The spirit of Love 2

The spirit of Love 2

«The Spirit of Love»

Capítulo 2

Tom nunca pensó en la situación como una broma, hasta que Georg se rió histéricamente al día siguiente, a la hora del almuerzo, cuando Tom le contó la historia—. Oh, Dios mío, Tom, podrías joder un poco con la mente de este tío. ¡Hacerle creer cualquier cosa! ¡Apuesto que hasta podrías hacer que te dejara ofrendas!

Tom bufó y continuó comiendo su sándwich—. Eso sería muy maligno de mi parte —dijo con la boca llena.

¡Sí, pero hilarante!

De ningún modo. No lo haré.

Oh, vamos, dile al chico que necesitas cerveza y donuts fuera de la ventana cada noche. Él hará el sacrificio y tú te quedarás con las cosas.

Georg, eso es bajo. El chico sonaba deprimido o algo así. —Tom pensó en eso, mientras le daba sorbos a su coca cola—. Quiero decir, ¿qué tan solo tienes que estar para tratar de tener un espíritu como amigo?

Georg negó con la cabeza, pero Tom no se rendiría. Sentía lástima por Bill, quien aparentemente era un chico lindo y solitario. Así que a las 10.25 pm estaba listo, esta vez llevó una silla junto a la ventana para no tener que estar arrodillado ahí y también se puso un chaleco, para no pasar frío. Pero a las 10.30 no pasaba nada.

Se asomó por la ventana y vio las luces encendidas—. ¿Bill? —llamó. Intentó un poco más fuerte y nada.

Recordó que le dijo a Bill que no quemara nada, así que probablemente no abrió la ventana. Tom maldijo y trató de pensar rápido en algo. Si él fuera un espíritu y quisiera llamar la atención de Bill, ¿qué haría?

Ruido, por supuesto. Todas las películas sobre espíritus parecían incluir ruidos inexplicables. Tom intentó hacer ruido saltando sobre el piso, pero solo consiguió que le dolieran los talones. Luego encontró su bate de softball y lo golpeó en el suelo, justo sobre la ventana. Entonces se asomó por la ventana y gritó—. ¡Bill! ¡Bill, estoy tratando de contactar contigo!

Oyó como la ventana se deslizaba para abrirse—. ¿Tom, eres tú?

Sí —contestó el otro, aliviado. Tiró el bate al suelo y se sentó en la silla—. Estoy aquí.

¡Es genial! Oh, gran espíritu, Tom —dijo Bill.

Por favor, solo llámame Tom.

Okey.

Después de una pausa, Tom comenzó a hablar—. ¿Cómo estuvo tu día?

Justo cuando Bill preguntó—. ¿Tuviste problemas para encontrarme?

Tom soltó una risita para responder—. No. Te encontré, ¿no es así? Pero, de ahora en adelante, ¿podrías dejar la ventana abierta cuando hablemos? Me ayuda a comunicarme contigo, puesto que no puedo aparecer en tu departamento.

¿Quieres decir en forma corpórea? —dijo Bill y Tom rió, placenteramente complacido de que el chico estuviera respondiendo su broma de antes.

Exactamente. Así que cuando quieras invocarme, solo abre la ventana y llámame por mi nombre, ¿okey?

Okey. Gracias Tom. —El Bill tímido estaba de vuelta y su voz se suavizó—. Me preocupé al no escuchar nada de ti, así que prendí un incienso, fue ahí cuando escuché todo el ruido que estabas haciendo para llamar mi atención. Espero que ninguno de mis vecinos lo haya escuchado y se enojaran más. Ellos me odian.

Oh, Bill, estoy seguro que eso no es verdad. —Por lo menos Tom esperaba que no lo fuera.

Es cierto. Tú ya sabías de las falsas alarmas de incendio y aquí casi todas son personas mayores. Siempre me miran como si les diera miedo, eso me pone muy incómodo, por eso no me gusta caminar fuera cuando ellos están despiertos.

Tal vez ellos te miran muy fijamente, porque eres realmente guapo. —Bromeó Tom.

Bill resopló—. Creo que tiene más que ver con mis piercings y mis tatuajes —dijo con tristeza—. ¿Pero, quiere decir que puedes verme?

Tom hizo una mueca cuando se dio cuenta de su desliz—. Um, te he visto. Cuando intentaste invocarme antes. Sí, una vez. Pero ahora no puedo verte. Solo tenemos audio.

Oh, está bien. ¿Sabes? Eres mucho más divertido de lo que yo esperaba de un espíritu.

¿En serio? ¿Y qué esperabas exactamente? —Preguntó Tom, genuinamente curioso.

Como te dije, algún demonio horrible del infierno, que negociara para tomar mi alma por un deseo. O un ángel muy pretencioso que me dijera qué hacer con mi vida, que me invitara a ser bueno y a obedecer las reglas. Pero tú suenas… casi normal.

Dios, gracias, Bill.

Lo siento. —La voz de Bill sonó mucho más suave—. Solo sigo insultándose, ¿no es así? Supongo que por eso no tengo amigos.

Dijiste eso la otra noche. ¿Cómo es que un chico tan agradable no tiene amigos?

Bill le contó la historia de que se cambió de ciudad para ir a la Universidad de Artes, esperando ser un fotógrafo un día. Pero, entre trabajar horario completo y la escuela, se dio cuenta que estaba fallando la mayoría de sus clases. Prefirió suspender por un período de gracia y así poder re-postular cuando tuviera más dinero. Pero con todo el trabajo, la escuela y el estrés, no había tenido tiempo de hacer amigos.

Tom creyó que la falta de autoestima también era parte de eso, además de siempre ponerse mal ante los demás. Después de hablar por más de una hora, Tom se dio cuenta que Bill se ponía mejor cuando olvidaba su timidez e incomodidad y bromeaba de vuelta con él. Desafortunadamente, Tom comenzó a bostezar cerca de la medianoche y tuvo que esconder ese sonido de Bill.

Bueno, lo he pasado muy bien, Bill. Estoy feliz de que podamos hablar.

Sí, yo también. ¿Te gustaría, quiero decir, podrías volver a hablar conmigo mañana?

Tom casi accedió, antes de acordarse de que le había prometido a Georg juntarse con él la noche del viernes—. Lo siento, no puedo, Bill.

Oh, está bien.

No es que no quiera. Es solo que ya tenía otros planes.

Oh, seguro, está bien. En serio. Fue estúpido de mi parte pensar que podría monopolizar todas tus noches. Estoy seguro que eres un espíritu muy ocupado. Debes tener muchas cosas que hacer, haciendo las cosas que haces…

Bill, deja de balbucear. Solo voy a estar ocupado mañana por la noche. ¿Podríamos hablar de nuevo el sábado por la noche?

Oh, claro. Sería estupendo.

Solo acuérdate de abrir la ventana esta vez. De verdad eso me ayuda a escucharte mucho mejor desde… el más allá.

Okey, Tom. Lo haré. Gracias —vino la suave respuesta de Bill.

De nada, Bill. Duerme bien. Nos hablamos el sábado.

Buenas noches, Tom.

Cuando Tom cerró su ventana, sintió más cariño por el chico y se juró a sí mismo compensarlo y hacerse su verdadero amigo. Tenía que hacerlo con suavidad y muy sutilmente, de otra forma, el nervioso y tímido Bill, saldría corriendo.

Así que por supuesto, chocó de frente en el pecho de Bill la noche siguiente, cuando regresó tambaleante y borracho. Georg se encargó que un taxi lo dejara en la puerta del edificio y Tom no se sentía culpable de entrar tambaleante. Se volteó después de despedirse de la mano del taxi en el que Georg iba y chocó con otro cuerpo.

Oh, lo siento mucho —dijo las palabras arrastrándolas por el alcohol y sostuvo los brazos de Bill.

No, es mi culpa, lo siento —respondió la suave voz. Tom miró en los hermosos ojos oscuros, que rápidamente evadieron los suyos.

Fue absolutamente mi culpa. Lo siento. —Tom se volvió a disculpar y luego se dio cuenta que Bill se estaba encogiendo. Tom apretó sus brazos más fuertes, pero finalmente se le ocurrió que Bill estaba tratando de zafarse.

No, lo siento. Lo siento —dijo y cuando Tom lo soltó, por poco y salió corriendo por el corredor, dejando a Tom solo, mirándolo fijamente.

& Continuará &

Bueno, otro capi y por fin hubo un encuentro, pero no fue nada bueno. Tom borracho y Bill asustado, mala combinación. Los invito a seguir leyendo para que veamos si habrá alguna forma de que se conozcan en la vida real y no sólo hablándose desde el “más allá” XD.

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