Letters From Home 15

El penúltimo capítulo chic@s. Luego viene un epílogo, pero básicamente vemos la consolidación de esta pareja ahora. Espero les guste. Beshoshs

Letters from Home (By Elvisfan)

Capítulo 15

13 de agosto, 2011

Bill se retorció en la cama, sintiendo una mano en su costado y un beso en la sien.

La voz de Tom mencionó su nombre otra vez y el menor se quejó, rodó en la cama y se acurrucó contra el cuerpo de su novio.

—Tienes que levantarte, Bill.

—No   —Abriendo sus ojos, el pelinegro se apoyó en su espalda y le hizo un puchero a Tom—.   ¿Puedo tener un día más?

—Si fuera por mí…

—Lo sé   —Bill soltó un suspiro. Se frotó los ojos, se sentó en la cama y bostezó—. Este día llegó demasiado rápido.

—¿Qué tal si preparo desayuno?

Tomando ventaja del ángulo, Bill pasó ligeramente sus uñas, por el plano vientre de Tom, ya que ahora sabía, era un punto increíblemente sensible para el mayor. Tom cerró los ojos y agarró la mano del pelinegro.

—Me temo que no estoy en el menú, bebé.

—Está bien.  ¿Huevos revueltos?

—Salen de inmediato.

Tom se levantó y se puso un pantalón gris, mientras Bill buscaba en el piso, su ropa interior. Tan pronto como el mayor abrió la puerta de la habitación, Sampson entró corriendo, saltando en la cama y empezó a hacer círculos.

—¡Abajo!   —Mandó Tom.

Sampson saltó de la cama y lamió la rodilla de Bill y éste acarició detrás de sus orejas.

—Aaww, tú no haces ningún daño. ¿No es así Sampson? —Bill le arrulló—. Simplemente te sientes solo cuando estás toda la noche atrapado en el corredor, mientras tu papi y Bill tienen sexo, ¿cierto?

Sampson ladró en respuesta y guió el camino hacia la cocina, para tomar desayuno.

&

Bill tomó una ducha y se secó el cabello. Se vistió con el conjunto que había llevado la noche anterior y estaba a punto de empezar con su maquillaje, cuando Tom apareció en la puerta, como si hubiera sido por arte de magia.

—Eres tan fácil de complacer   —Bill le sonrió por el espejo.

—Me gusta mirarte mientras haces eso —Tom alzó los hombros, apoyándose en el marco de la puerta—.   Demándame.

Así que Tom simplemente se quedó allí, mientras Bill se aplicó base, delineador, máscara y un brillo transparente de labios. Cuando estuvo listo, giró en el asiento y le lanzó a su novio, un beso volador.

—¿Cómo me veo?   —preguntó retóricamente, listo para recibir un cumplido.

—Maravilloso  —contestó el mayor, entrando en la habitación y deslizando sus brazos por la cintura del joven—. Despampanante. Endiabladamente sexy —Tom se inclinó para besar su hombro—.   Tan bueno, que dan ganas de comerte.

—Pero tristemente, no tenemos tiempo —Bill sonrió coquetamente y corrió dos mechones de cabello rubio oscuro del cabeza de Tom—.   ¿Verdad, pelucón?

Bill dejó a Tom en el baño, murmurando algo sobre ponerse extensiones y fue a la sala, por sus zapatos, los que encontró debajo del trasero del perro.

—Gracias por ser el guardián de mis zapatos, Sampson —dijo con cariño—. Pero ahora ya estoy listo para ponérmelos.

Bill se sentó en el sofá y se puso las zapatillas, atándolas seguramente con nudos dobles. Su teléfono vibró en la mesa de centro y vio un mensaje de su madre.

—Ya están aquí   —dijo el pelinegro con tristeza cuando Tom entró en la sala.

—De hecho nos dieron unos minutos extras   —respondió el mayor mirando su reloj.

Bill se levantó y cogió las llaves de su auto de la mesita.

—¿Quieres que por lo menos te acompañe hasta el auto?   —preguntó Tom.

—No  —Bill negó con la cabeza y colgó sus brazos en los hombros del mayor—. No quiero decirte adiós en frente de una audiencia. Además, tienes que arreglarte para irte al trabajo.

—Lo sé. Llámame cuando estés instalado en tu habitación.

—Lo haré.

Bill dio un paso para acercarse mucho más y juntó sus bocas. Fue un beso lento y suave y ninguno de los dos quería que terminara.

—Te veré el viernes por la noche   —le dijo Tom al abrir la puerta.

—Tan pronto llegue aquí  —prometió el pelinegro, sintiendo algo húmedo en su mano. Bajó la mirada y le sonrió al perro—.   También te extrañaré Sampson.

El can ladró y caminó de regreso al corredor, mientras la pareja se volvía a besar. Se separaron sólo levemente y Tom acarició la parte trasera del cuello de Bill, mientras se miraban el uno al otro a los ojos. Sintiendo algo duro, Tom sacó la cadena plateada de debajo de la camiseta del pelinegro, revelando las chapas de identificación que había usado en el desierto por todo un año y que le había regalado a Bill la noche anterior.

—Lucen bien en ti   —comentó Tom.

—Gracias por dármelas  —respondió el otro, mordiéndose el labio, mientras miraba los ojos del mayor.

—Te amo.

Dijeron ambos por primera vez y al mismo tiempo. Bill gimió y apoyó su frente en el hombro de Tom, sintiéndola temblar, cuando el mayor se rió.

—¿No se supone que lo que acaba de pasar, debería ser algo bueno? —indagó Tom, dejando un suave beso en el cuello de Bill.

—Sí, pero eso hace que sea mucho más difícil partir —Se quejó el pelinegro lastimeramente.

—Piensa en lo genial que será cuando nos volvamos a ver.

—No estás ayudando para nada.

El sutil sonido de la bocina de un carro se oyó y Bill suspiró, finalmente separándose de su novio. Caminó hasta la entrada y volteó para mirar a Tom, se las arregló para dar una media sonrisa y se despidió agitando la mano. Se fue.

 

Saludando a Georg y a Simone en la calle, les sonrió lo mejor que pudo y procedió a abrir su coche.

—Son sólo cuatro horas, cariño  —dijo Simone, mientras se acomodaba en el asiento de copiloto del carro de su hijo, sabiendo de antemano, cómo se sentía—. Lo podrás ver tan seguido como puedas.

—Lo sé. Volveré a casa el viernes.

—¿Listo para partir?  —indagó Georg, mientras se instalaba en su nuevo Explorer, un regalo de graduación de sus padres.

—Sí.   ¿Ya sabes dónde vamos, por si nos separamos, verdad?

—GPS, baby. Soy muy bueno.

Bill sonrió y negó con la cabeza, mientras se sentaba tras el volante de su propio auto. Miró por la ventanilla y vio a Tom, despidiéndose con la mano, desde la ventana de la sala. Bill saludó de vuelta y se alejó por la carretera, hacia la interestatal.

&   Continuará   &

Notas finales: Era inevitable que Bill partiera a la universidad, esos eran sus planes. Lo genial es que está muy de novio de Tom. Aaww que romántico. En verdad no quiero que termine esta historia. Beshoshs y los invito a comentar.

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