“Escort” Fic de Gaja. Traducido por Elle-R
Capítulo 24
—¡Aw, tú eras el bebé más gordo! —exclamó Bill.
—¿Mwuh? —preguntó Tom con la boca llena de pasta de dientes, asomando la cabeza por la puerta del baño. Sus ojos se ensancharon en el momento que vio lo que Bill estaba mirando. —¡Bill!
—¿Qué? Estaba prácticamente fuera de todos modos —dijo Bill, pasando a la siguiente página del álbum de fotos.
—Si por «fuera» quieres decir «en una caja metida debajo de la cama» —respondió Tom, después de haberse tomado un momento para escupir antes de ir a rescatarse de la humillación de su foto de la infancia. Agarrando el álbum, Bill se desplazó más hacia la cabecera de la cama, lejos de él. —No molestes, Bill.
—No molestes tú. Estabas en el cuarto de baño por siempre y me aburría —dijo Bill con una amplia sonrisa, apoyando el álbum en su regazo. —No sabía que tuvieses una hermana. —Girando el álbum para que Tom pudiera ver –y tirando de él hacia atrás ante otro intento de arrebatárselo– Bill señaló una foto de Tom y una niña con coletas. —Hermana, ¿verdad? Tienes los mismos ojos.
Dando un quejido, Tom se dejó caer en la cama, una toalla alrededor de su cintura que todavía lo dejaba más vestido que Bill.
—Esa es mi hermana Sarah, sí.
—Wow, tus padres no se complicaron mucho la vida con nombre creativos, ¿verdad? —preguntó Bill distraídamente, pasando a otra página.
—Aparentemente no, Bill.
Sonriendo, Bill le pellizcó la nariz a Tom antes de echarse con él, ahora no creía que el álbum le sería arrebatado. —¿Quién de ustedes es el mayor?
—Yo, por poco más de un año —dijo Tom, sintiendo vergüenza cuando Bill volteó a una página de fotos de Halloween mostrando a un Tom de 6 años vestido como Bret Michaels sonriendo a la cámara. —¿Qué hay de ti?
—El mayor —respondió Bill, sonriendo y apuntando a otra foto de un Tom gruñón de 8 años llevando una tiara y sentado en una mesita blanca rodeado de muñecas mientras Sarah les servía el té con una gigante sonrisa.
—Mamá siempre decía que yo era tan perfecto que no quería tentar al destino con otro, pero mi padre dice que en realidad yo era un bebé con tales cólicos que ella no podía soportar la idea de pasar por eso de nuevo.
Apoyado contra el costado de Tom, Bill señaló otra foto. —¿Ésta es tu mamá?
Tom asintió, poniendo un brazo en la espalda de Bill y abrazándolo más cerca.
—Es bonita —dijo Bill con honestidad. —Puedo ver de dónde conseguiste tu buena apariencia.
—Adulador —le reprendió Tom, besando a Bill en el hombro. Acurrucándose contra Bill, Tom tuvo que admitir que esto no era tan terrible como había pensado que iba a ser. Ellos ya habían pasado por sus años de infancia y la mayoría de los años más vergonzosos de la preadolescencia –con Tom señalando a varios parientes sonriendo en las fotos– y sin Bill retrocediendo horrorizado por la desastrosa forma de vestir de Tom o las peores decisiones en su expresión facial. Era cómodo, relajado, con la piel cálida y suave de Bill contra su costado y dándole a Tom sonrisitas cada pocas páginas. Era muy agradable.
—¿Quién es él? —preguntó Bill, golpeteando el plástico encima de otra foto de Tom, esta vez con un alto y enclenque chico rubio que tenía un brazo colgando encima del hombro de Tom y una sonrisa boba en la cara. —¿Un primo?
—Um, no precisamente —empezó Tom, rascándose la mejilla —, ese es Casper, mi primer novio.
Bill ladeó la cabeza, entrecerrando los ojos en la imagen, pensativo. —Yo soy mucho más sexy —dijo finalmente, haciendo un gesto de afirmación. —¿Cuántos años tenías?
—Diecisiete. Él estaba en el equipo de baloncesto y Sarah era una animadora, por lo que mis padres me obligaron a llevarla a todos los partidos ya que ellos estaban ocupados y yo tenía la licencia para entonces. Tuvimos la suerte de terminar hablando y lo siguiente que supe es que tenía un novio. Sarah estaba celosa —terminó Tom con una sonrisita por el recuerdo. —¿Qué hay de ti?
—No he traído fotos —dijo Bill con una sonrisa burlona, pegándole a Tom con su hombro.
—Aw, venga, ¿llegas a verme en mi disfraz de Halloween de Tortuga Ninja y no vas a compartir a cambio? ¿Cómo es eso justo? —preguntó Tom, pegándole a Bill de regreso.
—¿Quién dijo que la vida es justa? —le regresó Bill, pasando la página antes de mirar a Tom y la cara de perrito triste que le estaba dando.
—Oh, Dios, está bien. Su nombre era Jacob, cabello oscuro, ojos oscuros, vivíamos en la misma calle. Él tenía quince y yo catorce, y recuerdo que pensé que yo era lo más guay porque tenía un novio de secundaria. —Bill se rió entre dientes, negando con la cabeza. —Era tan ingenuo, en retrospectiva.
—¿Ingenuo?
Bill se encogió de hombros, pasando a la siguiente página y a las fotos del baile de graduación de Sarah. —Sí, como, besuquearnos bajo las gradas durante los partidos de fútbol y escabullirnos a mi destartalada y vieja casa del árbol para follar. Ya sabes, tontas cosas de adolescentes, pero en ese momento todo parecía tan apasionado y de adultos. Mierda, ¿tu hermana fue la reina del baile?
—Uh, sí, penúltimo y último año. ¿Así que supongo que Jacob fue algo así como, el primero, no? —Tom preguntó casualmente, frotando pequeños círculos en la espalda de Bill.
—El primer chico, sí —dijo Bill. —Sabes, yo siempre pensé que sería estupendo ser el rey del baile, pero siempre lo era el capitán del equipo de fútbol o alguien así. Me veo realmente bien en esmoquin, pero no tan bien con almohadillas. O con abundantes moretones después de que me aplasten en el campo.
—Sí —dijo Tom distraído. —¿Así que tu primero fue una chica?
—Bueno, sí. Ella era nueva y yo terminé siendo el que le muestre los alrededores del colegio, así que empezamos a salir porque yo era la única persona que ella conocía. Muy bonita, un poco tímida. Solíamos hacer los deberes juntos en la casa de su padre —dijo Bill, dando un vago encogimiento de hombros. —Teníamos curiosidad, por lo que decidimos probarlo y ver lo que era un par de veces.
—Ajá —dijo Tom lentamente.
Bill se detuvo en la página que estaba volteando, girándose para mirar a Tom junto a él en la cama. —Espera, estás haciendo esa cosa, ¿verdad?
—¿Qué cosa?
—Esa cosa—reiteró Bill, alejando el álbum de fotos y enderezándose. —Esa en la que como quien no quiera la cosa intentas traer a colación la historia de la otra persona para que puedas obsesionarte con ella.
Tom frunció el ceño, enderezándose como Bill. —No —dijo poco convincente. —De todas formas, tú sacaste el tema, yo sólo estaba preguntando.
—Yo pregunté quién era el que estaba en la foto, tú eres el que empezó a indagar. «Oh, así que te has acostado con chicas, ¿eh? ¿Cómo sucedió eso?» —Bill le imitó, cruzando los brazos. —No voy a hacer eso. No voy a tener un grande y horrible momento Chasing Amy.
—¿Eh?
—Es una película —dijo Bill claramente. —Chico conoce a chica, empiezan a salir, se enamoran y luego él se entera de que ella tenía de hecho una vida sexual antes que él y le saca cosas en cara y lo arruina todo. Fui a verla con un novio, sí, con otro, y al parecer no aprendió nada de la película porque él quería tener todo el asunto de «por lo tanto, ¿qué has hecho?» Pensé que, bueno, me gusta este chico, así que voy a ser sincero, porque ser honesto es bueno. ¿Quién quiere sorpresas más adelante, verdad? Él empezó a comportarse de una forma extraña y lo siguiente que supe es que no eres tú, soy yo, y rompimos. Desde entonces decidí pasar de eso. Me acuesto contigo y eso deber ser lo suficientemente bueno. No voy a estar avergonzado por tener una historia, pero eso no significa que tenga algún interés en tratar con los reproches de alguien que no puede lidiar con el hecho de que he estado con un montón de gente antes.
—Especialmente ahora —dijo Tom con una débil sonrisa en un intento de aligerar la creciente tensión en la habitación.
Bill lo fulminó la mirada. —Oh, vete a la mierda —dijo él, levantándose de la cama y buscando alrededor de la habitación sus cosas, poniéndoselas tan pronto como las encontró. —Esto es exactamente por qué dije que nunca iba a hacer algo como esto. No necesito a alguien que se supone se preocupa por mí, arrojándome lo que hago en mi cara.
—No quise decir… —empezó Tom, callándose cuando Bill empezó a ponerse sus calcetines.
—No quiero escucharlo —le espetó Bill, sacudiendo la cabeza. —Tuvimos un poco de diversión, pero es obvio que tú no puedes hacer frente a lo que yo implico. Voy a terminar con esto antes de que uno de nosotros salga muy herido. —Dirigiéndose hacia la puerta, Bill dio una mirada hacia atrás al Tom todavía sentado en la cama. —Adiós, Tom.
—Bill —llamó Tom detrás de él, Bill cerró la puerta entre ellos.
Bill bajó rápidamente las escaleras, agarrando su bolso del sofá, poniéndose los zapatos y caminando hasta la puerta antes de detenerse, inseguro de saber con exactitud lo que estaba haciendo. Él en realidad no deseaba romper con Tom. Las cosas iban bien entre ellos, le gustaba Tom, a Tom parecía gustarle, y, aparte de algún comentario de repente, probablemente no intencionado aquí y allá, Tom parecía ser capaz de llevarse bastante bien con lo que Bill hace para ganarse la vida. Sin embargo, allí estaba él, a punto de girar el pomo de la puerta y tirar todo por la borda porque…
Suspirando, Bill bajó la mirada al suelo. Porque estaba asustado. Porque no quería involucrarse demasiado sólo para que Tom repentinamente decida que no puede tratar más con él. Porque no quería ser consciente de que Tom estaba sentado en casa esperándolo mientras Bill deja que un extraño lo folle. Porque lo quería demasiado como para estar dispuesto a correr el riesgo de que él lo deje. —Joder —Bill maldijo por lo bajo, dejando caer su bolso a sus pies en el suelo. Él había sido el que dijo que iba a permitir que Tom tenga una oportunidad, y ahora era él el que lo apartaba porque estaba trabajando. Si alguien tiene ahora un problema con el trabajo de Bill; ése es Bill.
Girándose sobre sus talones, Bill caminó de regreso por la casa, subiendo las escaleras y de vuelta a la habitación de Tom, abriendo la puerta para encontrar a Tom todavía sentado y atónito en la cama.
—No me dejes hacer esto —dijo Bill desde la puerta.
Tom volvió su atención hacia Bill, sorprendiéndose de verlo allí. —¿Qué?
—No me dejes hacer esto —repitió Bill, entrando en la habitación y atravesando la cama. —No permitas que arruine esto sólo porque he decidido ponerme como loco sobre algo. —Arrastrándose hasta el regazo de Tom, Bill rodeó con sus brazos el cuello de Tom, enterrando su rostro en su cuello. —No me dejes ir.
—No lo haré —dijo Tom bajito, sosteniendo a Bill contra su pecho.
Continuará…
