Algo nuevo 15 (P.1)

Algo nuevo 15 (P.1)

Fic TWC de ladyaradia

Capítulo 15 (P.1)

Por más que los estuviera sufriendo desde los 15 años, Tom no podía adaptarse a los flashes de los paparazzi que no paraban un instante. A su lado, Heidi sonreía ampliamente y susurraba:

—Sí, abrázame así, más suavemente, tienes que besarme ahora para que lo tomen bien…

Él lo hacía como mejor le salía, concentrado en su mente en lo que sabía le esperaba: fingir que él y Heidi estaban sexualmente atraídos uno al otro, tanto como para actuar todo sexosos frente las cámaras que sabían los estaban tomando.

El primer día en Las Ventanas al Paraíso ya pasó vergüenza, cuando ella se rio en su cara de sus patéticos esfuerzos por parecer excitado y sexy a la vez. Luego ya todo pareció más sencillo: un beso acá, otro allá, un gesto «romántico», Heidi en topless (horror, ¿por qué estaba tan extraña esa piel de su abdomen?), hasta que, en la piscina, ella le metió la lengua en la boca y él tuvo que corresponder; recordó sus primeros besos con una chica y sintió el mismo asco. Cuando pudo hablar, reclamó:

—No quedamos en esto, Heidi; yo no…

—¿Te da asco besar a una mujer? ¿Eres tan gay entonces?

—No soy gay, yo…

—Entonces no veo el problema. Un beso no hace daño, aunque sea con lengua…

—A mí me hace daño… imaginar a mi pareja besándose así con alguien más, por tanto no quiero…

—Ay, esa lealtad tonta tuya a alguien que… no puedes mostrar… nos traerá problemas. Vas a tener que explicarle que alguna vez habrá lenguas, para que no parezcamos noviecitos de secundaria de manitos tomadas, no es eso lo que necesito, y habrá videos tuyos conmigo en mi cama… —Tom abrió la boca asombrado, pero ella lo detuvo antes que hablara—, no, no videos de sexo, tranquilo, al menos no por ahora —ella se rio otra vez de su cara azorada—. Ay, Tom, de veras eres tierno…

Cuando Tom recibió la llamada de Bill, estaba al lado de Heidi en una tumbona y se incorporó para hablarle, sonriente sin ninguna razón en particular, solo por oír su voz.

—Tomi, ¿podemos hablar?

—Bill, sí, este hotel es una maravilla, tienes que acompañarnos la próxima vez que vengamos; Heidi está a mi lado, tomando el sol.

—Ah, ya veo, parece que no se te despega ni un segundo, ¿no? —la voz de Bill sonaba un poco triste—. He visto las fotos que ya publicaron los paps. Pobre mi Tomi, está siendo muy duro, ¿cierto?

—Cierto, hermanito, yo… te extraño, ya no demoraremos mucho más por acá.

—Te lo compensaré cuando vuelvas; te amo, Tomi…

—Yo también, yo también, lo sabes.

—Lo sé…

Heidi se incorporó y se acercó a Tom.

—Salúdame a Bill… es más, déjame hablarle…

—Ok, espera; Bill, estás en altavoz, Heidi quiere hablarte…

Del otro lado de la llamada, Bill dio un respingo, pero logró mantener su compostura.

—Hola, Heidi, ¿todo bien?

—Todo perfecto. Tu hermano está resultando muy bueno en esto, y yo… realmente disfruto la vista de su cuerpo con poca ropa…

—Oh, ya veo —la rabia bullía ya en Bill, pero su voz no lo denotaba—. Él es sexy, es mi gemelo después de todo.

—Ja, ¿te habría gustado estar en su lugar?

—Es más creíble el show con mi big brother, ¿no?, el «sexgott» alemán; no te habría servido yo.

—¿Pero te habría gustado ser tú quien estuviera aquí?

—No sé por qué preguntas eso.

—Porque sé que te gusto un poco —ella se rio, con esa risa que a ellos les sonaba tan molesta. Bill también fingió una carcajada mientras imaginaba el efecto de esas palabras en Tom.

—Tal vez me gustabas un poco antes, en la adolescencia, pero ya lo superé, «cuñada». Y… esta conversación se está volviendo un poco rara…

—Raros son ustedes, Kaulitz; raros pero sexys, ambos. Tranquilo, cuidaré bien de tu big brother. Bye —colgó la llamada y se volvió a echar sobre la tumbona, mientras Tom se quedó mirando el teléfono unos segundos, pensando que tal vez se habían metido en un gran lío tratando de solucionar otro.

&

Con las manos de Tom entre las suyas, Bill exponía sus razones.

—Ni siquiera tenemos por qué tenerle aversión; Heidi puede llegar a ser divertida, podemos pasarla bien con ella… como amiga.

—Pues… la verdad yo no la odio, solo… me da asco tocarla, o besarla… ugh, y eso es lo que ella quiere hacer conmigo todo el tiempo, así sea por fingir, fingimos ante sus amigos, ante los paparazzi, ante sus hijos…

—Te entiendo, y yo tampoco me trago muy bien esa parte del acuerdo, pero sabíamos que sería así cuando aceptamos el contrato; tal vez no debimos hacerlo, nos precipitamos y…

—Ya está hecho, Billy; ahora no podemos salirnos sin quedar dañados. Al menos, tratemos de que esto no nos lastime…

—Eso mismo te digo: no reacciones a nada que me oigas decir o hacer tampoco; yo debo fingir que tengo una vida social, y sexual, que no te incluye, o al menos debo hacer creer que la tengo, aunque solo sea un espejismo. Así que deberé actuar y hablar como un soltero feliz de la vida, que sigue gozándola sin compromisos.

—Será difícil, sé que te desean, mujeres y hombres, y si piensan que tienen chance irán a por ti…

—Y yo los rechazaré inteligentemente, como he hecho todos estos años atrás. Y tú… tendrás que intentar hacerlo más fácil para ti con Heidi, no pensar en el asco y pensar en…

—En ti, solo puedo pensar en ti si quiero que una «escena de amor» me salga medianamente bien actuada…

—Entonces piensa en mí, piensa que cuando estemos juntos otra vez nada más importará.

—El problema de pensar en ti es que podría de veras excitarme con la idea, y tal vez Heidi piense que es por ella, que… sí me gusta realmente.

—Déjala pensarlo, y ya; solo no cedas a nada más que lo acordado. También piensa que este trato será bueno para la banda, y para nuestras finanzas…

—Un año de esto… hum… espero aguantar.

—Ya menos, faltan 10 meses para febrero…

&

Mientras completaban el tour Dream Machine en Europa, Heidi los alcanzó en Rusia. El plan era mostrarse como la novia colaboradora y un poco groupie, hacerse notar con una nota juvenil.

También era el tiempo de que la madre de los gemelos conociera a Heidi, y ese era un momento que Tom temía mucho: Simone continuaba con su estrategia de «si no hablo de ello, no existe» acerca de la relación entre sus hijos, aunque ya toleraba mejor encontrarlos en situaciones «cariñosas»; pero Bill y Tom no le habían hecho ninguna confidencia acerca del contrato con Heidi, así que suponían ella estaría confundida: ¿de veras Tom al fin se había enamorado de una mujer, y Bill estaba feliz con ello? ¿Había entrado a un universo paralelo sin darse cuenta?

Pero ciertas cosas hicieron sospechar a Simone al encontrarse con ellos en Berlín: ella conocía bien a Tom, sabía reconocer cuándo su boca decía una cosa pero su rostro otra; o cuando su cuerpo hacía una cosa que su mente rechazaba. Sabía diferenciar sus sonrisas falsas de las verdaderas, y, para su mala suerte, no veía una real cuando él miraba a Heidi, pero sí todavía hallaba el brillo en sus ojos al mirar a Bill. No le gustaba mirar a Tom como un niño perdido llevado de la mano por una mujer a la que ella solo llevaba tres años, o mirar a Bill haciendo extrañas bromas donde ella adivinaba un rastro de amargura. Así que quedó más preocupada que aliviada por el encuentro con Heidi, viendo toda la noche que Tom parecía actuar para los paparazzi que los seguían a todas partes, y para el grupo de «amigos» con quienes ella tenía poca confianza.

Antes que la dejaran en su hotel, cuando Bill y Tom salieron del auto a despedirla, tomó las manos de los dos entre las suyas.

—¿Están bien? ¿De veras están bien?

—Sí, mamá, todo bien —Tom la besó en el rostro.

—¿Seguro? ¿Billy? ¿Estás bien?

Bill también le besó el rostro, y le habló cerca del oído.

—Mamá, todo sigue… bien… conmigo y Tomi…

Para su sorpresa, Simone se sintió aliviada con esa respuesta.

Continúa…

Gracias por la visita.

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