“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 3
Bill arrastró la maquinilla de afeitar a lo largo de su cuello, barriendo el último rastro de barba que había crecido durante el día. Comprobó su reflejo en el espejo aún empañado por la ducha, asegurándose de que no se olvidaba de ningún sitio, pasó la yema de su pulgar por encima de los pocos lugares de los que solía olvidarse y por la suave piel rasurada. Dándose un gesto de satisfacción, se ajustó la toalla colgando alrededor de sus caderas mientras recogía sus producto para el pelo, secó su pelo dejándolo brillante y liso antes de acomodar todo de nuevo en su lugar, postergando el espray fijador para después de que estuviera vestido. No tenía sentido dejar su pelo perfecto solo para arruinarlo un segundo después.
Pasando por la habitación, Bill abrió su armario, mirando las largas hileras de ropa colgadas a lo largo de la habitación mientras se mordía el labio inferior. ¿Jeans o pantalones? ¿Camiseta o camisa de manga larga? ¿Quizás una chaqueta de cuero? Bill dejó que sus dedos se extiendan sobre la gran variedad de opciones y estilos todos cuidadosamente colgados sobre sus perchas. Sería de color negro, eso era un hecho, pero ¿cuál? Su mente seguía regresando a los pantalones vaqueros, tal vez unos apretados, pero no demasiado, pensó, sacando uno levemente desteñido, mirándolo detenidamente. O quizás el pantalón con el agujero en la rodilla para que pudiera mostrar esa pequeña, y de forma casual, aquella área de su piel.
O, recapacitó, mirando a la siguiente agrupación de pantalones de cuero. Toqueteando con los dedos el suave cuero negro en sus manos, permitió que su mente vagara, viendo otro par de manos jalar las cuerdas que sujetan los cordones del pantalón y bajar la bragueta, su aliento quedó atrapado en su garganta mientras la sangre abandonaba su cerebro. Definitivamente el cuero.
Lanzando los pantalones sobre su brazo, Bill se dio la vuelta, decidiéndose por una camiseta negra sin mangas que se adhería a su cuerpo como una segunda piel y con botones negros ascendiendo por la camisa, hojeando a través de una media docena antes de que finalmente eligiera una que pensaba que le favorecía bastante. Si no hubiera sido excesivo, habría añadido una chaqueta al conjunto, solo una capa que tendría que tendría que ser quitada lentamente. Bill sin embargo no quería hacer demasiados esfuerzos. Verse bien era toda la cuestión.
Estaba retorciéndose dentro de sus pantalones, cuando se le ocurrió que habían pasado meses, si no, al menos, un año desde que había tenido muchas dudas para elegir algo que ponerse. La mayoría de las veces la agencia le llamaba para avisarle, se daba una ducha y escogía algo lindo del armario antes de terminar con su cabello y el maquillaje para salir rápidamente por la puerta. Era fácil, rápido y no tenía que hacer ningún esfuerzo para asegurarse de que se veía perfecto con el vestuario que llevaba. Sin embargo el día de hoy era diferente, era como si sintiera la necesidad de esforzarse esta ocasión.
La razón por la cual no se quedó completamente absorto en si mismo era estar trazando el primer fragmento de su delineado de ojos. Estaba realmente emocionado por esta noche. Honestamente, su emoción era tal por la designación de esta noche que solo eso hizo que hiciera una pausa. Había estado haciendo este trabajo durante un largo tiempo, había estado con demasiadas personas como para pensar que aún podía emocionarse con toda esto. Sin embargo, debería haberse dado cuenta antes, pensó mientras de delinear sus ojos. Se le había metido con fuerza el pensamiento más de un par de veces en el mes y medio desde que la agencia le había llamado.
Bill siempre tenía la última palabra en lo que los clientes querían y a quién no aceptaba, tenía la opción de no aceptar una repetición que no quería tomar o nuevas citas que a él no le sentaban bien una vez que oía la descripción. Cuando habían llamado para confirmarle esta noche, ni siquiera lo había pensado dos veces antes de aceptar la reserva y tuvo que lidiar con esa decisión apareciendo en su mente en los momentos más inoportunos desde entonces. En realidad no era justo para sus demás clientes tener su mente en otro lugar mientras estaban sus testículos enterrados profundamente en su cliente o él estaba boca abajo de ellos, y sin embargo, allí estaban, tres pequeñas palabras de su reserva que le atravesaban la cabeza.
Tom, sexo y penetración.
Después de todo esto no era ni remotamente nuevo para él, había sido follado por más personas de lo que probablemente en realidad recordaba, ni tampoco era elegante o sofisticado, pero cada vez que pensaba en eso, sus rodillas se debilitaban un poco y tuvo que empujar fuera cada pensamiento de su cabeza durante un minuto para poder recuperar la compostura.
Encontró todo el asunto un tanto atroz. Tener cualquier tipo de reacción emocional ante un cliente era motivo suficiente para cancelar con ellos y boicotear cualquier intento que puedan hacer para conseguir otra reserva, Bill lo sabía, pero no lo haría porque no quería.
Estaba seguro de que era en realidad un capricho pasajero.
Una vez que hubiera hecho su trabajo y consiguiera sacar esto fuera de su camino, todo el interés se iría. Ya había ocurrido una vez antes, en la época en la que Bill recién estaba empezando, y eso era precisamente lo que había sucedido.
El hombre se le había quedado en la cabeza como un loco hasta que tuvieron relaciones sexuales, luego de que se fuera a Bill le resultó totalmente indiferente. En todo caso, esto era lo mejor así Bill no tendría que lidiar nunca más con los revoloteos vertiginosos en su estómago.
Extendiendo una capa de sombra en sus párpados, Bill trató de no pensar más en todo el asunto. Acabaría pronto y entonces podría continuar con su vida.
Gracias a su vestimenta, tardó más tiempo del esperado, Bill apenas tuvo tiempo para prepara su habitación cuando oyó que llamaban a la puerta, dejando caer su libro por la sorpresa. Tomando una profunda respiración, Bill se dijo que debía calmarse y dejar de actuar como un adolescente nervioso antes del baile. Mirando el reloj, espero que fuera la hora para darse la vuelta y abrir la puerta, su estomago revoloteó mientras ponía una sonrisa.
—Tom.
—Hola —dijo Tom, dándole a Bill una de sus sonrisitas tímidas que hicieron que Bill deseara abrazarlo desesperadamente.
—¿Quieres entrar? —le pregunto, dando un paso al lado de la puerta para despejar la entrada.
Dejando caer los ojos por un momento, Tom asintió. —Sí, bueno, sí —dijo en voz baja, entrando y dejando que Bill cerrara la puerta detrás de él. Durante un largo rato, la pareja de pie se miraba el uno al otro hasta que Tom pasó una mano por encima de sus trenzas, obviamente el peinado estaba recientemente retocado.
—Te ves muy bien esta noche.
Bill luchó por no sonreír, dándole una débil sonrisa en su lugar y caminó hasta estar cerca de Tom, colocando las manos sobre su pecho. —Gracias.
Inclinando su cabeza hacia un lado ligeramente, Bill esperó expectante a que Tom cerrara la distancia entre ellos, tocando sus labios con la misma delicada vacilación de la última vez, dejando a Bill desgarrado entre el deseo de que esto dure para siempre y devorar a Tom desde la boca hasta abajo.
Pero todo dependía de Tom, sin embargo, Bill se dejó llevar en el momento en que la suave lengua tocó sus labios, lamiendo con suavidad y le llegó el sabor a mente débil que había incordiado su memoria desde la primera vez que se besaron.
Jalando a Bill contra su pecho, Tom tiró de él hacia atrás, girándolo y poniéndolo sobre la cama, sus piernas en el borde mientras miraba a Tom con sus ojos de manera enigmática y sus manos perversamente en la parte delantera de su camisa.
Subiendo encima de él, Tom besó a Bill de nuevo, rozando la mano pausadamente por el costado de Bill y volviendo a subir, arrastrando la tela con él.
—¿Puedo? —Tom preguntó, tocando el botón superior de la camisa de Bill mientras Bill trataba de convencer a sus manos para soltarse de Tom.
Bill se quedó sin aliento, asintiendo con la cabeza y dejando caer los brazos a los lados, temblando ligeramente cuando Tom desabrochó el primer botón. Tom parecía tan serio mientras desabrochaba cada botón, sus dedos moviéndose lentamente hacia abajo desde uno a otro y Bill no podía dejar de mirarlo a él y la forma en la que balanceaba la perforación de su labio con la punta de la lengua a su paso. Por un momento, Bill se arrepintió de su elección de camisa, porque le estaba negando los besos de Tom que él deseaba desesperadamente. Una parte de él solo quería rodar encima de Tom y chupar su lengua como si fuera un caramelo, molerse contra él hasta que se corrieran porque entonces no tendrían que parar.
Deshaciendo el último botón, Tom empujó gentilmente la tela por los hombros de Bill, el joven se dejó complaciente el ser despojado y Tom pasó sus manos por la suave piel de los brazos, haciendo una pausa para trazar uno de los tatuajes de Bill con su pulgar. De alguna manera él no lo había esperado, no habiendo visto la mayor parte de la piel de Bill la última vez que pasó tiempo con él, pero pensó que el tatuaje le convenía, un negro severo en contraste con la suave y pálida piel.
Era bonito, igual que todo los demás en de Bill.
—¿Y? —Tom preguntó nuevamente, cogiendo el dobladillo de la camisa de Bill cuando éste lo miró.
Había pasado mucho tiempo desde que alguien le había preguntado para saber si las cosas estaban bien con él, el precio que pagaban por su compañía daba por sentado que podían hacer cualquier cosa por adelantado, y Bill se encontró con que más bien le gustaba esto. Alzándose ligeramente hacia arriba, Bill asintió de nuevo, suspirando cuando los dedos de Tom rozaron la piel de sus costados, sus manos volvieron a descansar en Bill una vez que la camiseta inmediatamente cayó.
Bill no podía hacer nada más que observar como Tom trazaba las manos por su piel, pasando los dedos por la sombra de sus costillas y bajando hacia sus caderas, haciendo que la respiración de Bill se acelerara cuando Tom trazó a lo largo de la cinturilla de sus pantalones.
Encima de él, Tom dio una pequeña sonrisa por la reacción, deslizándose hacia arriba y tocando con su pulgar ligeramente uno de los pequeños pezones de Bill, provocándolo antes de extenderse hacia abajo y besarlo suavemente. Bill no pudo contener su débil quejido cuando la lengua de Tom pasó por su piel, sintiendo la piel de gallina en los brazos bajo el toque de Tom. Con cada pasada de los labios de Tom le daban ganas de gemir y retorcerse, los extremos de las trenzas de Tom rozándole con cada movimiento poco a poco lo volvían loco. Quería los labios de Tom en él de nuevo. Quería también a Tom sin camisa. Quería a Tom dentro de él ya que así podría verlo correrse.
—¡Oh! —Bill gimió, sus caderas se retorcían contra Tom ante la idea.
—¿Es demasiado? —preguntó Tom, alejándose solo para que las manos de Bill en su camisa le acercaran de nuevo antes de que Bill realmente tuviera tiempo para pensar en su reacción.
—El exceso de ropa —susurró, apenas siendo capaz de hablar correctamente—, ¿no quieres que te toque?
Los dedos de Tom se tensaron contra los costados de Bill por un segundo, mirando a los ojos de Bill. —Yo lo hago.
Bill sonrió, tirando hacia arriba de la camisa de Tom.
—¿Puedo?
Tontamente, Tom asintió, hallándose de espaldas en la mitad de un aliento, su camisa desapareció a toda prisa.
A horcadas en las caderas de Tom, Bill se frotó un poco contra él, más bien para su propio placer que para el de Tom, un pequeño gemido salió de sus labios. —Dime qué hacer —susurró Bill, rodeando los pezones de Tom con sus pulgares.
—Bésame otra vez —dijo Tom, pasando sus manos por la espalda de Bill—, por favor.
Con un jadeo, Bill obedeció, arrastrando de nuevo a través de su lengua el dulce sabor de su boca. Sus caderas se restregaban contra Tom casi distraídamente. Necesitaba tanto que lo tocaran que casi dolía, su pene atrapado contra la piel pidiendo salir del ajustado pantalón de cuero. Quería que Tom le dijera que se sentara, que lo volteara, los desnudara y lo tomara, ya que no se le permitía que forzara las cosas sobre el sexo por sí mismo.
Todo dependía de Tom para que la situación se agilizara, pero Tom parecía más que feliz con simplemente pasar sus manos sobre la piel de Bill mientras se besaban sin parar.
Bill no podía entender cómo Tom podía soportarlo, su propia erección se frotaba descaradamente contra la de Bill cada vez que se movía. El tenía que desearlo tanto como Bill lo hacía, había comprobado la casilla que aseguraba que lo quería, y probablemente aún más teniendo en cuenta el precio que estaba dispuesto a pagar para conseguirlo. Bill estaba cansado del mismo rollo y tuvo el impulso de mandar a la mierda la política de la empresa y dejar a Tom desnudo cuando éste envolvió sus brazos alrededor de él y le dio la vuelta, dejando a Bill extendido y sorprendido en la cama.
Sentándose en sus rodillas y con la piernas de Bill todavía a su alrededor, Tom se agachó y le dio a los cordones del pantalón de Bill un tirón, el delicado lazo se deshizo cuando de pronto Bill olvidó como respirar.
—¿Estás bien? —preguntó Tom suavemente, mirando a Bill mientras le daba al pantalón el más pequeño de los tirones.
—Sólo si te quitas los tuyos también —contestó Bill, enganchando sus piernas alrededor de la cintura de Tom y alzando su trasero para le sea más fácil conseguir bajarle el pantalón.
Tom sonrió, deslizándose por el borde de la cama mientras mandaba lejos los pantalones de Bill.
—Yo estaba pensando en hacer eso, sí —dijo él, sacándole las botas a Bill para poder tomar sus pantalones por completo, haciendo una pausa para poner un beso en la rodilla de Bill, antes de levantarse y patear lejos los zapatos.
Bill estaba más que seguro de que Tom se sonrojó ligeramente cuando se desabrochó el cinturón, la gravedad empujó sus pantalones al suelo con ruido sordo dejándolo por un instante de pie con nada más que unos bóxers de cuadros oscuros antes de que ésos también fueran enviados lejos.
Sentándose, Bill se acercó y tranquilamente pasó las manos por las caderas de Tom, aún recordando la sensación de su polla en su lengua, incluso después de tanto tiempo. Casi quería chuparlo de nuevo, y lo habría considerado si tuvieran más tiempo.
—Así que… —empezó Bill, mirando a Tom.
—Así que —Tom repitió, empujando a Bill suavemente hacia atrás—, tenemos que, um, prepararte.
—¿Nosotros? —le preguntó Bill con un vago atisbo de decepción. Él había esperado tener los dedos de Tom dentro de él, sus largos y delgados dedos.
—Bueno, en cierto modo me gusta que quieras que participe —dijo Tom, rozando su nariz contra la concha de la oreja de Bill —, y el lubricante, pero yo no…
Moviéndose lejos de Tom, Bill se estiró para alcanzar su bolsa, arrastrándola y buscando el equipo necesario. Dejó caer el condón a un lado, le dio a Tom el nuevo tubo de lubricante, habiendo tenido que detenerse en su camino para conseguir uno nuevo, puesto que el que estaba en su bolsa ya iba por la mitad y eso le hacía sentir como si pareciera una puta, lo cual era bastante tonto en sí mismo. —¿Sabes lo que…?
Tom cortó a Bill con un beso. —Tengo una idea de lo que tengo que hacer, no te preocupes — dijo suavemente, acariciando con sus dedos un lado de la cara de Bill. —¿Está bien así? Si tienes que darte la vuelta o algo.
—¿Cómo me quieres? —Bill preguntó, apoyando su cara en la mano de Tom, disfrutando de la calidez en su mejilla.
—Quieres que por encima de todo te sientas cómodo —dijo Tom, consiguiendo una larga pausa de Bill mientras trataba de dar una respuesta a una declaración con la que no estaba familiarizado —, me gustaría ser capaz de verte a la cara si puedo, sin embargo, si eso no funciona bien para ti está bien. Bill sonrió ligeramente.
—No, eso está absolutamente bien. Me gustaría poder verte, también. Tom levantó una ceja.
—¿En serio?
—En serio — dijo Bill honestamente, moviéndose para alzar sus rodillas. —Sin embargo, no vas a llegar a ninguna parte si seguimos discutiendo.
—Cierto. —Tom estuvo de acuerdo. Manteniendo sus ojos fijos en Bill, deslizó una mano por uno de sus muslos, arrastrando lentamente sus dedos por la entrada de Bill.
Debajo de él, Bill jadeaba, meciendo sus caderas hacia la mano inquisitiva de Tom. Suavemente Tom lo provocó, acariciando su piel ligeramente mientras la respiración de Bill se agitaba hasta que se obligó a sí mismo evitar pedir por más.
Bill casi dejó escapar un suspiro de alivio cuando escucho finalmente el clic del lubricante abriéndose, Tom frotó una pequeña cantidad sin problemas, fría contra él un momento más tarde, lo suficiente para recubrirlo, lo suficiente para empezar a presionar dentro de él. Fue solo la punta de su dedo al principio, empujando con cautela contra la inherente resistencia del lugar, antes de comenzar un empuje lento para deslizarse más profundo.
Bill observó que el rostro de Tom tomaba la misma mirada de cuidadosa concentración, sus dientes mordiendo su labio por la preocupación mientras dejaba que Bill se ajustara a su alrededor. Un poco más de lubricante y otro dedo siguió demasiado pronto para el gusto de Bill, empujando más en él y ondulando los dedos apenas a la derecha, eso hizo que Bill diera un pequeño grito de sorpresa por el placer que hizo sonreír a Tom y volver a mover sus dedos otra vez.
Gimiendo, Bill tuvo que admitir que Tom realmente parecía tener una idea de lo que estaba haciendo. Ajustando su posición un poco, Tom besó un camino a través la clavícula de Bill y por el pecho, otro dedo se movía dentro de Bill hasta que considerara que estaba listo. Gimiendo suavemente, Bill se meció contra él, con ganas de más. Deseando a Tom. Atrapando a Tom por una de las trenzas, Bill le dio un pequeño tirón hacia arriba, robando sus labios mientras Tom se movía fuera de él. Él hizo que los juegos preliminares sean agradables, como deberían ser y quiso que Tom lo supiera aunque realmente no podía decirlo. Envolviendo sus piernas alrededor de su cintura, Bill dejó que la polla de Tom se frotara contra él, necesitándolo en su interior tan pronto como Tom tuviera la posición y se deslizara dentro de él.
—Espera un segundo —dijo Tom, alejando su rostro fuera del camino de besos de Bill y agarrando el condón olvidado, desgarrándolo y deslizándolo en él antes de que Bill frunciera el ceño consternado por la marcha de Tom. — ¿Preparado?
Bill asintió con la cabeza, envolviendo sus brazos en el cuello de Tom. —Increíblemente listo.
Besando la frente de Bill, Tom se puso una capa de lubricante antes de colocarse en la posición contra Bill, empujándose cuidadosamente en su interior. Fue lento, más lento de lo que había sido preparar a Bill por consideración a que habían pasado por toda la preparación adecuada, se hundió en Bill lo más que pudo y dejó escapar un suspiro satisfecho antes de empezar a moverse.
Bill se aferraba a Tom, sosteniéndolo cerca contra su cuerpo mientras Tom empujaba en él, incluso eso era con la misma ternura suave que parecía ser parte de todo lo que Tom le hacía.
Bill recordó los veranos de hace largo años atrás, debajo de las estrella y sus primeras torpezas incómodas con otros chicos, quienes realmente le habían gustado y querían tanto hacerlo bien, a pesar de no tener ninguna idea real de lo que estaban haciendo, y fue suficiente para hacer que a Bill prácticamente le dieran ganas de llorar, aunque no sabía muy bien por qué.
Enterrando su cara en el cuello de Tom, Bill le dio un beso, a cualquier parte que pudiera tocar de Tom hasta que el empuje constante dentro de él hizo que necesitara tocarse. Apenas había logrado deslizar su mano entre ellos cuando Tom se apoderó de su muñeca, presionándola de nuevo a la cama y el mismo agarró a Bill, acariciándolo junto a su propio ritmo.
Gimiendo, Bill dejó que Tom tomara el control por completo, centrando su atención en disfrutar durante todo el tiempo que pudiera.
Todo sobre Tom se sentía bien, lo suficientemente bueno para que Bill no quisiera acabar aun cuando sentía su propio orgasmo amenazándolo y trató desesperadamente de pensar en cualquier cosa para alargar esto un poquito más. Sin embargo, era inútil, Bill gritó contra el hombro de Tom mientras se corría en sus dedos.
Tom se aferró a él cuando terminaba, sus dedos se cerraron sin apretar alrededor del flácido pene de Bill mientras daba el último par de embestidas que necesitaba para correrse.
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—Vas a tener que dejar que me vaya —dijo Tom suavemente, besando la mandíbula de Bill y su mejilla, apenas alejando sus labios encima de las comisuras de Bill. A regañadientes, Bill desenvolvió sus piernas de la cintura de Tom, dejando que él escape libre. —Voy a estar de vuelta, ¿vale?
Asintiendo con un movimiento de cabeza, Bill vio a Tom desaparecer hacia el cuarto de baño al igual que tantos otros que ha tenido antes, el sonido del lavabo llegó unos pocos minutos después. Deslizándose sobre la cama, metió la mano en su bolsa y sacó la pequeña caja de toallitas de bebé que llevaba para limpiarse, mientras Tom estaba lejos, enjugándose las huellas persistentes de lo que había pasado entre ellos.
Se besaron un rato más después de que Tom regresó, lento, perezoso, piel con piel, deliciosos besos post-coitales. Finalmente se tuvieron que separar para vestirse de nuevo. Bill dejó Tom tuviera un último beso antes de enviarlo a la puerta, cerrándola detrás de él, y volviéndose a comprobar el reloj.
—Joder. —Bill maldijo entre dientes, viendo los 15 minutos extras que habían pasado de la hora que resplandecía en color rojo brillante del reloj. Le había dado a Tom una cuarta parte más de la hora y ni siquiera se dio cuenta. Había estado demasiado absorto en el momento, atrapado en Tom, que ni siquiera se molestó en prestar atención.
Suspirando, Bill sacó el teléfono de su bolso, sabiendo lo que tenía que hacer.
Llamando a la agencia, Bill esperó que la recepcionista contestara, sin perder tiempo en llegar al asunto en cuestión. —No dejes que Tom me reserve de nuevo.
Continuará…

A Bill ya le gusto mucho 😈😈😈
Ohh y ahora porque 🤦