Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por MizukyChan
FOE: Capítulo 6
El rostro de Tomek estaba cubierto de lágrimas—. ¿Por qué? ¿Por qué no lo mataste? —Sollozó, tomando el cuerpo de Andraz, sacudiéndolo, aunque sabía que no volvería. El suero “Regen”, si bien lo intentaba, ya no volvería a funcionar en él. Andraz ya lo había utilizado tres veces y ya se había extinto la facultad artificial de su cuerpo para regenerarse. Simplemente no podía creer que su mejor amigo de verdad se había ido. Habían bromeado tantas veces sobre esto, sobre quien sería el primero en morir, pero qué diferente era ver que realmente sucediera. Nunca imaginó que podría pasar en realidad y ahora… incluso ahora se veía todo tan irreal. Miró el rostro sereno de Andraz que parecía estar dormido y lloró. Escuchó el sonido de motores de naves, y por las gigantescas claraboyas, pudo ver la nave felina partiendo. Achinó los ojos cuando notó las marcas en la cola de la nave y gruñó.
—No lo dejaré ir esta vez, Andraz. Te lo prometo. —Tomek bajó el cuerpo de Andraz con cuidado y se apresuró a regresar a su nave.
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—¿Entonces eso significa que esta vez se murió de verdad? —Preguntó Jimmy con el ceño apretado.
—Bueno, él ya había usado su última inyección del suero para revivir, aquella vez que lo mataron, ¿recuerdas? Así que significa que ya no hay retorno —respondió tía Janine.
—Aaww, tía no. No me gusta. No es justo. —Jimmy hizo un puchero y se cruzó de brazos.
—Vamos, Jimmy, no te enojes. Nadie es inmortal, ni siquiera en esta historia.
El niño hundió los hombros, el descontento en su rostro se hizo más patente.
—¿Quieres oír el resto de la historia, o debería parar ahora? —Indagó la mujer.
—¿Morirá alguien más? —murmuró el chico con sarcasmo.
—Oh, ahora estás actuando de forma injusta. Yo solo te cuento los hechos como ocurrieron.
Jimmy bufó. Tía Janine podía pretender que su historia era real, pero él le creía tanto como creía en los aliens y, por supuesto, no creía en ellos.
—¿No quieres saber qué pasó? —Preguntó ella—. Podría ser bueno, aunque no puedo prometer nada. —Advirtió.
Jimmy suspiró. No creía en aliens, pero eso no significaba que no le encantara escuchar historias sobre ellos. Amaba las historias de alienígenas y del espacio exterior y se preguntaba si la tía Janine ya conocía ese hecho antes de haber empezado con la suya.
—Sí.
—Está bien. —La mujer carraspeó—. Bueno, los felinos eran muy rápidos con sus piernas, pero sus naves no eran lo suficientemente rápidas contra las naves guerreras de los caninos, especialmente contra la nave de Tomek, porque la suya era un prototipo de nave de combate, mejorada con la última tecnología en armas y en sistemas defensivos, las que Tomek probaba en cada batalla. Él por supuesto, no tuvo problema en encontrar a la nave fugitiva.
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Tan pronto Tomek se subió a su nave, el puente de la nave principal le pidió un reporte de su actual misión.
—La estación de recarga fue salvada —respondió Tomek—, pero los felinos escaparon.
—Sí, vi una de sus naves dejando la estación un momento atrás —mencionó Gustaf—. Pensé que era la nave de Andraz. ¿Dónde está él?
Tomek se sintió frío y extraño al tener que dar el anuncio—. Andraz está muerto.
—¿Qué? —Gustaf se ahogó.
—Alguien tiene que venir a buscar su cuerpo. Voy tras su asesino y no volveré hasta que haya destruido cada una de sus vidas.
—Tomek, espera, no… —Pidió Gustaf, pero Tomek había cortado la comunicación. No había razón para seguir escuchando. No obedecería ninguna orden que dijera que no siguiera al felino. Él juró que vengaría la muerte de Andraz, además necesitaba aliviar la culpa que lo embargaba. Si tan solo hubiera esperado los refuerzos, como Andraz sugirió, su mejor amigo no habría muerto.
Creyó que el felino voltearía y lucharía, una vez se diera cuenta que la nave de Tomek lo perseguía, pero en lugar de eso, el felino aumentó la velocidad.
Pero pese a ir a toda velocidad, no se podía comparar con la velocidad de Tomek. El canino ganó terreno y pronto estuvo a distancia de tiro, así que comenzó a disparar sus cañones de láser.
El felino maniobró para salir de su campo de tiro, pero sin importar sus habilidades, se dio cuenta de que era muy difícil de esquivar. Cada roce, cada bip de malfuncionamiento, le hacían comprender la furia del guerrero canino. Hizo un giro y disparó sus cañones a Tomek. El canino se alejó de sus tiros con facilidad, pero al recuperarse notó que el felino se había distanciado bastante de él, como si solo quisiera distraerlo para poder escapar de él.
El monitor de Tomek le alertó de la proximidad de un portal para saltar al hiperespacio—. ¡No! —Estaría perdido si dejaba que el felino realizara el salto. El gato dejó un par de minas en la ruta de Tomek, obligando al canino a alejarse del rumbo y dándole a él más tiempo y más distancia de ventaja.
La segunda mina casi vuela a Tomek fuera de curso y para cuando por fin volvió a estar tras el felino, vio a su nave entrar en el portal y desaparecer en él.
Tomek de inmediato fue al portal. Mientras menos tiempo perdiera, más altas eran sus posibilidades de encontrarlo al otro lado del portal.
El tirón del salto al hiperespacio siempre era perturbador, pero no era nada comparado con la sensación de ser arrastrado por la fuerza, de tu curso actual, porque eso se sentía como si te desgarraran por la mitad.
Tomek jadeó para respirar y agitó la cabeza para aliviar el vértigo. Esperó mientras su pantalla trataba de calcular dónde demonios estaba. Le informó que estaba en un punto intermedio de su ruta en el hiperespacio y luego parpadeó ante la fatídica notificación. La ubicación de Tomek no estaba dentro de los mapas, lo que significaba que su computador no tenía idea de dónde estaba. Tomek preguntó por el objeto espacial que tuviera vida más cercano a él y, para su sorpresa, vio que no estaba demasiado lejos del más próximo. Aparentemente solo estaba a 800.000 km de distancia. Tomek miró alrededor por las ventanas de su cabina, buscándolo y sus ojos se abrieron grandemente cuando no solo vio al planeta enano, sino también a la nave felina, a la deriva en el espacio.
Supuso que ambos habían sido sacados de su salto, por una red espacial, pero la pregunta era quién la había puesto allí y por qué propósito. La nave felina se mantenía quieta y Tomek notó rasguños en la cola y el fuselaje maltratado, resultado del rudo golpe de la red sobre la nave. La armadura de una nave de combate resistía cierta presión con cada salto, pero también la gravedad de los planetas las dañaba.
La nave del felino de pronto dio señales de vida cuando los motores se encendieron. Tomek preparó su nave para seguirlo. La nave felina estaba mucho más lenta, sus capacidades de vuelo estaba seriamente estropeadas. Se dirigía hacia el planeta enano como su último y desesperado movimiento para salvar su vida. «Como si te fuera a servir de algo» Pensó Tomek. Sabía que ahora tenía una ventaja injusta, pero no sintió ni un poco de compasión por el felino al apuntarlo.
—Por ti, Andraz —dijo Tomek, listo para disparar.
La nave felina fue golpeada. Tomek se sorprendió porque el rayo no había venido de él. Y fue rodeada por una especie de rayo rojo de atracción, que arrastraba la nave hacia el planeta enano.
—¿Qué demo…? —Observó Tomek confundido y luego su propia nave hizo un movimiento brusco al ser golpeada por la fuerza de un impacto. Su pantalla y todos los circuitos se apagaron—. ¡Mierda! —Tomek oprimió botones por todo el tablero y activó los retro-propulsores a toda marcha, en un intento de revivir su nave, pero nada funcionó.
Para sorpresa de Tomek, los rayos rojos lentamente los arrastraron hacia el planeta, liberándolos justo cuando alcanzaron la atmósfera. Ambas naves comenzaron a caer cuando la fuerza de gravedad las alcanzó. Tomek insistió en encender su nave, pero no había caso. El artefacto empezó a girar y a ganar velocidad con la caída. Tartamudeó llamadas de auxilio en el idioma común, en caso de que alguien en este planeta las escuchara, pero dentro de sí, asumió que a nadie le importaría si las oían. Suspiró de alivio cuando finalmente su nave encendió. Activó los retro-propulsores. Sintió la tensión de la nave cuando trató de equilibrarla buscando una superficie, que para su disgusto parecía continuar con su mala suerte, pues estaba lleno de puntas de árboles de un bosque gigantesco y no había absolutamente ninguna señal de algún campo abierto. Disparó un misil, su explosión efectivamente abrió un espacio y se las arregló para un aterrizaje vertical que pudo haber sido mejor.
Intentó pedir coordenadas a su computador y asesoramiento con respecto al planeta, pero la pantalla mostraba estática cada vez que lo intentaba. Tomek pensó que una señal muy potente generaba interferencia y su fuente estaba en algún lugar del planeta. Para esos instantes, ya no solo tenía un presentimiento con respecto al planeta, estaba seguro de que era malo. Le quitó importancia. Se preocuparía más tarde, cuando tuviera que lidiar con ello. Ahora, tenía que vengarse de su mejor amigo.
Parecía que la suerte del felino era peor. Tomek miró la columna de humo que emergía de las copas de los árboles. Con solo eso ya se sentía un poco mejor, pero aun así esperaba que el gato hubiera sobrevivido para poder acabar con él. Se dirigió hacia el humo, abriéndose paso ante la espesa vegetación. Encontró la nave felina, hecha pedazos, con humo saliendo de las turbinas, la capsula del piloto estaba vierta, pero el felino no estaba dentro. Tomek miró alrededor, sus fosas nasales se abrieron, pero no pudo distinguir ninguna esencia. Sabía que el felino no podría estar muy lejos, así que comenzó a registrar el área, siempre teniendo lista su arma.
No muy lejos de la nave estrellada del felino, encontró su paracaídas. Se quedó quieto y escuchó y luego giró hacia la fuente de un sonido. Sobre una gran roca, encontró al felino, quien estaba tratando de instalar una extraña antena en la cima.
Tomek se acercó, silenciosamente. El felino estaba hablando, probablemente usando la antena para reforzar la comunicación, pero Tomek sabía que si su nave no pudo romper la interferencia, esa antena insignificante tampoco lo lograría. De todas formas no le ayudaría mucho; sería un milagro que una nave estuviera lo suficientemente cerca del rango para escucharlo en este lugar, donde quiera que fuese. No entendía nada de lo que el felino estaña diciendo, pero sí estaba seguro de algo, que el felino estaba realmente ansioso.
—Giorgi… Giorgi… ¿me escuchas? ¡Por favor, respóndeme! Estoy atrapado en un planeta extraño. Algo me sacó de mi ruta del hiperespacio. Mi nave se estrelló y yo no…
El felino saltó cuando un rayo destruyó su antena. Se volteó y vio al guerrero canino apuntándole con su arma. Saltó como resorte y descendió la colina, buscando refugio detrás de los árboles.
Tomek lo persiguió. Para no dejar que la rapidez del gato arruinara sus oportunidades, disparó su arma contra tres troncos. Las ramas y árboles cayeron y llenaron el camino de obstáculos, deteniendo al felino, hasta que ya no tuvo donde correr por tantos impedimentos. El gato de volteó para enfrentar a Tomek.
Tomek apuntó su arma hacia la cabeza del felino, la única parte del cuerpo de un gato que no podía resucitar. Un disparo en la cabeza podía matarlo efectivamente de una sola vez. Disparó. El felino cayó hacia atrás, emitiendo un sonoro gruñido. Tomek sonrió de lado. No creyó que el casco antibalas pudiera resistir muchos tiros directos como este, pero sería divertido. El felino se volvió a poner de pie, impávido y se quitó el casco. Tomek preparó su arma, furioso, y luego, en una reacción totalmente inusual y anormal, completamente extraña viniendo de él, especialmente en esta situación en particular… dudó.
—¿Qué? ¿Eres una gata?
El felino hizo una mueca de molestia y le lanzó el casco.
Tomek dio un ligero paso hacia el lado y el casco pasó volando. Nunca dejó de apuntarle con el arma… sin embargó, no disparó. Entonces no era hembra, al menos eso había entendido. Nunca antes había mirado por tanto tiempo y tan fijamente a un felino, tanto, que su mirada se podría haber malinterpretado como contemplación. Pero es que era la primera vez que había visto a alguien tan… recordó a Andraz y sus balbuceos sobre el príncipe felino, pero hablando en serio, en príncipe felino no se comparaba a este. Tomek lo odiaba por haber matado a su mejor amigo, pero ahora lo odiaba aun más, por corromper sus pensamientos.
El rostro del felino se contrajo y su cabello flotó con el viento. Se mantuvo quieto, estudiando a Tomek, como tratando de adivinar su siguiente movimiento.
Su quietud fue severamente alterada por un fuerte sonido mecánico y un temblor en el suelo. La postura segura del felino rápidamente cambió a una de temor, probablemente porque lo que fuera que estaba causando ese ruido, sin lugar a dudas era colosal y parecía que iba directamente hacia ellos. Tomek también estaba preocupado, pero quizás no tanto como el felino. Podía discernir que aquello que se aproximaba, era de naturaleza robótica, posiblemente un “Robot Mecha”, dado el posterior temblor en el suelo, como de pisadas.
Árboles grandes y pequeños empezaron a caer, romperse y volar frente a sus ojos, antes de que finalmente un Robot Mecha, se revelara ante ellos. Era monstruoso, incluso más grande de lo que Tomek había imaginado. Con una cabeza enorme, que vagamente se asemejaba a un hocico y manos gruesas como garras.
Un Sauriano, una raza de humanoides reptilianos, estaba operando el Robot Mecha, desde el interior de la cabina del piloto. Honestamente, Tomek no se sorprendió de ver un sauriano, porque raramente se veían paseando libres en los sistemas de estrella, principalmente porque la mayoría de ellos estaban encerrados en planetas presidiarios. Eran considerados como la especie de más mala reputación y desagradable del universo. Así que este planeta enano era una especie lugar para hacer dinero rápido con toda clase de cosas malas.
El sauriano empezó a hablar en lengua común, su tono sonaba feliz y cínico—. Bueno, bueno, veamos qué nos acaba de caer. Oh… ¿qué tenemos aquí? ¿Un gato?
Una de las garras enormes del Robot Mecha se movió. El felino jadeó. Saltó y se deslizó lejos del enganche de la garra. El Robot balanceó la otra garra y atrapó al felino en el aire. El felino gruñó.
—Ah, ah… no te servirá de nada tratar de escapar. —La garra acercó al felino hacia la cabina—. Mira, eres una cara bonita. —El felino siseó al sauriano. El otro rió y apretó la garra. El felino gimió de dolor. El reptiliano soltó un poco el agarre, mirando al felino que ahora respiraba agitadamente—. Ustedes los gatos siempre se quejan por todo. —Sonrió—. Ahora, ¿había otro, verdad? ¿Otro gato, cierto? ¿Dónde está? —El Robot Mecha giró, buscándolo.
—Estoy aquí, estúpido lagarto. —Bramó Tomek—. Y no soy un condenado gato.
El sauriano bajó la mirada y vio a Tomek—. Aghr, un perro. —Hizo una mueca—. Odio a los perros. —El sauriano miró a Tomek sospechosamente—. ¿El resto de ustedes, entrometidos, sabe que están aquí?
—Puedes apostar tu legua de serpiente a que sí. —Mintió el canino—. Y vendrán aquí y barrerán contigo y con este planeta que obviamente es de contrabando.
El sauriano comenzó a reírse—. Ni siquiera sabes dónde estás, ¿cierto? ¿Cómo entonces lo sabrían ellos?
Tomek achinó los ojos, dándose cuenta que el reptil no había caído en sus engaños.
—¿Sabes qué? Nunca hemos tenido un perro en la arena, porque no vale la pena tenerlos en los juegos. Así que podría matarte ahora y pretender que nunca te vi. —El Robot Mecha levantó una de sus patas inferiores, decidido a aplastar a Tomek—. Desaparece perro.
Tomek se arrojó hacia el otro extremo. La pata del robot golpeó el suelo, haciéndolo temblar. Tomek rodó y se apoyó en la espalda para disparar su arma, pero los láser rebotaban en la armadura impenetrable del Robot Mecha. La garra del robot arremetió, intentando aplastar a Tomek como si fuera una mosca. El canino nuevamente se lanzó hacia el otro lado. El sauriano reaccionó rápidamente esta vez y embistió con el brazo del robot contra Tomek, dándole de lleno y enviándolo a volar por el bosque. Tomek se estrelló contra el tronco de un árbol y colapsó en el piso. El reptil se puso a reír. El robot se dirigió hacia un grupo de árboles, arrancando sus troncos de raíz. Cuando se volteó, Tomek no estaba por ninguna parte.
—¿Eh? —Gruñó el sauriano. El robot soltó los troncos de su garra—. No importa —dijo—, dejaré que los bosques se encarguen de ti a su manera, perro. —Giró el rostro hacia el felino y apretó más el agarre. El felino se quejó.
El Robot Mecha comenzó a alejarse, con el felino firmemente atrapado en su garra—. Vamos, gato. No puedo esperar para verte en acción, aunque eres una verdadera visión. Es una lástima que no vayas a durar.
& Continuará &
OMG, muchísimas preguntas, ¿o no? ¿Qué rayos es ese planeta? ¿Por qué ese sauriano quería capturar las naves con una red? ¿A dónde se lleva al felino? ¿Y por qué dice que no va a durar en la arena? ¿Qué rayos es esa arena? Porque seguro no es “arena para gatos” >_< Los invito a continuar con la lectura de este increíble fic. Besos y gracias por la visita.

No entiendo Bill es principe 🤦♀️
Sip, es de la realeza 😉 por eso es un gato muy orgulloso