“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 22
—Oh, Dios, podría vivir en este cuarto de baño —dijo Bill, poniendo una pila de toallas y toallitas de aseo en la encimera e inspeccionó la habitación. Pasando su dedos por la superficie de las encimeras, Bill echó una ojeada a la iluminación arriba del espejo, jugando con los reguladores de luz que iban desde nivel de luminosidad «suave» a «aspecto soleado», antes de pasar a la bañera. La bañera era suficiente para hacer que Bill esté casi dispuesto a desmantelar todo su apartamento y mudarse a esta habitación. Era larga, lo suficientemente larga para que incluso él pudiera recostarse sin tener que doblar las rodillas hasta el pecho, ancha y profunda. No cabe duda de que tomaría por lo menos una hora llenarla, pero una vez que estuviera, el agua subiría al menos hasta su pecho.
—No puedes mudarte a mi cuarto de baño —Tom le dijo en voz alta mientras pasaba con su propia caja de cosas, deteniéndose en su trayecto y dando un paso hacia atrás para mirar a través de la puerta. —¿Por qué estás en la bañera?
Estirándose, Bill presionó con la punta de sus zapatos el otro extremo de la bañera y sonrió satisfecho, con los brazos apoyados perezosamente detrás de su cabeza. —Tú ni siquiera sabrías que yo estaba aquí. Bueno, a menos que quisieras un baño, entonces yo podría esfumarme —dijo él, mirando de refilón a Tom y reclinándose contra el borde de la bañera para mirarlo bien, con una sonrisa pícara en su rostro. —O no.
—Tentador, pero eso todavía no explica por qué estás en la bañera en vez de ayudar a mudarme como dijiste que harías —dijo Tom mientras ajustaba su agarre en la caja que estaba llevando.
—Quería ver como encajaba —dijo Bill, descansando la cabeza en su brazo. —De todos modos, todo lo que realmente queda es mover las cajas desde el salón a las habitaciones y entrarlas, y puedes hacer eso en cualquier momento —Extendiendo una mano, Bill le hizo una gesto a Tom. —Ven aquí.
Tom negó con la cabeza. —No voy a entrar en una bañera vacía.
—¿Por qué? ¿Tienes miedo de la secadora? Vamos, sólo quiero comprobar algo —Estirando ambas manos, Bill puso su mejor cara de cachorrito triste. —¿Por favor?
Suspirando, Tom dejó la caja en el piso y caminó a través de las baldosas del suelo hasta el borde de la bañera. —¿Feliz?
—Casi —dijo Bill, cogiendo las manos de Tom y tirando de él hasta que, finalmente, subió con cuidado hasta situarse encima y junto a Bill. Poniendo una mano en la espalda de Tom, Bill le acercó más hasta que él descansó en el pecho y hombro de Bill, su peso cómodo y familiar mientras su nariz estaba contra el cuello de Bill.
—Mmm, yo tenía razón —dijo Bill en voz baja, acariciando con sus dedos la espalda de Tom a través de la camiseta. —Esto es perfecto.
—¿Perfecto?
—Casi perfecto. Sería mejor con agua y menos ropa. Y mira, ¿ves? —preguntó Bill, apuntando hacia las ventanas empañadas y los árboles más allá. —Da en dirección al oeste. Por lo que podríamos llenar esta bestia con agua tibia y burbujas, encender unas cuantas velas y ver la puesta de sol desde aquí. Sería perfecto.
Sonriendo, Tom cogió la barbilla de Bill y lo giró para que lo mirara, besándolo tiernamente. —¿Desde cuándo tienes un vena romántica?
—¿Desde qué apareciste y me diste un motivo? —respondió Bill con una amplia sonrisa. —Es agradable tener una razón para evadirse de nuevo. Echaba de menos cosas como esta.
Abrazando a Tom más estrechamente, Bill suspiró contento, encontrando una posición cómoda justo cuando Tom se apartó de él.
—Vamos, tenemos cosas que hacer —dijo Tom, escabulléndose libre de Bill y saliendo de la bañera, dejando a Bill viéndose levemente herido.
—¿Huh?
Agachándose, Tom señaló las ventanas. —La puesta de sol será dentro de dos horas y media aproximadamente, y yo no tengo ninguna espuma de baño. Tenemos que ir a la tienda y luego necesitamos ver si podemos tener esta cosa llena en poco tiempo.
Sonriendo con alegría, Bill echó sus brazos alrededor del cuello de Tom y tiró de él para abrazarlo, besándolo con adoración. —Sabía que había una razón por la que me gustabas —susurró Bill, besando las mejillas y el mentón de Tom, y todo lo que podía alcanzar.
Cogiendo la cara de Bill entre sus manos, Tom plantó un beso en la punta de la nariz de Bill. —Por mucho que me gustaría dejarte continuar, eso no nos llevará a la tienda más rápido, ya sabes.
—Cierto —Bill estuvo de acuerdo, robándole otro beso antes de levantarse y unirse a Tom fuera de la bañera. —Estaremos de vuelta por ti más tarde —dijo él, acariciando el borde de la bañera y se dirigió a la puerta.
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El suave sonido de salpicaduras llenando la bañera se oía por toda la casa mientras Bill y Tom comían su agradable cena de comida rápida, y fueron a armar bien la cama de Tom en el dormitorio. Todavía estaban a medias cuando ellos bautizaron la nueva habitación con besos hambrientos, gemidos, y sudor, finalmente terminaron saciados y medios adormilados cuando la luz empezó a desvanecerse a su alrededor.
Bill estaba más que feliz de meterse en la profunda bañera espumosa, limpiando el polvo de la mudanza y remojando su lisa piel mientras Tom encendía las claras velas que habían comprado temprano ese día, puntitos de luz apenas visibles de un resplandor naranja entraban por las ventanas. Deslizándose dentro, Bill dejó que Tom se situara junto a él, apretados piel con piel, y luego Tom se acurrucó contra el costado de Bill, la cabeza en su hombro y apenas por encima de la línea de burbujas que les rodeaba.
Tiernas manos acariciaban la suave piel debajo del agua mientras el sol se ponía afuera de las ventanas, el cielo pasaba de naranja ardiente a rosa pálido y a un violeta suave, dejando la habitación débilmente iluminada por la luz de las velas. —Quiero hacer esto todos los días —dijo Bill con un suspiro, pasando con lentitud una mano por la línea tensa de la cadera de Tom y subiendo de nuevo, tocando con sus dedos el hueso de su cadera.
—Creo que eso podría ser realizable —respondió Tom en voz baja, su mano descansaba en el vientre de Bill.
En su interior, el corazón de Bill se rompió un poco. En pocos días se dirigiría de regreso a su trabajo –un mes y medio que mereció la pena de reservas esperando que esté disponible de nuevo– y sus noches una vez más las pasaría con extraños quiénes simplemente resultaban tener el dinero suficiente para comprar su tiempo. Sus puestas de sol las pasaría arreglándose para alguien durante una hora y, por un segundo, eso fue prácticamente suficiente para hacer que quiera llorar. Él quería esto; quería dormir acurrucado alrededor de Tom y sentir los dedos de Tom acariciar ociosamente su piel, no por lujuria, sólo por el simple deseo de tener un poquito de contacto. Bill quería tocar y ser tocado, y dejar que cualquier despertar de excitación se basará en algo más que en estar bonito y dispuesto.
Quería a Tom y todo lo que él pudiera representar.
Inclinando su cabeza contra la de Tom, Bill sonrió y dejó que sus ojos se cerraran. Este momento era perfecto, y él no iba a arruinarlo dejando que su propia realidad viniera y lo distrajera. Bill tenía a Tom y era feliz. El mundo real podía esperar unos días más.
Continuará…
