Para evitar que esta traducción sea plagiada en Wattpad, o en otra plataforma, la hemos puesto en la tienda, si alguien la sube en algún sitio será castigado por derechos de autor.
No te preocupes, aquí está completa, incluso la misma autora ha editado la traducción para que puedas disfrutar de la obra con la mejor calidad de nuestro idioma, pero si lo deseas, puedes adquirir -para tu biblioteca personal- la versión PDF por un pequeño aporte que se utiliza en esta misma página, que un sitio absolutamente dedicado a Tokio Hotel y para que siga siendo un lugar público, sin censura. (Más abajo está el capítulo)
Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
«Demon» 13
Durante el día siguiente en la escuela, Tom se saltó la mayoría de las clases, no porque intentara estar alejado de Bill, sino porque tenía que aprender todo lo que pudiera sobre la doble personalidad, antes de intentar siquiera hablar con Bill.
Mientras leía en los libros y notas de psiquiatría en la biblioteca, más fascinado estaba con el tema. Estudió con atención varios casos de doble personalidad, para ver si la personalidad falsa había ganado alguna vez a la real. Se sintió decepcionado al ver que nadie lo mencionaba. Y se sintió más consternado con el resultado final de estos casos, una vez curada, la personalidad alterna desaparecía por completo.
Mientras más leía, más pesimistas eran las oportunidades de Bill. En todos los lugares encontraba términos como fusión e integración, los que parecían ser la versión amistosa de los términos eliminación y abolición. Se sintió muy amargado al leer lo que era un “secreto a voces” entre algunos terapistas, de que muchas supuestas personalidades integradas, en realidad no lo eran, sino que involuntariamente eliminaban a una personalidad. Sin mencionar que algunos relataran sobre métodos atractivos para deshacerse de estos “alter ego”, incluyendo “ponerlos a dormir” o literalmente, matándolos.
—Dios. —Tom se estremeció, porque no podía soportar la idea de que Bill muriera. Inhaló y cobró coraje para seguir leyendo. No se iba a dar por vencido. Debía haber una forma para ayudar a que Bill se volviera la personalidad dominante y que se apoderara del cuerpo de William permanentemente. Buscó durante una hora más. Tal vez estos casos eran raros, pero estaba determinado a encontrarlos.
Una cosa que empezó a notar, fue que pese a que cada caso mostraba características distintas, la mayoría describía una en común y era que la personalidad huésped se negaba a tener consciencia de las acciones de la personalidad alterna. Pero el caso de Bill no cabía en esta descripción, ya que era todo lo opuesto. Él no tenía idea de lo que hacía William, mientras que William sabía todo lo que hacía Bill. Recordó que William no tenía idea de Bill, hasta que sintió el dolor de Bill por primera vez, así que quizás ¿eso le daba un poco de ventaja sobre Bill?
—Disculpe, debería saber que la escuela terminó, tiene que regresar todos esos libros —dijo una mujer del staff de la biblioteca. Tom miró a la mujer y luego al reloj. Ella tenía razón, la escuela había terminado. Una vez más, había perdido la noción del tiempo, pero aún le quedaba mucho por leer.
—Oh, entonces, me llevaré algunos prestados —dijo Tom.
—No lo creo —contestó la mujer—. Tienes suspendida la tarjeta de la biblioteca, por seguir con tus cacerías y causar alboroto en la escuela.
La cara de Tom se transformó—. ¿Qué? ¡Esto es ridículo! ¿Estoy castigado por salvar la vida de todo el mundo? —Murmuró irónicamente.
—Rompiste la regla más importante: Nada de cazar demonios en la escuela —respondió la mujer y Tom rodó los ojos. La mujer regresó a su escritorio.
Tom caminó tranquilamente por los pasillos mientras se dirigía a la salida. Justo cuando llegó a las puertas, se topó con Bill. El pelinegro se sorprendió de ver a Tom. Hizo una mueca de rabia, pero sus mejillas se sonrojaron. Se apresuró a salir de la escuela, como si lo persiguiera una sanguijuela. Tom suspiró. Primero tenía que hacer que Bill lo perdonara si es que iba a infundirle la idea de que prevaleciera sobre la otra personalidad. Empezó a correr tras él.
Bill bajó la velocidad una vez que cruzó la calle. Tom también decidió bajar la velocidad y se preguntó cómo se las arregló para no ahuyentarlo solo con su presencia.
Y luego vio que no importaba. Bill se asustó más que la mierda, cuando el mismo fanático religioso desaliñado que lo señaló cuando paseaban por el centro, salió de atrás de un árbol y comenzó a atacarlo con un cuchillo.
Bill se aterrorizó y comenzó a retroceder, puso la mochila delante de él para cubrirse y evitar que lo apuñalara.
—¡Demonio! —Gritó el fanático religioso—. ¡No te dejaré escapar, malvado! ¡Te mataré!
—¡Detente! —Gritó Bill. Se tambaleó y cayó. El hombre arañó la mochila y luego intentó apuñalarlo. Bill contuvo el aliento. El hombre hizo un ruido cuando Tom lo embistió, estrellándolo contra la pared.
—Voy a tener que hacer que te encierren, loco, porque queda claro que eres una amenaza para los ciudadanos. —Tom miró a Bill y le ofreció la mano para ayudarle a levantarse. Bill dudó. Miró al hombre que lo atacó, quien se estaba poniendo de pie. Tomó la mano de Tom rápidamente y se presionó contra él, aferrándose a él. Tom sonrió ante lo rápido que Bill había recuperado su confianza en él, asumiendo que lo protegería. Y lo haría—. No dejaré que te lastime —aseguró. El pelinegro lo miró a los ojos y había una leve sonrisa en sus labios. Tom estaba eufórico.
El hombre se enfureció y se lanzó contra ellos. Tom se puso delante de Bill, pero el viejo aun así arremetió con el cuchillo. Tom lo esquivó.
—¡¿Qué rayos?! ¿Te atreves a atacarme? —Exclamó. El hombre movió el cuchillo otra vez. Tom retrocedió. La siguiente vez que el hombre movió el cuchillo, Tom tomó su muñeca y le torció el brazo, pegándolo en la espalda del tipo. El viejo gruñó y soltó el cuchillo. Tom presionó el censor junto al cuello de su ropa—. Tú, loco de mierda —dijo furioso—. Te lo advertí.
Georg y Gustav llegaron corriendo junto a Tom.
—¿Qué pasó? —Preguntó Gustav.
—Él me atacó —respondió Tom—. Su arma de asalto está ahí —hizo un gesto hacia el cuchillo—. Llévenselo y asegúrense de que quede encerrado. Ah, y tengan cuidado con él, está más loco que la mierda.
—Sí, señor —respondieron Georg y Gustav. Cogieron el cuchillo y agarraron al hombre de los brazos y, a tirones, lo alejaron.
—En serio ese fue un mal movimiento, señor —lo reprendió Georg—, ahora está en muchos problemas.
El viejo empezó a luchar como loco contra el agarre de Georg y Gustav—. ¡La clave! ¡Destruyan la clave!
—¿Qué clave? —Preguntó Georg. El hombre gruñó.
—¡La clave! —Exclamó, apuntando a Bill. Georg y Gustav resoplaron.
—Okey, entonces irás directo al ala de psiquiatría.
—¡No! ¡No saben lo que están haciendo! ¡Tienen que dejarme ir! ¡Tengo que destruir a la clave! —El hombre siguió protestando y luchando, mientras lo alejaban.
Bill se alejó de Tom con las mejillas rojas—. Gracias —dijo.
—No me agradezcas, solo perdóname.
Bill se sintió avergonzado y bajó la mirada.
—Por favor —pidió Tom—. Lo digo en serio, Bill. No dejaré que nadie más vuelva a lastimarte. Ni siquiera yo.
—¿Por qué? —Preguntó Bill—. ¿Quieres mi perdón para poder sentirte mejor?
—No… quiero volver a estar contigo. Estar cerca de ti.
—¿Como amigos? —Murmuró Bill sarcásticamente.
—Mira. Sé que es inútil fingir que no me siento atraído por ti. Porque lo estoy. Eres hermoso. —Tom se volvió a cualquier otra parte menos a la cara de Bill, o no tendría el coraje de confesarle—. Pero en algún momento, comencé a preocuparme por ti. Estoy renunciando a mucho por preocuparme por ti. Es todo lo que puedo pensar. Todo lo que quiero hacer es ayudarte.
—Te perdono —respondió Bill. Tom giró para verlo. La voz de Bill no había sido cínica ni cortante. Lo decía de corazón y estaba sonriendo—. Quizás no estaba siendo justo contigo. Dijiste que no pudiste evitarlo y sé que él es culpable principalmente.
—Bill. —Tom sonrió.
—Y supongo que no puedo negar que también me gusta pasar tiempo contigo —agregó— eres el primer y único amigo que tengo, para ser honesto. No me puedo acercar mucho a nadie sin temer que descubran lo raro que soy. Pero tú, quiero decir, andas conmigo a pesar de saber que tengo dos lados que cambian en cualquier momento. No sé cómo aguantas eso. —Tom lo abrazó sin pensar. Bill se sorprendió, pero correspondió el abrazo—. También me gusta que estoy a salvo contigo —dijo. Tom lo miró, su corazón latió con fuerzas. El pelinegro se sonrojó y Tom lo besó de lleno en los labios.
Bill lo alejó con los ojos muy abiertos por el shock.
—Lo siento —dijo Tom con preocupación—. Yo no quise… Bill, lo siento. Por favor, no te enojes.
Bill suspiró—. No estoy enojado, es solo que….tú me agradas, Tom —dijo—, pero no de esa forma.
Tom sabía todo sobre Bill, pero esto era algo que no sabía si podría soportar.
Continúa…
Jajaja, William ya le había dicho una vez a Tom que Bill era recto, justo y todo lo bueno de un ser humano, y por tanto, también era hetero. Pobechito Tom, ¿qué hará ahora?

Hetero 😞Bill no puede ser