FOE 11 (P.1)

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

FOE: Capítulo 11

Tomek caminó con determinación hacia su nave. El gato le estaba siseando y gruñendo. Sin estar para nada agradecido de que acabara de alimentarlo, eso era un hecho, incluso podía sentir el completo desprecio en su voz. Casi le hizo pensar que el odio del gato hacia él era más grande que el odio que él mismo sentía por los todos los Felinos.

Antes de resolver qué hacer con él ahora que lo había salvado, decidió dejar de mirarlo tan fijamente, incluso si tenía que luchar con esa urgencia de tener que mirarlo. Estaba perturbado porque el gato gatillaba sus deseos de aparearse como loco. Claro que esto pasaba porque no se había apareado hace un tiempo, por supuesto, y las facciones femeninas del gato estaban confundiendo su cerebro.

Con el estómago lleno, ahora podría pensar con mayor claridad. Llegó a su nave, revisó la reserva de combustible y los mecanismos para híper-salto. Gruñó defraudado, porque los resultados a sus cálculos salieron peor de lo que esperaba encontrar. No había suficiente fusión de poder y la cápsula de propulsión termo nuclear estaba prácticamente vacía. No podría despegar y volar fuera del planeta y tampoco podría saltar al hiperespacio sin la ayuda de un portal de salto. Aun así y con un extraordinario golpe de suerte, cabía la posibilidad de encontrar algo de combustible en las plataformas de aterrizaje en los asentamientos de la arena.

Saltó de su nave al suelo y se dirigió hacia el felino—. Bien, Billeam, parece que tendremos que dar un paseo. —Ahora tendría que caminar mucho más lejos, así que no podría arriesgarse a dejar solo al gato.

Lo apuntó con su arma y luego sacó un cuchillo de su bolsillo. El gato se sacudió y siseó cuando se acercó a él.

—Sé lo que parece, pero no te voy a matar. —El felino alejó sus extremidades cada vez que Tomek intentó sujetarlas—. Que no daría por tener un traductor —murmuró el canino—. Debería estar en el principio de la lista de cosas que tienes que llevar en caso de quedarte varado en un planeta desconocido, ¿no lo crees? —El gato serpenteó y siseó sin parar. Tomek soltó un suspiro—. Necesitamos resolver este problema de comunicación. —Se estiró para alcanzar las piernas del felino—. No te muevas, gato, o podría lastimarte y será solo por culpa tuya. —Rápidamente puso el cuchillo entre los tobillos del gato y tiró. Los cordones de las amarras se rompieron.

Instantáneamente el felino se puso de pie.

—¿Ves? Solo quería liberar tus piernas —dijo Tomek. El felino curvó sus labios con desprecio—. Oh, disculpe si nada de lo que hago es de su agrado. ¡Ahora muévete! —El canino mostró el camino con su arma. El gato permaneció quieto—. Oh, vamos. Adelante… camina… solo haz lo que yo hago. —Comenzó a marchar, demostrándole al gato que hacer. El gato lo miró con desprecio, pero finalmente se volteó y empezó a caminar—. Eso, ahí lo tienes.

¿A dónde demonios vamos? —Preguntó el gato, sin voltear a mirarlo.

—¿Esa fue una pregunta, cierto? ¿Qué dijiste? Dilo otra vez… sonó así como… ¿dónde monios amos?

El gato se volteó, enojado—. ¿A dónde demonios vamos? —vocalizó más claramente, fastidiado porque el perro estaba arruinando su idioma.

¿A dónde demonios vamos? —Repitió Tomek—. ¿Y qué significa? Apuesto a que es algo como “muere, perro estúpido” No, espera, sonó más bien como una pregunta… “¿Por qué no te mueres, perro estúpido?” ¿Fue eso?

El gato lo miró como si de verdad fuera estúpido, pero luego hizo señas, moviendo la cabeza hacia adelante—. ¡Oh! ¿Quieres saber a dónde vamos? Nos dirigimos a las plataformas de aterrizaje… al puerto —respondió el canino y dijo la última palabra en lengua común, aunque no hiciera mucha diferencia. Usó una mano para representar una nave espacial y luego hizo los sonidos. Bajó la mano para indicar que la nave estaba aterrizando y acompañó al movimiento con un “swoooooooosh”, que supuestamente era el sonido de una turbina.

¿El puerto? —dijo el gato, comprendiendo con rapidez. Alzó las cejas.

El puerto —Tomek repitió con una sonrisa. Dándose cuenta que acababa de tener un progreso en su comunicación. No estaba molesto por haber hablado en idioma felino. Supuso que de todas formas, así sería de ahora en adelante. Él tendría que aprender felino, en lugar que el gato aprendiera canino. Después de todo, el deseo por comunicarse venía más de su parte que del gato, tal vez, venía solo de su parte.

El felino arrugó el ceño, quizás preguntándose por qué se dirigían hacia el puerto de aterrizaje, sin embargo, continuó caminando.

Escucharon ruidos extraños por todo el camino: zumbidos de insectos, graznidos de pájaros y gruñidos de la vida salvaje. El gato caminó más lento, casi parando por completo cada vez que escuchaba algo que pudiera significar peligro, pero Tomek le obligaba a continuar. Podía adivinar que el gato estaba nervioso, pero sus sentidos no le advertían de ninguna amenaza.

—Vamos, gato. Lo que sea que merodee por ahí está más asustado de nosotros, te lo aseguro. —El felino avanzó con precaución. Tomek caminó cerca de él—. Yo puedo protegernos a ambos, sabes.

El gato gruñó, distanciándose del canino—. ¡Retrocede! No camines tan cerca de mí.

—Cálmate, amargado —dijo Tomek. Rápidamente, bloqueó el camino del gato con un brazo. El felino le envió una mirada llena de veneno—. ¿Crees que puedes andar por ahí solo, si ni siquiera sabes dónde estás pisando? —Soltó Tomek. Tomó una roca del piso y la arrojó hacia adelante. Ambos observaron como la roca caía y se sumergía en el suelo. El terreno que había parecido sólido, ahora se movía en pequeñas ondas y luego volvía a aquietarse y a parecer sólido.

La mandíbula del gato se desencajó. Retomó la compostura rápidamente, pero Tomek vio su cara de asombro—. ¿Quieres estar a salvo? Camina cerca de mí o… anda por tu cuenta, y ve si puedes evitar caer en arenas movedizas o en las muchas cosas que encontraremos en estos bosques que tú, obviamente, no puedes percibir como yo. —Hizo un gesto irónico al gato para que marchara hacia adelante, como diciendo “después de usted”.

El felino le dio una mirada breve y luego comenzó a caminar, aunque su rostro permanecía serio. Pero cuando Tomek caminó cerca de él, no dijo nada.

Caminaron por una hora y no encontraron más obstáculos, principalmente porque Tomek cambiaba de dirección cada vez que sentía que el sendero se volvía peligroso. Mantuvo sus sentidos atentos todo el trayecto. Y solo perdía concentración de vez en cuando, porque el gato le daba empujones para alejarlo.

¡No camines tan cerca! —Gruñía el gato de vez en cuando. Y la cuarta vez que lo dijo, Tomek pudo entender qué significaba, aunque a él no le había parecido que caminaba tan cerca. Sus brazos se habían tocado en una ocasión, pero no lo había hecho a propósito, sino que inconscientemente se había acercado más.

Cuando llegaron al puerto, el aire se tiñó de un aroma putrefacto. Tomek llevó al gato hacia un edificio y una vez dentro, el hedor se intensificó en una mezcla de muerte, sangre, metal y cenizas. Las plataformas estaban cubiertas de cuerpos entre prisioneros, saurianos y otros habitantes del planeta. Igual que dentro de la arena, el puerto de volvió un caos de guerra, mientras todos luchaban por conseguir una nave. Tomek sabía que no había quedado ninguna nave que pudiera utilizar, solo chatarra, pero aun así, su optimismo no decaía.

Miró el cuerpo de uno de los prisioneros. Se arrodilló junto a él y le arrancó un par de esposas de metal. Se aseguró de nunca dejar de apuntar al gato, mientras le ponía las esposas a una de sus muñecas. Cortó los amarres con su cuchillo y luego puso la otra esposa en una barra de hierro, que era un trozo de un asta que sobresalía entre la pila de chatarra. Aun si el asta no estaba anclada, el gato no habría tenido la fuerza de sacarla de entre los escombros que probablemente pesaban una tonelada.

Una vez que aseguró al gato, Tomek miró alrededor y se dirigió hacia los restos de las naves espaciales y comenzó a buscar el compartimento del combustible.

& Continuará &

Chan, chan, chan…

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