Algo nuevo 3 (P.1)

Algo nuevo 3 (P.1)

Fic TWC de ladyaradia

Capítulo 3 (P.1)

Tom recordaba muy bien, de cuando eran pequeños, la afinidad con sus abuelos. Especialmente su “abuelita”, como la llamaban, había mediado todo el tiempo entre Simone y sus hijos cuando Jörg abandonó el hogar familiar y ella pareció perder un poco el rumbo de su vida. A esa edad, pasaban mucho tiempo en la casa de los abuelos en Loitsche, que quedaba a pocas cuadras de la suya.

Con la fama que les llegó en la adolescencia, la distancia se fue imponiendo y el hecho de que ellos rentaran una casa en Hamburgo y luego Simone se mudara allí, hizo que los encuentros familiares se espaciaran; sin embargo, cuando decidieron crear una empresa propia para vender sus conciertos y su imagen, la radicaron en la dirección de los abuelos, y nunca perdieron la costumbre de hablar con ellos por teléfono casi diariamente. Justamente eso era lo que Tom estaba haciendo esa tarde en el estudio: hablar con su abuela.
—Abuelita, ¡te extraño tanto!
—Ya lo sé, Tomi; nosotros también los extrañamos mucho, a ti y a Billy… Por cierto, es extraño que no esté él ahí con su alegría gritando “Te quiero, abuelita”.
—Es porque… yo necesito hablar a solas contigo.
—¿Problemas? Supongo que con su mamá.
—Ya la conoces; ella y Bill siempre están peleando.
—Ay, Simone, ¡mira que he conversado con esta hija mía de ese tema, pero no me hace caso!
—Viene Navidad y prometimos ir a casa de mamá pero Bill se niega; es que mamá llegó muy lejos esta vez, prácticamente le dijo que preferiría que no fuera su hijo y lo ha ignorado desde entonces.
—Hum, supongo que Billy no se quedó callado.
—No; le cuesta callarse, lo sabes.
—Lo sé; él siempre ha sido muy rebelde —Tom podía adivinar la sonrisa nostálgica al otro lado de la línea—. ¿Qué crees que puedo hacer?
—Pues, he pensado… que podríamos ir a tu casa esta vez, en vez de que ustedes vengan a encontrarnos en Hamburgo; sería terreno neutral para los dos y tal vez logremos… que se entiendan.
—Sí, tal vez, aunque será difícil, Tomi; a ella le cuesta entender lo que pasa entre ustedes.

Tom se removió inquieto; aún no se acostumbraba a la idea de que su abuelita supiera la verdadera relación que lo unía a su gemelo. Aunque raramente mencionaban el tema, ella los había visto besándose una vez; ellos ya tenían 18 y habían insistido en quedarse unos días de sus cortas vacaciones con sus abuelos que tanto querían, especialmente porque la convivencia con Simone se había hecho difícil en ese tiempo. En el momento, ella no los interrumpió ni les hizo recriminaciones; prefirió pensar bien lo que les diría esa noche a solas cuando ellos se fueran a dormir. Los encontró, tras tocar la puerta de la habitación que siempre les tenía preparada para cuando vinieran a visitarla, sentados cada uno en su cama individual, aunque un poco ruborizados y con la respiración agitada. Pidió permiso para sentarse en uno de los sillones frente a las camas y lanzó su primera frase sin pensarlo mucho: “¿Creen que no sé que duermen en la misma cama? Lo han hecho desde pequeñitos, y lo sé porque arreglo las habitaciones aquí, sé cuando no se usa una cama”. Sus nietos balbucearon algunas cosas y ella los interrumpió: “A mí no me molesta. Creo que me he adaptado a ver cuán unidos son y poco puede asombrarme de su comportamiento; aunque, admito que verlos besarse de ese modo fue un poco demasiado”. Esa vez, Bill y Tom no supieron cómo reaccionar en un primer momento, luego fue Bill quien se lanzó a los pies de su abuelita, y se apoyó en su regazo, “No me odies, abuelita. No me odies tú también como mamá”. Ella acarició la cabeza de Bill con una mano y extendió su otro brazo para invitar a Tom a unírseles, lo cual él hizo enseguida, con lágrimas en los ojos. “Mis pequeños han crecido, y han crecido sus problemas. Yo siempre los voy a amar, pase lo que pase, y digan lo que digan, y los apoyaré. Su abuelo y yo, siempre estaremos para ustedes; solo… cuiden que él no vea lo que yo vi hoy porque no sé si reaccione de la misma forma. Y respóndanme con sinceridad, con el corazón en la mano, ¿esto es un juego para ustedes, algo sexual? Porque si es así deberían pensarlo mejor y superarlo antes de que los lastime demasiado”. Fue Tom quien tomó la palabra por ambos, “Nos amamos, abuelita; nos amamos demasiado y por encima de cualquier regla. Lo siento pero… es así. Jamás vería a Billy como algo puramente sexual; no nos atreveríamos a algo tan degenerado. Él es mi vida…”. “Y Tom es la mía…”, interrumpió Bill; pero Tom continuó hablando, ya había comenzado y tenía que aprovechar la oportunidad de verbalizar lo que sentía: “Somos una pareja, en serio; y no creo que nada pueda separarnos; lucharemos contra el mundo entero si es preciso por seguir juntos y amándonos como lo hacemos”; Bill asintió a esas palabras buscando en la mirada de su abuela una señal de aprobación o desprecio. Sí, Tom era mucho más ingenuo entonces, pero igualmente los tres sabían que había alguien a quien no enfrentaría tan fácilmente: a Simone. “Entonces pueden contar conmigo. Yo no los juzgaré, porque los amo demasiado y respeto sus decisiones”, dijo ella antes de abrazarlos fuertemente.
—No sé por qué tú puedes aceptarnos y mamá no; ¿es que ella nos quiere menos que tú, abuelita?
—Ah, no, no creo eso. Ella los quiere muchísimo, pero… a veces no sabe quererlos. El amor debe ser incondicional.
—Eso siempre dice Bill, a todo el mundo, y aprendió esas ideas de ti.
—Sí, me hacen sentir orgullosa cuando defienden el amor sin fronteras. Creo que soy un poco culpable de que crean que el amor debe estar por encima de todo, ¿no?
—Lo eres —ahora Tom también sonrió; luego su tono se hizo un poco más taciturno—. Bill se está alejando de mí porque no he sido capaz de cumplir lo que dije aquella noche: no he enfrentado a todos por nuestro amor; no he sido capaz de enfrentar a mamá.
—Ya sé, Tomi. Dile a Billy que lo espero en Navidad, que no me puede quedar mal, ¿está bien?
—Gracias, abuelita; también le diré que te llame.

&

Bill se había unido a Tom en el estudio. No trabajarían en la parte vocal exactamente, pero él acostumbraba apoyar a Tom, dar opiniones y seguir cada paso de lo que hiciera con respecto a su música.
—Devon me llamó hace un rato para confirmar lo de mañana; él va a venir temprano.
—Sí, está bien, no saldremos; tenemos que seguir trabajando para poder tener días libres cuando vayamos a Alemania.
—Tom, ya te dije…
—Vamos a la casa de los abuelos, Bill; abuelita dijo que no podías quedarle mal.
—¿Mamá estará ahí?
—Eso espero; y allí… te demostraré que eres lo más importante para mí. Llevas tiempo diciendo que quieres algo nuevo, hasta escribimos una canción sobre eso, y he entendido que es de mí de quien necesitas algo nuevo. Por eso creo que tenemos que dejar Los Ángeles… —Bill quiso hablar pero Tom no lo dejó— al menos por unos meses, hasta decidir qué hacer. Deberíamos vender esta casa que es demasiado lujosa para nuestra capacidad económica actual y luego… pensar dónde compramos otra; tal vez nuevamente acá, tal vez en Alemania, tal vez… en otra ciudad u otro país —Bill se quedó en silencio, procesando las palabras de Tom; él continuó—. Esta casa tiene demasiados recuerdos, buenos y malos, y necesitamos recomenzar.
—Sí, jamás voy a poder olvidar que tuviste sexo con Ria en nuestra habitación; quemé esas sábanas pero aún…
—Fue la única vez que tuve sexo con ella, y en mi defensa, estaba muy cabreado contigo. ¿Cómo crees que me sentí de saber que no fue solo la Verina sino muchas otras después…?
—¡Ocurrió porque tú me ignorabas! Yo andaba sin rumbo, Tom; no funciono bien si no estoy contigo.
—Ni yo, y no quiero que discutamos de nuevo sobre eso ahora; ya pasó y ya lo superamos, ¿o no?
—Sí —respondió Bill tras unos segundos.
—Entonces, recomencemos; por favor, Bill. Hagamos borrón y cuenta nueva sobre todo lo que nos hemos lastimado y recordemos solo lo bueno.
—¿Tú me apoyarás, realmente, sin excepciones?
—Te lo juro —Tom se acercó al sofá donde Bill estaba sentado para reafirmarle su juramento con caricias y besos; Bill se rindió.

&

Despertó y lo vio a su lado, respirando tranquilo; cada uno de los tatuajes en su pecho y abdomen, en sus brazos y piernas, quedaban visibles a la mirada codiciosa que los recorría. Bill estaba completamente desnudo y aún olía a sexo tras el maratón de la noche pasada; habían abandonado el estudio entre besos para irse a la cama que tantas veces había soportado el embate de sus arrebatos pasionales, para sellar con la entrega física el pacto que habían hecho de no fallarse más el uno al otro, de crear algo nuevo para ellos en ese mundo que no los entendía aún.

Tom disfrutaba enormemente el hacerle fotos a su gemelo, y jamás podía resistirse a hacerlo cuando este dormía, o cuando lograba tenerlo desnudo con su iPhone cerca; algunas de esas imágenes habían sido compartidas por el propio Bill en su cuenta de Instagram, como tributo a su vanidad pero también como rebeldía y reafirmación de que no le importaba mostrar que estaba desnudo cuando “alguien” —que muchos sabían quién era— compartía su cama; otras eran demasiado fuertes como para ser compartidas. Se inclinó sobre él para tomar varias instantáneas, de diferentes partes de su cuerpo, y eso terminó por despertar a Bill.

—Hola, Tomi, ¿otra vez haciéndome fotos desnudo? —lo haló hacia él para besarlo.
—No lo puedo evitar…
—Solo espero que nunca te equivoques y postees alguna en tu cuenta de Instagram que no deba ser mostrada.
—Casi no uso mi cuenta de Instagram, creo que justamente por eso… —Tom rio y luego enterró su nariz en el hueco entre el hombro y el cuello de Bill—. Me encanta tu olor después de una madrugada salvaje; me hace sentir deseos de nuevo.
—¿Ah, sí? ¿Incluso mi aliento matutino?
—Huele a mi semen ahí…
—También huele al mío en tu boca, tonto. Y tengo que ir a orinar, así que quítate de encima, calentorro.
—Ah, yo también —Tom lo siguió al baño.
—¿No puedo ni orinar en paz? —bromeó Bill mientras le guiñaba un ojo.

En verdad, ambos vaciaron sus vejigas casi al mismo tiempo, mirándose todo el tiempo, sonriéndose, pero Bill no logró terminar de lavar sus dientes antes de que Tom lo abrazara desde atrás y volteara su rostro para besarlo.
—Ahm, espera, tengo la boca llena de espuma dental…
—Mejor, así la compartimos —Tom no le permitió separarse y terminaron compartiendo también la ducha.

Continúa…

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