FOE 20 (P.1)

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan

FOE: Capítulo 20

Tomek arrojó el último montón de tierra sobre la tumba de la bestia. Le dolía todo, por el tortuoso trabajo de cavar y enterrar a la criatura. Pero pese a todo, trabajó con una gran sonrisa y un humor estupendo, pensando en terminarlo rápido y regresar pronto al refugio. Esa mañana muy temprano, había dejado la durmiente figura de Billeam para hacer ese trabajo. Odiaba tener que dejarlo, pero alguien debía deshacerse del cuerpo de la bestia tarde o temprano.

Billeam ya estaba despierto y fuera del refugio cuando regresó y estaba ocupado despellejando lo que sería su próxima comida.

Tomek caminó hacia él con muchas ganas. Pero arrugó el ceño cuando notó que el pelinegro hizo una mueca cuando se acercó. Puso una mano en su espalda baja, pero Billeam le dio un manotazo, alejándolo.

¿Qué es lo que pasa? —Preguntó Tomek. El pelinegro no respondió. Tomek notó su mirada incómoda y esquiva—. ¿Billeam? —Dio un paso más cerca, pero el felino siseó.

¡No! —Exclamó.

¿No, qué? —Preguntó confundido.

Billeam regresó a sus labores—. Solo déjame solo.

Billeam, no lo entiendo. ¿Por qué estás enojado ahora? —Quiso tocar el hombro del otro, pero Billeam se movió un paso antes de que lo lograra—. No lo entiendo. Finalmente me dejas follarte ¿y ahora no quieres que te toque? ¿Por qué?

El pelinegro gruñó como respuesta. Descargó su supuesta ira sobre el animal, arrancándole viciosamente la piel. Tomek se alegró de que la pobre criatura ya estuviera muerta.

Es porque… —quiso decir Tomek cuando Billeam gruñó. El rastudo odiaba pensar que el otro lo lamentaba, pero casi no tenía dudas de que esa era la razón. Por la forma en que actuaba, era como si estuviera enojado consigo mismo por dejar que sucediera. Quizás fue por eso que lo descubrió mirándolo de esa forma cuando acabaron, porque se dio cuenta de lo que estaba haciendo y de lo que sus posiciones significaban. Pero Tomek solo lo veía como un acto de amor, no de dominación.

Sin embargo, esa situación era como volver en el tiempo, perdiendo todos los progresos, cuando su relación estaba basada en odio puro.

¡Maldición, Billeam! ¿Por qué no simplemente lo dejas ir? Yo también luché para aceptar este predicamento, pero ya no me importa. Solo me importa lo que siento por ti. Yo ya acepté tu triunfo sobre mí, tu superioridad, ¿y aun así no me aceptas? ¿Qué más quieres?

Billeam bajó los animales procesados y se alejó como si no hubiera escuchado una palabra de lo que Tomek dijo.

¡Dime lo que quieres! —Insistió el perro. El pelinegro no se volteó—. ¡Agh! ¡Eres un cabeza dura! —Tomek gritó fuertemente—. ¡Maldito seas tú y tu jodido orgullo felino! —Se sintió tan enojado que deseó poder pelear con una bestia. Giró sobre sus talones y se alejó sin una dirección en particular, pero pronto se volvió decididamente hacia los terrenos inexplorados del bosque, esperando encontrar alguna bestia con quien descargar su frustración.

Caminó, por quien sabe cuánto, pero solo encontró pequeña vida salvaje. Había esperado encontrar bestias feroces ya que el bosque oscuro realmente se veía como el hábitat apropiado para criaturas más grandes. Aunque pensó que, tal vez, ya no quedaban bestias, porque los saurianos las habían capturado a todas y las habían encerrado en la arena.

Continuó su camino, todavía molesto, demoliendo árboles o cualquier obstáculo que se cruzara en su camino, hasta que finalmente se topó con un obstáculo demasiado enorme. Miró fijamente la alta y rocosa colina que ahora estaba frente a él. La punta de colina estaba más allá de las frondosas copas de los árboles. Tomek achinó los ojos. Aún no tenía intensiones de regresar y no planeaba dejar que esta colina lo venciera. Rápidamente comenzó a escalar la colina en un intento por cruzarla.

Cuando llegó a la cima, se encontró con una vista sorprendente, lo suficiente como para detenerse un momento a contemplarla. Se sentó y descansó en la misma cumbre, envolvió sus piernas con los brazos. Y mientras se reponía de la escalada, percibió una brisa fría que le dio paz. Desde allá arriba se dio cuenta que el planeta no parecía tan terrible. Llevó la vista al cielo y captó un rastro de las estrellas de la mañana. Dejó escapar un suspiro de nostalgia. Solo entonces se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que llegaron al planeta y cómo estarían los de su raza. ¿Acaso ahora era el único que quedaba?

De pronto una estrella solitaria empezó a brillar y a volar cruzando el cielo, como una estrella fugaz. Tomek arrugó el ceño. El rastro brillante que dejó la cola, se estiró, ampliándose y luego se dividió en dos. Los ojos de Tomek se abrieron en total shock cuando sus oídos detectaron el inconfundible sonido de motores. Se levantó y se puso rígido, su corazón latía desbocado. Las dimensiones de los dos objetos crecían a medida que se acercaban. En un instante se habían acercado lo suficiente como para reconocer los familiares contornos de sus naves guerreras.

Oh, Dios mío —contuvo el aliento. Las naves guerreras caninas se aproximaron, zumbando casi arriba de él, justo antes de dar un giro y cambiar de dirección. De inmediato, Tomek se llenó de una sensación de pavor. Nunca pensó que no estaría feliz de verlos. Después de todo, su esperanza, una vez perdida, de ser rescatados, secretamente era un deseo, el de nunca ser encontrados—. Billeam. —Gritó en pánico, cuando vio que las naves guerreras se dirigían hacia donde tenía su refugio.

Descendió de la colina lo más rápido que pudo, maldiciéndose por haberse alejado tanto. En su premura por bajar, dio un paso en falso y rodó por la pendiente. Chocó algunas veces contra unas rocas, mientras caía, golpeándose las costillas y lastimándose una pierna. Se desplomó finalmente cuando llegó abajo. Gruñó de dolor al intentar levantarse. Su pierna herida ardía por un dolor punzante. Volvió a caer al suelo, jadeando y luchando por mantenerse consciente.

No… Billeam…

&

Billeam despertó abruptamente de su siesta cuando escuchó el rugido de motores espaciales. Cuando se dio cuenta que no estaba soñando, su corazón comenzó a golpearle el pecho por el choque de adrenalina. Saltó sobre sus pies y corrió al refugio, abrumado de emoción ante la posibilidad de dejar el planeta.

Escuchó que el ruido se acercaba y alzó la vista, esperando visualizar la nave. Su ansiedad se desvaneció dramáticamente cuando vio que eran dos de las naves enemigas.

¡Naves caninas! —Contuvo el aliento. Rápidamente se escondió dentro del refugio y observó como las dos naves preparaban el terreno para aterrizar, solo a unos metros de distancia.

Cuando las ráfagas de aire del aterrizaje y la conmoción cesó, Billeam se apresuró a salir del refugio y ágilmente escaló a lo más alto de los árboles vecinos. Desde la parte alta de las ramas, pudo ver que los dos guerreros aterrizaron junto a la nave de Tomek. Los dos perros comenzaron a inspeccionar la nave de Tomek, hablando lengua canina entre ellos.

Parecían perplejos por los muchos trozos de chatarra que estaban puestos sobre la nave.

¡Mira, es su nave! —Dijo uno de los caninos, sacando una de las piezas que cubría un ala de la nave. Entonces, ambos comenzaron a remover los trozos de encima.

Sorprendente, su nave todavía está intacta.

No me sorprende, aun en un lugar desolado, él cuidaría a su nave.

Fue bueno para él haberlo hecho. Vamos, salgamos a buscarlo, puede que todavía esté vivo.

¡Espera! —Billeam vio que uno de los caninos sacaba su arma—. Huelo a un gato cerca.

Sí, yo también lo huelo. Su esencia viene de esa dirección.

Los dos perros fueron en dirección de Billeam. Internamente, el felino maldijo.

Los perros entraron al área del campamento. Notaron el refugio y la pila de leña apilada, además de los animales recientemente descuerados, que colgaban allí.

Parece que ha estado aquí por un tiempo.

Uno de los caninos miró brevemente dentro del refugio. El otro canino estaba olfateando frenéticamente, aproximándose al árbol de Billeam y olió el tronco. Retrocedió y se unió a su compañero.

Arriba de ese árbol. —Hizo un gesto con la cabeza.

Bajemos a ese gato.

Te escuché.

Ambos caninos dispararon sus armas al azar a las ramas altas del árbol. A saltos, Billeam se alejó del peligro.

¡Lo veo!

Billeam se esforzó por mantenerse arriba, en las ramas. Se colgó y meció, usando la mayoría de sus habilidades acrobáticas para evitar los ataques.

¿Dónde está nuestro guerrero, Tomek? ¿Lo mataste, gato?

Billeam solo entendió el nombre de Tomek de toda la charla canina, pero cualquier cosa que dijeran, parecía que solo mostraba sus intensiones de matarlo.

Dispararon sus armas furiosamente, acercándose cada vez más, algunos de los tiros estuvieron a un cabello de acertarle. Dio saltos y se agarró de una rama más alta. La rama cedió y gritó de dolor cuando un rayo le dio en un brazo. Quedó colgado, sin aliento y luego apretó los dientes y se las arregló para seguir subiendo. Otro rayo láser dio justo ante sus ojos y soltó su agarre para escudarse. Hizo una voltereta y aterrizó en el suelo, en cuatro. Su cabello se erizó y achinó los ojos, siseando a los dos caninos ofensivos.

Estaré feliz de matar a unos de ustedes. Peste degenerada.

Aunque parece una gata.

¿A quién le importa? Son todos iguales. Te puedes ir directo al infierno, gato. —El canino apuntó su arma directo a la cabeza de Billeam.

¡Ungh! —Los ojos de canino rodaron hacia atrás y cayó inconsciente al suelo. El otro canino apenas tuvo tiempo de registrar lo que estaba ocurriendo, cuando recibió un golpe directo en la cabeza, colapsando instantáneamente junto a su compañero.

Billeam miró completamente confundido. Tomek respiraba agitadamente, agotado. Había aparecido por detrás de la pila de leña y con la madera atacó a los dos caninos en la cabeza para dejarlos inconscientes. Billeam todavía no podía creer que Tomek había atacado a los de su propia raza. Tomek hizo una mueca de dolor y se sujetó el vientre. El pelinegro notó el olor a sangre en sus ropas. Tomek lo miró con rostro serio. Respiró y se movió cojeando hacia él. Billeam quería preguntarle qué le había sucedido, pero Tomek agarró su mano firmemente y le dio un tirón.

Vamos —dijo y Billeam accedió. Quedándose en silencio, dejó que Tomek lo guiara a donde quiera que fuera. Lo observó fijamente, preguntándose qué pasaba por su mente después de haber hecho lo que hizo.

Tomek lo guió hasta las naves. Obligó a Billeam a meterse dentro de una de las naves guerreras caninas. El pelinegro arrugó el ceño, mirándolo de forma interrogante.

¡Solo entra! —Gruñó Tomek. Billeam obedeció. Desde fuera de la cabina, Tomek oprimió varios botones y dio algunas órdenes en forma oral en lenguaje canino al sistema de navegación del computador. De pronto su voz tembló. Billeam vio que sus ojos estaban llenos de lágrimas. No preguntó que estaba haciendo, simplemente lo sabía y sospechaba que esa era la razón de las lágrimas. Tomek jadeó y se limpió las lágrimas y la nariz—. ¡Maldición! —dijo en canino y oprimió más botones. Su tono de voz adquirió un matiz de enojo y tristeza. El sistema de navegación aceptó sus órdenes. Los motores rugieron al encenderse.

Tomek miró a Billeam, tenía los ojos rojos—. Programé la nave para sacarte de aquí y buscar el portal de salto más cercano. Después de eso, todo lo que tendrás que hacer es encontrar una estación de recarga. —Observó a Billeam en silencio por unos momentos— Yo… espero que puedas llegar a salvo a casa. —Una lágrima escapó de uno de sus ojos.

& Continuará &

¿Se van a separar? ¿Qué creen ustedes? Están invitados a seguir leyendo.

4 comentarios en “FOE 20 (P.1)”

  1. Mi corazón sufre otra vez u.u sí, ya la había leído pero no deja de llegar a mi corazón el acto más puro de amor que hizo Tomek por él. No fue egoísta porque sabía que sus compañeros lo matarían así que mejor tener al pelinegro lejos y vivo a muerto.
    Y al igual que Tomek me quedé con las ganas de un beso TT_TT

  2. Basta a Billeam no le dió tristeza separarse de Tomeck después de todo lo que vivieron en ese planeta el gato solo quería alejarse de el perro

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