FOE 14

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

FOE: Capítulo 14

Los días en el planeta enano eran mucho más largos que en su planeta y la densa vegetación estaba abrazada por sofocantes atardeceres y noches muy frías. Todos los días parecían ser despejados y por lo tanto, nunca llovía. Pero aun así, el bosque se abrazaba a sí mismo con una gruesa capa de niebla, que traía una incómoda humedad, que sin duda era fuente vital de todo el verde follaje. Sus alrededores eran hostiles y algunas veces, violentos. Muy diferente de la tranquilidad de su hogar. Rápidamente se ajustó a vivir en este nuevo ambiente, aunque todavía no podía acostumbrarse a la constante presencia del canino.

No pasaba nunca un momento, sin que pensara en matar al perro, pero el otro nunca perdía de vista su arma y tampoco a él. Era desesperante. El perro siempre estaba cerca, incluso cuando necesitaba remover la suciedad de su cuerpo. Las amenazas y el tono furioso ya habían desaparecido hacía mucho tiempo y en lugar de eso, el perro se había vuelto gentil, algunas veces hasta el punto de ser servil, como si estuviera haciendo todo lo posible por ganarse su confianza.

Pensó que tal vez era un método de persuasión del perro, en lugar de torturar prisioneros, los engatusaba con su amabilidad para conseguir la información que necesitaban. Pero luego desechó la idea como si fuera una tontería. También descartó esa opción al presenciar cuando el perro intentó quitarse la vida. Y aun así, no podía evitar tener la sensación de que el perro planeaba algo, pero hasta el momento no le había dado ninguna pista de lo que podría ser.

El perro continuó llevándolo a caminatas de excursión por el planeta, solo para no hallar ninguna señal de humanoides restantes. A Billeam no le gustaba la postura defensiva del perro cada vez que encontraban algún obstáculo peligroso. Y un día, aburrido de ella, le dio una patada en la canilla.

¡Ouch! ¿Billeam, por qué me pegaste?

No soy un inútil, perro —respondió el pelinegro—. Me puedo cuidar yo solo.

¿Alguna vez me mirarás como si no quisieras matarme?

Billeam retomó la caminata. Un par de días atrás se dio cuenta que estaban solos en ese planeta, aunque el perro se empeñara en creer lo contrario. Y fue entonces en que la voz de la razón comenzó a alertarle sobre matarlo, alegando contra ello, por instinto de supervivencia. Se negó a ser tratado como si fuera un inútil, como si no fuera capaz de arreglárselas solo contra las adversidades del bosque, pero se había vuelto tolerante a hacerlo. Había tantas cosas hostiles en este planeta para ser capaz de sobrevivir solo, que odiaba pensar que se las había arreglado hasta ahora solo por la protección del perro. Sabía que no tenía más opción que soportar su cercanía y desistir de cualquier intento de asesinarlo, pero todavía tenía límites fijos que no podía traspasar.

¡No camines tan cerca! —Siseó Billeam cuando el cuerpo contrario rozó el suyo.

Dios, eres un amargado —respondió el otro.

El pelinegro caminó más rápido para agrandar la distancia entre ellos.

No —dijo el perro—, tenemos que permanecer juntos. —agarró el brazo de Billeam para detenerlo. El pelinegro retiró su brazo de un tirón y continuó caminando—. Escucha, hay cosas en los árboles, nos siguen. Si estamos muy separados el uno del otro, podrían tomar el coraje de venir y atacarnos.

Escuchó que el perro hablaba rápido detrás de él, tratando de volver a cogerle el brazo. Billeam volteó y lo empujó. El perro gruñó y tomó su brazo bruscamente. El pelinegro contuvo la respiración y tropezó. Hizo una mueca de odio al perro.

Lo siento, no creí que tiraría tan fuerte. —El perro bajó la mirada.

Billeam aumentó la velocidad, esta vez no escuchó que el perro lo siguiera. Dio una mirada hacia atrás, por curiosidad, y vio que el canino se había quedado atrás, todavía mirando el suelo. Se sintió aliviado, siempre le hacía sentir tranquilo saber que estaba cerca, tanto que prácticamente respiraban el aire del otro. Sabía que el perro quería ponerle un ojo encima, pero joder, ¿por qué demonios tenía que estar tan cerca?

Un chillido salvaje se escuchó entre los árboles. Algo pesado aterrizó a sus espaldas y lo golpeó hasta hacerlo caer.

¡Billeam! —Gritó el perro.

El pelinegro rodó, intentando quitarse de encima a la criatura. Parecía un lémur gigantesco, con un grotesco par de ojos y garras. Comenzó a atacarlo con sus garras. El sonido de un arma le quitó al bicho de encima.

¿Ves a lo que me refería? —dijo el perro. Le ofreció una mano para ayudarle a levantarse. Billeam lo rechazó y se levantó por su cuenta—. Ahora quédate cerca. —Mandó el canino, mostrando el suelo, junto a él. El pelinegro comprendió lo que significaba ese gesto. Era realmente agotador dejar de lado su orgullo y suprimir su odio, pero no creyó necesitar otra razón para convencerse. Resolvió no volver a alejarse una pulgada del perro.

Sentía una punzada en el dorso de la mano, donde la criatura lo había rasguñado. Lamió la herida. El perro lo detuvo, cogiéndolo por la muñeca.

Déjame —dijo el pelinegro, tirando su mano. El perro mantuvo el agarre y luego sacó un envase cuadrado de uno de sus bolsillos. Sacó la tapa con los dientes y aplastó la masa con los dedos hasta que estuvo suave. Después aplicó el ungüento en la herida de Billeam.

La punzada en la mano del pelinegro desapareció. Miró al perro, confundido por las constantes ocasiones en que se empeñaba en ayudarlo.

Estás loco —dijo. El perro lo miró y sonrió.

Desearía poder entender lo que dijiste, porque juzgando por tu cara, no puede ser tan malo.

&

Tomek miró al felino e hizo lo mejor posible para evitar sus pensamientos antinaturales. Algo que se volvía más difícil con cada hora que pasaba. Ya había aceptado la realidad de su deplorable situación, al saberlo, no lucharía contra ello. Con solo una mirada del gato, su corazón latía a mil. No estaba seguro cómo o cuándo había sucedido, pero supuso que algo cambió desde el primer momento en que se dio cuenta que no podía permitir ver morir al felino. Se sintió mal consigo mismo, al ver esta debilidad desconocida. Tenía que ser la peor clase de castigo, enamorarse del asesino de tu mejor amigo.

¿O era un castigo saberse completamente enamorado y golpeado por los constantes rechazos llenos de odio? Sin importar lo que hiciera, el gato lo miraba con desdén y tramaba asesinarlo. Era irritante. Y ahora, que su cuerpo empezaba a reaccionar y se llenaba de pasión, empezaba a sentir los primero indicios de frustración sexual, algo que nunca antes había experimentado, lo estaba debilitando. Había conseguido darle un par de vistazos a la pálida piel del gato cuando se había bañado en el pequeño río, que no estaba muy lejos del campamento, pero había sido suficiente para provocarlo y hacer que su cuerpo hirviera de deseo.

Al gato le tomó un par de días y varios errores que pusieron en peligro su vida, el admitir, finalmente, que estaría más seguro si se mantenían cerca. Ya no había vuelto a intentar asesinarlo y tampoco se oponía a la cercanía de su presencia, lo cual por supuesto, agradaba a Tomek. Pero no era suficiente, ya que rotundamente continuaba con sus rechazos.

Otra noche estaba cayendo y se aseguró de preparar un fuego potente que durara hasta el amanecer. Una vez que terminaron de comer, el gato, como siempre, escaló a su lugar en el árbol. Tomek no creyó que el felino querría dormir en el piso, aun cuando las cosas entre ellos habían mejorado.

La temperatura estaba bajando. Billeam gimió y se abrazó fuerte a sí mismo.

¿Por qué no vienes aquí abajo? —dijo de pronto el canino. Billeam lo miró. Tomek puso las manos cerca del fuego y agregó un “aaahhh” por la calidez. El pelinegro achinó los ojos—. Vamos, deberías venir acá abajo y dormir cerca del fuego. —Tomek le hizo señas para que bajara.

Billeam miró al fuego por un breve momento y luego volvió a dormir. El otro suspiró.

Tú y yo estamos solos y atrapados aquí, Billeam, tal vez para siempre. Así que deberíamos solucionar esto —dijo—, o voy a perder la razón. —Gruñó amargamente para él solo. Se sentó, apoyando contra el árbol. Hizo una mueca y sacó una pequeña carcasa de hueso de debajo de su torso, restos de una comida anterior, que lo estaba pinchando por abajo. Los huesos eran pequeños y casi transparentes y la forma en que estaban curvados, asemejaba a un pequeño gancho. Tomek lo sacó y el sonido fue como una nota que zumbaba. No fue un sonido agradable, pero había pasado mucho tiempo desde que escuchó algo remotamente parecido a música y lo encontró relajante, incluso confortante. Lo intentó nuevamente, esta vez tirado del hueso con algo de ritmo. Era tan feo, que llegaba a ser divertido.

Escuchó como Billeam se quejaba en sueños y alzó la vista. Sonrió maliciosamente y continuó con su melodía, agregando letras para divertirse más.

Había un gato al que quería follar,

No me importaba que tuviera polla.

Esos labios que quería probar,

Me hacían desear masturbar”

¡Cállate! —Finalmente Billeam le gritó. Tomek se puso a reír. Arrojó lejos la carcasa de hueso y se dispuso a dormir.

¿Sabes qué es lo divertido, Billeam? Te seguí hasta aquí con el único propósito de destruirte y el plan me salió terriblemente mal. Tú serás quien terminará destruyéndome. Y yo terminaré como el peor idiota de la historia.

& Continuará &

Aaww, pobre Tomek, tan enamorado de su peor enemigo y lo más terrible es que está sintiendo la “tensión sexual”, ¿cuánto aguantarán sin echarse las manos encima? Para averiguarlo, los invito a seguir con la traducción de FOE, de blame_my_dirty_mind.

2 comentarios en “FOE 14”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido
Scroll al inicio