Hipnotizado 2

Fic TWC de dubistheilig. Traducción de MizukyChan

Parte 2

Al día siguiente, Gordon llevó a los gemelos a la oficina del terapista. Bill había insistido en sentarse en la sala de espera, mientras durara la sesión. Él no le dijo a Tom, pero estaba preocupado de que pudiera funcionar y Tom lo sabía.

Volveré en una hora —informó Gordon, al estacionar el auto frente al edificio—. Creo que por lo menos durará una hora… —Soltó una pequeña risita y esperó a que los gemelos bajaran del coche.

Gracias Gordon —respondió Tom sonriendo—. Y dile a mamá que no va a funcionar. —Sonrió de lado y dejó que Bill bajara del auto.

Lo haré, Tom —dijo Gordon y cerró la puerta detrás de ellos.

Tom y Bill entraron al pequeño edificio y se sentaron en la sala de espera.

¿Estás nervioso? —Preguntó Bill, rompiendo el silencio que se había formado en esos instantes.

Tom se volteó para mirarlo. Tenía una expresión coqueta en el rostro, quería lucir como que estaba relajado con todo el asunto, que no estaba nervioso, ansioso o algo así.

Nop —respondió el mayor, apoyándose en el respaldo de la silla—. No va a funcionar.

El pelinegro no respondió, solo asintió, enviándole a su hermano una sonrisa de lado.

Tom… Kaulitz —llamó una voz masculina, haciendo que los dos gemelos alzaran la cabeza. Tom volteó la cara a Bill rápidamente, enviándole una mirada llena de preocupación. El más joven tomó la mano de su hermano y le sonrió cariñosamente.

Todo va estar bien —dijo—. Recuerda que estaré justo aquí afuera.

Tom asintió y apretó la mano de Bill antes de levantarse. Saludó al hombre de la mano y le dio una mirada más a Bill, antes de ingresar a la habitación.

A propósito, soy el doctor Schroeder —dijo el hombre—. Necesito que te recuestes. —Señaló un gran sillón en el cuarto—. En el sofá.

Tom asintió e hizo lo que se le pidió.

Soy un poco escéptico —advirtió el chico—. Sobre esto, no estoy seguro de creer.

El doctor Schroeder se sentó cómodamente en una silla junto al sofá, soltó un pequeño suspiro, mientras se arreglaba los lentes.

La hipnosis no es lo que crees —explicó—, no puedo hacerte saltar como canguro, o hacerte actuar como niño. Eso es un estereotipo —dijo acomodándose en la silla—. Así no es como funciona. No puedo obligarte a hacer nada que tú no quieras, o hacerte creer algo que no es real.

Tom lo pensó un segundo, tenía sentido. Por lo que sabía, no tenía ningún secreto vergonzoso o fetiches raros en los que estuviera metido en secreto.

Está bien —dijo—. ¿Me acordaré de las cosas que diga durante el estado de trance, o como se llame?

Lo harás —respondió el doctor—. Relájate y cierra los ojos. —Tom asintió e hizo como le fue dicho—. ¿Listo para empezar?

Listo.

&

Tom estaba comenzando a asustarse y el doctor Schroeder ni siquiera había empezado a hablar —o a hacer lo que sea que debía hacer— y aun así, estaba más nervioso que nunca.

Solo relájate —sugirió el doctor con la voz tranquila—. Apóyate en la espalda y relájate… Tu cuerpo comienza a sentirse pesado… —Respiró lentamente y dejó que su voz guiara a Tom al trance—. Deja que mi voz te guie, deja que te guie al trance… trance… trance…

Mientras su voz continuó repitiendo la última palabra, su mente le dejó olvidar dónde estaba o por qué estaba ahí.

Cuando aplauda dos veces, tú despertarás de este trance.

A estas alturas ya estaba susurrando.

Las partes de tu cuerpo se sienten pesadas y tus músculos están relajados… vas a escuchar mi voz, voy a contar al revés desde cinco y cuando haya terminado, vas a responder a cualquier cosa que pregunte, con total honestidad. —Su voz era calmada e hipnótica.

Tom asintió automáticamente, su respiración se había vuelto más rápida y más pesada.

Cinco… cuatro… tres… dos —dejó una pequeña pausa—… uno.

La respiración de Tom volvió a la normalidad, su mente estaba despejada de cualquier pensamiento. Pasó una larga pausa antes que el doctor volviera a hablar. A decir verdad, él había hablado con Simone la noche anterior, porque necesitaba saber qué clase de persona era Tom. Si tenía problemas, obsesiones, negaciones, temores o cualquier cosa similar. Ella le contó sobre todas las chicas que ella sabía con las que había estado y que él encontraba mujeres para pasar el rato con mucha frecuencia. Ella estaba preocupada por él y, de algún modo, estaba feliz porque hubiera aceptado esa sesión… ella creía en todas las formas de terapia y deseaba que pudiera ayudar a Tom a darse cuenta que acostarse con cualquiera no era sano para él.

¿Tienes cubierta tus necesidades? —Preguntó el doctor, todavía con la voz hipnótica.

Sí —murmuró Tom. Su voz sonaba baja y un poco rota.

¿Te sientes vacío por dentro?

Mhm… —gruñó el chico—. Algunas veces.

El doctor pensó en la siguiente pregunta.

¿Quién es la persona más especial de tu vida? ¿De entre todas las personas, a quién amas más?

Bill —respondió en un susurro, sin ninguna duda. El doctor pensó que ya estaba listo y podría preguntar algo más, pero Tom tenía más cosas que agregar—. Yo… lo amo, lo amo.

Lo amas —repitió el doctor—. ¿A Bill, tu gemelo?

Tom asintió, pero no dijo nada.

¿Cómo te hace sentir? —Trató todo lo posible de ocultar su propia curiosidad y continuó con la voz susurrante e hipnótica.

Él me hace sentir completo… —Una sonrisa de lado empezó a aparecer en el rostro de Tom—. Y cuando lo abrazo, siento amor… cuando beso su frente, siento que quiero protegerlo.

El doctor Schroeder se reacomodó en la silla, sintiéndose un poco incómodo. No era la primera vez que experimentaba que sus pacientes revelaran secretos muy profundos, la mayoría de las veces, ni siquiera estaban conscientes de las cosas que estaban contando durante la sesión, siempre era algo que estaba escondido muy profundamente dentro de ellos.

¿Tienen una relación… romántica? —Preguntó un poco temeroso de la respuesta.

Tom negó con la cabeza—. No, pero desearía que la tuviéramos… lo deseo, pero no solo físicamente. Lo amo. —Estaba susurrando, era casi imposible escuchar lo que estaba diciendo.

Tom —llamó el doctor.

Mhm.

¿Estás enamorado de tu hermano?

Tom se detuvo un momento para suspirar y luego revelar su respuesta—. Sí.

Un instante pasó antes que el doctor Schroeder decidiera que ya había oído suficiente. Bajó la mirada para ver a Tom, quien todavía estaba en profundo trance y aplaudió dos veces.

Tom despertó inmediatamente como si hubiera tenido un mal sueño, o como si hubiera estado profundamente dormido y hubiera sido despertado por el gallo. Se sentó y cubrió su cara con ambas manos. El doctor no dijo nada, sabía que Tom estaba consciente de todo lo que había dicho durante la sesión.

Tom tenía las manos húmedas por las lágrimas, estaba llorando, estaban pegajosas y frías. Y no podía mover ni un músculo.

¿Quieres un vaso de agua? —Preguntó el doctor mirando al joven.

Tom levantó su rostro lloroso y asintió. El hombre también asintió y puso un poco de agua en una taza, para luego extendérsela a Tom.

Tom fue dejando de llorar a medida que bebía el agua. Su garganta dolía y el agua fría le ayudó. Cuando terminó, le regresó la taza al hombre y volvió a enterrar la cara entre sus manos.

Tom —comenzó el doctor, no sabía qué decir—. Sé que esto te da miedo, has descubierto sentimientos que tenías enterrado muy profundamente dentro de ti.

El chico levantó la cabeza, mitad curioso, mitad furioso.

¡Estaba bien sin saberlo! —Reclamó Tom, las lágrimas volvieron a bajar—. Estaba perfectamente bien… quiero decir… —dejó de hablar, no estaba listo para admitir sus nuevos sentimientos y definitivamente, no con la persona que le había hecho esto.

Continúa —pidió el doctor Schroeder.

Yo… siempre lo supe, que había algo… obviamente. —Estaba temblando y llorando, porque era totalmente nueva esta sensación—. Siempre supe que lo amaba de una forma diferente. Lo amo más… de lo que debería. —Podía sentir como su corazón se aceleraba y su estómago se anudaba. No podía decir si se sentía enfermo, excitado, asqueado o aliviado. De algún modo, era una combinación de todo.

Creo que deberías hablar con un psicólogo calificado —sugirió el doctor—. Yo no puedo darte consejos sobre qué hacer, pero deberías conseguir ayuda para esos sentimientos.

¡Pero yo ni siquiera sabía de esos sentimientos! —Tom gritó.

Relájate. —Pidió el hombre—. Todavía es muy nuevo… dale algo de tiempo.

Tom asintió y limpió su cara de las lágrimas.

Debería irme —dijo el chico—. Umh, adiós.

Se despidió del doctor de la mano y fue hasta la puerta. Tom odiaba las situaciones incómodas y esta era, por mucho, la peor de todas. Tom salió por la puerta y le dio al doctor una mirada final antes de cerrarla detrás de él.

Entonces, ¿cómo estuvo?

El corazón de Tom empezó a latir con locura. Bill estaba sentado justo frente a él. Estaba usando maquillaje, pero no demasiado. Sus ojos eran grandes y hermosos y su rostro miraba directamente a Tom.

El mayor sintió olas de emociones diferentes cuando vio a su hermano. Era como si lo estuviera viendo por primera vez y era la cosa más bella que había visto en este jodido planeta.

¿Tom? —Llamó Bill, ligeramente preocupado.

Mhm —murmuró Tom, caminando hacia el pelinegro.

Algo pasó —afirmó Bill—. ¿Qué pasó? —Sonaba preocupado, asustado y levemente curioso.

No ha pasado nada —respondió Tom, tragando pesado—. Solo logró que me sintiera con mucho sueño…

Bill tomó la mano de su gemelo y le sonrió dulcemente, sus ojos idénticos estaban brillando y su cabello también brillaba, su aroma era intoxicante.

Entonces regresemos para que puedas dormir —agregó el pelinegro.

Sí —dijo Tom, dando una mirada herida a su hermano—. Regresemos.

Mientras caminaban hacia la puerta, Tom no pudo negar que tuvo que luchar con los deseos de besar a su hermano gemelo.

& Continuará &

¿Qué hará Tom ahora? ¿Seguirá tratando de negar estos sentimientos? ¿Podrá hacerlo? ¿Y qué hará Bill, se dará cuenta de lo raro que se ha puesto Tom? No se pierdan la continuación y no olviden que los comentarios van a la escritora original. Besos.

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