String Theory

String Theory

«String Theory»

(Traducción de Elle R)

Para Bill y Tom no se trataba de control. Por eso Tom había estado tan vacilante al principio cuando Bill lo mencionó. Los pocos artículos breves que Tom había leído sobre BDSM habían tratado todos sobre control y sumisión, que ellos podían entender que era placentero, teóricamente –Bill medio en broma le había dicho a David que debería probarlo para deshacerse de algo de la tensión de su profesión, por lo que Bill se ganó un manager malhumorado por el resto del día en el estudio– pero eso no era lo que los gemelos querían o necesitaban.

Bill había redirigido cuidadosamente la búsqueda de Tom más a lo que él tenía en mente. Hasta que habían aparecido esas extrañas imágenes, fotos tranquilas de mujeres y hombres en poses que oscilaban entre lo artístico a lo erótico, a veces tan fascinantes que provocaba que los gemelos olvidaran que estaban viendo personas desnudas. Bill recordaba el sonido exacto cuando Tom había respirado de forma pronunciada y Bill había apretado su muñeca mientras miraba por encima del hombro de Tom la laptop. Sólo entonces Tom había comprendido lo que Bill quería.

Había tomado meses para realmente recrear algo de eso. En realidad no hablaban de ello a menudo; Tom seguramente se la había pasado en internet para leer un poco y aprender acerca de todo el asunto, pero Bill nunca supo cuándo y cómo. Cada vez que Bill había preguntado discretamente al respecto, Tom simplemente negaba con la cabeza y decía que él aún no estaba listo. Bill estaba un poco impaciente, pero Tom nunca había sonado temeroso o vacilante cuando le dijo a Bill que no lo presionara.

Tampoco se trataba sólo de buen sexo. En opinión de Bill, todo lo que ellos hacían era más que genial, tanto si era una masturbación mutua en el autobús cuando estaban de gira o una noche completa con una cena y vino y horas enredados juntos en las sábanas, teniendo todo un día para descansar y sencillamente disfrutar el uno del otro aún más el día siguiente. Si lo único que podían hacer por el resto de sus años venideros era sexo misionero, Bill no se sentiría como si hubiera particularmente perdido, porque era Tom quién le compensaría.

Eran los oscuros ojos de Tom, sus cuidadosas manos, sus besos profundos y su capacidad para hacerlo reír incluso en la agonía del orgasmo lo que hacía que todo fuera perfecto.

De hecho, Bill no había descubierto realmente de qué se trataba hasta hoy. Todo lo que sabía era que desde que había visto la primera foto, sintió un tirón en el estómago, una necesidad de simplemente hacerlo, al menos una vez. Cuándo ese «una vez» pasaría, él no estaba seguro. Se había imaginado que algo bueno iba a suceder hoy, pero sencillamente porque tenían una semana de descanso en Hamburgo para sólo esconderse en su apartamento, y Tom nunca dejó que ese tiempo se desperdicie de la forma en que Bill lo haría; simplemente recostado por ahí con la televisión encendida.

Sin embargo, cuando Bill había salido de la ducha esa tarde, había sido recibido por un Tom ligeramente sonriente con varias cuerdas de una longitud idéntica en la mano. Bill sintió como contuvo el aliento de la sorpresa mientras su estómago daba retortijones. Con una mano ligeramente temblorosa, la había alargado simplemente para tocar las cuerdas, posiblemente comprobando si estaba soñando. Tom se limitó a sonreír ampliamente y pasar un brazo alrededor de la cintura todavía mojada de Bill, acercándolo para darle un beso lento, guiándolo poco a poco hacia la cama.

—Creo que finalmente lo entendí. —La cara de Tom formó una mueca irónica, sacando a Bill de su aturdimiento. —¿Confías en mí? —Los ojos oscuros se clavaron en los de Bill, presionándolo para que conteste con sinceridad, incluso si a Tom no le agradaba la respuesta. Bill con todo no pudo evitar resoplar, esa siempre sería una pregunta tonta.

—Por supuesto. —Fue el turno de Bill de jalar a Tom para besarlo, sólo para aliviar algunas de las sensaciones arremolinándose en su interior. Tom había pasado todo este tiempo intentando hacerlo perfecto para Bill. Probablemente había estado al tanto de todo, asegurándose de que sabía y había acabado con cualquier riesgo de lastimar a Bill, y una vez que hubo hecho eso, pasó el doble de tiempo aprendiendo todas las maneras de hacerlo muy bueno para él, justo como siempre lo hacía.

Al menos, eso es lo que la lengua insistente en su boca daba a entender, cálidos dedos se arrastraron hacia abajo por el costado de Bill y quitaron lentamente los bóxers que se había puesto después de ducharse. Bill se estremeció ante la caricia, porque había algo diferente en la manera como Tom lo estaba tratando hoy, lento y cuidadoso e intenso, como si estuviera tratando de comunicarse mediante el tacto.

Y luego Tom empezó lo que había pasado meses leyendo en secreto.

—¿Hay algo que debería estar, umm, haciendo? —Bill se mordió el labio un poco tímido. Se sentía sorpresivamente expuesto, sentado completamente desnudo y ya medio duro mientras Tom parecía estar mirándolo por todas partes, pensando.

—Sólo dime si algo no se siente bien. —Tom se inclinó hacia adelante, plantando un beso justo por debajo de la oreja de Bill. —Todo esto debe sentirse bien. —El susurro llegó caliente a la oreja de Bill y no pudo evitar temblar debajo de Tom.

Con el mismo cuidado con el que había sido tratado desde que salió de la ducha, Tom empezó a trabajar con los diversos trozos de soga delgada. El primer pedazo fue enrollado alrededor de su cuello, bajando por su pecho mientras Tom hacía los nudos en él y daba vueltas sin apretar demasiado.

Luego empezó a inclinar los brazos de Bill hacia arriba, y Bill se sintió un poco tonto hasta que entendió lo que Tom quería. Cuando Tom finalmente se echó hacia atrás de nuevo para echar un vistazo, Bill tenía los brazos extendidos, sus manos agarrando sus bíceps opuestos de modo que si él yacía hacia atrás, su cabeza descansaría en sus antebrazos cómodamente. Esto hacía que su torso se estire tenso, su espalda se arquee ligeramente y Bill no estaba seguro de si su respiración era un poco más lenta debido a la emoción o a la posición.

Tom a continuación comenzó a hacer un trabajo bastante complicado con las sogas. Envolvió y ató los brazos de Bill en esa posición, moviéndolos hacia abajo, dando más vueltas y haciendo más nudos, y todos se sujetaban a esa pieza central debajo del esternón de Bill. Cada vez que terminaba con una sección, le preguntaba a Bill «¿cómo se siente?»

—Bueno. —Bill le susurraba, y la primera vez, para su sorpresa, Tom apretó y ató un poco más fuerte los nudos. Después de casi una hora y media, gotas de sudor se acumulaban en ambos, y Bill lo entendió.

Podía sentir las sogas en todas partes, ceñidas contra su piel. Cada pequeño movimiento que él hacía provocaba que tironearan y estrujaran su piel, dejándolo sin aliento por la sensación. Tom se limitó a observar con las mejillas enrojecidas como Bill se adaptaba a la complicada telaraña de cuerdas. Por último, Bill ya no podía soportar más la distancia física entre ellos.

TomiTomi. —Las palabras salieron como un gemido bajito cuando él suplicó. Había pasado las dos últimas horas con los dedos y las manos de Tom por todo su cuerpo, el calor propagándose por él y lo deseaba de vuelta. Tom levantó la vista hacia los ojos de Bill, sonriendo levemente.

—¿Quieres que yo también me desnude? —Era una pregunta extraña, pero Bill asintió rápidamente, sencillamente languideciendo por tener más de Tom. Así es como él sabía que no se trataba de control, si Tom lo volvía loco de una forma, él le hacía lo mismo de otra.

Tom se quitó con detenimiento cada capa de ropa, manteniendo el contacto visual con Bill todo el tiempo, lo que sólo provocó que éste gimiera aún más. Finalmente, la figura bronceada de su hermano cayó sobre Bill, toda la longitud de su cuerpo calentándolo. A medida que se restregaban juntos lentamente, las sogas y nudos parecían enloquecer a Tom tanto como lo hacían con Bill.

Tom se deslizó hacia abajo por el cuerpo de Bill, besando y chupando desde su cuello hasta llegar a la primera cuerda tensa. Con un aire de fascinación viniendo de él, deslizó un dedo justo por debajo de la ajustada cuerda, trazando la línea de piel que la abarcaba.

Bill tomó aire ante la caricia; aunque sólo fuera por el deslizamiento de un dedo por debajo, toda la estructura se tensaba ligeramente, provocando que Bill jadee y entierre un poco sus uñas en sus brazos. Era como si se amplificara cada movimiento de Tom. Tom sonrió ampliamente ante eso y tensó las cuerdas un par de veces más, hasta que las caderas de Bill serpenteaban contra las de Tom con impaciencia.

—Mmmph, Tom, más, han pasado horas. —Bill se mordió el labio avergonzado, oyendo el gimoteo de su voz, pero era verdad. Había estado allí muy paciente mientras Tom trabajaba con destreza, completamente duro, y se sentía como si definitivamente se lo hubiese ganado. Si tan solo pequeños movimientos provocaban que jadee y se estremezca, entonces tener a Tom dentro de él, embistiendo…

Bill gimió sólo de pensarlo, retorciéndose en la cama mientras Tom alargaba la mano hacia la mesita de noche para coger la botella siempre a mano de lubricante. Mientras él se retorcía, una de las cuerdas resbaló por encima sus pezones, causando que su cara arda puesto que eso sólo lo sacó aún más de quicio. Había estado listo desde que Tom lo besó después de salir de la ducha y él le dijo a Tom que se diera prisa.

—Tom, estoy bien, simplemente te necesito en mí. —Las palabras salieron entre respiraciones temblorosas; Bill podía sentir su miembro chorreando por la necesidad. Tom cerró los ojos por un segundo, serenándose antes de asentir lentamente.

—Lubricante, sólo dame un segundo. —Él frotó una abundante cantidad de lubricante por todo su pene antes de inclinarse sobre Bill, rozando su entrada unas cuantas veces, siendo eso demasiado para la frustración en aumento de Bill. Bill intentó levantar sus caderas pero sus brazos atados le daban poca fuerza, por lo que sencillamente meneó su trasero a Tom con una sonrisa coqueta, intentando hacer que se ponga en marcha.

Tom le sonrió y mordió el pirsin de su labio por un segundo, admirando el cuerpo de Bill por última vez con una mirada intensa antes de penetrar a Bill en un solo deslizamiento suave.

Tal como Bill suponía, se relajó lo suficiente como para no necesitar de ninguna preparación, pero el sofocante e intenso ardor fue tan repentino que lo dejó sin aliento. Sus manos se aferraron más fuerte a sus brazos; Tom se encorvó sobre él, flexionando el estómago y relajándose mientras dejaba que Bill se adapte a la intrusión.

Bill quería alzarse y aferrarse a Tom, pero cada vez que se movía, las cuerdas que lo rodeaban se deslizaban y tensaban, arrancándole balbuceos entrecortados desde lo más profundo de su ser. Finalmente, levantó sus piernas y las enlazó alrededor de la cintura de Tom, haciendo que lo penetre aún más profundo y provocando que ambos jadeen. Tom dio unas cuantas vacilantes embestidas y Bill estaba perdido.

Tom era igual de cuidadoso que antes, retirándose y deslizándose dentro lentamente, pero constante. Cada vez que Tom presionaba dentro de él hasta que sus bolas descansaban en el trasero de Bill, Bill sólo podía esperar que todavía estuviese respirando, arqueando su espalda como si estuviera intentando alcanzar a Tom. Las sogas se deslizaban aún más con el sudor de Bill, frotándolo en sitios que ni siquiera sabía que fuesen tan sensibles, y unos pocos que ya conocía.

Cuando Tom empezó a dejarse llevar, folló a Bill más duro y más rápido hasta que el crujido del colchón ni siquiera era perceptible por encima de los agudos gritos de Bill.

Esta vez fue aún mejor para Bill; Tom usó una mano para apresar el núcleo central de nudos a la derecha en el esternón de Bill, jalando a Bill contra las embestidas con todo su cuerpo. Cada húmedo golpe de las caderas de Tom contra los muslos de Bill era enfatizado por el jalón de las cuerdas, como gravedad moviéndolo hacia Tom.

Bill se estaba acercando, la punta de su pene rozaba el nudo más bajo cada vez que Tom se impulsaba dentro de él, jadeando en ese momento. Sin mucho aviso, Tom se inclinó para besar a Bill con labios torpes y necesitados, alzando los muslos de Bill y así permitiendo que Tom se hunda en su totalidad y fuertemente dentro de Bill.

—Mmnn, Tom, cerca. —Bill suspiró las palabras en la boca de Tom, recibiendo un beso aún más acalorado, y a Tom exprimiéndole toda habla coherente a Bill mientras éste se retorcía estando inclusive más cerca.

Con casi ninguna distancia entre ellos, Bill estaba lleno de la gruesa longitud de Tom y su propio pene estaba atrapado entre sus estómagos sudados y resbaladizos, y Bill gimió mientras se corría. Sus muslos se contrajeron alrededor de Tom, su espalda se curveó en la cama, y Bill descubriría horas más tarde las marcas de uñas que dejó en sus bíceps. Semen salió a borbotones de ambos y esto sólo excitó más a Tom.

Tom se retiró antes de que se volviera demasiado incómodo para Bill y de inmediato los limpió a ambos. Después de murmurar adormilado unas pocas veces para asegurarse de que Bill se sentía bien, se dejó caer junto a su gemelo en la cama.

Sin embargo, en vez de quedarse dormido acurrucado a Bill como lo harían normalmente, se dio la vuelta y se sentó a horcadas sobre éste, causando que Bill levante una ceja débilmente.

—No sé si estoy listo para ir a por otra ronda tan pronto… —Bill sonrió de manera insegura, todavía temblando. Incluso después de que Tom se había retirado, las cuerdas se quedaron, y la sensación le era abrumadora.

—¿Qué, ni siquiera por mí? —Tom resopló a pesar de sus palabras, y cuidadosamente comenzó a desatar todos los nudos, desamarrando a Bill de abajo hacia arriba. Bill no pudo evitar temblar cuando las cuerdas se fueron, una vez más sintiéndose mucho más desnudo frente a Tom de lo habitual. Después de que todas las sogas fueron quitadas, Tom las arrojó a un lado y se recostó junto a Bill mientras éste estiraba sus brazos y manos rígidos.

Justo cuando Bill estaba a punto de quedarse dormido, una ligera sensación lo sorprendió, y observó con asombro como Tom lamía todas las tenues líneas rojas que quedaban con su lengua, y con delicados y dulces besos. Bill se sintió abrumado de nuevo, no por los besos, sino por el peso de su conexión con Tom. Pasó sus dedos entre las trenzas de Tom, suspirando con cada beso reconfortante hasta que se quedó dormido de esa forma, con la cabeza de Tom descansando en el pecho de Bill.

No era por el control. Era sólo otra manifestación física de su conexión, igual que su apariencia idéntica, sus tatuajes o piercings. Era sólo otra manera, e igual a todo lo demás que los unía, era maravilloso.

F I N

Espero les haya gustado, nos vemos pronto 🙂

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