Para evitar que esta traducción sea plagiada en Wattpad, o en otra plataforma, la hemos puesto en la tienda, si alguien la sube en algún sitio será castigado por derechos de autor.
No te preocupes, aquí está completa, incluso la misma autora ha editado la traducción para que puedas disfrutar de la obra con la mejor calidad de nuestro idioma, pero si lo deseas, puedes adquirir -para tu biblioteca personal- la versión PDF por un pequeño aporte que se utiliza en esta misma página, que un sitio absolutamente dedicado a Tokio Hotel y para que siga siendo un lugar público, sin censura. (Más abajo está el capítulo)
Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
«Demon» 20
—¿Sentir qué? —Preguntó Tom.
—¡El desastre inminente!
Tom hizo una mueca, mirando cautelosamente el umbral de la mazmorra y luego urgió a la sanguijuela a que bajara la voz—. Lo que siento es que lo que dices no tiene sentido —murmuró. La criatura gruñó frustrada—. Solo dime lo que ibas a decir sobre el Demonio Superior —insistió Tom.
La sanguijuela bufó—. ¡Los Demonios Superiores no cruzan al mundo humano!
—Bueno, este lo hizo, por error —respondió Tom—. Y ahora él… —La criatura comenzó a reír cínicamente—. ¿Qué?
—No hubo error.
—Pero tú mencionaste al Superior. Te escuché.
—El Superior —murmuró la sanguijuela—. El poderoso, el inmortal, tú mismo lo mencionaste —señaló—. Los Demonios Superiores, no poseen tal poder.
—Pero él dijo que era un Demonio Superior —dijo Tom. La sanguijuela hizo una mueca, dándole a Tom una mirada como diciendo que era muy lento.
—Todos los demonios que no tienen la maldición del desgarrador vacío, son reconocidos como Demonios Superiores. Solo significa que no necesitan de un espíritu humano para subsistir. Es cierto que ellos dominan nuestra dimensión y que tienen el poder de evocar impresiones mentales de tu mundo, pero son incapaces de sobrevivir en tu dimensión. No tardarían mucho en perecer una vez pusieran un pie aquí.
Tom achinó los ojos. Así que eso significaba ese término. Nunca había pensado en eso. Todavía se preguntaba por qué no había nada escrito en los libros de los Maestros sobre los Demonios Superiores. Seguramente alguien podría haberle sacado a la fuerza esa información a alguna sanguijuela, como hacían con todo lo relacionado al mundo demoniaco. Tom se sentía afortunado de que esta quisiera hablar por su propia voluntad.
—Solo por esa descripción, él es un Demonio Superior —agregó la criatura.
—¿Entonces cuando le dijiste “El Superior”, lo hiciste porque es el único aquí?
—Lo dije porque él está muy por encima de nosotros, demonio o no —afirmó la sanguijuela. Tom suspiró, irritado por las confusas expresiones de la criatura. La sanguijuela se acercó más a Tom, como para que el cazador lo escuchara mejor—. Aun entre los Demonios Superiores, él sobresale por ser diferente. —Tom arrugó el ceño ante la repentina seriedad en el tono de voz de la sanguijuela. Si no las conociera, diría que la sanguijuela estaba nerviosa—. Sobresalía por su prominente belleza, además de poseer una gracia que solo hemos conocido en los seres humanos. Nunca antes, algo tan celestial, había habitado en nuestro mundo, fue por esa razón que todos supimos instantáneamente que tenía un propósito peculiar. Y aun así, pasaron años y él siempre actuó como uno más de los Demonios Superiores, nunca dio una simple indicación que revelara cuál era su verdadero propósito. Solo aquí, en tu mundo, es donde podemos verlo, donde podemos sentirlo. Él no es como los otros. Él es poderoso, es inmortal… de una forma en que solo las deidades pueden serlo.
—¿Qué? —Jadeó Tom, casi cayéndose de espaldas de la pura impresión—. ¡¿Estás diciendo que él es una especie de Dios o algo así?!
—Lo que sea que es, sin duda es un ser Superior. Y es bien sabido, entre tu raza y la mía, que los seres Superiores solo se manifiestan entre nosotros por un propósito determinado —murmuró la sanguijuela con seriedad. Tom tragó pesado. Su frente transpiró mientras trataba de procesar las cosas que la criatura le estaba diciendo. La sanguijuela miró a Tom firmemente a los ojos—. Desde el momento en que él se manifestó en este mundo, nos hemos sentido aterrados con este mal presentimiento. Lo sentimos por todas partes; nuestras entrañas se encogen, nuestra piel se tensa. —Tom recordó que las sanguijuelas habían comenzado a actuar de forma extraña repentinamente y le recordó al comportamiento extraño de los animales cuando presentían que un desastre natural se aproximaba mucho antes de que ocurriera—. Su presencia aquí no es bienvenida, te lo digo. Él debe ser destruido —declaró.
Tom parpadeó—. Espera. ¿Qué? ¿Ustedes también quieren destruirlo? —La sanguijuela asintió—. ¿No es succionar su poder lo que los atrae hacia él? —La criatura sacudió la cabeza negativamente.
—Succionar es nuestro medio innato para asesinar.
—Pero… ustedes solo lo atacan cuando es Bill —dijo Tom. La sanguijuela alzó una ceja, cuestionando—. Quiero decir cuando él es humano.
—Hay momentos cuando el mal presentimiento se desvanece —explicó la sanguijuela—, es cuando podemos acercarnos e intentamos matarlo. Ustedes, los insensibles cazadores, están siendo increíblemente estúpidos al tratar de detenernos —la criatura lo miró con desagrado—. Deberían temer, porque su presencia tampoco trae buenas noticias para ustedes.
Tom sintió que una ola de nausea se lo tragaba. No podía creer lo que estaba diciendo la sanguijuela. Claro que William había sido diabólico en un principio, pero había cambiado. No podría haber mentido, sobre todo no podría haber fingido todo el tiempo el no saber por qué razón había venido al mundo humano. Pero había tantas cosas que empezaban a calzar. Los cabos sueltos comenzaban a encajar. Todo lo extraño había empezado a suceder desde que William apareció. Tom quedó instantáneamente sorprendido ante la impactante imagen de William en el parque, cuando soltó su increíble poder, recordando su rostro encolerizado y sus malvados ojos rojos. Su visión se nubló por un repentino mareo.
¡No! Tom cerró los ojos, negando con la cabeza, obligándose a componerse. Simplemente no podía ser verdad. ¿Entonces qué era Bill? ¿Él también era una mentira? ¿Estaba fingiendo William al decir que había creado a Bill? ¿Pero por qué? ¿Por qué haría algo así? ¿Qué rayos significaba todo eso? Tom gruñó y se cubrió la cara. No podía soportarlo. Sintió como que todo lo que sabía era una mentira, como si su mundo se estuviera cayendo a pedazos. ¿Por qué me mentiste, William?
—¿Capitán Kaulitz? —Tom se sorprendió. Volteó y vio que uno de los soldados que había capturado a la sanguijuela había regresado—. ¿Cuánto tiempo ha estado aquí?
—Demasiado —murmuró Tom con amargura. Se frotó los ojos y se puso de pie con firmeza. No, sólo estaba siendo estúpido, pensó. No iba a poner las palabras de una sanguijuela loca por sobre las de William. William lo amaba, él no le mentiría. La exigua y conspiradora sanguijuela estaba mintiendo.
La sanguijuela miró al soldado y rugió—. Los cazadores deberían unirse a nosotros para destruir a… —La frase de la criatura fue cortada cuando convulsionó y estalló en pedazos. El soldado retrocedió, sorprendido. Tom quitó los trozos de sanguijuela de su cara y envainó su Asesina.
—Odio a las parlanchinas —dijo. El soldado se rió. Miró la expresión sombría del capitán y arrugó el ceño.
—¿Pasa algo malo?
—Eso es justamente lo que me gustaría saber —murmuró en respuesta. Esa duda constante que sentía de que el General estaba ocultado algo a los demás se había evaporado por completo. Ahora estaba seguro—. ¿Dónde está el General?
Continúa…
Bien, Tom, ya era hora que le hicieras frente al General. ¿Pero qué provocará eso? ¿Será cierto que William viene a causar el caos al mundo humano y por eso hasta las sanguijuelas quieren matarlo? Pues, la única forma de saberlo es seguir con la lectura. Están invitados al siguiente capítulo.

Y se pone más emocionante! Es bueno volver a leer estos clásicos!