? —una carcajada hizo erupción en Bill—, ahora te estás pasando de adulón… —le advirtió con el dedo índice y un movimiento de cabeza; Tom lo acompañó en las carcajadas.

Continúa…

Gracias por la visita.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido
Scroll al inicio