Mi jaula dorada 6

Fic de Sarahyellow. Traducido por MizukyChan

& Capítulo 6 &

Tratando de aproximarse al trío, Jorg se movió del piso de mármol al césped que cubría el patio. Caminó ligeramente, intentando sorprender al grupo y más especialmente al pelinegro, que Anis le había indicado, era su nueva concubina. Jorg estudió al grupo mientras se acercaba. El chico estaba conversando y riendo con las otras dos mujeres. Sabía que una de ellas, era concubina de su hijo. No reconoció a la otra, pero por sus ropas, seguramente era una sirvienta de algún lado del palacio.

El sultán estaba mirando a su presa, acercándose, pero su cacería fue detenida por una familiar y alegre voz.

Buenas tardes, su majestad —Ankara lo llamó fuertemente desde más de diez yardas de distancia. El sultán se crispó. Mirando hacia su primer objetivo, Jorg observó que todos los ojos estaban ahora posados en él.

«Demasiado tarde para sorprender al chico» Pensó y cambió el rumbo, hacia donde Ankara estaba sentada. Nunca podría ignorar su rostro sonriente, ella era su único “punto débil”. Y cuando llegó a su lado, le preguntó.

¿En qué andan todas, uh? ¿Asaltando la colección de animales? —Ankara rió.

No, su majestad, todo esto fue idea de Deena. Convenció a los adiestradores de tener un día al aire libre, para todas nosotras. —El sultán asintió y miró al grupo. Ankara estaba sentada con dos de sus esclavas, que no lucían nada contentas de verlo a él, ni mucho menos la mencionada Deena.

Así que, cielo —dijo él—, ¿todo esto es obra tuya, uh? —Deena sonrió y asintió educadamente.

Sí, señor.

Girando su rostro al grupo más pequeño, miró a su nueva concubina mujer y notó su expresión triste.

¿Y qué hay de ti, Farah? ¿Te estás divirtiendo? —La pequeña joven lo miró a los ojos por un breve segundo, antes de desviar la vista rápidamente.

Sí, mi señor —respondió calladamente.

Farah había llegado al palacio, hacía menos de dos años, a la edad de catorce y ya le había dado un hijo al sultán. A diferencia de Ankara, a ella no le agradaba para nada el hombre. Jorg miró por bastante rato, a la chica que lucía infeliz, antes de decir adiós y hacer una rápida despedida, para dirigirse al punto donde su nueva adquisición estaba sentado, mirándolo.

&

Los ojos de Bill se abrieron grandemente, cuando el sultán comenzó a caminar en su dirección. Histérico, giró hacia Nephthys.

¡Viene para acá! ¿Qué debo hacer? —Nephthys le dio una mirada compasiva, pero no tuvo tiempo de formular una respuesta, porque entonces el gobernador había llegado.

Buenas tardes, señoritas y… jovencito. —El sultán miró intensamente al hermoso joven, que estaba sentado a piernas cruzadas, frente a él. Bill no tenía idea de qué hacer. El hombre era alto e imponente. Al ser un hombre maduro, sus rasgos podrían haberse considerado como decentes, de no haber sido arruinados por su mirada lujuriosa.

Dándose cuenta, de que debía dar una respuesta, Bill encontró su lengua.

Hola —su pobre respuesta, fue recibida por una divertida risa ahogada del rey, quien bajó la mano, para que le chico la tomara.

¿Caminamos? —Bill tragó. Allí, en frente de su rostro, estaba la mano del sultán y se suponía que él la tomara.

No había nada que Bill quisiera menos, que ir a cualquier parte con ese hombre. Pero incapaz de pensar en una buena excusa para rechazarlo, fue forzado a inclinar su cabeza, ponerse de pie y seguirlo fuera de los jardines, hasta la frescura de los corredores del palacio.

&

Así que, dime jovencito, ¿cuál es tu nombre? —Bill había estado mirando al suelo, directamente frente a él, mientras era guiado por las galerías del palacio. A esta pregunta, él levantó la vista hacia el gobernador, que le miraba de cerca.

Bill.

Bien, Bill. Estoy feliz de conocerte finalmente. Intenté buscarte el otro día, pero los deberes del Estado, me temo, están siempre presionando y no esperan a los caprichos del líder. —Girando en la siguiente esquina, el par se cruzó con el camino de otro. Los latidos del corazón de Bill de aceleraron, cuando sus ojos se posaron sobre los del príncipe—. ¡Ah, Tom! Puedo ver que no estás vagando como siempre ¿En qué andas hoy? —El príncipe cambió su atención a Jorg y respondió.

Me dirijo a los establos. Voy a cabalgar con algunos de los chicos —Jorg suspiró en forma desaprobadora.

Deberías pasar menos tiempo tonteando con tus amigos, y más tiempo con tus estudios —los ojos de Tom se endurecieron.

Bueno sí, me están esperando y tú pareces… ocupado —dejó que sus ojos se pasearan por Bill—. Así que, me voy —Tom giró y continuó por el corredor a paso veloz. Jorg dio un gruñido descontento y luego volteó hacia Bill.

No le hagas caso, su ignorancia no conoce límites.

&

Mientras Tom continuaba su caminata, la imagen del esclavo de su padre, corría por su mente. Tom no dejó pasar, como Jorg sostenía la mano del niño posesivamente. Ni tampoco se le escapó que los dos iban hacia un área particular del palacio.

Era casi una pena, en opinión del príncipe, que un hermoso joven fuera a perder la inocencia con un hombre como ese. Saliendo hacia los establos, Tom hizo una mueca; no necesitaba pensar en su padre violando jovencitos, o violando a cualquiera. ¡Vulgar! Sacando el tema de su mente, inhaló el olor del estiércol de los caballos, mientras se aproximaba a las puertas de los establos y sonrió, ya que podía oír las risas de sus amigos.

&

El sultán le dio una sonrisa al nervioso niño a su lado, cuando llegaron a las puertas labradas.

¿Sabes, Bill? No necesitas ser tímido conmigo. Nos vamos a conocer el uno al otro… muy bien.

Mientras dijo esto, abrió las puertas, guiando a Bill a la habitación y el pelinegro sintió que su estómago dio un vuelco, con las distintivas ganas de vomitar. Había abundancia de muebles prodigiosos en el cuarto, pero todo lo que Bill vio, fue la cama. Grande y amenazante. Era dolorosamente claro lo que sucedería. Las camas fueron hechas sólo para dos cosas, eso ya lo sabía. Y él tenía el terrible presentimiento, de que el sultán no lo había llevado allí para dormir.

Crédito le fue dado a su teoría, cuando un par de manos súbitamente se posaron en sus caderas. Sorprendido, Bill saltó hacia adelante y giró para enfrentar la sonrisa de suficiencia del viejo.

¿Saltón? —El sultán rió. Dando dos pasos hacia adelante, trató de persuadirle—. No hay nada de qué preocuparse. ¿Por qué no te calmas, eh? Acuéstate en la cama y relájate —mientras hablaba, dio dos pasos muy lentos y Bill dio los mismos pasos hacia atrás, hasta que ya no había más lugar a donde ir.

Habiendo arrinconado a la temerosa concubina, contra la esquina de la enorme cama, Jorg se adelantó rápidamente, apresando la delgada figura del chico en sus brazos y acercándolo. Bill temblaba de miedo, mientras el hombre lo agarraba.

No, déjame ir, por favor —rogó. El mayor simplemente sonrió y continuó tocándolo, moviendo sus manos sobre sus caderas, cintura y de arriba abajo por su espalda. Bill empujó al hombre en el pecho, tratando de escapar, pero su agarre era firme y no se suavizaba—. Por fa… —Bill quiso rogar de nuevo, pero fue cortado por un par de labios sobre los suyos en un beso demandante. Dando un amortiguado chillido, se alejó, girando la cabeza hacia un lado.

Eres muy hermoso, ¿lo sabes? —El sultán susurró rudamente en su oído—. Un joven tan, tan hermoso —con esta acotación, cogió el trasero del chico con ambas manos, acercándolo a su cuerpo, frotándolo contra su notable erección. Bill se congeló en los brazos del hombre. Un gemido de temor se escapó de sus labios—. Ssshhh… —El sultán lo consoló—. No hay nada que temer. Esto te va a hacer sentir tan, tan bien.

Por un momento Bill se quedó inmóvil, sin hacer ningún movimiento, pero cuando el hombre volvió a mover sus manos, buscando lugares, incluso más íntimos en su cuerpo, Bill volvió a caer en estado de pánico y empezó a patear mucho más fuerte que antes, luchando desesperadamente por escapar del agarre del viejo.

Jorg no era un hombre muy paciente. Cuando al principio, la resistencia del chico había sido excitante, ahora se estaba volviendo difícil de contener, y como tal, estaba agotándole la paciencia al rey.

¡Ahora, escúchame bien! —Jorg gritó, dándole una sacudida al chico como advertencia—. Te vas a calmar y hacer lo que yo diga. —Con la fuerza que tenía en la muñeca del chico, lo arrojó hacia atrás, causando que cayera sobre la cama con un suave “oomph”.

Antes de que Bill pudiera enderezarse, el sultán había subido a la cama y estaba montado sobre su cintura.

No, no, no, no ¡Quítate! ¡No quiero! —Bill chilló, giró, sacudió, se opuso y luego gritó un poco más, pero nada dio resultado. El sultán era mucho más fuerte que él y en un momento, lo tenía pegado a la cama, imposibilitado de hacer nada más que mover su cabeza de un lado al otro, evitando sus besos—. ¡No! —Arreglándoselas para liberar uno de sus brazos, arañó la cara del sultán, enterrando duramente las uñas en la piel.

¡Mierda! —Jorg se sentó, llevando una de sus manos al rostro, donde dolía. Con la otra le dio un fuerte golpe en el rostro, al esclavo bajo su cuerpo. Bill gritó, su cabeza azotó hacia un lado, por la fuerza del golpe—. ¡Pequeño mocoso! —La lujuria en los ojos del hombre, había sido reemplazada por ira, Jorg cogió a Bill por los brazos y se puso sobre él, prácticamente gruñendo—. ¡Vas a lamentar eso! —Usando el peso de cuerpo para sostener al esclavo, que aún luchaba, el sultán atrapó el borde del pantalón del chico y comenzó a tirar hacia abajo.

¡No! —Bill chilló—. ¡No, detente!

¡Ah, ya cállate! —respondió Jorg.

Bill estaba más que histérico ahora, estaba aterrorizado. ¿Qué demonios iba a hacer? Se escabulló y se tiró a un lado, lo mejor que pudo, pero el peso del sultán sobre él era demasiado.

Con un caudal de lágrimas bajando por su rostro, Bill estaba comenzando a rendirse.

De pronto, recordó algo. Maniobrando su mano derecha, lo más alto que pudo y bajando un poco su cabeza, alcanzó su pelo y sacó de allí un alfiler de cuatro pulgadas, que estaba sosteniendo un complicado peinado. Y luego lo llevó lo más fuerte que pudo al hombro del sultán. Jorg inmediatamente soltó al chico, retrocediendo y rugiendo de dolor. Cuando el sultán vio con qué lo habían apuñalado, Bill salió de abajo suyo y fuera de la cama. Iba a correr hacia las puertas, pero Jorg gritó desde atrás.

¡Guardias! —Las puertas del pasillo se abrieron, mostrando a dos guardias de palacio, quienes inmediatamente lo apresaron.

Mi rey. ¿Qué ha pasado aquí? —preguntó uno de ellos.

Maldiciones se podían oír desde la cama y Jorg emergió con el hombro sangrando, sosteniendo el alfiler del cabello. Bill luchó contra el agarre de los guardias, cuando vio la mirada de Jorg, pero ellos lo sostuvieron firmemente.

Mi esclavo, aquí —el sultán señaló furiosamente a Bill, que no dejaba de luchar—, decidió apuñalarme —levantó el alfiler—, con esto —Jorg estaba mortalmente silencioso, mientras se movía para quedar directamente frente a Bill. Con sólo medio segundo de advertencia, levantó su mano y abofeteó tan fuerte a Bill, que su labio se rompió. Antes de que el chico pudiera recuperarse del golpe, Jorg le enterró el alfiler en el muslo, causándole un grito de dolor.

El gobernador esperó largos minutos, hasta que los llantos del chico se volvieran pesados jadeos, luego levantó su barbilla, alzándolo hasta que tuvieran contacto visual.

Vas a desear haber escuchado, pequeño. Lo que ocurrió en esta habitación, pudo haber sido infinitamente más placentero. Y lo que te va a pasar a ti, ahora, podría nunca haber tenido lugar. —Con eso, soltó la barbilla del chico y ordenó a sus guardias—. Llévenlo con Lafee, díganle que hoy no habrá reglas.

Lo último que Bill notó, fue un intenso dolor en la parte trasera de su cabeza, y luego… nada.

& Continuará &

Notas de MizukyChan:

OMG ¿Quién rayos es Lafee? Sin duda es malo. Tengo miedo, pobre Billito. No se pierdan la continuación y obviamente no dejen de comentar.

2 comentarios en “Mi jaula dorada 6”

  1. He leído la traducción que has realizado y me ha encantado ya que soy aficcionada de la cultura árabe, estoy ansiosa porque esperar la actualización del fic. Bill esta en el palacio en contra de su voluntad bajo las garras del sultán que es Jorg. quiero ver como continua misuky. me encantan también tus historias son tan originales te felicito. un abrazo.

    1. Me hace muy feliz leer tus palabras. Gracias por estar aquí, por disfrutar del trabajo, tanto de escribir como de traducir.
      Besos y pronto seguiré actualizando. MUAK

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