FOE 23

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

FOE: Capítulo 23

Tomek miraba el cielo de su celda, lugar en el que fue instalado inmediatamente por los Lords Caninos cuando regresó después de desafiar sus órdenes. No esperaba ser bienvenido como la última vez, aunque de hecho no esperaba regresar. Sus compañeros de flota estaban emocionados de ver que se las había arreglado para escapar, lo que Tomek explicó como un asunto de mucha suerte, pero ellos también encontraron extraño que no protestara y que parecía no importarle estar encerrado. De hecho Tomek no creía que ese castigo era malo. No pasó ningún momento de tristeza durante su confinamiento mientras tuviera sus recuerdos.

Tomek suspiró melancólicamente, cerrando los ojos y tocando sus labios, recordando una vez más el beso maravilloso. Había sido dulce y apasionado, tierno y demandante. Simplemente perfecto. Sentir a Billeam en un beso real, había superado fácilmente su imaginación. Tal vez lo había hecho porque sentía pena por Tomek, o tal vez para callarlo, o tal vez porque se sentía en deuda por todas las veces en que salvó su vida. No importaba porqué lo había hecho. El momento ya era suyo y lo atesoraría cada segundo del tiempo que le quedaba. No podía despintar la sonrisa de su cara, sin importar que su raza estuviera a punto de ser aniquilada. Todo lo que Tomek pensaba era que ahora podía morir feliz.

La puerta de su celda se abrió, pero él no miró.

Hey —dijo Andraz. Tomek parpadeó, regresando de su ensueño. Se sentó para mirar a su amigo.

Hey. ¿Qué pasa? ¿He sido perdonado? —Preguntó casualmente.

Más o menos —respondió Andraz—. Los Lords Caninos comprenden los deseos de todos por sobrevivir. Les dije que tú también lo deseabas. Los gatos podrían gatillar la supernova en cualquier momento, pero si nos vamos ahora, podremos ganar suficiente distancia para estar a salvo del impacto de los rayos gama. Por favor, di que vendrás conmigo.

Tomek volvió a recostarse en la cama—. Andraz, sabes que no iré. Mi deseo es quedarme con el resto de mi especie, no puedo simplemente dejarlos. No pierdas el tiempo suplicando. Nunca cambiaré de opinión.

Pero entonces, los estás dejando ganar. ¿Es eso de verdad lo que quieres?

Tomek permaneció en silencio. Por supuesto que no quería que los gatos ganaran, pero aun si sobreviviera, no creía poder sentirse victorioso, ni siquiera tranquilo, porque no sobrevivirían todos los caninos.

¿Por qué ahora te estás rindiendo tan fácilmente? —Insistió Andraz—. Es que no lo entiendo. Es como si no fueras tú. Vamos, Tomek, ¿no tienes nada valioso por lo que vivir?

¿Por qué vivir si todo lo que quedará es el dolor perpetuo? —Contestó Tomek—. Odiaría ser consciente de mi impotencia para salvarlos… de mi maldita inutilidad.

No puedo creer que esté escuchando esto. Tú nunca has sido del tipo melodramático. Preferiría sentirme esperanzado por tener la oportunidad de detener la extinción de mi raza.

No lo entiendes, Andraz. —Gruñó Tomek, sentándose en la cama—. Nunca estaría tranquilo, aunque eso significara que salvé a mi especie. Estaría plagado por la culpa y vergüenza constantes.

¡Ya para! Hiciste todo lo que pudiste. Todos lo hicieron. Está más allá de nuestro poder. No seas tan duro contigo mismo.

¿Oh? ¿Qué pensarías de mí si te dijera que aún si sobreviviera, me sentiría colmado de pensamientos de traición?

¿Qué? ¿De qué estás hablado?

Tomek exhaló. Se sentó al borde de la cama y enfrentó a Andraz.

Andraz, voy a contarte algo. Lo que me pasó cuando estuve perdido, pero no me juzgues, ¿ok?

El otro arrugó el ceño, parpadeando. Tomek pensó que probablemente estaba experimentando un déjà vu, excepto que ahora los roles se habían invertido.

¿Qué sucedió? —Preguntó Andraz, muy intrigado.

Bueno… después de que caí en la red y fui capturado en ese planeta, conocí a… ¡Gustaf!

¿Gustaf? —Andraz arrugó el ceño, pero vio que Tomek miraba detrás de él. Siguió su mirada y volteó.

Gustaf estaba de pie en la entrada de la celda.

Hey —dijo el Gustaf—. Lo siento, ¿estoy interrumpiendo algo?

Sí —respondió Andraz, molesto.

No —contestó Tomek al mismo tiempo. Miró de reojo a Andraz—. No, en serio, solo estábamos hablando, ya sabes, lo de siempre. Andraz estaba tratando de convencerme que huyera de mi planeta hogar, pero por supuesto no lo haré. Así que, a menos que esté perdonado, permaneceré aquí en mi celda, si eso está bien para ustedes.

Andraz rodó los ojos.

Ya veo —dijo Gustaf.

¿Cuál es la razón de tu visita, Gustaf? —Preguntó Andraz.

Me gustaría hablar con Tomek.

¿Sobre qué?

Bueno, también he venido a persuadirlo a salir de su celda.

Andraz bufó—. Es inútil —contestó—. Tiene una lucha eterna contra la razón.

Andraz —lo regañó Tomek—. Aunque él tiene razón —dijo mirando a Gustaf—. No vas a convencerme.

Vale la pena intentarlo —dijo Gustaf sonriendo. Andraz se cruzó de brazos.

Bueno, veamos tu intento —comentó con una sonrisa irónica.

Um —dijo Gustaf, un poco incómodo, como si no supiera si podía decir lo que iba a decir, delante de Andraz. Aclaró su garganta—. He detectado algo realmente inusual en mi radar y quería que vinieras a verlo.

Hubo un minuto de silencio en el que ambos, Tomek y Andraz miraron a Gustaf con caras incrédulas. Y luego ambos rompieron a reír.

¿Estás bromeando? —Preguntó Andraz—. Nadie caería por eso.

Vamos, Gustaf, tienes que hacer un intento mejor que ese —agregó Tomek.

Es tu nave —anunció Gustaf. Andraz y Tomek de inmediato se volvieron serios.

¿Qué? —Indagó Tomek—. ¿Mi nave?

Sí. Pensé que estarías feliz de saberlo —respondió Gustaf.

Uh, claro… seguro —contestó Tomek—. ¿Pero cómo? Quiero decir… ¿estás seguro?

Ven a verla por ti mismo —sugirió Gustaf.

Tomek estaba fuera de la celda antes de que Gustaf terminara de hablar.

Los tres entraron al puente de la nave comando. Tomek fue saludado con movimientos de cabeza por algunos de los miembros de la tripulación, pero le pareció extraño que a nadie le sorprendiera verlo allí.

¿Le has contado a alguien más? —Le preguntó a Gustaf.

A nadie —respondió el otro—. No sé. Tuve la corazonada de contarte a ti primero. —Gustaf le dio a Tomek una mirada inquisitiva. Tomek desvió su mirada.

Gustaf los guió hasta su estación. Se sentó y miró alrededor, asegurándose de que todos estuvieran en sus respectivos asuntos, antes de encender el radar. Y efectivamente, su radar mostraba que un objeto se estaba aproximando a su nave de comando.

Es una de las nuestras, por eso no han sonado las alarmas —recalcó Gustaf. Presionó varios botones para agrandar la imagen—. ¿Ves las marcas?

Tomek contuvo el aliento—. Es mi nave —dijo.

¿Es una trampa? —Preguntó Andraz.

Bueno, viene bastante sola, así que no veo el punto —respondió Gustaf.

¿Quién la pilota? —Preguntó Andraz.

Tomek se volteó a Andraz y luego a Gustaf. Su corazón daba fuertes latidos. Tragó el nudo de nervios.

No lo sé —tartamudeó.

De hecho, nadie lo hace —respondió Gustaf—. Instalé un nuevo sistema de piloto automático en tu nave. —Se volvió hacia Tomek—. Para que regresara sola en caso de que te volvieras a extraviar. —Se alzó de hombros.

Tomek sintió que su corazón se rompía—. Oh.

¿Y si ya lo sabías, por qué no nos dijiste antes? —Preguntó Andraz.

Tú querías ver si podía convencerlo de salir y, ahí tienes —respondió Gustav con una sonrisa en los labios.

¿Ah, sí? —agregó Andraz, sintiendo como iba perdiendo la paciencia—. Veamos si también puedes convencerlo de cambiar su tonto deseo de morir. —Se volteó hacia Tomek—. No quieres sobrevivir con tu amigo, pero al menos podrás morir con tu amada nave.

Andraz —dijo Tomek. Trató de poner su mano en el hombro de su amigo, pero Andraz la quitó.

No. Estaré bien, no necesitas confortarme. Supongo que solo tendré que acostumbrarme a no volver a tenerte alrededor. —Giró sobre sus talones. Tomek observó su espalda al ver como se marchaba del puente. Soltó un suspiro.

Es genial lo que hiciste. Es sorprendente, de hecho —dijo a Gustaf.

Mentí —respondió rápidamente Gustaf—. No hice nada. La nave solo se puede poner en piloto automático a menos que alguien lo active desde el interior.

Los ojos de Tomek se abrieron grandemente y su corazón revivió—. ¿Eh?

Sí. Pero la pregunta es, ¿quién la activó para regresar a casa? —Gustaf lo contempló con expresión seria—. ¿Tienes alguna explicación para esto?¨—Preguntó—. ¿Debería advertir al capitán sobre esto?

¡No! Quiero decir, no… al menos, no todavía.

Es que no lo entiendo. ¿Por qué los felinos enviarían de vuelta una de nuestras propias naves? ¿Esa nave en especial, la que está cubierta de la más variada tecnología en naves guerreras?

Tomek se quedó sin palabras. Miró a la tripulación del puente y luego, de vuelta a Gustaf.

Mira, Gustaf, ¿podemos decidir eso cuando la nave llegue aquí?

¿Por qué?

Porque sí, por favor. Te lo diré cuando la nave llegue. —Insistió Tomek.

¿Pero qué pasa si constituye un riesgo para todos nosotros?

Hablando en serio, ¿qué podría ponernos en más riesgo de en el que ya estamos?

Gustaf lo consideró un momento, pero luego suspiró, aceptando—. Eventualmente los demás la verán —dijo.

Tomek asintió, ya lo había notado—. ¿Puedes ayudarla a llegar hasta aquí?

Puedo, pero… ¿será lo correcto?

No lo sé, aunque supongo que lo sabremos a tiempo.

& Continuará &

Chan, chan, chan. ¿Quién viene en la nave? ¿El Rey Felino a matar a los perros? Hagan sus apuestas. Y por supuesto están invitados a continuar con la lectura de la traducción de este increíble fic de blame_my_dirty_mind

2 comentarios en “FOE 23”

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