Escort 21

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“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R

Capítulo 21

—Ustedes dos se ven agotados—dijo Angela simpáticamente, dando a ambos Bill y Tom un abrazo. —¿Larga noche?

Bill bajó la cabeza, escondiendo una sonrisita mientras Tom decía ejem junto a él, rascándose la mejilla nerviosamente. —Bueno, supongo, eh…

—Oh, ¿es lo que estoy pensando? ¡Por supuesto que sí! Viernes por la noche y demás. Supongo que trabajar en un club debe ser exasperante los fines de semana, tener que lidiar con toda esa gente —dijo Angela, sacudiendo la cabeza ante la simple idea y regresando a su asiento junto a Jarret mientras Bill y Tom se sentaban frente a ellos. —La limpieza solamente debe ser una agonía. Sé que me las he arreglado para dejar caer mi parte justa de bebidas en el piso antes, y al final tiene que haber una masa pegajosa.

Bill se rió entre dientes. —Sí, la limpieza de todos esos líos pegajosos al final tiene que ser frustrante, ¿verdad Tom? —preguntó él, mirando inocentemente hacia abajo al menú de entrantes.

Las orejas de Tom se pusieron de color rosa ante las palabras de Bill, el recuerdo no muy lejano de varias limpiezas vino a su mente y deseó no haber decidido dejar sus bandanas en casa.

—Eh, sí —dijo él, sonriendo débilmente cuando Bill empujó su rodilla contra la de Tom. —He estado pensando que tal vez debería establecer algunas nuevas normas en el lugar para tratar de mantener los líos al mínimo. Quizás podría intentar hacerles lidiar con ellos mismos durante un rato o algo así.

A su lado, Bill resopló, pegando a Tom con su rodilla huesuda. —No creo que nadie estaría de acuerdo con eso.

—Bill tiene razón, yo no lo estaría —dijo Angela, tomando un trago de su copa.

—Sí, yo tampoco —dijo Tom esbozando una sonrisita.

—Entonces —intervino Jarret, apoyando los codos en la mesa —, ¿cómo va la mudanza?

—Oh, bien. Despacio, gracias a Bill distrayéndose en el camino todo el tiempo —dijo Tom, consiguiendo otro resoplido de Bill —, pero me imagino que una vez que consiga tener todo en cajas y en el camión todo estará terminado en un día como máximo. Sin embargo voy a tener que conseguir más muebles para decorar el lugar.

Junto a él, Bill se animó. —¿Vamos a ir de compras?

—Ooh, ¿podría apuntarme? Me encantaría ayudar. Nunca puedo decorar mi pequeño y estúpido departamento —intervino Angela, inclinándose sobre la mesa con una brillante sonrisa. —Ayudaré a pintar.

—¡Podríamos hacer la cama! —añadió Bill, ya mentalmente pensando en todos los colores en su cabeza. Tal vez un bonito azul eléctrico.

—Y allí van de nuevo —dijo Jarret cuando Bill y Angela empezaron a planear lo que iban a hacer en la casa de Tom, éste se encogió un poco ante la mención de un estanque de peces en el salón. —Así que, realmente, ¿cómo te va? ¿La casa nueva está bien para ti?

—Está bien hasta ahora —dijo Tom, medio escuchando la conversación a su lado. —Voy a extrañar un poco mi antigua casa, pero creo que esto totalmente vale la pena —Sonriendo, Tom dejó que sus ojos vagaran hacia Bill quién estaba sonriendo con una de sus brillantes y sinceras sonrisas que Tom estaba empezando a amar. —Sin duda vale la pena.

—Todavía no sé lo que hiciste para conquistarlo —dijo Jarret negando con la cabeza desconcertado. —Todo el tiempo desde que lo conozco, todas las personas prácticamente tropezaban con ellas mismas por tratar de llamar su atención, y nada. Tú le conoces en tu «accidental» cita y simplemente así de rápido estáis saliendo.

—Bueno, no fue tan rápido —dijo Tom, empujando un puñado de trenzas por encima de su hombro. —Tuvimos…

—¡Oh! —interrumpió Bill, dirigiéndole a Tom una mirada que decía claramente que se callara. —¿No se supone que Kat debería estar aquí también? ¿Qué está demorándola?

Angela suspiró, rodando los ojos un poco. —Ya sabes cómo es Kat —dijo ella, deteniéndose cuando la camarera vino a tomar los pedidos de las bebidas de Bill y Tom —, ella tuvo un pequeño ataque cuando se enteró que tú de verdad ibas a venir con alguien –preguntando por qué nosotros se lo habíamos escondido y demás– por lo que ella decidió que tenía que traer a alguien también. Al parecer él posee alguna empresa que su despacho representó recientemente o algo así. Creo que ella se está retrasando a propósito, para ser honesta, lo cual es injusto porque yo no sabía que tú no le habías dicho que estabas saliendo con alguien ahora. Yo habría hecho que la llames si hubiera sabido eso.

—¿Así que esta noche va a ser incómoda, entonces? — preguntó Bill con un suspiro, apoyando una mano encima de la de Tom en la mesa.

—Probablemente un poco —admitió Angela.

Distraídamente entrelazando sus dedos con los de Bill, Tom levantó una ceja. —¿Por qué va a ser incómoda?

—Es un… —comenzó Bill despectivamente, Angela le interrumpió.

—Kat y Bill tuvieron algo hace un par de años, justo antes de que su gran retraso en las citas se produjera. Ella ha estado algo así como esperando que él superara todo el asunto de «no eres tú, soy yo» para que pudieran retomarlo donde lo habían dejado, pero ahora que tú estás aquí… —dijo ella, callándose con un encogimiento de hombros.

—Parece muy poco probable que vaya a resultar como ella pensó —añadió Jarret —, han pasado años, no obstante. Ya es hora de que lo supere —terminó él, consiguiendo un manotazo en el brazo de Angela.

—No seas malo, ella está desilusionada —dijo ella, lazándole a Jarret una mirada asesina antes de mirar a Tom con compasión. —Por lo que las cosas serán probablemente un poco incómodas. Saldrá bien, sin embargo. Un par de copas y ella estará fresca como una rosa.

—Con un poco de suerte, de todos modos —dijo Bill, sonriendo como disculpándose hacia Tom. —Va a ser genial, nada de qué preocuparse.

—¿Por qué nos estamos preocupando? —preguntó Kat, sacándose su chaqueta mientras se acercaba a la mesa con una radiante sonrisa.

—De nada en absoluto, Kitty-Kat —respondió Bill antes de que nadie tuviera la oportunidad, poniéndose en pie para dar a su amiga un abrazo. —Te ves bien esta noche.

—¿Oh, te has dado cuenta? —dijo Kat con un indicio de dureza en su voz que permitió que Bill supiera perfectamente que ella estaba al menos un poco enojada todavía. —Pensé que debería de intentar dar una buena impresión a tu nuevo amigo, ya que él podría estar alrededor por un tiempo —Mirando alrededor de Bill, Kat saludó a Tom con la mano. —Hola, soy Kat. ¿Y tú?

—Eh, Tom —dijo Tom, parcialmente parándose y estrechándole la mano a Kat mientras ella lo observaba.

—Lindo —dijo Kat, asintiendo en una ligera aprobación. —Rick estaba teniendo problemas para encontrar un lugar para aparcar por lo que me dejó salir así ambos no llegaríamos terriblemente tarde, pero estará aquí pronto. Creo que a ustedes chicos les agradará —dijo Kat, deslizándose en el asiento junto a Bill como de costumbre. —Él es una especie de hombre maduro, y no quiero oír nada de cuestiones de papis viniendo de ti, Angela.

Angela levantó sus manos con fingida inocencia. —Ni se me ocurriría.

—Parece un buen tipo, sin embargo. Más maduro que algunas personas que he conocido, por lo menos —dijo Kat, mirando hacia abajo al menú de entrantes que Bill había leído detenidamente antes, Bill suspiró por el comentario mordaz.

—Entonces, ¿cómo tu y Rick se conocieron? —dijo Jarret con la esperanza de despejar un poco la repentina tensión en la mesa. —Angela fue poco clara con los detalles. ¿Algo de trabajo?

—Oh, bueno —comenzó Kat, sonriendo —, él es dueño de una gran cadena de supermercados, y al parecer alguna mujer compró un vino dañado y le sentó mal, por lo que ella decidió demandarlos por eso. Él vino a nuestro despacho para que nos encarguemos de todo el asunto, y nosotros simplemente congeniamos. Hemos estado en cierto modo viéndonos de vez en cuando en los últimos tres meses más o menos. En realidad no vive cerca, así que sólo tenemos la oportunidad de vernos cuando él está en la ciudad por negocios, que por lo visto va a ser muy a menudo —ella continuó, su sonrisa se volvió un poco petulante. —Él dice que encontró algo por aquí que definitivamente lo obliga a regresar, ¿no es eso dulce?

—¿Tres meses? —preguntó Angela, alzando las cejas. —No me dijiste que había sido tanto tiempo.

—Supongo que todos tenemos nuestros pequeños secretos —dijo Kat encogiéndose de hombro. —Camarones suena bien. Creo que deberíamos empezar con eso.

Bill frunció el ceño levemente, saltando cuando sintió una mano en su hombro y miró a Tom, quién le regaló una sonrisa tranquilizadora. Uniendo sus dedos debajo de la mesa, Bill le devolvió la sonrisa. Odiaba haber hecho daño a su amiga y que ella estuviera siendo una gruñona a causa de ello, pero aún así seguía estando infinitamente contento de que Tom estuviese allí.

La conversación paró por un instante cuando la camarera regresó nuevamente para dejar las bebidas de Bill y Tom, y tomar la orden de Kat y la de sus aperitivos antes de marcharse otra vez.

—¿Y qué con ustedes dos? —dijo Kat, atrayendo la atención de Bill hacia ella. —Supongo que hay algún secreto sórdido acerca de cómo ustedes dos terminaron saliendo o de lo contrario Billy habría dicho algo antes. Explíquenlo.

—Eh —comenzó Tom, Bill le apretó la mano bruscamente antes de que pudiera continuar.

—Jarret nos citó —dijo Bill, consiguiendo que Tom frunza el entrecejo. —Al parecer se conocían y Tom quería conocerme por alguna razón. Supongo que sencillamente congeniamos —terminó él con una de sus sonrisitas, encogiéndose de hombros. —Fue bastante inesperado.

—Me imagino —replicó Kat, mirando hacia la entrada del restaurante. —Oh, mira, ahí está Rick —Levantándose, Kat saludó al otro hombre y el estómago de Bill cayó a sus pies. —Todos, este es Rick.

Bill masculló un saludo que prácticamente pasó desapercibido para el resto del grupo, regresando su atención a su copa con la esperanza de no ser reconocido. Como si la noche no pudiera ser lo suficientemente incómoda con los celos de Kat, ahora tenía que hacer frente a unos de sus clientes invadiendo su círculo de amigos. No sólo eso, invadiendo a uno de sus amigos y después declarar que tenía la intención de visitar a Bill otra vez.

«Él encontró algo por aquí que definitivamente lo obliga a regresar» Las palabras de Kat resonaron en la cabeza de Bill y tuvo que preguntarse si Richard– Rick –se había referido a él o a Kat. Considerando que él había estado con Richard desde que él y Kat empezaron a salir, tenía la sensación de que no se refería a la chica, por lo que se encontró odiando bastante al otro hombre. Alguien definitivamente estaría en la lista negra personal de Bill tan pronto como la cena hubiese terminado.

—Bill, ¿verdad? —preguntó Richard suavemente, sonriéndole a Bill cuando él levantó la vista. —Tengo la extraña sensación de que te conozco de alguna parte antes. ¿Nos conocemos?

—No lo ceo —dijo Bill fríamente, esperando que Richard cogiera la idea de que el trabajo y la vida real no debían mezclarse.

—Podría jurar que lo hicimos en algún momento. Por otra parte, veo a tanta gente que a veces es difícil mantener la mente enfocada —dijo Richard, dándole a Bill otra sonrisa cómplice que hizo que se le helara la sangre.

Bill se encogió de hombros, más que agradecido cuando sus aperitivos aparecieron para distraer a todos. Mordiendo un camarón, Bill se dio cuenta de que prácticamente había perdido el apetito, la sensación de los ojos de Richard en él le hacía removerse incómodo. Fue la sensación del pie de Richard contra su pierna, sin embargo, lo que finalmente le hizo saltar de la mesa, declarando una necesidad repentina de ir al baño antes de correr rápidamente.

Apoyándose en el lavamanos del baño, Bill lamentó lo pequeño que su mundo parecía estar siendo últimamente. Unos años antes se habría sorprendido al encontrarse con un cliente en su mundo real. Habría sido novedoso y digno de una carcajada. Ahora se las había arreglado para encontrarse con unos cuantos en el lapso de sólo un par de meses, por no mencionar el hecho de que él estaba actualmente en un noviazgo. Tomando una respiración profunda, Bill se calmó, recordándose que podía hacer frente a todo esto y superar la cena. Luego podría ocuparse de los negocios y hacer lo que quiera con este asunto antes de que, con suerte, se acurrucara con Tom para una acogedora noche de sueño. Él iba a estar bien. Él podía lidiar con esto.

Bill saltó cuando la puerta del baño se abrió de nuevo, mirando con los ojos abiertos como la familiar figura de Tom entraba. —¿Estás bien? —preguntó Tom, acercándose para masajear suavemente la espalda de Bill. —Pensé que debería venir a comprobar cómo estás. Angela está empezando a pensar que los camarones podrían estar malos y tú corriste hasta aquí con un caso de súbita intoxicación alimentaria.

Negando con la cabeza a su reflejo, Bill suspiró. —Richard, Rick, es un cliente —dijo en voz baja, tensándose cuando la mano de Tom detuvo su lento circuito en su espalda.

—¿Él? —preguntó Tom, mirando de refilón la puerta.

—Él. Hace un par de meses. Dijo que estaría de vuelta.

Tom mordió el pirsin en su labio, mirando a Bill en el espejo. —¿Qué hicisteis ustedes dos?

—Tom —dijo Bill, negando con la cabeza de nuevo. —Tú no quieres saber sobre las cosas del trabajo.

—Tal vez sí quiero —replicó Tom, masajeando la espalda de Bill nuevamente.

—No quieres.

—¿Fue tan malo?

Levantando la vista hacia Tom a través del reflejo en el espejo, Bill atrapó los ojos de Tom con los suyos. —Lo chupé —dijo él claramente —, mientras él metía sus dedos. Fue poco satisfactorio.

Tom pestañeó. —Oh.

—Te dije que no querrías saber —dijo Bill, apoyando sus codos en el lavamanos. —Sólo necesitaba escapar por un par de minutos. Él estaba frotando mi pierna por debajo de la mesa y me inquietó. No me gusta el trabajo y la vida real mezclándose de esta manera.

—¿Es por eso que mentiste a tus amigos sobre nosotros? —preguntó Tom.

—Básicamente. ¿Qué iba a decir? «Él me pagó para follar y maldita sea si eso no fue entrañable.» Venga. Ellos no saben lo que hago, Tom, y quiero que siga siendo así —replicó Bill, poniéndose erguido. —¿Puedes entender eso, verdad?

Tom suspiró, jalando a Bill contra él y envolviéndolo en un abrazo. —Puedo.

—Sabía que había una razón por la que me gustabas —dijo Bill feliz, acurrucándose en los brazos de Tom.

—Bueno, ¿no es esto adorable? —dijo otra voz desde la puerta. —Las chicas se preguntan si ambos tienen previsto regresar, así que me ofrecí a venir a ver —dijo Richard. —Tenía la esperanza de que tu chico se hubiese perdido en otro lugar, no obstante.

Tom empujó a Bill detrás de él, entrecerrando los ojos a Richard. —No hubo tal suerte, supongo. Saldremos en un minuto, por lo que ya puedes irte y dejar que todos lo sepan.

—Eres un luchador, ¿no es así? —dijo Richard con una amplia sonrisa. —Tal vez tendré que reservarte la próxima vez que venga a la ciudad. O a los dos. Eso sí que sería pasarlo bien.

—¿Qué? —preguntó Tom, tomado un poco desprevenido.

—Reservar a ambos. Podría ser divertido verlos en acción —respondió Richard con otra sonrisa lasciva.

Tom miró por encima de su hombro a Bill. —¿Puedo darle un puñetazo ahora?

—No —dijo Bill suavemente, acariciando el brazo de Tom y girándose hacia Richard. —Creo que deberías irte ahora.

—¿Por qué es eso? —preguntó Richard, apoyándose contra la pared.

—¿Porque eres un idiota? —sugirió Bill.

Richard chasqueó la lengua. —¿Qué paso con «el cliente siempre tiene la razón»?

Bill se encogió de hombros. —Yo no trabajo aquí, y para ser honesto, parece que tú estás teniendo muchas dificultades para pensar con algo que no sea con tu pene ahora mismo. Por lo que voy a hacer un trato contigo. Puedes irte, ahora, y todos podremos disfrutar de un cena agradable, o yo puedo salir y decirle a Kat que eres un fanático de pagar a hombres jóvenes para que te la chupen y podemos ver como resulta eso —dijo Bill, cruzándose de brazos.

—Tú no harías eso —le desafió Richard. —No tienes ninguna prueba.

—Tienes una cicatriz en el muslo izquierdo, en un sitio donde nadie podría verlo a menos que estés desnudo.

Richard frunció el ceño. —Eso podría ser una suposición. Además, ¿de verdad crees que ella va a creer a una puta por encima de su devoto novio?

—Devoto, mi culo —dijo Bill. —Y, sí, creo que ella va a creer a su amigo de muchos, muchos años por encima de un imbécil con una pene pequeño.

Richard se quedó boquiabierto, chasqueando su boca cerrada con un ruido oíble. —Bien. Pero la próxima vez que te vea…

—No va a haber una próxima vez —dijo Bill. —Ahora vete.

Gruñendo, Richard salió del baño, dejando a Bill desplomándose contra Tom con un quejido. —¿Por qué cada vez que me encuentro con un cliente en la vida real, termina siendo un idiota? —dijo Bill, descansando su cabeza en el hombro de Tom. —Me estoy cansando de esas personas que piensan que sólo estoy aquí para una maldita cosa.

—Siempre puedes renunciar —sugirió Tom. —No más clientes, no más preocupaciones.

—No más dinero —continuó Bill por Tom—, no más casa, no más comida, no más nada. —Envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Tom, Bill suspiró. —Al menos no tendré que preocuparme por él intentando molestarme con sus pies durante el resto de la cena. Eso es algo que espero con muchas ganas —Besando a Tom en un lado de su cuello, Bill lo guió de vuelta hacia la puerta. —Vamos, tenemos que volver antes de que todos empiecen a preocuparse.

Tom suspiró, yendo detrás de Bill.

Continuará…

Por si alguien no lo recuerda Richard salió antes en el capítulo 15.

1 comentario en “Escort 21”

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