5: Sábado 8:00 AM

Fanfic de Froggy. Traducido por MizukyChan

Capítulo 5

Sábado

8:00 AM

Han pasado 45 horas desde que le grité.

.

¿Mencionó Bill haberse encontrado con alguien inusual? ¿Alguien que sobresaliera?

Tom volvió a negar con la cabeza y puso los codos sobre la mesa, apoyándolos mientras descansaba la cara en las palmas de sus manos—. No, nadie inusual. Sólo fans y entrevistas. Igual que siempre. —Estaba exhausto y ya habían pasado por esto varias veces. La policía finalmente había encontrado a alguien que hablara alemán, lo que significaba que debían repetir con el traductor las preguntas que ya les habían hecho. Los investigadores querían asegurarse que no se habían perdido de nada.

Con la prensa volviéndose loca afuera, los investigadores se habían visto obligados a convertir el hotel en su central. Era más fácil que preocuparse por mover a los otros miembros de la banda cada vez que necesitaran hablar con ellos y significaba tener acceso inmediato a cualquier cosa que necesitaran. Todo un piso había sido seccionado, una mitad de las habitaciones eran ocupadas por la banda y el staff, mientras que la otra mitad estaba siendo usada por la policía. Tom estaba en esos momentos, en una de las habitaciones de la policía, siendo interrogado por lo que sentía era la centésima vez. Al otro lado de la habitación vio a un segundo oficial de policía, agachado sobre la computadora de Bill, buscando pistas.

¿No hubo fans inusuales? ¿Estás seguro que ninguno sobresalía entre los demás, Tom? —Insistió el oficial. Su alemán era bueno, pero su pesado acento americano estaba comiendo los nervios de Tom, recordándole lo lejos que estaban de casa.

América tiene más fans varones. Eso es inusual, pero nada más —respondió Tom. ¿De verdad esperaban que recordara a todos los fans que habían conocido? Ahora Tom apenas los miraba. Él sólo sonreía y firmaba cualquier cosa que le pusieran al frente. ¿Cómo se supone que debía saber que debía poner atención? ¿Cómo se suponía que debía saber que alguien se iba a llevar a Bill?

¿Algún correo inusual de los fans? ¿Regalos?

Apenas vemos el correo de los fans —respondió el rastudo, apretándose el puente de la nariz, tratando de evitar la migraña que venía. ¿Acaso este idiota no sabía lo famosos que eran? ¿No sabía la cantidad de mails que recibían?

¿Qué tal los otros contactos? ¿Hay alguien con quien tu hermano haya estado conversando mucho últimamente? ¿Nuevos amigos? ¿Romance? ¿Alguien con quien Bill estuviera involucrado?

Tom dejó que sus manos cayeran sobre la mesa. Miró feo al oficial de policía, tenía los ojos rojos e inflamados de cansancio—. Apenas tenemos tiempo para dormir. No hay tiempo para eso. Bill no tiene tiempo para estar involucrado con alguien —espetó.

Tenemos que investigar cada ángulo, Tom. Ese es nuestro trabajo.

El tono que el oficial de policía estaba usando hacía que Tom quisiera romperle la mandíbula. Estaba tan cansado de tener que escuchar mierda como “es nuestro trabajo” o “deja que nosotros nos preocupemos por eso”. Sentía que nadie estaba haciendo su trabajo. Que no estaban llegando a ninguna parte.

Tom apretó los dientes y miró al investigador con los ojos entrecerrados—. ¿Qué está sugiriendo?

Tenemos que considerar la posibilidad de que tu hermano se fuera por su libre…

¡Jack, tienes que ver esto! —Interrumpió el otro oficial, salvando a su compañero de que el furioso guitarrista le rompiera la cara. Habló en inglés, pero Tom entendió lo suficiente.

¿Encontraste algo en el disco duro? —Preguntó Jack.

No, es un email. Fue enviado directo al correo de Bill. Comenzaré a rastrear la fuente, pero tienes que ver esto. Termina más tarde con Tom —dijo el segundo investigador, con tono serio y expresión grave.

Jack giró hacia Tom y le señaló la puerta—. ¿Por qué no tomas un descanso, Tom? Deberías comer algo. Te haré saber de inmediato si encontramos algo.

Tom intentó protestar, pero antes de que pudiera decir una palabra, estaba siendo llevado a la puerta y al pasillo del hotel, donde su propio equipo de seguridad y varios otros agentes de policía estaban esperando. Ya no era seguro caminar solo por los corredores del hotel. Tom era acompañado de un lugar a otro y escogió regresar a la habitación de Georg, en lugar de volver a su suya. Escasamente había puesto un pie ahí desde que Bill desapareció. Tom no podía soportar estar solo.

Entró en el cuarto y encontró a Georg y Gustav exactamente donde los había dejado, ambos sentados en el incómodo sofá, haciendo hoyos en la pared frente a ellos con los ojos. Era lo que habían estado haciendo los últimos dos días. Sólo estaban ahí, esperando a que algo pasara; esperando a que les dijeran qué hacer. Tom ya no podía seguir esperando. Ya no podía seguir en la oscuridad.

¿Cómo te fue? —Preguntó Georg, finalmente notando la presencia de Tom, dispuesto a hablar por el bien del guitarrista.

Más de lo mismo —respondió el rastudo, antes de girar hacia el baterista—. Gustav, necesito encontrar algo en el computador. Lo haría yo mismo, pero todavía están revisando mi laptop y, de todos modos, tú eres más rápido. Tú siempre puedes encontrar cualquier cosa —explicó, como si necesitara hacerlo. Georg y Gustav estaban dispuestos a hacer cualquier cosa que Tom les pidiera en seguida. Ellos no necesitaban explicaciones.

Gustav ya estaba de pie, dirigiéndose a la cama donde estaba su laptop. La policía había terminado con su computador más temprano ese día, pero ninguno de ellos lo había tocado todavía. Nadie quería ver lo que las fans o la prensa estaba diciendo. Había sido suficientemente malo cuando Jost sintió la necesidad de ponerlos al día, aunque finalmente había dejado hacerlo delante de Tom cuando vio llorar al guitarrista.

¿Qué estoy buscando? —Preguntó Gustav cuando el computador se inició.

No lo sé con exactitud. Algo en un email, creo… Estaban hablando en inglés, pero sonaba como algo importante. Creo que estaba en el correo de Bill. ¿Podrías revisar el de todos? —respondió Tom, colapsando en el sillón junto a Georg. Ya estaba demasiado cansado como para seguir caminando de un lugar a otro, y el fuerte brazo que se puso alrededor de sus hombros fue un pequeño consuelo. Georg estaba haciendo un gran esfuerzo por mantener las cosas bien y por cuidar de él, y Tom apreciaba aquello.

Lo abriré —contestó Gustav, poniendo el laptop sobre su regazo y apoyándose contra la cabecera de la cama. El rubio no era un hacker, por decirlo así. Técnicamente, podía hackear las cuentas de los correos, pero no tenía nada que ver con programas maliciosos de computadoras. Gustav simplemente era excepcional al descubrir las contraseñas de la gente.

El único sonido en ese cuarto de hotel era el suave click de los dedos de Gustav sobre el teclado y el ocasional sonido de la pantalla. En quince minutos Tom estaba dormido, con la cabeza apoyada en el hombro de Georg. Era la primera vez que dormía en más de 24 horas. Tom estaba al límite y con mucho más pánico de lo que había visto desde que descubrió que algo estaba mal. Pero el cansancio eventualmente le ganó a su temor.

Por favor, por favor déjeme ir —la tenue voz tiró de Tom en sus sueños. Lentamente parpadeó hasta abrir los ojos, dándose cuenta de la baba que había dejado en el hombro de Georg y que seguramente había estado soñando. Pensó que había oído la voz de Bill. Una mirada al reloj le dijo que había estado durmiendo por casi una hora.

Oh, Dios mío —murmuró Gustav desde el otro lado de la habitación. Tom giró hacia el sonido y parpadeó cuando vio a su amigo. Gustav se veía tan pálido como un fantasma, tenía una mano temblorosa en la boca, mientras miraba la pantalla de su laptop.

No, por favor. Por favor. Quiero ir a casa. ¡Por favor, no más! ¡No más! —La voz dolorosamente familiar sonó a través de los parlantes. Por primera vez no había necesidad de traducción. La mitad de esas pocas palabras de súplica fueron dichas en alemán, pero Tom todavía no podía comprender lo que estaba oyendo. Gustav estaba luchando por encontrar el botón para apagar los parlantes y apagar el video, pero en su estado de shock, se olvidó de donde estaba todo.

¡Dios, por favor! ¡No más! ¡Déjeme ir! ¡Déjeme ir! —Los susurros se habían vuelto gritos y la última frase destrozó el corazón de Tom. El agarre de Georg en su hombro de pronto se intensificó y Gustav parecía estar a punto de vomitar. Ahora no había duda de lo que había en la pantalla. La verdadera pregunta era ¿por qué? ¿Por qué habían enviado este email al correo de Bill?

¡Suéltame! ¡Necesito ver! —Tom luchó por soltarse del agarre de Georg y correr hacia el computador.

¡No! ¡Tom, no! No necesitas ver esto —gritó Gustav, cerrando de un golpe la pantalla de su laptop, finalmente poniendo un alto a los gritos.

¡Tom, escucha a Gustav! No necesitas verlo. La policía ya lo ha visto. No hay razón para que lo veas tú —dijo Georg con voz suplicante. Tom estaba luchando frenéticamente y Georg se vio obligado a luchar hasta el suelo por detenerlo—. ¡Tom! ¡No necesitas verlo!

Tom estaba histérico. Tenía que llegar hasta ese computador. Tenía que ver el video antes que fuera quitado, porque sabía que lo harían. La policía no dejaría que ese email se quedara mucho tiempo en el correo de Bill. Probablemente todavía estaba disponible para que ellos pudieran rastrearlo. Pronto lo sacarían y Tom perdería la oportunidad.

¡Suéltame! —Gritó Tom, mientras daba fuertes codazos a Georg en las costillas y lo pateaba, para liberarse—. ¡Necesito ver!

Georg gruñó, pero se negó a soltar el agarre—. ¿Cuál es la idea, Tom? ¿Cómo te va a ayudar verlo así? —Demandó el castaño.

Tengo que verlo. No me importa. Tengo que verlo a él —gritó Tom, sin vergüenza de que las lágrimas bajaran por su cara.

Gustav abrazó protectivamente el computador y negó con la cabeza—. Tom… no lo entiendes. Él… él… no puedes verlo de esta forma.

¡No me importa! —Gritó Tom—. Tengo que verlo a él. Puede ser la última vez. ¡Puede ser mi última oportunidad!

.

Sábado

8:00 AM

Han pasado 45 horas desde que Tom me gritó.

Han pasado 42 horas desde que ÉL me hizo gritar.

2 comentarios en “5: Sábado 8:00 AM”

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