Demon 15 (P.1)

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Notas de MizukyChan: Tom está esposado y a merced del demonio, William. ¿Qué le pasará? Chan, chan, chan. ¡A leer!

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

«Demon» 15

Tom miró al techo y luego a las paredes. Su respiración era irregular, casi forzada. Cerró los ojos cuando sintió el primer roce de la lengua cálida sobre su polla y se estremeció mientras sentía la deliciosa humedad que dejaba un camino por toda su longitud.

¿Te gustaría más de esto? —William lo tentó con un susurro ronco. Sin importar lo que Tom respondiera, sabía que sería una mentira. Era bastante bajo por parte de William preguntar algo como eso justo ahora que estaba dolorosamente erecto. William acarició el miembro del otro. Tom soltó un gemido desesperado, un sonido que seguía sus pensamientos deprimentes, aunque claramente decía que quería más. Odiaba a William por reducirlo a este suplicante estado de debilidad.

¿Por qué? —Preguntó derrotado—. ¿Por qué le haces esto?

El pelinegro desvió la mirada momentáneamente—. Hago lo que me plazca. ¿Él fue creado por mí, o no? Para el solo propósito de servirme y de aliviar mi existencia en este mundo.

Pero tú dijiste que querías que viviera una vida normal de humano —comentó Tom.

Si puedes llamar normal a esa deprimente vida de mojigato. —William rodó los ojos—. Algo de emoción por aquí y por allá, le vendrá bien —sonrió. Tom tensó los labios, achinó los ojos con una expresión sombría.

Quieres decir que a ti te vendría bien —bufó.

Es lo mismo —respondió el pelinegro con suficiencia—. Francamente, a todos nos vendría bien. —Volvió a lamer el miembro de Tom. Tom gruñó y su cara enojada se disolvió en una de dolor—. ¿O vas a pretender que no? —Lo provocó. Tom hizo una mueca. Miró al esculpido rostro del pelinegro, a sus ojos seductores, y la pequeña resolución que le quedaba, flaqueó. Bajó la cabeza con arrepentida resignación.

William mostró una sonrisa jactanciosa, antes de continuar acariciándolo con su lengua, hasta que Tom estuvo completamente resbaloso y luego lo tomó profundamente en su boca. Tom siseó. William lo cogió hasta el fondo con facilidad. Sus labios se aferraron a la hinchada polla de Tom.

Aahh, aahh, oh mierda. —Jadeó Tom, sintiendo la sangre correr directamente hacia la punta. William comenzó a succionarlo más fuerte, casi llegando a ser rudo y Tom sintió sus caderas embistiendo hacia adelante, queriendo entrar más profundo en la boca de William. Sentía como si todo su miembro quisiera explotar y lo estaba volviendo loco de placer. Pero luego, William se detuvo. Tom estaba jadeando, gruñendo, desesperado por más.

Son tan dulces los sonidos que haces —dijo William y Tom se sonrojo de vergüenza—. Me preguntó cuánto puedes dar.

¿Qué?

Sin aviso, William volvió a tomar a Tom en su boca. La cabeza del cazador se fue hacia atrás. Gruñó, tirando de sus muñecas esposadas y su espalda se arqueó involuntariamente. Todo lo que pudo hacer fue cerrar los ojos y apretar los dientes, mientras William lo trabajaba con determinación. El pelinegro lo soltó una vez más, justo cuando Tom estaba a punto de liberarse. El pecho de Tom se movía pesadamente, con un ritmo furioso. William se puso a su nivel y acarició sus bolas provocativamente.

Oh, sí, eso es muy agradable —dijo—. Oh, si pudiera probarte —agregó con tristeza.

Solo deja que me corra —suplicó Tom.

Lo haré —respondió William—, y será como el cielo, o eso es lo que dicen —soltó una risita y apretó uno de los pezones de Tom. El cazador jadeó y gimió. William lamió los firmes pezones, mordiendo y apretando hasta que estuvieron rojos. Sonrió ante la contraída cara de Tom, como si sus toques lo quemaran—. Me gusta complacerte —admitió el pelinegro— A ti también te gusta, pero no hay necesidad de afirmar lo obvio. Estaré feliz de obedecer cada vez que quieras; haré que todas tus fantasías se vuelvan reales.

Tom no dijo nada; el único sonido que venía de su boca era su respiración irregular. No sabía si podría rechazar esa oferta, igual que no podía salir de este predicamento. William le dio un pequeño apretón a las bolas de Tom. Tom gruñó y sus músculos se tensaron—. Eres tan sensible —dijo William exhalando—, tiemblas con el más leve roce. Sé que necesitas liberarte, pero yo todavía no he terminado, quiero complacerte por todas partes. —Tom se estiró como loco y luchó inútilmente para liberar sus muñecas. No podría soportarlo. Todo su cuerpo estaba ardiendo, lleno de deseo. Era una tortura absoluta, pero temía que lo peor todavía no hubiera llegado—. Y ahora —William lo tranquilizó—, estoy seguro que lo disfrutarás —y luego deslizó su largo y fino dedo en su boca, para volver a sacarlo, mojado de saliva. Sonrió furtivamente. Los ojos de Tom se abrieron mucho cuando ese dedo desapareció detrás de su espalda. El jadeo de sorpresa no tuvo oportunidad de dejar su boca, porque apretó los dientes al sentir el dedo tentando y luego entrando en su interior.

Ugh… no… ¡Espera, William! —Tom se arqueó cuando el pelinegro alcanzó y masajeó su punto sensible. La quemazón se intensificó, esparciéndose a zonas más allá de las que estaba acostumbrado. Cerró los ojos, tenía la boca muy abierta, exhalando aire. Los sonidos chillones del acero friccionando con acero, reaparecieron al tirar de los agarres de sus muñecas—. Aahh… aahh…

William lamió la mandíbula de Tom—. ¿No pensaste que sería así de bueno, hmm? —dijo soltando aire. Tom dejó salir un sonido lastimero en respuesta. William soltó una risita. El pelinegro retiró el dedo y Tom se relajó, tragando y tratando de controlar su respiración.

Y ahora, para el gran final —dijo William, poniéndose de rodillas. El corazón de Tom martilló en su pecho, como señal de alarma. Miró ansiosamente a William, agitando negativamente la cabeza, como su última súplica. William sonrió de lado y tragó la polla de Tom. El cazador sintió la amenaza del orgasmo. Se quejó cuando la liberación lo alcanzó al fin, justo cuando los ojos de William cambiaron y el borde oscuro se desvaneció.

¿Cuánto puedes dar? Había preguntado William. Y aunque no sabía, podía decir que había sido bastante.

Los ojos de Bill se aguaron y se tocó el cuello, mientras tragaba lo que fuera que estaba metido en su garganta. Tosió levemente, pero no tuvo arcadas. Su cuerpo comenzó a temblar cuando vio a Tom, encadenado y medio desnudo, su órgano sexual medio erecto y chorreando una sustancia blanca, su semen. Bill se llevó una mano a la boca en shock y luego se congeló. Retiró la mano y vio la misma sustancia blanca manchando su palma. Sus ojos se abrieron mucho.

Bill, lo siento —dijo Tom rápidamente—. Te juro que yo no quise esto, traté de detenerlo.

El pelinegro se puso de pie. Había desviado la mirada de Tom, como si le doliera mirar y no volteó cuando Tom gritó su nombre, mientras corría hacia la puerta de entrada del almacén.

¡No! —Gritó Tom—. ¡Maldita sea! —Tiró fieramente de las esposas. Si no fuera por el forro, ya estarían manchadas de sangre—. Bill —gimoteó. Tomó aire y trató con todas sus fuerzas de sacar sus manos de las esposas. Gruñó. Su cara se puso violeta por el esfuerzo. Finalmente soltó el aire—. ¡Mierda!

El tiempo pasó, aunque no sabía exactamente cuánto, pero podía sentir que fue bastante. Su cuerpo comenzó a resentirse por la posición, sus brazos dolían por estar en alto tanto tiempo—. William —gritó desesperadamente—. ¡William, quítame estas cosas!

Escuchó ruidos cerca del almacén y se calló. Por un momento tuvo la esperanza de que William hubiera vuelto por él. Una sombra se asomó por la entrada. La sombra entró al edificio, era una figura humana, pero estaba demasiado oscuro para decirlo a ciencia cierta. La silueta se paró en la luz y Tom notó el color ceniciento en su tono de piel y los ojos hundidos, sin vida. Su rostro palideció.

La sanguijuela se aproximó a él, mirándolo con lascivia. Tom comenzó a tirar furiosamente de las esposas.

Vaya, vaya, nunca hubiera imaginado encontrar comida aquí, en medio de la nada —dijo la criatura—. Sí que es mejor que cazar en la ciudad. Pero que suertudo soy, parece que tampoco la tendré que cazar.

La sanguijuela fue hasta la figura indefensa de Tom y sonrió—. Te ves muy saludable y también bastante desnudo. —La criatura soltó una risita. Tom mantuvo la cara seria, aunque su corazón latía frenéticamente. La sanguijuela cerró los ojos, sonriendo al percibir la fuerza del espíritu de Tom—. Hmm, tienes uno bastante poderoso —dijo con gusto—. No tendré que alimentarme por días.

Tom volvió el rostro cuando la sanguijuela se inclinó sobre él. El ser se detuvo de pronto, notando la insignia en la chaqueta de Tom.

Continúa…

Muchas gracias a blame_my_dirty_mind por escribir el fic original y por vetear la versión en español. Y gracias a ustedes por el apoyo.

1 comentario en “Demon 15 (P.1)”

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