Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
FOE: Capítulo 8
Tomek apenas pudo dormir y, al parecer, ninguno de los otros prisioneros pudo hacerlo. Pensar en lo que les sobrevendría, era un motivo seguro para mantenerlos despiertos, el miedo constante de cerrar los ojos, temerosos del nuevo día y si eso no era suficiente, los gruñidos y bufidos de lo que fueran las criaturas que yacían bajo la arena, definitivamente te podrían mantener despierto.
Al despuntar el día, el clamor de voces y movimiento invadió la arena, que comenzó a llenarse con una audiencia de toda clase de criaturas viles, aunque no todos ellos se veían de apariencia vil, pero todos ellos con intensiones malignas y carentes de cualquier clase de integridad. Tomek finalmente tuvo una idea clara de la clase de planeta en el que había aterrizado. Había escuchado rumores de esta clase de “planetas de deportes sangrientos”
Los humanoides eran capturados, traídos a este planeta contra su voluntad y obviamente sin entender la razón. Tenía que ser un planeta desconocido, que todavía no hubiese sido puesto en los mapas, para que nunca los encontraran y de esta forma, se presumía que los humanoides se habían perdido en el espacio para siempre y sus seres queridos los daban por muertos. Una vez capturado, servías para un solo propósito: entretener a tus captores.
Estos esclavistas, muchos de ellos infames señores del crimen y las apuestas, se reunían en estos plantes para apostar. En realidad, no había ninguna actividad ilegal en hacer apuestas, después de todo, cada uno era responsable de sus propias inversiones. Eran las cartas que los apostadores ofrecían las que estaban prohibidas. Pero sin importar las condenas, para ellos valía la pena el riesgo y lo que implicaba. Todos ellos amaban las ejecuciones y se emocionaban con el derramamiento de sangre. Nada los entretenía más que observar como los seres humanoides luchaban a muerte y apostar sobre cuál resultaría el más fuerte o el más inteligente y quién sería asesinado.
Tomek creía que no se trataba solo de hacer apuestas, sino más bien, de una excusa para ver los asesinatos. Estos seres viles no podían soportar la prosperidad y las virtudes de otras especies y así era como descargaban su envidia y, al mismo tiempo, aliviaban su complejo de inferioridad, aumentando sus egos.
Los clamores y murmullos comenzaron a aquietarse. Se pronto se oyó un ruido fuerte, un sonido profundo de trompeta, como un cuerno de batalla, anunciando que los juegos comenzaban. Tomek fijó su atención en la arena, lleno de una mezcla de incertidumbre y emoción. Deseaba luchar, eso era un hecho, pero no tenía idea contra qué le tocaría pelear. Le dio una mirada al gato, rogando con todas sus fuerzas que fuera él. El felino se mantenía en un rincón de su celda, encogido, sin mirar para nada a la arena. Ni siquiera su curiosidad innata lo llevaba a desear dar un vistazo. Justo como Tomek sospechaba, el gato no tenía confianza para pelear mano a mano.
Se escuchó otro sonido y Tomek vio que los adornos de esfera, incrustados en la parte superior de las celdas, comenzaron a iluminarse secuencialmente. Una luz iba rodeando la arena, mientras las esferas se encendían y apagaban, como una especie de ruleta. La luz iba cada vez más rápido y luego bajó la intensidad, hasta que eventualmente la luz se quedó fija sobre una de las celdas. La audiencia bramó. Las barras de la celda debajo de la esfera iluminada se abrieron. El ser humanoide que estaba dentro se quedó sin aire y retrocedió hacia la muralla más lejana de su celda. El humanoide se quedó pegado a la pared, tratando de obstaculizar sus movimientos. Finalmente fue la muralla la que lo empujó hacia la arena. Tomek reconoció al ser como un Nangeriano, de las tribus de los antílopes. El nangeriano corrió hasta la celada siguiente y trató desesperadamente de entrar en ella, empujando su cuerpo entre los barrotes.
Los siguientes sonidos que se oyeron, vinieron de debajo de la arena. Sonidos de metal y cadenas moviéndose, barrotes saliendo se sus bisagras. El nangeriano se volteó hacia la arena con los ojos muy abiertos y su pecho, subiendo y bajando de miedo. Una sección del suelo de la arena se abrió y luego, al igual que los hangares de la base de regreso en casa, una plataforma escondida emergió, trayendo a la luz, a una de las criaturas encerradas abajo. Tomek no necesitó ver a la criatura para saber que todas eran bestias.
Igual que los seres humanoides, las bestias también tenían un animal en común como ancestro, pero la evolución funciona con diversos planes y, mientras su cerebro no evolucionó, sus cuerpos sí lo hicieron. Como para sopesar la falta de inteligencia, sus cuerpos se volvieron gigantescos, de dimensiones masivas. El tamaño los volvía inmunes a los depredadores y, sin duda, eran intimidantes para las especies inteligentes. En una confrontación uno a uno, entre un humanoide y una bestia, sin utilizar arma alguna, como en este caso, la bestia ganaría con facilidad.
Tomek hizo una mueca de desagrado. Ahora sabía la razón de la carne putrefacta. Los saurianos alimentaban a las bestias con carne podrida, solo para mantenerlas con vida y así, cuando las liberaran en la arena, estuvieran deseosas de probar carne fresca. Pero sin armas y sin un medio posible de escape, las habilidades cognitivas de los humanoides no eran realmente una ventaja. Este juego era brutalmente injusto.
Era difícil describir a las bestias. Era suficiente decir que todas lucían como monstruos salidos de tu peor pesadilla. Esta tenía púas en su espalda. Una cola con la punta afilada como navaja y enormes colmillos. La bestia rugió, era un sonido que mostraba repulsión y odio contra sus captores. Su hubiese podido, de seguro habría dejado en paz al nangeriano y habría intentado atacar a sus carceleros. Pero el hambre era más poderoso que cualquier otro impulso. La bestia se volvió contra el nangeriano y lo atacó. El humanoide corrió e hizo todo lo que pudo para escapar y no ser comido. Incluso si era más rápido que la bestia, tarde o temprano perdería velocidad por el cansancio. Tomek observó, incómodo, cuando la bestia finalmente atrapó al nangeriano y lo mató instantáneamente, atravesándole el pecho con la puntiaguda cola. La multitud volvió a gritar animada. Tomek hizo una mueca ante la grotesca escena. Por lo menos el nangeriano había obtenido una muerte rápida.
La bestia no había empezado a devorar su cena, cuando un despliegue de rayos láser emergió de pronto de los bordes superiores de la arena. Los rayos lentamente se aproximaron a la bestia, hasta que uno la tocó, quemando su carne. La criatura gruñó y retrocedió. Dejó la carcasa del nangeriano y se alejó de los láser. Los rayos rodearon a la bestia, obligándola a retirarse hasta la plataforma. La criatura descendió, de regreso a su lugar en cautiverio.
Uno de los láser dio al cadáver del nangeriano y quemó sus restos. La arena se silenció pero solo unos cuantos segundos, cuando el sonido de la ruleta regresó y las esferas comenzaron a iluminarse en secuencia. La luz finalmente se detuvo y el siguiente prisionero fue empujado hacia la arena. Este pertenecía a la especie de los Musteliados, como los hurones, era fácil reconocerlos por sus ojos pequeños y brillantes y sus caras puntiagudas.
Igual que el nangeriano, el hurón trató de escapar metiéndose en una de las otras celdas, ni siquiera esperando ver a la criatura que le tocaría enfrentar. La plataforma de la criatura emergió y Tomek contuvo el aliento. Esta se asemejaba al Robot Mecha en tamaño, pero tenía ojos saltones y, una vez más, algo que nunca dejas de notar en las bestias, sus dientes enormes.
Quizás el hurón podría haber durado más que el nangeriano, pero la diferencia es que lucía débil y flaco hasta los huesos. Tomek supuso que tal vez había estado bastante allí, pero con la suerte de no haber peleado en la arena todo ese tiempo, sin embargo, parecía que su suerte finalmente se había agotado. El musteliado corrió y esquivó a la bestia algunos minutos, hasta que sus piernas finalmente se rindieron. Tomek tuvo que desviar la mirada cuando la bestia prácticamente se tragó al hurón de un bocado. El sonido de huesos crujiendo era algo que realmente te erizaba la piel.
Inconscientemente volvió la vista hacia la celda del gato y sus ojos se abrieron al ver que el felino miraba con el rostro asombrado a la bestia devorando al hurón. Tomek había pensado que el gato era un debilucho, pero ahora creía que se había equivocado. El canino podía jurar que nada que tuviera relación con la sangre podría asquearlo, porque había visto prácticamente de todo, pero ni siquiera él tuvo el estómago para presenciar eso.
Y justo cuando lo estaba pensando, vio al gato doblarse y vomitar. Tomek sonrió con malicia. Tal vez la curiosidad le había dado su merecido al gato después de todo y había mirado aun en contra de su voluntad.
Las peleas continuaban hasta el atardecer, la arena se vaciaba y se volvía a llenar al día siguiente y al siguiente. Los combates no duraban mucho, y no eran ni remotamente emocionantes. ¿Cómo podrían serlo, cuando todos eran dispares y desfavorables para las razas humanoides? Pero vuelvo a repetir, una pelea justa, obviamente no era el objetivo de estos juegos. Las apuestas se basaban mayoritariamente en adivinar qué bestia lucharía con cuál prisionero, en lugar del resultado de la pelea en sí. Tomek estaba verdaderamente desilusionado al darse cuenta de esto, porque significaba que los humanoides nunca pelearían entre ellos. Y eso significaba que no tendría la oportunidad de combatir contra el felino.
Las luchas continuaron por varios días, y ninguno, Tomek o el gato, fueron escogidos. Tomek estaba muerto de hambre, porque les daban solo unos pocos pedazos de carne al día, aunque al menos no estaba podrida. Se preguntó cuánto duraban los juegos. Pensó que tal vez sería hasta que todos los seres humanoides estuvieran muertos, pero luego veía que aunque los humanoides fueran masacrados, nuevos prisioneros eran traídos a la arena, para llenar las celdas vacías.
Había pasado exactamente una semana desde que fueron capturados, cuando la luz de la ruleta se detuvo sobre la celda del gato.
& Continuará &
OMG, nuestro gato bello será puesto en medio de la arena con una bestia. ¿Sobrevivirá? ¿Hará algo Tomek para evitar que lo maten? ¿Será que el fic se acaba aquí? Para saberlo, los invito a leer el siguiente episodio. Besotes a todos y gracias por apoyar esta traducción.
Y por si se les olvidó o fue confuso, les dejo esta nota.
Los Musteliados de los hurones
Los Nangeriano de los antílopes

Q emocioooon me encanta
MI BILL NOO 🙏🙏 ME encanta la hustoria ufff