Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
«Demon» 5
—¿Poseído? —Preguntó Tom, sorprendido.
—Sí —respondió el demonio—, es la única explicación posible. Escuché lo que ustedes, los cazadores, dijeron en la cafetería. Uno de ustedes sugirió que yo estaba poseído —continuó—, y eso me hizo pensar que probablemente eso sea lo que está pasando conmigo. Mira. —Le mostró a Tom las páginas de un libro, unos párrafos en particular—. Todo lo que me pasa a mí. La forma en que mi cuerpo sana, no recordar hacer… esas cosas terribles, son cada uno de los síntomas que tengo.
—¿Oh? ¿Y qué tal eso de atraer a otros demonios? —Preguntó Tom, ignorando las páginas. El demonio agitó las páginas de otro libro, más pequeño y lo puso frente al otro.
—Aquí dice que los demonios son atraídos por ciertos tipos de humanos, cuyo espíritu concuerda con lo que los demonios encuentran atractivo, como la negatividad y el miedo —dijo—. Algunas veces, no puedo dejar de tener estos pensamientos negativos. Siempre me siento extraño conmigo mismo, por no saber por qué soy así y esa sensación siempre está acompañada de miedo.
Tom bufó—. Todos estos son mitos falsos. Los demonios no escogen matar humanos por su tipo de espíritu, ellos los succionan indiscriminadamente. —El rostro del pelinegro se contrajo de disgusto—. Ellos quieren algo de ti —asumió Tom—, porque eres diferente. Eres más poderoso y eres inmortal.
—¡Te digo que estoy poseído! —El demonio se molestó—. Por eso soy diferente.
—¿Ah, sí? ¿Y cómo explicas lo de tus padres? —Alegó Tom.
—¿Mis padres? —El demonio arrugó el ceño.
—Ellos también son demonios —afirmó Tom. El demonio lo miró como si le hubieran golpeado en la cara. Cerró todos los libros de golpe y se alejó de Tom.
—¡Mantente alejado de mí, joder! —Chilló. Tom gruñó, golpeando su cabeza contra la mesa, pensando que había arruinado todavía más las cosas.
&
Al día siguiente, los tres cazadores se reunieron en el gimnasio, donde se realizaba un partido de básquetbol, manteniendo un ojo en el demonio que estaba un par de filas más abajo.
—¿Poseído? —Bufó Gustav—. Es ridículo. Estos demonios no son entidades sin cuerpo que pueden invadir y controlar a los humanos. Esas son historias para niños.
—Lo sé —respondió Tom—, pero él está convencido de que es la razón por la que él es así. Siento que no llego a ninguna parte, es como si estuviera otra vez en el principio.
—Es que nunca dejaste el principio —mencionó Georg—. Él aún te odia.
—Gracias —resopló Tom—. No sé qué más se supone que haga —suspiró. Los Maestros estarán furiosos cuando falle en entregarles algún progreso.
—Entonces has que un sacerdote le realice un exorcismo —sugirió Gustav.
—¿Qué? —Dijeron Tom y Georg a la vez.
—Entonces se dará cuenta que no está poseído —terminó el rubio.
—Oh, por supuesto —dijo Tom, con el rostro feliz—. Continuará siendo un demonio, incluso después del exorcismo.
—Exactamente —respondió Gustav.
—Buena idea, lentes —comentó Georg. Gustav gruñó y se arregló los lentes.
—Solo asegúrate de que sea un sacerdote sensato —agregó—, ya sabes, de los que reconocen la misma doctrina de los demonios que los Maestros.
—Creo que conozco el cura perfecto —mencionó Tom.
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Tom se sentó junto al demonio en la siguiente clase.
—¿Sabes? Tal vez tengas razón —susurró. El pelinegro bufó.
—No me hables. Solo eres un idiota estúpido.
Tom hizo una mueca. En verdad no sabía por qué ese insulto le parecía tan perturbador.
—Estoy tratando de ayudarte —dijo.
—¡Cállate! Me estás distrayendo —murmuró el demonio, enojado.
—Solo dame una oportunidad de hablar, ¿quieres? —Soltó Tom un poco fuerte.
—¡Señor Kaulitz! —Lo regañó el maestro—. Por favor salga del salón ahora mismo.
—¿Qué? —Se quejó Tom. El pelinegro soltó una risita divertida. Tom recogió su mochila con amargura y salió de la sala.
Se apoyó contra la pared y miró sus zapatos. Estaba arruinando las cosas. ¿Cómo se supone que llevaría al demonio con el cura, si continuaba alejándolo? Tenía que pensar en algo. Suspiró. Tenía la mente en blanco. Dio una mirada a los pasillos vacíos y notó las máquinas expendedoras y, de pronto, le dieron ganas de tomar una soda. Tomó unas monedas de su bolsillo y se dirigió a ella. Sacó una lata y le dio un sorbo. Su mirada bajó hasta la máquina de dulces. Achinó los ojos. Sacó más monedas de su bolsillo y buscó las golosinas más dulces, esperando que tuvieran un efecto favorable en el estado de ánimo del demonio.
Sonó la campana y los estudiantes comenzaron a llenar los pasillos. Tom se acercó al pelinegro apenas dejó la sala. El demonio hizo una mueca y empezó a caminar más rápido.
—Hey —dijo Tom, poniéndose a su nivel—. Por favor, solo un segundo, es todo lo que pido.
—No me importa escuchar nada.
—No hagas caso de lo que dije sobre tus padres. Era una metáfora. De verdad quiero ayudarte.
—Tú quieres que admita que soy un demonio para que puedas matarme —murmuró el pelinegro como si nada.
—No, yo… —tartamudeó el otro—. Solo quiero saber lo que eres. Admito que ahora tengo dudas de que seas un demonio. —El pelinegro se volvió a Tom.
—Oh, por favor —resopló incrédulo—, tú crees que no sé que… —sus ojos se fueron de inmediato a la bolsa de dulces de colores que Tom tenía en la mano, parándolo en mitad de la frase.
—De todas formas —continuó Tom, fingiendo que no se había dado cuenta que el demonio miraba su bolsa de dulces—. Iba a ofrecer llevarte a un sacerdote para que te puedan realizar un exorcismo —mencionó. El demonio parpadeó, perplejo quizás ante la oferta. Estudió a Tom un momento.
—¿Es esto una especie de truco?
—No lo es —respondió Tom con rapidez—. De verdad quiero ayudarte. Mira, hasta te compré unos dulces para pedirte disculpas.
—¿Oh? —dijo el demonio. Tom abrió la bolsa, cogió la mano del pelinegro y puso una gran cantidad en su palma.
El demonio se los metió todos a la boca de una sola vez y empezó a masticar.
—Bueno, ¿qué dices? —Preguntó Tom después de un momento.
El pelinegro tragó—. Um… bueno… sí. Sí, quiero ir.
—Excelente —respondió Tom y el pelinegro sonrió.
—¿Y cómo te llamas? —Preguntó. Tom arqueó muy alto sus cejas. Eso era mucho más de lo que había negociado. Increíble, pensó, los dulces funcionaban en él como magia.
—Tom —respondió. El demonio se limpió la palma en los pantalones y extendió su mano.
—Yo soy Bill —dijo. Tom apretó su mano y sonrió.
Continúa…
Chan, chan, chan. ¿Qué pasará ahora que Tom sabe la verdad?

Qué picada estoy!
Lo sé, este fic te hace sentir eso por el gran HDP jijijiji
Estás invitada a seguir leyendo. MUAK
Noooo, pobre Bill😭
¡La autora y la persona que se encarga de traducir jamás decepcionan! Me dejan tan intrigada con todo. Que talento tan grande por parte del autor y traductor, realmente es increíble que existan novelas cómo estas, que generan tanto y solo quieres leer y leer más. Anteriormente leí Nexus y ahora leyendo Demon, wow… ¡La autora es de otro mundo! ¡Por supuesto MizukyChan también! Muchas gracias por trabajar en equipo y hacer llegar estos fanfics a personas de habla hispana. 💌
Muchas gracias, linda. Y tenemos una tercera obra de la autora, se llama FOE, por si te tientas a leerla también 😉